El tiempo es el valor más escaso y valioso. En nuestra veloz y dinámica sociedad, la ausencia de tiempo compartido con uno mismo y con las personas que mantienen afinidades con nosotros, es una realidad visible y evidente.
La carencia total de espacios públicos para el encuentro, la falta de referentes participativos y destinados al conocimiento creativo y reflexivo es algo sumamente preocupante.
La falta de espacios abiertos al diálogo y al encuentro permite la existencia de conflictos y rupturas personales y colectivas.
Las ciudades y los núcleos urbanos han crecido de manera desmesurada, caótica y desordenada, olvidando la gran necesidad de crear verdaderos puntos libres y limpios para que los habitantes puedan ejercer su papel activo de CIUDADANOS.
No podemos ignorar la ausencia de organizaciones activas y dispuestas a canalizar y denunciar de forma sistemática y constante las enormes y alarmantes carencias que se padecen en los contaminados, violentos y desolados espacios urbanos.
El aislamiento y la verdadera falta de referentes éticos y participativos en nuestra sociedad competitiva es la principal causa que alimenta y consolida el aislamiento y la soledad como hábitos de vida, como normas de existencia.
La falta de organización y la destrucción de las pocas redes asociativas combativas es el principal objetivo de aquellos que defienden el sistema neoliberal.
VALENCIA AMABLE
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