13 mayo 2006

Otro trío malogrado

malograr
 (De *mal y *lograr).
 1. tr. Perder, no aprovechar algo, como la ocasión, el tiempo, etc.
 2. prnl. Dicho de lo que se pretendía o esperaba conseguir: No llegar al término deseado.
 3. prnl. Dicho de una persona o de una cosa: No llegar a su natural desarrollo o perfeccionamiento.

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Y para no dar aquí la tabarra, en sábado, con el tripartito, que ya la ha dado y tanta!, pensé en que los 60 años de Gilda eran buena coartada para hablar al fin de las uniones por conveniencia en las que sobran la ambición, los intereses personales, la desconfianza, la doble moral, la traición, y faltan la responsabilidad y la visión de lo que es bueno para todos a corto y a largo plazo... 

Como reza un simple D.A.F.O., se han comportado como mercaderes detrás de una oportunidad para reducir amenazas ante futuros difíciles, esos que llegarán cuando esté mandado cambiar el eje de la actividad económica... En mi vocabulario, es falta de ética democrática y social, la de todos los que salen en las fotos. Matando el tripartito creen que se dejará de hablar de la traición... y no, muy probablemente, si esto no se enmienda con el voto negativo, cumplirá más años que Gilda. Y no hablo de la traición de la que hablan los nacionalistas, hablo de la que hablamos los socialistas mal representados. La clase política y el funcionariado de aquí y de allá han puesto en marcha la limosna solidaria posiblemente para tener más de qué libar. Si ya es desigual la vida en las diferentes regiones del país teniendo en cuenta tanto la cesta de la compra como otros indicadores, con esta andanada lo será aún más, y la desigualdad causa desequilibrios demográficos, y migraciones en busca de paraísos.

El principio "De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades" aplicado sin conciencia colectiva, interpretado simplemente como sistema de redistribución meramente mercantil puede ser también lema del peor liberalismo, el que se disfraza de rosa para seducir.


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El poder de la palabra
Banda sonora de la semana
Gilda, 1946
de Charles Vidor





http://www.minutillo.com/frank/Gilda.gif



G i l d a

Gilda y Johnny

Dirigida por Charles Vidor, se rodó en los estudios Columbia de Hollywood.

La acción principal tiene lugar en Buenos Aires en 1945/46. Narra la tomentosa relación de amor entre Johnny Farrell (Glenn Ford) y Gilda (Rita Hayworth). Después de haber sido amantes, Johnny abandona a Gilda para seguir su vida de jugador tramposo en el submundo de Buenos Aires. Un extraño, turbio, acaudalado y ambiguo personaje, Ballin Mundson (George Macready), le salva la vida y le convierte en su brazo derecho. La relación entre los dos se ve alterada cuando Ballin, después de un breve viaje, regresa casado. La película narra las relaciones tempestuosas que se establecen entre Gilda y Johnny, a raiz de su imprevisto reencuentro. Éstas se enmarcan en un Casino ilegal de juegos, la llegada a Buenos Aires de criminales de guerra nazis, la participación de Ballin en negocios tenebrosos, la sucesión de asesinatos, suicidios, muertes y desapariciones. Sobresale la belleza de Rita Hayworth, que asocia hermosura y perfidia, elegancia y maldad, en un duelo de poder a poder con su antiguo amante. Gilda encarna la figura de la mujer que no se resigna: lucha con furor, rabia y fuerza, hasta la provocación y el escándalo, contra el hombre que la ha herido y quiere someterla. La batalla de géneros se erige en clave del relato y en la base de su interés y grandeza. El striptease que inicia quitándose sensualmente los guantes y arrancándose después el collar, no es un acto de sometimiento, sino un soberbio grito de guerra.

La música aporta dos versiones de una canción original "Put Blame On Mame" y una canción de la época ("Amado mío"). Inserta fragmentos orquestales de factura vanguardista. La fotografía, de Rudolph Maté, exalta la belleza de la protagonista con primerísimos planos e iluminación que recuerdan los que William H. Daniels dedicó a G. Garbo. Es magnífico el movimiento de la cámara, que hace uso de recursos novedosos y efectistas (encuadre desde el suelo en la escena inicial) y de una sobresaliente iluminación. El guión incluye diálogos breves y rápidos, llenos de ambigüedades, sugerencias y matices. Pese a que la filmación incluyó improvisaciones y algunos añadidos finales (la canción "Amado mío"), la hilación argumental es excelente. Cuando Gilda dice que si ella fuera un rancho, lo llamarían "Tierra de Nadie", el espectador se siente estremecido; cuando entiende que la afirmación no es una definición, sino una provocación, se le hiela el alma. La relación homosexual entre Ballin y Johnny se sugiere con extrema sutileza. La interpretación de los protagonistas y de los secundarios George Macready ("Senderos de gloria") y Steven Garay billan a gran altura. El vestuario de RH es excelente: el vestido de noche con guantes está inspirado en el retrato "Madame X", de John Singer Sargent. La dirección hace alarde de virtuosismo, habilidad y versatilidad.

Una de las obras míticas del cine más renombradas. Contiene imágenes arquetípicas. Imprescindible. Pese a la destacada capacidad de entender las personas y las situaciones colectivas (como glosa el film), Johnny no alcanza a entender a Gilda.

Filmaffinity

Gángsters, misterios, huídas, asesinato, dinero, ansias de poder sobre las posesiones y las personas, traiciones... pero sobre todo ambición, amor destructivo, seducción para controlar, rencor, y celos... la negación absoluta de la felicidad, ¿o no?

Fotos, frases, personajes, muy buena página


Las canciones y una rica galería


60 años de Gilda

Trivial de Gilda

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