'inútil escrutar tan alto cielo, inútil cosmonauta el que no sabe el nombre de las cosas que le ignoran, el color del dolor que no le mata. inútil cosmonauta el que contempla estrellas para no ver las ratas' - manuel vázquez montalbán
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06 junio 2006
Comprar una vivienda puede ser más caro que alquilar - por Alejandro Nieto González
Últimamente he visto algunos artículos que dicen que alquilar una vivienda puede ser más barato que comprarla. Esto parece ir contra nuestro sentido común. Al fin y al cabo al alquilar una vivienda estás "tirando" el dinero, mientras que al comprarla, por un esfuerzo extra, tienes al final de la hipoteca una vivienda en propiedad, que puedes vender para recuperar la inversión. Claro que esto sólo se sustenta si los precios del mercado inmobiliario siguen subiendo.
Imaginemos un caso en el que el precio de la vivienda deja de subir. O al menos crece al mismo ritmo que otro tipo de inversiones. Si compramos una vivienda, todos los intereses que paguemos al banco por la hipoteca se van a la basura. Lo hemos perdido. Exactamente lo mismo que si estuvieramos pagando un alquiler. Si los intereses de una hipoteca más los gastos asociados a tener una vivienda en propiedad (impuestos y mantenimiento) superan el precio de un alquiler entonces el alquiler sale mejor.
"Un momento", puedes decir. "Al final tienes una vivienda en propiedad y en el caso del alquiler no". Bueno, pues el dinero que te has ahorrado por no comprar la vivienda lo tienes ahorrado. Puedes invertirlo en algo ventajoso. En el caso concreto de España en que las viviendas han subido siempre, la mejor inversión para el dinero era precisamente esa, comprar la vivienda. Pero, ¿qué pasará en el futuro?
El otro día leí un ejemplo concreto. Una vivienda en Vicálvaro, un barrio de Madrid, se vendía o alquilaba. El precio de venta era de 522.860 euros, mientras que el alquiler de 900 euros al mes. Si compraramos la casa con una hipoteca al 100% a 30 años y con un tipo de interés al 3,5% pagaríamos 2.347 euros mensuales. Al final de los 30 años habríamos pagado 845.280 euros, de los cuales 322.420 euros son de intereses. En cambio pagar 900 euros al mes durante 30 años daría 324.000 euros. Es decir, en 30 años has "tirado" prácticamente la misma cantidad de dinero. La diferencia es que el excendente de 1447 euros (la diferencia entre la hipoteca y el alquiler) en un caso lo inviertes en una vivienda y en el otro en lo que quieras. Si la hipoteca es a 40 ó 50 años, la cosa se vuelve claramente favorable al alquiler. Ahorras más dinero alquilando que comprando. Siempre que el precio tanto del alquiler como de la vivienda se mantenga estable y sea más ventajoso invertir en otro mercado, claro. Unos supuestos que en España todavía nunca se han dado.
También existen otra serie de estímulos para alquilar: aún a sabiendas que se está ahorrando menos dinero se puede vivir en un sitio mejor (hay sitios en los que te puedes permitir un alquiler pero no una hipoteca), llegar más holgado a fin de mes o incluso cambiar con mayor frecuencia de vivienda (por ejemplo vivir siempre cerca del lugar de trabajo con lo que se gana calidad de vida y se ahorra dinero en transporte).
EL BLOG SALMÓN
Las viviendas se compran así
Viviendas, hipótecas y mentiras oficiales en la España real, esa que nunca aparece en los telediarios ni en las revistas del corazón...
A mí me gustan esos que se cogen el hipotecón, con un sueldecito un 30% mayor que la cuota mensual, y si les dices algo responden: "siempre puedo refinanciar". Le preguntas a cuántos años es la hipoteca, y resulta que es a 30, cuando no 40.
Vamos a tomar un ejemplo ficticio. Pongamos que Pepito Relámpago llega al mercado inmobiliario en el año 2006, se compra su zulito de Pladur por 200.000€ y lo financia a 30 años. Poniendo un 4% de interés, le sale una cuota de 954. Como le han hecho encargado recientemente, allí en la carpintería, llega ya a los 1.200 mensuales. Sus padres le han hecho el aval, con su otro zulito, en este caso de los del yugo y las flechas. Sabe que al principio irá un poco agobiado, pero "es la única forma de meterse", "están todos así", la inflación irá rebajando la cuota, y sobre todo la revalorización lo hará rico. No va a "tirar el dinero" en un alquiler, de modo que echa la firmita y el banquero lo despide con una palmadita en la espalda.
Pasan las semanas, Pepito es feliz en su zulito, se pone unas litografías que compra en un mercadillo, algunos muebles de Ikea, su madre le ayuda a limpiarlo todo, su padre le suelta unos cuantos billetitos para comprar un lavavajillas.
En junio, un anciano extranjero, llamado Trichet, sube el Euribor. Pepito cree recordar que el banquero ya le habló de ese Euribor, aunque lo hizo de pasada. Decía no sé qué de que subiría muy poco. La cuestión es que al cabo de pocos meses, la cuota de su hipoteca sube a 1.013€. Llama al banco y le explican que si su tipo es variable, que si el Euribor, que si la coyuntura, que si tranquilo que está todo controlado. Pepito decide apretarse un poquito más el cinturón, ya no desayuna en el bar, las lonchas de jamón las pide finitas, los zapatos los aguanta hasta que las suelas están combadas, el Ford Fiesta lo conduce a puntita de gas. Así y todo, su madre le ayuda a comprar ropa y le suelta algún billete para que salga con los amigos. Vale la pena sacrificarse, porque en esos momentos su piso ya debe valer más, mucho más.
Pepito, a veces, cuando vuelve de trabajar, algo cansado, mira el balcón de su zulito, allí en el quinto piso. Es un cuadradito precioso, tan bien delineado, junto a los otros. Ese es su lugar en el mundo. Ahí está la prueba de que sale adelante en la vida. Es, además, el único del bloque que no tiene un cartelito de "Se Vende", lo que prueba que la revalorización es un hecho y todos están recogiendo los beneficios. Él, en unos años, también espera hacer lo mismo, vender y mudarse a un gran adosado en un barrio nuevo. Tal vez cuando tenga novia y lo asciendan a supervisor. Nunca ha sido hombre de grandes ambiciones, pero la prosperidad de España y su último triunfo financiero lo están envalentonando.
Pero a Pepito no lo ascienden. Lo que hacen es despedirlo. Hay poca demanda, las obras se están parando, los malditos de Ikea atacan muy duro. Todos los jóvenes con nuevos pisitos quieren comprar barato, nadie compra muebles hechos en España. Pepito era el empleado más joven, es decir, el más barato de despedir. Así que coge su carta de despido y en pocos días se presenta en el INEM.
Hay algo de prisa, porque ha cobrado poco del despido y la letra del piso sigue entrando cada mes. En el INEM le dan ocho meses de paro con 800 ? al mes.
Estamos ya en 2007. Pepito ve en su pequeño televisor un montón de obreros con pancartas por las calles. Se están quejando por el aumento del paro. El Presidente Zapatero hace llamadas a la tranquilidad, esto es una etapa coyuntural, el Estado no abandona nunca a nadie. En el INEM recomiendan a Pepito que vaya de pinche de cocina, aunque sólo le ofrecen 600 al mes, poco más que la mitad de la hipoteca.
Cuando se acaba el dinero del despido, los padres de Pepito le ayudan a pagar la letra. Lo importante es mantener el piso y esperar a que se revalorice. Pepito a veces sale a comprar periódicos o buscar cartelitos con ofertas de trabajo. Al volver mira su pisito, tan alto, orientado al aire calentito del sur. Como tiene tiempo de sobra, ha empezado a caminar más despacio. Eso le da tiempo de observar algunos detalles: los cartelitos de "Se Vende" siguen allí. No los han quitado.
Pepito habla con su padre y lo tranquiliza: lo importante es mantener el piso. Ahora mismo en España hay trabajo, y él es un chico trabajador. Su padre hará algunas llamadas a sus amigos para ver si hay algo.
A finales de 2007, Pepito vuelve a revisar su hipoteca: debe pagar ahora 1.104 ? cada mes. El BCE ha dejado los tipos ya en el 4%, más el 1,25% que le cobra la caja de ahorros, total 5,25%. Esto no hay quien lo entienda. Su patrimonio sube, pero la cuota que paga también. La inflación no erosiona la cuota, como le dijo su amigo en el banco. Tal vez porque la inflación ayuda muy poco a quien no tiene empleo. Lo que sí que inflaciona es la gasolina, la comida, la luz y el agua.
Los padres de Pepito se van quedando sin ahorros. Las cosas han subido mucho más que sus salarios. En la calle muchos hablan ya mal del Gobierno. Al fin, el ministro Caldera publicó una mala noticia: era un numerito que casi no se veía, en un rincón de la pantalla del televisor: 13%. El paro está en el 13% y muchos pepitos buscan trabajo a cualquier precio. Muchos de ellos son inmigrantes, y otros son españoles que van agotando sus meses de paro.
Pero muy pronto a Pepito se le acabará el paro. Sus padres no podrán afrontar su deuda. Tiene una pequeña reunión con ellos: no hay que ponerse nervioso, lo importante es mantener el piso, si lo vende ahora, luego valdrán más y ya no podrá comprar nada. Ha llegado el momento de la refinanciación.
Pepito visita a su amigo el banquero. Le choca la mano y le explica que tiene problemas. Las bromas y las risas desaparecen. Una mirada de desprecio se le escapa al buen hombre engominado. Se ponen a hacer numeritos: Pepito podría alargar el préstamo a 35 años y sólo pagaría 1.041€ al mes. Pero eso es muy poca diferencia. Como Pepito es joven, entonces se puede alargar el préstamo mucho más, a 50 años: 950€ al mes.
¿Cómo puede ser que la cuota baje tan poco? El banquero le explica amablemente, con su bolígrafo, que los intereses ascienden a 875 euros al mes, más el capital que vaya a amortizar según el número de años del préstamo. Pepito no sabe lo que es "amortizar". Pregunta qué es lo mínimo a pagar. El banquero le responde que los 875€ al mes, en un plazo de "carencia". En ese tiempo, no amortizaría capital, pero al menos saldría del apuro.
Pero Pepito no sale del apuro. 875 euros son muchos euros. Él imaginaba que doblando el plazo para pagar, la cuota bajaría a la mitad. El banquero le explica amablemente que eso no es así, porque la parte contratante de la primera parte es igual a la parte contratante de la primera parte. Pepito asiente y sale del banco. Llama a sus padres y luego va a cenar con ellos. El banquero también hace una llamada a su superior: hay un posible moroso.
En la cena, Pepito y sus padres tienen un amargo debate. Podrían alquilar el piso, mientras Pepito vuelve a vivir con ellos. Sería una solución transitoria hasta que encontrase trabajo y, como prometió el banquero, el dichoso Euribor bajase. Pero el alquiler no llegaría a los 500€. A la gente no le gusta "tirar el dinero" en un alquiler y paga poco. Además, si no se encuentra inquilino enseguida, van a tener problemas para pagar. Pepito no puede pagar 375 euros al mes por la hipoteca, mientras vive con sus padres y tiene un inquilino disfrutando de su zulito. Eso no es viable. Se habla de vender su Ford Fiesta, que ya no utiliza porque no puede pagar la gasolina. Pero el viejo Ford Fiesta apenas vale 600€. Es casi chatarra. Todo el mundo compra ya como mínimo compactos seminuevos km. 0.
Pepito mira el telediario con sus padres: parece mentira, con lo bien que va España, lo que le cuesta a él encontrar trabajo. Debe de ser que no sabe buscar. Tiene que moverse más, patear las calles. Algo hay que hacer.
Su padre, por su parte, comienza a recordar viejos tiempos: recuerda las escaseces de la posguerra, la crisis del felipismo, recuerda aquel 23% de paro de no hace muchos años. La realidad comienza a estrecharse como un embudo. Poco a poco, van quedando menos opciones. El banco embargará el piso si no pagan, y entonces lo perderán todo, toda la revalorización.
Es el momento, entonces, de vender el zulito y disfrutar de la revalorización. Mientras tanto, volverá a vivir con ellos. Pepito en principio se niega, opina que si vende luego no podrá volver a comprar, los pisos subirán siempre. Su padre le responde que él ha vivido muchas cosas ya. Pepito no quiere creerle. Su padre insiste en que tal vez ZP hará algo por ellos, una VPO. Al fin y al cabo, si Franco lo hizo, un líder socialista de buen talante como ZP no podría hacer menos. Pepito comienza a aceptar que tal vez, en un futuro muy lejano, cuando la actual prosperidad de España sea historia, los precios podrían tener un "aterrizaje suave" y él comprar otra vez. Lo importante es que desde casa de sus padres podrá buscar trabajo tranquilamente. Y ese dinero lo guardará en algún sitio seguro.
Después de pasar una mala noche, con algunos remordimientos, Pepito pone el cartel de "Se Vende". Hace unos días que el ojo izquierdo le parpadea involuntariamente. También nota un cierto ahogo cuando suena el teléfono. Está esperando contratos, pero sólo lo llaman del banco para preguntarle qué decisión ha tomado acerca de su refinanciación. De momento, seguirá pagando a 30 años, no hay mucho que refinanciar.
Cuando acaba de colgar el cartel, sale a la calle a mirar si se ve bien desde la acera. Ha elegido un modelo diferente al de sus vecinos, para hacerlo destacar. El suyo tiene un diseño innovador, de una empresa catalana, que se está forrando. Los cartelitos de los pisos de al lado, en cambio, están amarillos y quemados por el sol. Está claro que su piso se venderá el primero.
Como lo compró por 200.000, le parece lógico pedir 250.000, teniendo en cuenta que hace ya un año y medio que se ha estado revalorizando.
Pasan las semanas, luego los meses, y los compradores no aparecen. Lo que sí que le aparecen a Pepito son más arrugas en la frente. A veces se mira en el espejo del cuarto de baño y nota que sus cabellos son más finos y escasos. El nudo en la garganta que sentía al responder al teléfono, ahora lo siente cada vez que pisa la calle. Hay algo que no marcha bien.
El del banco llama repetidas veces. Se acumulan ya dos impagos y la situación no es nada buena. Le avisa de que puede ejecutar la hipoteca. Pepito responde que es cuestión de tiempo, que la revalorización lo pagará todo e incluso le dará beneficios. El del banco guarda silencio. Tiene algunas cifras que a Pepito no le gustarían pero decide callar de momento.
Pepito toma una decisión importante: rebajará 20.000€ el precio. Cambia el cartel, cambia los anuncios en los periódicos. Contrata a una inmobiliaria.
La inmobiliaria le asegura que no puede vender su zulito por encima de 210.000€. Pepito se enfada y les cuelga. Han pasado tres meses y no ha recibido ninguna oferta. En la televisión se ve a ZP prometiendo más y más viviendas a los jóvenes. Es la campaña electoral de 2008. España tiene un magnífico futuro, avalado por las cifras de prosperidad y empleo.
Pepito no entiende nada. Sólo ha recibido dos ofertas de empleo por 600€ al mes. En su antigua carpintería, han despedido a dos empleados más.
Pepito decide llamar a otra inmobiliaria y vender el piso por 210.000€. Los nervios no le dejan ya dormir. Su jugada del piso tal vez no fue muy acertada. El de la inmobiliaria le explica que las cosas andan mal y que se prepare para más rebajas. Eso era lo último que quería oir, pero esta vez no se enfada.
En dos meses más, el banco está preparado para ejecutar la hipoteca. Llaman para informarle, con muy malos modos. El banquero ya no es tan amigo, de hecho ni le coge el teléfono. En su lugar le han puesto a una especie de cobrador del frac con una voz como de sepulturero.
Pepito llama todos los días a la inmobiliaria. No hay ninguna oferta. Decide al fin aceptar el trabajo de 600€. El único problema es que deberá desplazarse al otro lado de la ciudad cada mañana en autobús y comer fuera. Su madre se ofrece a hacerle bocadillos.
Pronto se traslada al piso de sus padres y avisa a la inmobiliaria de que el piso ya no está en venta: está en subasta. El banco lo liquidará y con eso se cancelará la hipoteca. En el fondo, Pepito está aliviado, será bueno quitarse el muerto de encima. Su aventura inmobiliaria es una lección que no olvidará.
En pocos días lo llaman del banco: "su piso se ha vendido por 80.000€". La burbuja está pinchada, los precios caen, están ejecutando muchas hipotecas, no se ha podido sacar más dinero. El banquero es por primera vez sincero con Pepito. El problema es que le ha faltado por decir una cosa: las cajas están también amenazadas de quiebra por los impagos.
Pepito pregunta qué va a pasar ahora. El banquero responde que ahora no pasa nada, que su cuota a 30 años se reduce a tan sólo 662€, que pagará más cómodamente. Aunque, si no paga, le embargarán su nómina, tal y como constaba en la letra pequeña del contrato que firmó al hacerse con la hipoteca. La madre de Pepito, entonces, pasa varios días llorando. La mujer está como envejecida, con la piel muy arrugada. Cuando Pepito va al lavabo, se encuentra un montón de pelos suyos. Hace semanas que toma pastillas para dormir, pero aún así los complejos de culpa no lo dejan en paz. Está condenado a pasar 30 años pagando 600€ al mes por absolutamente NADA. No habrá revalorización, no podrá irse de alquiler, no habrá ascenso en el trabajo, no habrá una novia, tan sólo una piedra pesada atada al cuello, con la que tendrá que vagar hasta los 60 años, a las puertas de la jubilación.
Entonces, pone la televisión: después de ZP prometiendo VPO aparece una breve noticia: Trichet vuelve a subir los tipos.
de VALENCIA AMABLE
21 abril 2006
Yo no creo en los billetes de 500 euros, pero existir existen - por Juan José Millás
Hablo con familia y amigos que viven en Francia, Italia, Suecia y Alemania, y no dicen nada bueno de la imagen que da el español de hoy en la prensa global, y por lo que llevan y traen los turistas. No entraré en la impronta que dejamos en latinoamérica desde el 90, porque los adjetivos son otros y suben mucho de tono, demasiado para un sólo post. >:XX
En síntesis, dicen que no caemos bien, que nuestro "nuevorriquismo" entra en todos lados antes que nosotros, pero no sólo a ellos que son zurdos irredentos 88|, cuentan que en sus entornos, los españoles parecemos arribistas y con escaso sustento intelectual :oops: Obviamente, hablan de lo que flota en estos tiempos, y quienes no "flotamos" sabemos de qué hablan. Mi madre define muy gráficamente el ideario vital de un nuevo rico, y la frase no perdona: "cuando me compongo, todo me lo pongo", que no es su caso, claro está.
Es duro escuchar estas calificaciones, pero lo que dicen no dista de lo que vemos sin salir de casa: las revistas más vendidas, los programas más sintonizados, la música más escuchada... es como si casi todo se hubiera vuelto una especie de OT o GH. ¡Qué espacio tan pequeño ocupan las minorías!
El entorno europeo sigue siendo más austero en ropa, peinados, gafas!!!, casas, coches, aunque los massmedia se esfuercen en imponer toda clase de disfraces... mientras nosotros damos la nota permanente. En el campo, por ejemplo, hemos pasado del tractor al Audi sin destrozar el Ibiza; y en la *república de nuestra casa* como la define IKEA, del contrachapado con carcoma al diseño Zen, en el medio nos hemos perdido el arte de la conservación, del reciclado y de la restauración.
Con ese afán de vivir como la preysler, que cada quien practica según le permite su bolsillo, se hacen también las marbellas, y se destruye lo natural y simple, lo hermoso por sencillo, para convertirlo en gueto de horteras, en busca de una calidad de vida bastante cuestionable. ¿Quieren olvidar de dónde vienen a golpe de crédito?



Yo no creo en los billetes de 500 euros, pero existir existen. Personas que no suelen mentir juran que se les han aparecido. Después de todo, somos un país con tradición de visiones místicas, quizá por eso aquí brotan más que en el resto de Europa. Es lo que aseguran al menos las autoridades económicas, que acaban de informar de que la cuarta parte de los billetes de 500 euros que hay en el universo mundo se manifiestan en España, aureolados por lo general con el resplandor del dinero negro. Lo lógico es que la economía sumergida, que es a todas luces ilegal, trabajara con dinero falso, pero las cosas no son tan sencillas, amigo. A veces, lo normal y lo paranormal se abrazan de tal modo que no hay manera de tirar del hilo. Quizá hayan cambiado las cosas, pero hasta ayer mismo, en los despachos de los notarios, cuando se firmaba una escritura, la parte contratante de la primera parte le pasaba una cantidad de dinero negro por debajo de la mesa a la parte contratante de la segunda parte. El notario, para no dar fe, se iba a hacer pis. Si eso ocurre en los despachos de los notarios, qué no ocurrirá en los del hampa, cuyos titulares están de la próstata.
Hacienda no ha proporcionado característica personal alguna acerca de esos billetes de 500 euros, pero estamos por asegurar que, si se analizaran, encontrarían en ellos restos de cocaína. O de cal. La cal produce más euforia que la coca. Esnifas una raya y te da por levantar una urbanización. Al final todo está relacionado, porque el dinero de la droga se blanquea en la construcción, eso es lo que aseguran los expertos. El caso es que va usted a comprarse un pisito y sin darse cuenta se mete en una red de narcotraficantes. "Si quiere usted el piso, tiene que darnos un millón en dinero negro". "Pero yo no tengo dinero negro, soy un trabajador". "No se preocupe, lo oscurecemos en el despacho del notario". "¿En el despacho del notario? ¿Entonces es legal?". "Prácticamente sí. Puede traernos el millón en billetes de 500 euros con restos de cal o cocaína".
El que no haya pagado un millón de pesetas en dinero negro al adquirir la casa de sus sueños (y delante de la bragueta del notario) que tire la primera piedra. Uno de cada cuatro billetes de 500 euros circula por España. ¿Uno de cada cuatro delincuentes también?
EL PAÍS
En síntesis, dicen que no caemos bien, que nuestro "nuevorriquismo" entra en todos lados antes que nosotros, pero no sólo a ellos que son zurdos irredentos 88|, cuentan que en sus entornos, los españoles parecemos arribistas y con escaso sustento intelectual :oops: Obviamente, hablan de lo que flota en estos tiempos, y quienes no "flotamos" sabemos de qué hablan. Mi madre define muy gráficamente el ideario vital de un nuevo rico, y la frase no perdona: "cuando me compongo, todo me lo pongo", que no es su caso, claro está.
Es duro escuchar estas calificaciones, pero lo que dicen no dista de lo que vemos sin salir de casa: las revistas más vendidas, los programas más sintonizados, la música más escuchada... es como si casi todo se hubiera vuelto una especie de OT o GH. ¡Qué espacio tan pequeño ocupan las minorías!
El entorno europeo sigue siendo más austero en ropa, peinados, gafas!!!, casas, coches, aunque los massmedia se esfuercen en imponer toda clase de disfraces... mientras nosotros damos la nota permanente. En el campo, por ejemplo, hemos pasado del tractor al Audi sin destrozar el Ibiza; y en la *república de nuestra casa* como la define IKEA, del contrachapado con carcoma al diseño Zen, en el medio nos hemos perdido el arte de la conservación, del reciclado y de la restauración.
Con ese afán de vivir como la preysler, que cada quien practica según le permite su bolsillo, se hacen también las marbellas, y se destruye lo natural y simple, lo hermoso por sencillo, para convertirlo en gueto de horteras, en busca de una calidad de vida bastante cuestionable. ¿Quieren olvidar de dónde vienen a golpe de crédito?



Yo no creo en los billetes de 500 euros, pero existir existen. Personas que no suelen mentir juran que se les han aparecido. Después de todo, somos un país con tradición de visiones místicas, quizá por eso aquí brotan más que en el resto de Europa. Es lo que aseguran al menos las autoridades económicas, que acaban de informar de que la cuarta parte de los billetes de 500 euros que hay en el universo mundo se manifiestan en España, aureolados por lo general con el resplandor del dinero negro. Lo lógico es que la economía sumergida, que es a todas luces ilegal, trabajara con dinero falso, pero las cosas no son tan sencillas, amigo. A veces, lo normal y lo paranormal se abrazan de tal modo que no hay manera de tirar del hilo. Quizá hayan cambiado las cosas, pero hasta ayer mismo, en los despachos de los notarios, cuando se firmaba una escritura, la parte contratante de la primera parte le pasaba una cantidad de dinero negro por debajo de la mesa a la parte contratante de la segunda parte. El notario, para no dar fe, se iba a hacer pis. Si eso ocurre en los despachos de los notarios, qué no ocurrirá en los del hampa, cuyos titulares están de la próstata.
Hacienda no ha proporcionado característica personal alguna acerca de esos billetes de 500 euros, pero estamos por asegurar que, si se analizaran, encontrarían en ellos restos de cocaína. O de cal. La cal produce más euforia que la coca. Esnifas una raya y te da por levantar una urbanización. Al final todo está relacionado, porque el dinero de la droga se blanquea en la construcción, eso es lo que aseguran los expertos. El caso es que va usted a comprarse un pisito y sin darse cuenta se mete en una red de narcotraficantes. "Si quiere usted el piso, tiene que darnos un millón en dinero negro". "Pero yo no tengo dinero negro, soy un trabajador". "No se preocupe, lo oscurecemos en el despacho del notario". "¿En el despacho del notario? ¿Entonces es legal?". "Prácticamente sí. Puede traernos el millón en billetes de 500 euros con restos de cal o cocaína".
El que no haya pagado un millón de pesetas en dinero negro al adquirir la casa de sus sueños (y delante de la bragueta del notario) que tire la primera piedra. Uno de cada cuatro billetes de 500 euros circula por España. ¿Uno de cada cuatro delincuentes también?
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