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30 julio 2006

¿Hasta cuándo? - por Eduardo Galeano

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Un país bombardea dos países. La impunidad podría resultar asombrosa si no fuera costumbre. Algunas tímidas protestas dicen que hubo errores. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores?

Esta carnicería de civiles se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero?

La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?

Hizbollá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo?

Irak, Afganistán, Palestina, Líbano? ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente?

Las torturas de Abu Gjraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria?

Israel ha desoído 46 recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?

Las Naciones Unidas recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, 40 resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de Estados Unidos?

Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega?

La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?

En proporción a la población, los 50 mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Irak, equivalen a 800 mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría?

Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada ?comunidad internacional? no le angustia para nada el hecho de que Israel tenga 250 bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki?

En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal.
¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación?

Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación?

Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas, no menos de la mitad. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de Estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?

Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de Estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la Guerra Fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hizbollá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Irak y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie? Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo.

Destinamos 2.500 millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?



Brecha 2006-07-29

Gracias a CHASQUI


La imagen es de 'Anti-War, or Anti-Israel? March 20, 2005' - LONDON



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27 julio 2006

Israel y el negocio de armas

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º Israel se arma


Israel es el décimo principal importador de armas del mundo. En el 2002 importó armamento por valor de 229,7 millones de euros, la mayoría procedente de los EE.UU. Entre 1993 y 2002, gastó más de 5.000 millones de dólares en este concepto.

º España colabora

Empresas españolas venden armas al Estado de Israel. Desde el año 1991 estas ventas no han parado de aumentar y suman un valor de al menos 170.000 millones de pesetas.

º Las empresas implicadas

La sección militar de IZAR ha vendido en consorcio con la empresa norteamericana AFLON dos corbetas militares a Israel por valor de 1.000 millones de euros.

Fabricaciones Extremeñas (FAEX) vende vainas y pistolas a Israel. FAEX pertenece a Explosivos Alaveses, la cabecera de la división de defensa de la empresa Unión Española de Explosivos (UEE). UEE pertenece al grupo inversor Pallas Investment, con sede en Curaçao y formado por Swiss Bank Corp., AGF, Credit Lyonaiss y Elf Aquitaine.

º La supervisión política de las exportaciones de armas

El 85% del comercio mundial de armas se hace con el visto bueno de los gobiernos, porcentajeque en España es muy superior. La autorización de estas exportaciones corresponde a la Junta Interministerial de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMDDU), la cual está formada por 10 miembros de diversos ministerios: 5 de Comercio, 2 de Exteriores, 2 de Defensa y 2 de Industria. En esta Junta no hay ningún miembro relacionado con temas de cooperación o de derechos humanos, y los criterios de exportación son básicamente económicos.

España está instada a seguir las recomendaciones del Código de Conducta de Exportaciones de Armas de la UE, que data de 1998, a través de la aprobación de dos Proposiciones no de Ley de los años 1997 y 2001. Este Código insta a no exportar armas a países embargados por las Naciones Unidas u otros organismos, donde se dan situaciones de conflicto o tensión, donde se violan los derechos humanos o no se cumple el derecho internacional humanitario.

º ¿Por qué se tienen que parar las exportaciones de armas a Israel? 

Miles de palestinos han muerto y decenas de miles han sido heridos a consecuencia del uso indiscriminado y desmesurado de la fuerza por parte del ejercito israelí y de los colonos.
Las ventas de armas a Israel:

· Son moralmente inaceptables por su utilización en los territorios ocupados.

· Suponen una clara vulneración del Código de Conducta de Exportaciones de Armas de la UE de 1998.

· Sitúan al Gobierno español en una posición partidista en el conflicto del Oriente Próximo que no responde al sentimiento mayoritario de la ciudadanía y que lo incapacita para actuar de mediador neutral creíble. Con la venta de armas a Israel, el Estado español no es parte de la solución del conflicto. Es parte del problema.

Por otra parte, hay precedentes. Otros estados de la UE, como Alemania, Francia y el Reino Unido, ya aplicaron restricciones a la venta de armamento a Israel. Además, una resolución del Parlamento Europeo del 10 de abril de 2002 pide al Consejo Europeo que declare un embargo de armas a Israel.

º ¿Por qué se tienen que parar las importaciones de armas a Israel?

El 28 d Febrero, una delegación del Ejército de Tierra español, encabezada por el jefe de la División de Operaciones del Estado mayor del Ejército, general Francisco Fuentes, viajó a Tel Aviv (Israel) para realizar una "toma de contacto" con militares israelíes a instancias de este país. El ministerio de Defensa se plantea comprar el misil israelí Spike - fabricado por la empresa Rafael- para equipar el helicóptero de combate Tigre.

La compra de armas a Israel fortalece su industria militar y sus centros de investigacion cientifica en el campo militar.

Detengamos la compra-venta de armas a Israel por parte del Estado Español  1ro-05-2005

Boicot Preventiu - Red Solidaria contra la Ocupacion de Palestina





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Estados Unidos autoriza a la Armada española la compra de misiles 'Tomahawk'



Gaza, Líbano y lo que nos toca - por Carlos Taibo

Lo que el verano nos regala en Gaza y en Líbano desborda por completo los arrestos de la imaginación más calenturienta. Los hechos remiten de manera cruda a una sociedad, la israelí, que, envilecida, ha iniciado el que acaso es un camino sin retorno de la mano de una violencia que no hace sino alimentar la espiral del odio. Anótese que quien ha asumido una tramada estrategia de represalias ejercidas, sin pudor, contra la población civil, no es Hamas o Hezbollah, sino el gobierno de un Estado que dice serlo de derecho y presume de encabezar la única democracia de Oriente Medio.

Nada es más urgente que subrayar que Israel hace lo que hace porque nadie ha tenido el coraje de pararle los pies a sus dirigentes. Ahí está el presidente norteamericano, que afirma con descaro que el Estado sionista tiene derecho a defenderse y elude cualquier pregunta relativa a los medios empleados y a las consecuencias de una violencia desenfrenada. Pero hay que preguntarse también por el buen sentido de quienes, como el Gobierno español, se contentan, sin más, con discrepar de la respuesta de Israel - supongamos que es tal- a las acciones de unos u otros grupos en Gaza y en Líbano. Por lo que cabe colegir, nuestros gobernantes no tienen intención de llamar a consultas al embajador español, y menos aún de amenazar con una ruptura de relaciones. En este juego de apariencias nadie habla de cancelar los privilegios comerciales que benefician a Israel y de establecer, qué menos, las sanciones que merece un Estado que violenta sistemática y prolongadamente los derechos más básicos. ¿Para qué dejar de vender armas, por cierto, a un país que paga escrupulosamente y con el que hace unos meses se celebró a bombo y platillo el vigésimo aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas?

Poco consuelo ofrecen al respecto dos salidas muy socorridas. La primera invoca el miserable sinsentido de lo que reclama, entre nosotros, el principal partido de la oposición, con Aznar entregado a la tarea de reivindicar la rápida incorporación de Israel a la OTAN. La segunda, cada vez menos convincente, emplea a la Unión Europea como añagaza y sugiere que nada puede hacerse al margen de aquélla. ¿Alguien acertará a explicar en virtud de qué extraño razonamiento la UE ha prohibido la entrada en su territorio al presidente bielorruso, Lukashenko, enfermizo manipulador de elecciones, mientras acepta, en cambio, y de buen grado, las visitas de Olmert, responsable primero de una formidable maquinaria de terror que no duda en asesinar civiles al amparo de la razón de Estado? ¿Hay algo más del lado de la UE que las patéticas llamadas a la moderación, miserables balbuceos sobre la desproporción que acarrean las masacres y sonoros silencios cuando Israel bombardea edificios construidos con la ayuda de la propia Unión?

Aunque, y dejémoslo claro, el problema no es sólo de nuestros gobernantes. La desidia nos alcanza a todos y otorga pleno sentido a las palabras de Martin Luther King: lo que debe parecernos más grave no son las fechorías de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas.

CARLOS TAIBO, profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid

La Vanguardia

26 julio 2006

Palestina: una guerra contra los niños - por John Pilger

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La verdad enunciada por Miller devino realidad en la televisión el 9 de junio cuando naves de guerra israelitas dispararon sobre familias que hacían picknicks en una playa de Gaza, matando a siete personas, tres de ellas niños.


Arthur Miller escribió: «Pocos de entre nosotros tienen la facultad de aprehender esta idea que una sociedad pueda devenir incensata. La idea que pueda perder la cabeza y castigar a tantos inocentes es intolerable. Entonces todas las pruebas deben ser ocultadas».

La verdad enunciada por Miller devino realidad en la televisión el 9 de junio cuando naves de guerra israelitas dispararon sobre familias que hacían picknicks en una playa de Gaza, matando a siete personas, tres de ellas niños, y tres generaciones. Una acción tal apoyada por los EEUU e Israel, revela la solución final aplicada a los problemas palestinos. Mientras que los israelitas disparan misiles sobre picknickeantes palestinos y casas en Gaza y en Cisjordania, los dos gobiernos los matan. Las victimas son mayoritariamente niños.

Esta politica fue aprobada el 23 de mayo por la Cámara de los Representantes US, que votó 361 voces contra 37 la suspensión de las ayudas a las ONG que entregan los medios de sobrevivencia en los territorios ocupados. Israel retiene el dinero de los impuestos Palestinos que se elevan a 60 millones de dolares por mes. Un tal castigo colectivo, calificado por la Convención de Ginebra de crimen contra la humanidad, evoca el ahorcamiento de los Nazis del ghetto de Varsovia y el bloqueo económico instaurado por los EEUU contra Irak en los años 90.

Si los autores de estos actos han perdido el espiritu, como lo sugiere Miller, parecen concientes de sus barbaries y muestran su cinismo. «La idea es la de poner a los palestinos a régimen» burlose Dov Weisglass, consejero del Primer Ministro israelita, Ehud Olmert.

E aquí el precio que los palestinos deben pagar por sus elecciones democráticas, en enero. La mayoría votó por el partido «malo», Hamas, que los EEUU e Israel, con su inimitable dedicación a la ironía, califican de terrorista. Dicho esto, el terrorismo no es una excusa para hacer morir de hambre a los palestinos, cuyo primer ministro, Ismael Haniyeh, ha reiterado el compromiso del Hamas de reconocer el estado judío, a cambio de únicamente el respeto por Israel del derecho internacional y de las fronteras de 1967.

Israel lo ha rechazado porque, con su muro de apartheid en curso de construcción, sus intenciones estan claras: tomar el control de más y más territorio palestino, cercando pueblos enteros y eventualmente la ciudad de Jerusalem.

Israel teme al Hamas porque es improbable que el Hamas pueda convertirse en un instrumento para subyugar su propio pueblo a Israel. De hecho, el voto por el Hamas fue un voto por la Paz. Los Palestinos ya tenían suficiente con los fracasos y con la corrupción de la época de Arafat. Según el anterior presidente de los EEUU, Jimmy Carter, cuyo Centro Carter supervisó la victoria electoral del Hamas, los sondeos de opinión muestran que el 80% de los palestinos quieren la paz con Israel.

Que ironía, si consideramos que el ascenso de Hamas es debido en buena parte al apoyo secreto de Israel quien, con los EEUU e Inglaterra, querían que los islamitas zapen la influencia los árabes laicos y sus sueños «moderados» de paz.

El Hamas rechazó jugar este juego maquiavélico y, a pesar de los asaltos de Israel, respetó el cese-el-fuego por 18 meses. El ataque israelita contra la playa de Gaza era claramente un intento de sabotear el cese-el-fuego. Una táctica calculada al minuto.

A partir de entonces, un terror de estado bajo la forma de un sitio medieval será aplicado contra los débiles. Para los palestinos, una guerra contra sus niños no tiene nada nuevo. En 2004 un estudio sobre el terreno publicado por lal British Medical Journal indicaba que, en el curso de cuatro años precedentes «dos tercios de 621 niños... asesinados (por los israelitas) en los puntos de control... en los caminos a la escuela, en su terreno, fueron muertos por disparos de arma ligera, dirigidos por más de la mitad a la cabeza, el cuello, o el pecho, marca de un tirador de élite».
Un cuarto de niños palestinos de menos de cinco años están gravemente o crónicamente subalimentados.

El muro israelita «apartará 97 clínicas y 11 hospitales de la población».

El estudio describió «un hombre viviendo en un pueblo cercado cerca de Qalqilya que se acercó de un portal trayendo en sus brazos a su hija enferma de gravedad y que suplicó a los soldados que le dejaran pasar para llevarla al hospital. Los soldados se negaron».

En Gaza, desde entonces constituida en prisión al aire libre y aterrorizada por el pasaje de los aviones de combate israelitas, cerca de la mitad de la población tiene menos de 15 años. El doctor Khalid Dahlan, un psiquiatra que dirige un proyecto comunitario de cuidados para niños, me ha dicho, «el número estadístico que yo encuentro insostenble es el de los 99,4 % de los niños que hemos examinado que sufren de traumatismos ... 99,2% han visto sus casas bombardeadas: 97,5% fueron expuestos a gases lacrimógenos; 96,6 % fueron testigos de disparos; un tercio vieron a miembros de sus familias o a vecinos heridos o asesinados».

Estos niños sufren pesadillas incesantes y «terrores nocturnos» y sufren de dicotomía para gerenciar su propia situación. Por un lado sueñan ser medicos o enfermeros «para poder ayudar a los otros»; por otro lado, son invadidos por visiones apocalípticas de ellos mismos y se ven como la proxima generación de kamikazes. Es lo que sienten en cada ataque israelita. Para algunos varones, sus héroes no son jugadores de fútbol, sino una mezcla de «mártires» palestinos y de hasta enemigos «porque los soldados israelitas son los más fuertes y tienen helicópteros apaches».

Castigar aún más a estos niños sobrepasa quizás el entendimiento, pero no carece de una cierta lógica. Desde hace años, los palestinos lograron evitar la trampa de una guerra civil abierta, saben que eso es lo que Israel busca. La destrucción de su Gobierno elegido acompañado de una tentativa de crear una administración paralela alrededor del presidente Mahmoud Abbas, pudiera bien conducir, tal como lo formuló la universitaria de Oxford Karma Nabulsi, «una visión Hobessienne de una sociedad anárquica... dirigida por milicias desesperadas, pandillas, ideólogos religiosos y que hubiera caido en un tribalismo étnico y religioso, con colaboradores cooptados. Miren a Irak hoy: es eso lo que Ariel Sharon ha previsto para nosotros».

El combate llevado en Palestina es una guerra norteamericana, conducida a partir de la más poderosa base militar norteamericana en el extranjero, Israel.

En occidente estamos acondicionados para no pensar «en el conflicto» israel-palestino en esos términos, así como estamos acondicionados a ver a los israelitas como víctimas, y no como invasores ilegales y brutales. Esto no quiere decir que hay que subestimar la brutalidad de las acciones del estado de Israel, pero sin los F-16, y los Apaches y los millardos de dólares de los contribuyentes norteameericanos, haría ya bastante tiempo que Israel hubiera firmado la paz con los palestinos. Desde la segunda querra mundial, los EEUU han dado a Israel 140 mllardos de dólares, una gran parte en armas. Según el Servicio de Investigaciones del Congreso, el mismo presupuesto «de ayuda» debía incluir 28 millones de dólares para «ayudar a los niños palestinos a sobrellevar el conflicto en curso» y suministrar «una ayuda de urgencia».
Esta ayuda fue objeto de veto.

La comparación de Karma con Irak es sensata, ya que es la misma «política» que se lleva a cabo allá. La captura de Abu Musaib al Zarqawi fue un maraviloso evento mediático: es lo que el filósofo Hannah Arendt llamaba «la propaganda bajo forma de acción» con un poco de efectos sobre la realidad.

Los norteamericanos y sus aliados tienen su demonio y hasta un juego video paa hacer explotar su casa. La verdad es que Zarqawi es un gran parte su propia creación. Su muerte aparente juega un rol importante en la propaganda, para desviar la atención de los occidentales del objetivo de los norteamericanos de transformar a Irak, como a Palestina, en una sociedad impotente basada en un tribalismo étnico y religioso.

Los escuadrones de la muerte, formados y entrenados por los veteranos de las guerras «antiinsurreccionales» en América central, juegan un rol esencial. Los comandos especiales de la policía, una creación de la CIA dirigidos por antiguos altos dirigentes de los servicios de inteligencia del Part Baas de Saddam Hussein, son quizás los más brutales.

La muerte de Zarqawi y los mitos sobre su verdadera importancia desvían también la atención de las masacres regularmente llevadas a cabo por la armada USA, como la de Haditha. Hasta el primer ministro fantoche Nouri al-Maliki se quejó que el comportamiento asesino de los soldados USA «son cotidianos». Como aprendí en Vietnam, los norteamericanos llevan sus guerras coloniales bajo la forma de asesinatos en serie, oficialmente calificadas de «víctimas».

Es lo que llamamos «pacificación». El paralelo entre un Irak pacificado y una Palestina pacificada es evidente. Como en Palestina, la guerra en Irak es una guerra contra los civiles, niños en su mayoría. Según la UNICEF, Irak tenía entre los mejores indicadores de salud en lo que conciernea los niños. En el presente, un cuarto de los niños de edad comprendida entre seis meses y cinco años sufren de subalimentación aguda o crónica, mucho más que cuando la época de las sanciones. Bajo la ocupación, la miseria y la enfermedad aumentan todos los días.

En el mes de abril, en Bassorah, ocupada por la armada británica, la ONG europea Saving Children from War reveló: «La tasa de mortalidad de los jovenes niños ha aumentado de 30 con respecto a la época de Saddam Hussein». Mueren porque los hospitales no tienen ventiladores y el agua, que los británicos estan cnsados de haber reparado, está más polucionada que nunca.

Los niños son victimas de las bombas de fragmentación lanzadas por los norteamericanos y por los británicos. Juegan en sitios polucionados por el uranio empobrecido; a modo de comparación, debemos saber que los soldados británicos no se avenuran más que recubiertos con combinaciones antiradiactivas, la cara cubierta, y con guantes. Contrariamente a los niños que ellos vinieron «a liberar», los soldados británicos estan sometidos a lo que el Ministerio de la Defensa llama «un test biológico completo».

Tenía razón Miller? Será que nosotros nos «ocultamos» todo eso, u oímos voces lejanas?
Durante mi último viaje a Palestina, yo ví, saliendo de Gaza, el espectáculo de las banderas palestinas flotando al viento en el interior del muro. Son los niños. Nadie les dice que lo hagan. Fabrican mástiles con bastones que amarran juntos, y luego dos de ellos se encaraman sobre el muro y sostienen una bandera. Lo hacen porque creen que de este modo el mundo sabrá.

John Pilger
Figura de la izquierda británica, John Pilger es periodista y documentalista.

Traducción del inglés por Cuba Solidarity Projet.
Traducido del francés para todos Uds. por Mónica Chalbaud. 19.07.06
Este artículo apareció originalmente el el sito internet de Michel Collon

Los artículos de este autor

Voltairenet - 21 de julio de 2006

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21 julio 2006

La cumbre de San Petersburgo se centró en Oriente Próximo y el suministro energético - por Luis de Sebastián

Los pobres no van al G-8


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No estaba el horno para bollos. No estaba el ambiente en San Petersburgo para que el G-5, el grupo de los principales países emergentes, lograra una atención especial de los poderosos del mundo para los problemas de los países emergentes y de los países que tratan de emerger, sobre todo los de África. La crisis de Oriente Próximo, que se agravó mientras los jefes de Estado y de Gobierno estaban reunidos, se llevó la mayoría del tiempo y lo mejor de los pensamientos de los congregados. Porque la escalada de los ataques israelís al Líbano, un país que no ha declarado la guerra a Israel, sobrepasa lo que la legítima defensa (entendida ampliamente) justificaría. Cierto que el Líbano alberga, por complicadas razones históricas y de equilibrio regional, a un ala radical del movimiento islamista, los combatientes de Hizbulá, que comenzaron a lanzar misiles a algunas ciudades israelís como represalia por el trato a los palestinos. En todo caso es una situación complicada, que puede tener graves consecuencias para la región y para el mundo (¿podría aguantar la economía mundial un petróleo a 100 dólares el barril?). Los líderes de las democracias occidentales no supieron ponerse de acuerdo para conseguir un alto el fuego y cambiar el curso de las agresiones mutuas. Cuando no coinciden las simpatías no pueden coincidir las voluntades.
Otro problema vital para Rusia y para el Occidente rico era el tema de la energía. Aunque está íntimamente relacionado con los problemas de Oriente Próximo, se trató como si la inestabilidad política de la región fuera algo endémico, inevitable e irreparable. Esta tácita --o metodológica-- suposición convierte a Rusia, que va ganando estabilidad política bajo la mano firme de Putin, en un proveedor estratégico del oro negro y del gas natural, y en un regulador privilegiado del mercado. Esto conviene a la estrategia a largo plazo de EEUU, que apunta a depender cada vez menos de las fuentes de energía de Oriente Próximo. Rusia es, después de todo, el segundo proveedor de petróleo del mundo y el primero de gas natural.

EL COMPROMISO que adquirió Rusia antes sus pares en la reunión pretende "mejorar la seguridad energética mundial mediante el refuerzo de la transparencia, la previsión y la estabilidad de los mercados internacionales". En otras palabras, evitando la especulación y dando información de la situación real de la oferta en coyunturas críticas. El compromiso de Putin para que los mercados funcionen con eficiencia lo ha elevado a una plataforma de respeto. Aunque quizá no logró tanto respeto (al menos por parte de algunos) por su decidida defensa de la energía nuclear, "segura", desde luego, como no podía menos que añadir con lo vivido en Chernobil.

Para los problemas del mundo pobre quedó poco tiempo y entusiasmo. No se pudieron evitar totalmente, porque se habría convertido en una burla la invitación a los líderes de Brasil, México, la India, China y África del Sur (el G-5) en representación de los países emergentes y de los que tratan de emerger. Esos países, que junto con Rusia forman los llamados países BRIC, o países con más esperanzas de llegar pronto a ser contados entre los desarrollados, tienen algunos contenciosos con los países ricos, sobre todo en cuestiones de comercio. Del acuerdo entre los dos grupos depende que no fracase el año que viene la ronda de Doha, la ronda de negociaciones comerciales que empezó en el 2001 en la capital del emirato de Qatar.

Los países emergentes quieren que se abran del todo los mercados de los países industrializados a sus manufacturas, y que renuncien a subsidiar los productos agrícolas que comercian internacionalmente (cereales, azúcar, carne, frutas tropicales...). A los emergentes, los países industrializados les exigen igualmente que abran sus mercados a sus manufacturas y a los servicios que prestan internacionalmente, y, además, que respeten los derechos de propiedad, las patentes industriales, marcas registradas y otras defensas de la innovación y la inversión en nuevos productos. En San Petersburgo, el representante chino prometió estudiar la reducción de su protección industrial, a la espera de medidas recíprocas. El presidente Chirac, por su parte, declaró que la UE no podía hacer concesiones significativas en agricultura mientras no lo hicieran también EEUU y otros exportadores ricos (como Australia y Canadá). Total, que no hubo avances y la ronda de Doha no está más cerca de acabar con éxito que antes de la cumbre.

SE PAGÓ un tributo verbal a la necesidad de fomentar la educación, sobre todo la educación para la democracia; de combatir las enfermedades infecciosas, pero no se prometió nuevo dinero para ello. Las oenegés, no sólo las tradicionales de los países industrializados, sino las nuevas de Rusia (que están ganando protagonismo en su sociedad), una vez más han manifestado descontento y frustración por los vagos --y casi rutinarios-- acuerdos alcanzados para el desarrollo de los países más pobres, que realmente no estaban representados en la cumbre: la lucha contra las enfermedades que diezman a sus poblaciones y el combate estructural contra la pobreza. El ganador de la conferencia fue Rusia y el perdedor, como es tradicional, África. El mundo pierde también, porque no hubo condena a los abusos contra los derechos humanos que se llevan a cabo en la lucha contra el terrorismo, tanto en Chechenia, Palestina o Guantánamo, como en Londres o París.