26 mayo 2011

En la puta calle

"Aún miras sin ver, escuchas sin oír,
respiras sin estar vivo,
pero cuando renuncies a la casa opaca
observarás el horizonte desde siete ventanas,
atravesarás siete puertas,
recorrerás siete senderos bajo el velo de siete lluvias y,
de puerto en puerto,
navegarás por siete océanos,
"El Caminante" - "Naumon" - La Fura dels Baus


Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.
Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por la noche como arrepentido,
vuelve a amar ese triste sonido.
Alfredo Zitarrosa



"Aún miras sin ver, escuchas sin oír,
respiras sin estar vivo,
pero cuando renuncies a la casa opaca
observarás el horizonte desde siete ventanas,
atravesarás siete puertas,
recorrerás siete senderos bajo el velo de siete lluvias y,
de puerto en puerto,
navegarás por siete océanos.
"El Caminante" - "Naumon" - La Fura dels Baus

...

... Porque a Becho le duelen violines,
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.
Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama,
por la noche como arrepentido,
vuelve a amar ese triste sonido...
Alfredo Zitarrosa

...

No es la primera vez que les pasa,
llevan tiempo en la calle hablando con amigos,
bailando, arreglando el mundo y contándose la vida,
fumando o no, bebiendo o no.
Hace rato que la calle les pertenece,
mientras nosotros dormimos...
Muchos de ellos son hijos
de quienes hemos salido de los partidos
y de los sindicatos con las ilusiones quemadas
por máquinas destructoras de utopías,
máquinas organizadas dentro de los límites de alcanzar
sólo lo que no molesta al que manda.
Espacios manipulados por pirámides
con perversas cúpulas pragmáticas,
cúpulas con más cintura política para negociar lo inaceptable
que para defender los compromisos con las bases.
Son los hijos indignados de los indignados
que se han aburrido de vernos vivir
entre el desencanto y la nada del escepticismo.
Para ellos no quieren lo mismo,
lo quieren todo nuevo y todo bueno,
y saben hacer de todo menos *tragar*.
Son los hijos de lo mejor de nosotros,
de lo que no se resigna a vivir sin ver,
sin soñar y sin proyectarse en el tiempo,
no quieren casas sin puertas ni ventanas,
ni vivir sin océanos de posibilidades
y sin horizontes promisorios, ni vivir sin lucha.
En la puta calle está lo mejor de cada casa.
Están en el mundo, están en el viento.
TdG





1 comentario:

josep-maria badia dijo...

Que contenta estás cuando les ves allí, con nosotros. Que emoción sentimos al ver que no nos salió tan mal nuestra obra...

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Tu comentario completa el posteo, le suma interés. Gracias