Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

04 julio 2011

Tanto ser diverso

Humani nihil a me alienum puto
Hombre soy, nada de lo humano me es ajeno
Publio Terencio - En Atormentador de sí Mismo
*
Todos tenemos un corazón hambriento
Haz tu apuesta e interpreta tu papel
La conocí en un bar de Kingstown
Nos enamoramos, pero yo sabía que aquello tenía un fin
Cogimos lo que teníamos y nos largamos a toda leche.
Ahora aquí estoy en Kingstown otra vez
Todos tenemos un corazón hambriento
Da igual lo que diga cualquiera
A nadie le gusta estar solo.
Bruce Springsteen





http://www.alcione.cl/nuevo/var/misc/psiquiatria/LaPersonalidadParanoide.gif



Tanto ser diverso
*
de E.E.Cummings
Traducción de Octavio Paz
*
Tanto ser diverso (tantos dioses y demonios
éste más ávido que aquél) es un hombre
*
(tan fácilmente uno se esconde en otro;
y, no obstante, cada uno, siendo todos, no escapa de ninguno)
tumulto tan vasto es el deseo más simple:
tan despiadada mortandad la esperanza
más inocente (tan profundo el espíritu del cuerpo,
tan lúcido eso que la vigilia llama sueño)
*
tan solitario y tan nunca el hombre solo
su más breve latido dura un año terrestre
sus más largos años el latido de un sol;
su más leve quietud lo lleva hasta la estrella más joven)
*
¿Cómo podría ese tanto que se llama a sí mismo Yo
atreverse a comprender su innumerable Quién?
*

.*.

Recomendando
Eduard Spranger - Estilos de vida

.*.


.*.
 posteado en
tierra de genistas
el 27 de junio de 2007

.*. 


30 julio 2006

La muerte en Venecia - de Thomas Mann

'Adagieto' de la Sinfonía nº 5 de Gustav Mahler (Austria, 1860-1911)




http://www.galleriadante.com/images/m/Megrail_2006_02.jpg






¿Había salido de adentro por la puerta de bronce, o había subido por fuera sin que Aschenbach lo notase? Sin dilucidar profundamente la cuestión, Aschenbach se inclinaba, sin embargo, a lo primero. De mediana estatura, enjuto, lampiño y de nariz muy aplastada, aquel hombre pertenecía al tipo pelirrojo, y su tez era lechosa y llena de pecas. Indudablemente, no podía ser alemán, y el amplio sombrero de fieltro de alas rectas que cubría su cabeza le daba un aspecto exótico de hombre de tierras remotas. Contribuían a darle ese aspecto la mochila sujeta a los hombros por unas correas, un cinturón de cuero amarillo, una capa de montaña, pendiente de su brazo izquierdo, y un bastón con punta de hierro, sobre el cual apoyaba la cadera.

Tenía la cabeza erguida, y en su flaco cuello, saliendo de la camisa deportiva, abierta, se destacaba la nuez, fuerte y desnuda. Miraba a lo lejos con ojos inexpresivos, bajo las cejas rojizas, entre las cuales había dos arrugas verticales, enérgicas, que contrastaban singularmente con su nariz aplastada. Así -quizá contribuyera a producir esta impresión el verlo colocado en alto- su gesto tenía algo de dominador, atrevido y violento. Y sea que se tratase de una deformación fisonómica permanente, o que, deslumbrado por el sol crepuscular, hiciese muecas nerviosas, sus labios parecían demasiado cortos, y no llegaban a cerrarse sobre los dientes, que resaltaban blancos y largos, descubiertos hasta las encías.

¿Aschenbach pecaba de indiscreción al observar así al desconocido en forma un tanto distraída y al mismo tiempo inquisitiva? En todo caso, de pronto notó que le devolvía su mirada de un modo tan agresivo, cara a cara, tan abiertamente resuelto a llevar la cosa al último extremo, tan desafiadoramente, que Aschenbach se apartó con una impresión penosa, comenzando a pasear a lo largo de las verjas, decidido a no volver a fijar su atención en aquel hombre. En efecto, minutos después lo había olvidado. Pero, bien porque el aspecto errante del desconocido hubiera impresionado su fantasía, o por obra de cualquier otra influencia física o espiritual, lo cierto es que de pronto advirtió una sorprendente ilusión en su alma, una especie de inquietud aventurera, un ansia juvenil hacia lo lejano, sentimientos tan vivos, tan nuevos o, por lo menos, tan remotos, que se detuvo, con las manos en la espalda y la vista clavada en el suelo, para examinar su estado de ánimo.

Era sencillamente deseo de viajar; deseo tan violento como un verdadero ataque, y tan intenso, que llegaba a producirle visiones. Su imaginación, que no se había tranquilizado desde las horas del trabajo, cristalizó en la evocación de un ejemplo de las maravillas y espantos de la tierra que quería abarcar en una sola imagen. Veía claramente un paisaje: una comarca tropical cenagosa, bajo un cielo ardiente; una tierra húmeda, vigorosa, monstruosa, una especie de selva primitiva, con islas, pantanos y aguas cenagosas; gigantescas palmeras se alzaban en medio de una vegetación lujuriante, rodeadas de plantas enormes, hinchadas, que crecían en complicado ramaje; árboles extrañamente deformados hundían sus raíces hacia el suelo, entre aguas quietas de verdes reflejos y cubiertas de flores flotantes, de una blancura de leche y grandes como bandejas.

Pájaros exóticos, de largas zancas y picos deformes, se erguían en estúpida inmovilidad mirando de lado, y por entre los troncos nudosos de la espesura de bambú brillaban los ojos de un tigre al acecho... Su corazón comenzó a latir aceleradamente, movido de temor y de oscuras ansias. Al cabo de un rato, se pasó la mano por la frente y continuó su paseo por delante de las marmolerías.



Si quieres leerla completa, la tienes en CIUDAD SEVA


La imagen es 'Remembered Garden' de G.W. Megrail

Thomas Mann en EL PODER DE LA PALABRA





23 julio 2006

Los clichés de la memoria - Tadeusz Kantor

"En el año 1971, vivía en un pueblecito de la costa que tenía pequeñas casitas y un colegio con el aspecto más pobre de todos los colegios posibles -estaba abandonado y vacío y sólo contaba con una clase-. Podía mirar a través de los cristales sucios de las dos ventanas, ventanas miserables. Pegué la cara a la ventana y miré dentro de mi propia mente. En mi memoria trastornada era un niño pequeño otra vez sentado en una pobre clase de pueblo. Su pupitre estaba rayado con marcas de cuchillos y mojaba sus dedos llenos de tinta para pasar la página de la cuartilla. El tanto frotar había hecho que los granos del suelo de madera fueran visibles. La clase tenía paredes blanqueadas y en la parte de abajo se desprendía la cal. Había una cruz negra en la pared. Hoy sé que hice un descubrimiento importante junto a esa ventana: me di cuenta de la existencia de la memoria."
Tadeusz Kantor

He pensado en el vals 'El apicultor' que Eleni Karaindrou compuso para 'La mirada de Ulises' porque me recuerda a la música del teatro de Kantor de los años '80 que tuve la fortuna de ver, ve a saber por qué... cosas de la memoria remota.
Genista







http://www.enfocarte.com/3.18/kantor/kantor04.jpg


Los clichés de la memoria

de Tadeusz Kantor

En nuestro archivo de la memoria hay "ficheros", clichés registrados por nuestros sentidos. Se trata, en general, de detalles que aparentemente carecen de importancia, pobres restos, fragmentos... ¡INMÓVILES! Y lo que resulta más importante, TRANSPARENTES como los negativos fotográficos. Se les puede superponer. Por eso no hay que asombrarse de que, por ejemplo, los acontecimientos del pasado se adhieran a los presentes, que se mezclen con los personajes, que tengamos serios problemas con la historia, la moral, las convenciones. Las olas de la memoria, tranquilas y claras, se agitan bruscamente y los elementos se desencadenan. Es el INFIERNO.

En la cámara de la imaginación y de la memoria viven PERSONAJES HUMANOS. No, sería mejor decir que han sido "depositados" allí. Sería mucho más sencillo decir que están muertos, que no pertenecen a nuestra vida diaria. Tratan desesperadamente de reconstruir, con su memoria difuminada, aquello que fue su vida, su felicidad o su miseria. Sólo les quedan palabras inútiles, letanías recitadas sin fin y sin esperanza. Han hecho un alto en el camino para llegar al fin, agotados, a este Albergue de la Memoria. No son capaces de reconstruir una determinada acción. Son como ruinas de acontecimientos pasados.

Hoy, en esta pobre Cámara de la Imaginación, se han encontrado con las CRUCES de un CEMENTERIO de pueblo, como si yo estuviera buscando otros secretos que los antiguos, los más lejanos. EL HUMOR BURLÓN Y LA IRONÍA NO ME DEJAN. Con un gesto de humor negro, con una carcajada de bufón, me sirvo de los rituales del circo, de los procedimientos sospechosos de la vileza. Para conseguir la paz, puedo conseguir la paz, puedo incluso llamar a esta habitación EL DEPÓSITO DE CADÁVERES DEL CEMENTERIO o, si no, EL ALBERGUE DE LA MEMORIA. He contratado, incluso, a un lúgubre propietario para este local.

Antes de que los recuerdos y la imagen de esta escena desaparezcan para siempre, entes de que este pobre Pierrot se aleje para no volver, quiero expresar algo que, quizás, podrá definir de la manera más profunda y sencilla mi aproximación al teatro. Aunque en el curso de los diferentes periodos se han sucedido las distintas "etapas" y "detenciones" de mi camino, he escrito sobre piedras milenarias el nombre de los lugares: Teatro Informal, Teatro Cero, Teatro Imposible, Teatro de la Realidad Degradada, Teatro Viaje, Teatro de la Muerte, en algún lugar, en último plano, siempre estaba la misma BARRACA DE FERIA.

Todos estos nombres intentan solamente protegerla de la estabilización oficial y académica. En el fondo eran como los títulos de los largos capítulos en los que salía vencedor de los peligros en esta vía que conduce siempre a lo DESCONOCIDO y a lo IMPOSIBLE.

Durante casi medio siglo, la pobre Barraca de Feria, sepultada en el olvido, ha permanecido oculta detrás de las ideas puristas, las revoluciones del constructivismo, las manifestaciones surrealistas, la metafísica del arte abstracto, los "happenings", las ambientaciones surrealistas, los teatros abiertos, conceptuales, los anti-teatros las grandes batallas, las grandes esperanzas, las grandes ilusiones y, al mismo tiempo, las catástrofes, las decepciones, las piruetas pseudo-científicas.

Después de tantos conflictos y de franquear tantas etapas, hoy veo con bastante claridad el camino recorrido y comprendo, por qué he rechazado siempre con tanta obstinación un estatus oficial e institucional.

O quizá: por qué han sido rechazados con tanta obstinación por mí y por mi Teatro los privilegios y las condiciones que se corresponden con esa posición social. Porque mi teatro ha sido siempre una verdadera Barraca de Feria. EL VERDADERO TEATRO DE LA EMOCIÓN.



.....*.....



To Vals tou Gamou - de Eleni Karaindrou
http://www.goear.com/listen/926fe24/To-Vals-tou-Gamou-eleni-karaindrou

Tadeusz Kantor en El Poder de la Palabra
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2723

La clase muerta - Por Isabel Tejeda
http://www.enfocarte.com/3.18/teatro.html

Tadeusz Kantor: mano maestra del no olvido - Entrevista con Franco Quadri, 1986
http://maruska.soria.org/kantor.htm

Una actitud, una evolución, las etapas - Denis Bablet - (extracto del artículo publicado en Cuadernos El Público nº 11, 1986
http://maruska.soria.org/kantor1.htm


.....*.....

22 julio 2006

Tú - de Pedro Salinas

Si quieres música para leer, he pensado en baden powell, concretamente en 'si todos fossem iguais a voçe'; clica aquí y se abrirá en otra ventana.


http://artlondon.com/admin2/img/4586-b.jpg



Tú
de Pedro Salinas


Tú vives siempre en tus actos.
Con la punta de tus dedos
pulsas el mundo, le arrancas
auroras, triunfos, colores,
alegrías: es tu música.
La vida es lo que tú tocas.

De tus ojos, sólo de ellos,
sale la luz que te guía
los pasos. Andas
por lo que ves. Nada más.

Y si una duda te hace
señas a diez mil kilómetros,
lo dejas todo, te arrojas
sobre proas, sobre alas,
estás ya allí; con los besos,
con los dientes la desgarras:
Ya no es duda.
Tú nunca puedes dudar.

Porque has vuelto los misterios
del revés. Y tus enigmas,
lo que nunca entenderás,
son esas cosas tan claras:
la arena donde te tiendes,
la marcha de tu reloj
y el tierno cuerpo rosado
que te encuentras en tu espejo
cada día al despertar,
y es el tuyo. Los prodigios
que están descifrados ya.

Y nunca te equivocaste,
más que una vez, una noche
que te encaprichó una sombra
-la única que te ha gustado-.
Una sombra parecía.
Y la quisiste abrazar.
Y era yo.



De La voz a ti debida



Pedro Salinas en A MEDIA VOZ 


Kirichek, Yakov

Gafur Kadirov

Baden Powell

16 julio 2006

Cambiar algo para que nada cambie

http://www.pintura.8k.com/images/cangrejos.jpg


Qué sorpresa encontrar este artículo entre mis antiguos favoritos. Sabemos que la literatura clásica se repite en la literatura de todos los tiempos con cambios más o menos sutiles y nos entretiene el guiño de descubrir los antiguos mitos. Pero encontrar en el periodismo artículos que describen el pasado y que sirven para HOY, sorprende y apena. Tanto pasar para que nada cambie es como estar quieto. Así de quietas están las voces disidentes. Siempre son tan pocos los que se animan a desentonar con el coro nacionalista. Ya lo verás si buscas información sobre la controvertida representación en la Feria de Francfort, sólo le da destacada presencia la prensa nacionalista de ambos bandos.  

Genista


CATALUÑA Y EL TABÚ DE LA LENGUA 


Artículo de JOSEP RAMONEDA en "El País" del 5 de julio de 1998

Tiempo de foros. Tiempo en que gentes de posiciones ideológicas y sociales diversas se reúnen por sus coincidencias en aquellos temas en que política y sensibilidad, razón y pasión se mezclan. Tiempo de debate sobre identidades, lenguas y culturas. Tiempos en que problemas que afectan a las personas y a las libertades tienden a ocultarse bajo los antagonismos patriotas y antipatriotas, nacionalistas y españolistas. Cataluña también tiene foro: el Foro Babel.

El acto fundacional del Foro Babel tuvo lugar el 13 de diciembre de 1996 en un aula del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Las revistas El Viejo Topo, Mientras Tanto y El Ciervo sin orden del día preciso habían convocado un debate bajo el título ¿Es posible hoy en Cataluña el diálogo sobre lengua, cultura y democracia?. Acudieron unas noventa personas. El diálogo fue moderado por Miguel Riera (director de El Viejo Topo), por Félix Pérez Romero y por el profesor de derecho consitucional y miembro del Consell Consultiu de la Generalitat, Francesc de Carreras. Había miembros de grupos que habían combatido activamente la política lingüística de la Generalitat, la Asociación de profesores por el Bilingüismo, la Asociación por la Tolerancia y la Coordinadora de Asociaciones para la defensa del castellano (Cadeca), pero había también profesores universitarios como Eugenio Trías, Francisco Fernández Buey, Juan Ramón Capella, Elíseo Aja, Manuel Gerpe o Laureano Bonet, escritores como Ana María Moix y Lorenzo Gomis, y personas vinculadas a partidos de la izquierda como el socialista Villacorta o Alfred Clemente de Iniciativa per Catalunya. El independentista Ángel Colom, que había participado en reuniones previas comunicó, horas antes, que no podría acudir.

De las intervenciones más emocionales de algunas gentes de Cadeca a las reflexiones de algunos profesores universitarios, el abanico de las opciones presentes en la sala era bastante amplio. Se rechazó tanto la idea de convertirse en una plataforma cívica al modo de la Asamblea de Cataluña, propuesto por Antonio Robles, un veterano activista en favor de la lengua castellana, como cualquier hipótesis de conversión en una formación política. Sería "un profundo error" advirtió Capella, crear un "lobby de los castellanohablantes" porque "sería un gueto muy grande, pero gueto al fin y al cabo".

El 28 de febrero de 1997, Francesc de Carreras, Félix Pérez Romera y Miguel Riera publicaron un artículo en la edición catalana de EL PAÍS, bajo el título Foro Babel, que quería tener un carácter programático. Definían el objetivo del foro: "tratar conjuntamente algunos aspectos de la realidad catalana en relación con la lengua y la cultura y, de un modo más amplio, con la democracia y los derechos de las personas". Y definían la filosofía del grupo en estos términos: "Ni la historia, ni la lengua, ni la cultura, ni la etnia pueden ser transformadas en sujetos sociales que limiten la libertad de las personas y obliguen a los individuos -convertidos en objetos- a estar a su servicio". A partir de esta posición su crítica se centraba en tres cuestiones: la conversión de los sentimientos de identidad en ideologías políticas excluyentes; la elevación de la ideología nacionalista a ideología oficial de las instituciones políticas catalanas; la sumisión de todos los partidos políticos al discurso identitario.

El 29 de abril del mismo año, el Foro Babel hizo público su primer manifiesto. El documento, que llevaba un centenar de firmas, terciaba en el debate sobre la "nueva ley" del catalán que iniciaba entonces su larga peregrinación en busca del consenso político. A los nombres ya citados se añadían personalidades como Victoria Camps, Félix de Azúa, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Terenci Moix, Rosa Regás, Joan de Sagarra, Gabriel Jackson o Francisco Rico. El manifiesto sustentaba que después de catorce años de vigencia de la Ley de normalización lingüística de 1983 se podía decir que la situación de excepcionalidad había sido superada "y el catalán ha entrado en una fase de normalidad". El documento establecía el bilingüismo como objetivo. Reconocía el caracter de lengua propia que el Estatuto de Cataluña da al catalán, como elemento que la diferencia de otras comunidades, sin que por ello el castellano sea "una lengua impropia o jurídicamente subalterna" y establecía como objetivo educativo que "al final de los estudios obligatorios los alumnos utilicen normalmente y correctamente tanto el catalán como el castellano" sin que en ningún caso los alumnos "sean separados", en la escuela o en los institutos, "por razón de lengua". Los firmantes del documento recibieron una carta del conseller de Cultura, Joan Maria Pujals, que se mostraba especialmente en desacuerdo con la idea de que tras catorce años de normalización el catalán hubiera superado la situación de excepcionalidad.

La aparición del Foro Babel coincidía con los primeros indicios de un cambio en la hegemonía ideológica en Cataluña. Si al inicio de la transición la izquierda gozaba de cierta hegemonía cultural, durante los años ochenta el nacionalismo conquistaría muchas posiciones institucionales y mediáticas, ocupando el vacío dejado por el desconcierto ideológico de la izquierda. El debate en torno a la "nueva ley del catalán" acabaría con uno de los tabúes de la transición -la cuestión lingüística- en un proceso de debilitación de la hegemonía ideológica del nacionalismo. Sin embargo, Babel, que como el nacionalismo catalán tendía a confundir cuestión cultural con cuestión lingüística, corría el riesgo de convertirse en la cara opuesta pero simétrica del nacionalismo.

A finales de septiembre, coincidiendo con la aparición de un documento de la Confederación de Entidades Culturales Regionales en Cataluña, Babel publicó un comunicado en el que se expresaba "la discrepancia rotunda con la totalidad" del borrador de la nueva ley del catalán, y pedían la retirada parlamentaria del texto. "La imposición coactiva del catalán", la conversión de la lengua propia en lengua oficial contra el principio estatutario de oficialidad de las dos lenguas, y "el espíritu intervencionista, reglamentista, controlador de las relaciones económicas, sociales y culturales", eran los principales factores de crítica del comunicado de Babel.

Por aquellas fechas el debate político en torno a la ley del catalán se intensificó. El Consell Consultiu hizo algunas reservas al articulado. El escritor Albert Manent protagonizó la polémica más agria con el Foro Babel, acusando a estos "intelectuales convertidos en plañideras", a esta amalgama de "españolistas químicamente puros", catalanistas "no esencialistas", antipujolistas viscerales, profesionales del esnobismo, hijos del falangistas o de carlistas de cuyos padres (perseguidos en la zona republicana) han heredado la fobia contra el nacionalismo catalán de jugar con fuego y "colaborar a romper la convivencia agitando fantasmas inexistentes y olvidando que somos país de marca".

El día 30 de diciembre el Parlamento de Cataluña aprobaba la ley del catalán con el voto en contra del PP y Esquerra Republicana. El Forum Babel sacó un comunicado criticando la "preocupante insensibilidad" de la izquierda parlamentaria catalana "respecto a las expectativas de una parte muy significativa de su electorado" y "la sumisión de la izquierda al proyecto nacionalista de Jordi Pujol". Poco después el director general de Política lingüística de la Generalitat, Lluís Jou, en respuesta a un artículo de Francesc de Carreras, escribía: la ley "aboga por un modelo social de integración en el que se promueve la igualdad de los ciudadanos y se garantiza que Cataluña sea un solo pueblo".

Aprobada la ley del catalán, algunos miembros del foro participaron en la creación de Convivencia Cívica Catalana, una plataforma presidida por Alejo Vidal Quadras, con el babeliano y dirigente socialista Julio Villacorta como vicepresidente. Convivencia Cívica Catalana se presentaba como una "reacción al nacionalismo identitario" y "su creciente intervencionismo en la vida privada desde el poder público". Este hecho provocó algunas fisuras en el Foro Babel. Pocos días después, el Foro convocó un debate en el Pati Llimona de Barcelona sobre federalismo y autodeterminación. Los ponentes eran Fernández Buey y Francesc de Carreras. Fernández Buey sostuvo que el referéndum de autodeterminación del País Vasco y de Cataluña era un asunto pendiente que de celebrarse permitiría a todos los españoles enfrentarse con "el corazón más limpio" a la complicada cuestión de los conflictos nacionales. No le siguieron. Fernández Buey y algún otro militante de izquierdas se alejaron del Foro Babel por la incomodidad que les generaba la presencia de algunos miembros de Babel en la plataforma de Vidal Quadras.

El pasado 19 de Junio, el Foro Babel hizo público su segundo manifiesto, bajo el título Por un nuevo modelo de Cataluña. Más allá de la cuestión lingüística, el documento pretende plantear un modelo de convivencia alternativa al nacionalismo en un texto que es una crítica al pujolismo, pero por encima de todo es una apelación a los partidos de izquierdas para que se distancien del modelo de catalanismo hegemónico.

El manifiesto parte del pacto social y político que dió origen a la Constitución y al Estatuto, que "otorgaba a Cataluña un amplio autogobierno, garantizaba el libre uso de las dos lenguas utilizadas por los ciudadanos catalanes y protegía el patrimonio cultural respetando la pluralidad existente en la sociedad". A juicio de Babel este pacto se ha ido rompiendo desde que Jordi Pujol ganó las primeras elecciones, en beneficio de una nueva doctrina oficial que Babel sintetiza en cuatro puntos: Los ciudadanos de Cataluña se dividen en dos categorías: catalanistas y españolistas. Sólo es cultura catalana la que se hace en lengua catalana. El catalán es la única lengua propia de Cataluña. El Estatuto de Autonomía es insuficiente para las necesidades de autogobierno de Cataluña.

A estos cuatro ejes vertebradores de la política nacionalista, Babel opone otros cuatro ejes alternativos. Ciudadanía: preeminencia de los derechos individuales sobre los derechos y las identidades colectivas. Pluralismo: no es legítimo convertir el nacionalismo en ideología oficial; en una Cataluña plural la cultura catalana será todo el conjunto de los hechos culturales producidos en Cataluña. Bilingüismo: el bilingüismo es el verdadero hecho diferencial catalán que se debe proteger. Federalismo: como garantía de participación y control del poder político.

La publicación del manifiesto ha recibido algunas reacciones airadas: desde la acusación de sofistas por parte de quien vé el retorno de los cruzados (Xavier Antich) hasta la invitación a callarse (Narcís Comadira), pero los numerosos artículos que han seguido a su publicación confirman que ya no hay lugar para el ninguneo de estas posiciones en la sociedad catalana.

Pocos días después, el Foro Babel fue noticia por una reunión con Borrell. No era la primera vez: ya habían cenado en febrero. Ni era tampoco el primer político que se había reunido con representantes del Foro. Narcís Serra, Rafael Ribó, Jordi Casas en representación de Unión Democrática, representantes de Comisiones Obreras, el secretario general de UGT, José María Alvarez, y otros dirigentes del PSC, como Montilla, Iceta y Sala, han tenido contactos con el Foro. La diversidad de horizontes políticos de sus miembros no oculta una cierta línea preferencial con los llamados capitanes del partido socialista.

Babel quiere seguir su función agitadora, sin intención de ganar en organicidad y estructura. Y, sin embargo, prolifera: nacen Foros Babel en distintos lugares de Cataluña. El de Tarragona lleva ya bastante tiempo funcionando, tiene un carácter más asociativo y cuenta con doscientos miembros asiduos. En los próximos días está prevista la constitución de un Foro Babel en el Ampurdán, en un acto en Palamós. Y también en Sabadell y en el Baix Llobregat.

Nacionalismo pujolista

El Foro Babel incomoda a la izquierda seguidista del nacionalismo pujolista y da al nacionalismo un nuevo enemigo a demonizar, que es pasión constituyente de estas ideologías. Aunque, a veces, el propio Babel parezca ser prisionero de esta lógica del amigo y el enemigo. Sin embargo, desde el propio universo nacionalista hay gentes que sustentan que se han perdido muchas complicidades por falta de elemental sensibilidad. Cuando el conseller Pujals escribe a Rafael Argullol para agradecerle que haya escrito un libro en catalán o a Loquillo por haber grabado un disco en este idioma está ofendiendo a una persona. La política lingüística se ha hecho siempre al margen de un proyecto de culturalización del país. Joan Rigol, siendo conseller de cultura, planteó una política cultural sin distinción de lenguas, simbolizada en un Consell Assessor plural en el que se sentaban personas como Jaime Gil de Biedma, Manuel Vázquez Montalbán o Eugenio Trías. Rigol tuvo que dimitir. Ahora, como ha dicho Joaquim Molins, los socialistas por primera vez presentan un candidato que parece no haber sido escogido por Convergencia. Algo se mueve en Cataluña.

Gracias a la página de Luis Bouza-Brey, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona y al google desktop que revuelve mis cajones a fondo

La imagen es 'En el fondo del mar' 
Tecnica mixta - de Jose Carlos Saldana Villodre - Alicante



FORO BABEL



Relacionados

Montilla dice que espera gobernar Cataluña 'con las menos hipotecas posibles'

Acomplejado charnego peligroso

El Charnego...

ERC no quiere literatura catalana quede diluida en la española

La moción de ERC para Francfort fracasa por falta de diputados

La Feria del Libro de Francfort de 2007 abre una nueva brecha en el bilingüismo de la cultura catalana



22 junio 2006

Sur - de Jorge Luis Borges

http://www.southworld.de/images/estancia.jpg 


'La oscuridad fue quedándose en el campo pero su olor y sus rumores aún le llegaban entre los barrotes de hierro.'



El sur

de Jorge Luis Borges

El hombre que desembarcó en Buenos Aires en 1871 se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la Iglesia evangélica; en 1939, uno de sus nietos, Juan Dahlmann, era secretario de una biblioteca municipal en la calle Córdoba y se sentía hondamente argentino. Su abuelo materno había sido aquel Francisco Flores, del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires, lanceado por indios de Catriel: en la discordia de sus dos linajes, Juan Dahlmann (tal vez a impulso de la sangre germánica) eligió el de ese antepasado romántico, o de muerte romántica. Un estuche con el daguerrotipo de un hombre inexpresivo y barbado, una vieja espada, la dicha y el coraje de ciertas músicas, el hábito de estrofas del Martín Fierro, los años, el desgano y la soledad, fomentaron ese criollismo algo voluntario, pero nunca ostentoso. A costa de algunas privaciones, Dahlmann había logrado salvar el casco de una estancia en el Sur, que fue de los Flores: una de las costumbres de su memoria era la imagen de los eucaliptos balsámicos y de la larga casa rosada que alguna vez fue carmesí. Las tareas y acaso la indolencia lo retenían en la ciudad. Verano tras verano se contentaba con la idea abstracta de posesión y con la certidumbre de que su casa estaba esperándolo, en un sitio preciso de la llanura. En los últimos días de febrero de 1939, algo le aconteció.

Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones. Dahlmann había conseguido, esa tarde, un ejemplar descabalado de Las Mil y Una Noches de Weil; ávido de examinar ese hallazgo, no esperó que bajara el ascensor y subió con apuro las escaleras; algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro? En la cara de la mujer que le abrió la puerta vio grabado el horror, y la mano que se pasó por la frente salió roja de sangre. La arista de un batiente recién pintado que alguien se olvidó de cerrar le habría hecho esa herida. Dahlmann logró dormir, pero a la madrugada estaba despierto y desde aquella hora el sabor de todas las cosas fue atroz. La fiebre lo gastó y las ilustraciones de Las Mil y Una Noches sirvieron para decorar pasadillas. Amigos y parientes lo visitaban y con exagerada sonrisa le repetían que lo hallaban muy bien. Dahlmann los oía con una especie de débil estupor y le maravillaba que no supieran que estaba en el infierno. Ocho días pasaron, como ocho siglos. Una tarde, el médico habitual se presentó con un médico nuevo y lo condujeron a un sanatorio de la calle Ecuador, porque era indispensable sacarle una radiografía. Dahlmann, en el coche de plaza que los llevó, pensó que en una habitación que no fuera la suya podría, al fin, dormir. Se sintió feliz y conversador; en cuanto llegó, lo desvistieron; le raparon la cabeza, lo sujetaron con metales a una camilla, lo iluminaron hasta la ceguera y el vértigo, lo auscultaron y un hombre enmascarado le clavó una aguja en el brazo. Se despertó con náuseas, vendado, en una celda que tenía algo de pozo y, en los días y noches que siguieron a la operación pudo entender que apenas había estado, hasta entonces, en un arrabal del infierno. El hielo no dejaba en su boca el menor rastro de frescura. En esos días, Dahlmann minuciosamente se odió; odió su identidad, sus necesidades corporales, su humillación, la barba que le erizaba la cara. Sufrió con estoicismo las curaciones, que eran muy dolorosas, pero cuando el cirujano le dijo que había estado a punto de morir de una septicemia, Dahlmann se echó a llorar, condolido de su destino. Las miserias físicas y la incesante previsión de las malas noches no le habían dejado pensar en algo tan abstracto como la muerte. Otro día, el cirujano le dijo que estaba reponiéndose y que, muy pronto, podría ir a convalecer a la estancia. Increíblemente, el día prometido llegó.

A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos; Dahlmann había llegado al sanatorio en un coche de plaza y ahora un coche de plaza lo llevaba a Constitución. La primera frescura del otoño, después de la opresión del verano, era como un símbolo natural de su destino rescatado de la muerte y la fiebre. La ciudad, a las siete de la mañana, no había perdido ese aire de casa vieja que le infunde la noche; las calles eran como largos zaguanes, las plazas como patios. Dahlmann la reconocía con felicidad y con un principio de vértigo; unos segundos antes de que las registraran sus ojos, recordaba las esquinas, las carteleras, las modestas diferencias de Buenos Aires. En la luz amarilla del nuevo día, todas las cosas regresaban a él.

Nadie ignora que el Sur empieza del otro lado de Rivadavia. Dahlmann solía repetir que ello no es una convención y que quien atraviesa esa calle entra en un mundo más antiguo y más firme. Desde el coche buscaba entre la nueva edificación, la ventana de rejas, el llamador, el arco de la puerta, el zaguán, el íntimo patio.

En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos. Recordó bruscamente que en un café de la calle Brasil (a pocos metros de la casa de Yrigoyen) había un enorme gato que se dejaba acariciar por la gente, como una divinidad desdeñosa. Entró. Ahí estaba el gato, dormido. Pidió una taza de café, la endulzó lentamente, la probó (ese placer le había sido vedado en la clínica) y pensó, mientras alisaba el negro pelaje, que aquel contacto era ilusorio y que estaban como separados por un cristal, porque el hombre vive en el tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en la eternidad del instante.

A lo largo del penúltimo andén el tren esperaba. Dahlmann recorrió los vagones y dio con uno casi vacío. Acomodó en la red la valija; cuando los coches arrancaron, la abrió y sacó, tras alguna vacilación, el primer tomo de Las Mil y Una Noches. Viajar con este libro, tan vinculado a la historia de su desdicha, era una afirmación de que esa desdicha había sido anulada y un desafío alegre y secreto a las frustradas fuerzas del mal.

A los lados del tren, la ciudad se desgarraba en suburbios; esta visión y luego la de jardines y quintas demoraron el principio de la lectura. La verdad es que Dahlmann leyó poco; la montaña de piedra imán y el genio que ha jurado matar a su bienhechor eran, quién lo niega, maravillosos, pero no mucho más que la mañana y que el hecho de ser. La felicidad lo distraía de Shahrazad y de sus milagros superfluos; Dahlmann cerraba el libro y se dejaba simplemente vivir.

El almuerzo (con el caldo servido en boles de metal reluciente, como en los ya remotos veraneos de la niñez) fue otro goce tranquilo y agradecido.

Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres. Vio casas de ladrillo sin revocar, esquinadas y largas, infinitamente mirando pasar los trenes; vio jinetes en los terrosos caminos; vio zanjas y lagunas y hacienda; vio largas nubes luminosas que parecían de mármol, y todas estas cosas eran casuales, como sueños de la llanura. También creyó reconocer árboles y sembrados que no hubiera podido nombrar, porque su directo conocimiento de la campaña era harto inferior a su conocimiento nostálgico y literario.

Alguna vez durmió y en sus sueños estaba el ímpetu del tren. Ya el blanco sol intolerable de las doce del día era el sol amarillo que precede al anochecer y no tardaría en ser rojo. También el coche era distinto; no era el que fue en Constitución, al dejar el andén: la llanura y las horas lo habían atravesado y transfigurado. Afuera la móvil sombra del vagón se alargaba hacia el horizonte. No turbaban la tierra elemental ni poblaciones ni otros signos humanos. Todo era vasto, pero al mismo tiempo era íntimo y, de alguna manera, secreto. En el campo desaforado, a veces no había otra cosa que un toro. La soledad era perfecta y tal vez hostil, y Dahlmann pudo sospechar que viajaba al pasado y no sólo al Sur. De esa conjetura fantástica lo distrajo el inspector, que al ver su boleto, le advirtió que el tren no lo dejaría en la estación de siempre sino en otra, un poco anterior y apenas conocida por Dahlmann. (El hombre añadió una explicación que Dahlmann no trató de entender ni siquiera de oír, porque el mecanismo de los hechos no le importaba).

El tren laboriosamente se detuvo, casi en medio del campo. Del otro lado de las vías quedaba la estación, que era poco más que un andén con un cobertizo. Ningún vehículo tenían, pero el jefe opinó que tal vez pudiera conseguir uno en un comercio que le indicó a unas diez, doce, cuadras.

Dahlmann aceptó la caminata como una pequeña aventura. Ya se había hundido el sol, pero un esplendor final exaltaba la viva y silenciosa llanura, antes de que la borrara la noche. Menos para no fatigarse que para hacer durar esas cosas, Dahlmann caminaba despacio, aspirando con grave felicidad el olor del trébol.

El almacén, alguna vez, había sido punzó, pero los años habían mitigado para su bien ese color violento. Algo en su pobre arquitectura le recordó un grabado en acero, acaso de una vieja edición de Pablo y Virginia. Atados al palenque había unos caballos. Dahlmam, adentro, creyó reconocer al patrón; luego comprendió que lo había engañado su parecido con uno de los empleados del sanatorio. El hombre, oído el caso, dijo que le haría atar la jardinera; para agregar otro hecho a aquel día y para llenar ese tiempo, Dahlmann resolvió comer en el almacén.

En una mesa comían y bebían ruidosamente unos muchachones, en los que Dahlmann, al principio, no se fijó. En el suelo, apoyado en el mostrador, se acurrucaba, inmóvil como una cosa, un hombre muy viejo. Los muchos años lo habían reducido y pulido como las aguas a una piedra o las generaciones de los hombres a una sentencia. Era oscuro, chico y reseco, y estaba como fuera del tiempo, en una eternidad. Dahlmann registró con satisfacción la vincha, el poncho de bayeta, el largo chiripá y la bota de potro y se dijo, rememorando inútiles discusiones con gente de los partidos del Norte o con entrerrianos, que gauchos de ésos ya no quedan más que en el Sur.

Dahlmann se acomodó junto a la ventana. La oscuridad fue quedándose con el campo, pero su olor y sus rumores aún le llegaban entre los barrotes de hierro. El patrón le trajo sardinas y después carne asada; Dahlmann las empujó con unos vasos de vino tinto. Ocioso, paladeaba el áspero sabor y dejaba errar la mirada por el local, ya un poco soñolienta. La lámpara de kerosén pendía de uno de los tirantes; los parroquianos de la otra mesa eran tres: dos parecían peones de chacra: otro, de rasgos achinados y torpes, bebía con el chambergo puesto. Dahlmann, de pronto, sintió un leve roce en la cara. Junto al vaso ordinario de vidrio turbio, sobre una de las rayas del mantel, había una bolita de miga. Eso era todo, pero alguien se la había tirado.

Los de la otra mesa parecían ajenos a él. Dalhman, perplejo, decidió que nada había ocurrido y abrió el volumen de Las Mil y Una Noches, como para tapar la realidad. Otra bolita lo alcanzó a los pocos minutos, y esta vez los peones se rieron. Dahlmann se dijo que no estaba asustado, pero que sería un disparate que él, un convaleciente, se dejara arrastrar por desconocidos a una pelea confusa. Resolvió salir; ya estaba de pie cuando el patrón se le acercó y lo exhortó con voz alarmada:

-Señor Dahlmann, no les haga caso a esos mozos, que están medio alegres.

Dahlmann no se extrañó de que el otro, ahora, lo conociera, pero sintió que estas palabras conciliadoras agravaban, de hecho, la situación. Antes, la provocación de los peones era a una cara accidental, casi a nadie; ahora iba contra él y contra su nombre y lo sabrían los vecinos. Dahlmann hizo a un lado al patrón, se enfrentó con los peones y les preguntó qué andaban buscando.

El compadrito de la cara achinada se paró, tambaleándose. A un paso de Juan Dahlmann, lo injurió a gritos, como si estuviera muy lejos. Jugaba a exagerar su borrachera y esa exageración era otra ferocidad y una burla. Entre malas palabras y obscenidades, tiró al aire un largo cuchillo, lo siguió con los ojos, lo barajó e invitó a Dahlmann a pelear. El patrón objetó con trémula voz que Dahlmann estaba desarmado. En ese punto, algo imprevisible ocurrió.

Desde un rincón el viejo gaucho estático, en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies. Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran. Alguna vez había jugado con un puñal, como todos los hombres, pero su esgrima no pasaba de una noción de que los golpes deben ir hacia arriba y con el filo para adentro. No hubieran permitido en el sanatorio que me pasaran estas cosas, pensó.

-Vamos saliendo- dijo el otro.

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado.

Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura.

APOCATASTASIS

Cuento publicado en 1944 en Artificios. Borges lo considera su mejor cuento, y dice que se puede leer también 'de otro modo', en alusión a un tiempo de ficción que nos lleva sutilmente hacia el pasado sin forzar la serenidad del paso, mientras 'borda' sus temas preferidos: la vida, la muerte, el deseo, los sueños, el tiempo, y el destino.


Relacionados


Literatura y contenidos seleccionados, por Henzo Lafuente

Jorge Luis Borges en WIKIPEDIA

Jorge Luis Borges en El Poder de la Palabra

Utopía de un hombre que está cansado - de Jorge Luis Borges

Vídeo del reportaje realizado por el periodista español Soler Serrano en 1976 a Jorge Luis Borges



España según Don Quijote - por Fernando García de Cortázar

¿Regreso sin gloria?



http://www.weber-museum.de/graf/wvl/w520.jpg

'Cuando Cervantes escribe el Quijote, de la edad ya cansado, ha comprendido en carne propia que pocos hombres se realizan antes de morir, que la vida es una derrota aceptada, que el único sucedáneo para aliviar el hambre de ser algo distinto de lo que somos se encuentra en la ficción y que la tregua que ésta ofrece puede tornarse tragedia si su límite con la realidad se eclipsa y ambos órdenes se confunden.'



Con el regreso a la patria, la pequeña aldea donde el hidalgo Quijano leía novelas de caballería en busca de otras patrias, termina Cervantes su gran novela. Sancho exclama: ?Abre los ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti Sancho Panza tu hijo, si no muy rico, muy bien azotado. Abre los brazos, y recibe también tu hijo Don Quijote, que si viene vencido de los brazos ajenos, viene vencedor de sí mismo; que según él me ha dicho, es el mayor vencimiento que desearse se puede...?.

Don Quijote regresa de sus aventuras y muere con los ojos abiertos. Vencedor de sí mismo... En estas breves y claras palabras bulle toda la melancolía de aquella España a la que, a lo largo de la novela, se cita hasta setenta y cinco veces por su nombre en singular. Allí reside lo más profundo del héroe cervantino, lo más humano, aquello que más le une a sus contemporáneos, tan desangrados de aventuras y fantasías imperiales, tan desencantados de aquello que los triunfos militares les ha forzado a soñar. Allí también reside su autor, siempre trasteado por la vida, siempre huyendo de la mala suerte, de la estrechez de una existencia mediocre y la amargura de no alcanzar la gloria en el género príncipe de la literatura... en aquella época, la poesía.

Cervantes mira a la altura de los ojos a los habitantes de esa España que es Castilla, Aragón, Barcelona... poblada de curas, bachilleres, mercaderes,duques, labriegos trashumantes, venteros, ladronzuelos y vagamundos, sin fronteras geográficas y sin más diferencias que las marcadas por el hambre y la injusticia. Los sabe vanos, ignorantes, ávidos, inquietos, capaces de cualquier cosa para triunfar, para hacerse valer o simplemente para evitar sufrir. Lejos ya el recuerdo de Lepanto, cuando Cervantes escribe el Quijote, de la edad ya cansado, ha comprendido en carne propia que pocos hombres se realizan antes de morir, que la vida es una derrota aceptada, que el único sucedáneo para aliviar el hambre de ser algo distinto de lo que somos se encuentra en la ficción y que la tregua que ésta ofrece puede tornarse tragedia si su límite con la realidad se eclipsa y ambos órdenes se confunden. Lo sabe, y al papel, que también es el morir, lleva esa sencilla verdad con una carcajada repleta de tristeza. Que la obra se leyera a risotadas y tuviera tanto eco no deja de ser reflejo de una España que se repliega de la angustiosa verdad coreada por los arbitristas en la generosa y disparatada aventura que, sacando fuerzas de sus decepciones, inventa Cervantes.

El gran tema del Quijote, lo que hace eterno ese torrente de vida y de fantasía, es la insatisfacción de vivir en la prisión de una vida mediocre, que envejece. Entre el hidalgo que lee novelas de caballería para huir de un crepúsculo pesado y gris y el hombre que ese hidalgo creyó llegar a ser hay un hiato indefinible. Al travestirse de Don Quijote, el esmirriado Alonso Quijano rompe ese hiato, se rebela contra el mundo real, deja de ser carne y hueso, y en ese trueque vuelve ilusión su caminar por las tristes y anchas tierras de España. Irónicamente sutil, con los múltiples desaguisados, tropelías y aún catástrofes que el jinete de Don Quijote provoca al convertir a pobres diablos en encantadores y caballeros andantes, Cervantes expresa mejor que nadie cosas viejas de España que no se sabe nunca al repetirse si son de ayer, de hoy, o de siempre, vestigios tal vez de aquello que decía Sócrates: lo primero que necesita el hombre es saber desempeñar bien su papel de hombre, por miedo a que, tratando de hacer de ángel, no acabe por hacer de bestia. Ocultos bajo los velos de la Contrarreforma, en las páginas del Quijote aún resuenan los últimos latidos del humanismo renacentista español.

La historia de España ha dado muchos don Quijotes, para desgracia de los seres de carne y hueso, olvidados en el magma inmenso de las grandes palabras, tan devaluadas por un exceso de sangre. Cuántos pobres diablos, como los humildes aldeanos de la gran novela cervantina, no supieron de los sueños mas que en su versión coactiva o represiva. Cuántos no subieron nunca a ningún caballo, pero sufrieron las coces de éstos. Cuántos fracasos y desventuras se hubiera ahorrado España de no haber celebrado con tanta pasión a quienes se hacían pasar por sus caballeros andantes y convertían la carta geográfica de un país ancho y diverso en el plan estratégico de una batalla sin fin. Tan proclives a las grandes palabras, en los campos y ciudades de España se ha despreciado siempre al Don Quijote que regresa a su pequeña aldea en beneficio de aquel que sale al camino para transformar el mundo real en una novela de caballerías. La simpatía siempre se la llevan los soñadores, los emperadores del aire, los arquitectos de arena, y no aquellos otros que regresan vencedores de sí mismos, curados ya de la tentación de lo imposible que a todos carcome.

EL CULTURAL

14 junio 2006

Viajes con mi padre - de Luisa de Castro

Viajes con mi padre
de Luisa de Castro

En la casa de mis padres, donde pasé el verano con los niños después de separarme, todavía guardo mis papeles desde los trece años. Son una buena colección de libretas, cinco años de escritura ininterrumpida hasta que empecé a utilizar folios. Luego fue más difícil guardarlos, se me han perdido cosas, pero ese tesoro de mis libretas de Foz permanece intocado en los cajones de un escritorio de madera de pino que habíamos comprado en una mueblería de Vegadeo. Nunca los llevé a ninguna parte conmigo. Y allí estaba todo cuando volví. Y allí estaba yo, después de quince años, revisando papeles antiguos y haciendo cosas que nunca pensé que volvería a hacer, como tomar el autobús a las siete de la mañana para trasladarme por carretera parando por todos los pueblos, Lourenzá, Mondoñedo, Abadín, Baamonde, Villalba? hasta Santiago, donde iba a montar la casa nueva.

La distancia que hay entre la casa de mis padres y la estación de autobuses es mínima, se hace en dos minutos andando, pero mi padre ese día se empeñó en levantarse a la misma hora que yo y acompañarme. La noche anterior me preguntó a qué hora quería poner el despertador. Le rogué que se despreocupara pero él puso el reloj para las seis de la mañana, se encargó de despertarme y de preparar café para los dos y salimos juntos en medio de la noche, él con su bicicleta y su caña de pescar y yo con una pequeña maleta en la que llevaba mi ropa para varios días. Caminamos en silencio, uno al lado del otro. Pasamos sin detenernos a la altura de la casa de mi abuela, que permanecía cerrada y con el cartel de ?Se alquila? desde hacía una semana, el mismo día que ella murió y que yo me vine de Barcelona con los niños. Fue extraño pasar por delante de aquella casa cerrada. Ni mi padre ni yo comentamos nada. El silencio y la templada oscuridad de aquella madrugada de julio se alteró de repente con el ruido de la motocicleta del Aduanero:
- ¿Qué? ? le preguntó a mi padre -, ¿pescaches algo ontes?
- Pouca cousa.
- Nosoutros dois mil quilos ? fanfarroneó el aduanero.
- Créocho como si mo dixera a bicicleta ?fue todo lo que dijo mi padre, mientras la moto del toro se perdía en la noche.

Me reí y le observé, pero él no se reía. Miraba de frente con su abstraída seriedad, enseñándome su perfil, tan parecido ahora a sus sesenta años al rostro de su madre. Él sigue conservando las anchuras de la bondad, la boca bella y bien dibujada, los ojos marrón verdoso destilando una alegría muy viva, casi infantil, la piel clara y rubia, como el pelo. Su cuerpo grande, de miembros ágiles y bien formados, me impresionaba de niña. Creo que era un hombre guapo y que lo sigue siendo. En su porte, como en el de la mayoría de los miembros de su familia materna, hay la desmesura de un físico arrollador que contrasta con un alma delicada, casi impensable en alguien que ha vivido desde los catorce años encima de un barco, con una resistencia física abrumadora, que sin embargo le hace inútil para enfrentar la menor violencia en tierra, cosa que, cuando se produce, mi padre resuelve echando mano de una cortesía más propia de una señora de salón que de alguien criado a golpes de mar.

Entre los muchos tópicos que la literatura ha difundido de la gente del mar, éste es quizás el más equivocado. La fortaleza del marinero, del trabajador del mar, es más la de ángel que la del lobo. Y el mundo, lo que entendemos por tener mundo, el marinero lo adquiere más dentro de la estrechez de su catre que en las ocasionales y furtivas paradas en puertos distantes. El periplo exótico sólo forma parte del imaginario aventurero, pero la verdadera aventura es la del desarraigo y la soledad. Esas personalidades forjadas en la euforia y la desesperación de los avatares en tierra nunca tienen su eco en el alma de un pescador, que es más un ermitaño que un aventurero. Siendo todo lo contrario, mi padre es un hombre de mundo, y sus primos los Relámpagos son para mí como príncipes de un reino perdido, herederos de una estirpe de gigantes que se pasean por la calle con manos en los bolsillos y con las espaldas anchas anunciando a lo lejos su majestad.

La que venía bregada de mil ciudades, acostumbraba a estar sola y llamar a un taxi, acostumbrada a pagar y esperar, a tomar aviones y trenes y metros, más sola cuanto más necesitaba estar con alguien, tan sola a veces, que la simple compañía me parecía humillante, como si las veces que la tenía sólo sirvieran para echarme en cara las cosas que no tenía, yo que sabía renunciar a esto y lo otro, que había constituido mi orgullo en mi independencia, también aquella noche que mi padre se ofreció a acompañarme a la estación quise negarme. Me parecía innecesario y hasta ridículo, una mujer adulta que camina junto a su padre a tomar el autobús a la vuelta de la esquina. Pero el mundo a él no lo había cambiado, él seguía siendo la persona amable que no deja marchar a nadie a las siete de la mañana en medio de la oscuridad.

Que mi padre es un hombre de sentimientos refinados yo ya lo sabía de niña. Que era un hombre de mundo lo descubrí a los quince años durante nuestro primer viaje juntos. A mí, acababan de darme un premio literario en Alcázar de San Juan. Mi padre en esa ocasión estaba en casa, de permiso. No eran vacaciones ni días libres. Era un permiso de unas horas, o unos días, como el de los esclavos. Para recoger el premio teníamos que llegar en coche hasta Lugo. Una vez allí atravesaríamos la meseta en tren hasta Madrid, y desde allí hasta Alcázar, en Ciudad Real. Eran más de mil kilómetros, y en la tierra caliente de don Quijote y Sancho, un lugar en el que mi padre nunca había estado y al que yo no creo que vaya a volver, su termostato de marinero se volvió loco nada más llegar, cuarenta grados a la sombra, pero él encaró aquel viaje con todo su buen humor, como si Alcázar estuviera detrás de la Espiñeira, a la vuelta de Masma. Mi madre nos había dado dinero para los gastos y se le ocurrió comprarle a mi padre una mariconera como las que usaban los veraneantes y que nos dio a mi hermana y a mí para reírnos un mes, peor él la asumió sin problemas. Los marineros, por lo normal, saben llevar cosas en la mano, bolsos, cestos, lo que les caiga. Allí metió él su tabaco, el dinero y el libro de familia. Un detalle que se le ocurrió a mi previsora madre en el último momento.

EL MUNDO





Enlaces relacionados:

Luisa de Castro - Su obra
Lea la charla con Luisa Castro
Lea las primeras páginas de 'Viajes con mi padre'
Especial: Escribir con chapapote

Entrevista

Consecuencias del hundimiento del Prestige

Galicia supera los 3.700 millones en transacciones inmobiliarias

Viajes con mi padre, esos con música, café y sofá

O mio babbino caro

10 junio 2006

Irse - de Mario Benedetti

Todo hombre se parece a su dolor.
André Malraux



...Éste es el último domingo,
hoy nos alejaremos,
hoy cada uno tomará su camino,
para el resto de nuestra vida.
Éste es el último domingo,
Entonces no me lo retacees,
mírame tiernamente,
porque es la última vez...
Tango polaco



Fuimos - por Roberto Pugliese








Irse
de Mario Benedetti

Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales

Siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te reconocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin canto sin fulgor sin tamboriles
qué sólo vos sabrás que es para vos

Cada vez que te vayas de vos misma
Procurá que tu vida no se rompa
Y tu otro vos no sufra el abandono
Y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos

Cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero




.....[*].....




.....[*].....




Mario Benedetti en:

Patria Grande
http://www.patriagrande.net/uruguay/mario.benedetti/poemas.htm

A media voz
http://amediavoz.com/benedetti.htm

Sólo Literatura
http://www.sololiteratura.com/ben/obraenverso.html

El poder de la palabra
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1342

Cervantes Virtual
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/mbenedetti/autor.shtml

Poesía Castellana
http://www.poesia-castellana.com/benedetti1.html#b_link

página personal de Enrique Oropesa Talavera
http://www.avantel.net/~eoropesa/poesia/mbenedetti1.html#mbenedetti_4

Los poetas
http://www.los-poetas.com/d/bene1.htm



.....[*].....




25 mayo 2006

En el interior de un recuerdo

Cada recuerdo es un cofre habitado.
Genista








Frecuencia del fénix

de Leda Schiavo




Esta vocación de vivir, que nos impone
las elecciones ominosas de la pasión, de
la amistad, de la enemistad...
Borges


Te amo por los bobalicones adolescentes doce años en que vuelvo a 
reincidir
en esta suntuosa ciudad de todos tus antepasados.
Me has dado tanto.
Me has dado el ir y venir por estas calles y este barrio
padeciendo de la esperanzada ilusión de encontrarte
me has dado otra vez el perfil luminoso de las cosas
como sólo son allá y entonces, en los días en que había
tanto espacio y tanto cielo y tanto tiempo,
pero ahora en estrechas callecitas llenas de moho y azulejos
azules y hierros retorcidos en los remates de las
azoteas.
Me has dado el buscarte
día tras día
y por eso, gracias a eso, descubrir la casa ideal para criar a
los hijos que no tendremos
el paisaje ideal para darte el beso que nunca quisiste
me has dado el deseo, el futuro, la ansiedad, el miedo
todo lo que había olvidado y que un día, plaf,
así, de repente, de nuevo, me recupera
para la vida y para morir.


.....*.....






.....*.....




La imagen es de la Casa Vicens del Arq. Antoni Gaudí, en C/. Carolines, 24 del Barri de Gràcia de Barcelona


Antonin Dvorák en 'El poder de la palabra'
http://www.pdlp.com/compclasico.php?id=997

¿Anton o Antonin? La diferencia es la fuerza de la tierra checa de Dvorák - El 1º de mayo se cumplió el centenario de su muerte
http://www.elcultural.es/html/20040429/Musica/MUSICA9443.asp

Casa Vicens: Historia y descripción - Galería con interiores para el asombro
http://www.gaudiallgaudi.com/EA004.htm


.....*.....






23 mayo 2006

Día a día - de Arturo Uslar Pietri

No se es viejo ni joven, se está vivo
y soy yo, el de hoy, quien hace el mundo
con mi mano segura o temblorosa,
con la errada visión que siempre tuve,
jugando el juego
de ausencias y presencias
que sólo para mí tiene sentido.
A.U.P.




Devenire
Ludovico Einaudi


.....*.....








.....*.....




Día a día
de Arturo Uslar Pietri

Decir que el tiempo es río es decir nada,             
 ni nace ni termina su corriente,  
 fluye desde horizontes infinitos  
 y seguirá, sin duda, hasta el olvido,  
 nacer nadie lo vio, ni le verá acabar,
 en él flotamos por confusos trechos,  
 el tiempo de surgir y sumergirse  
 es el de nuestra vida, tan pequeña,  
 tan torpe, tan voraz, tan impaciente  
 que apenas nace y a morir empieza.

   
Feliz llamaban los antiguos vates   
 al que joven moría, eran los dioses  
 los que daban el don de no ir más lejos.  
 El fin siempre es temprano, cada día  
 es toda la vida en tiempo pleno,
 no hay más que el hoy,  
 que este momento solo  
 en que conozco que estoy vivo y siento.
 
   
Cada día es el día y cada hora   
 es la única hora de la vida,
 todo el ayer se fue en reminiscencia  
 y el mañana no existe todavía.
 
   
No llegamos a viejos, sólo somos   
 en la invariable vaguedad del ser,  
 los nombres son equívocos, las fechas
 hacen inerte cuenta sin sentido,  
 no somos el de ayer ni el de mañana,  
 somos el de hoy apenas,  
 la vida empieza en cada amanecida  
 y la conciencia muere en cada noche.
   
Yo podría contar la historia vana   
 de una vida que acaso fue la mía,  
 pero que es tan ajena y tan extraña  
 ante esta hora en que me nombro y busco.

   
No se es viejo ni joven, se está vivo 
 y soy yo, el de hoy, quien hace el mundo  
 con mi mano segura o temblorosa,  
 con la errada visión que siempre tuve,  
 jugando el juego
 de ausencias y presencias
 que sólo para mí tiene sentido.
 
   
Todo está en ti, día que amaneces,   
 toda mi vida en mí sin sobra y falta,  
 como fue en cada hora ya contada,  
 como será en un siempre día a día.


.....*.....


Extraído de Arturo Uslar Pietri, La invención de América mestiza, México, Fondo de Cultura Económica, págs. 144-145
Página oficial
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Uslar/

.....*.....


17 mayo 2006

Porque conocÍa el nombre de los peces... - de Carlos Barral

El mar, el agua,
mi lugar en el mundo.
Genista





Erik Satie - Gnossienne Nº 1







Porque conocía el nombre de los peces...


de Carlos Barral


Porque conocía el nombre de los peces,
aún de los más raros,
y el de los caladeros, y las señas
de las lejanas rocas submarinas,
me dejaban revolver en las cestas,
tocarlos uno a uno, sopesarlos,
y comentaban conmigo abiertamente
las sutiles cuestiones del oficio.
Porque entendía de nudos y de velas
y del modo de armar los aparejos,
me llevaban con ellos muchas veces;
me regalaban el quehacer de un hombre.
Sentía con orgullo
enrojecérseme las manos al contacto del cáñamo,
impregnarme
un fuerte hedor a brea y a pescado.
Sabía casi todo de aquella vida simple,
de aquel azar diario y primitivo.

Sólo que aquella ciencia era lujosa.
No supieron contarme
o no pude entender cómo era aquello
en los días peores, las amargas
semanas de paciencia,
cuando el viento del norte
roe las entrañas y se harta la pupila
de escudriñar los cielos,
en los días confusos,
cuando el mar de borrosos contornos
es sólo como un cascote de vidrio
semienterrado en el fango,
un desagradable incidente o una trampa
para los que pasan corriendo
ciegos bajo la lluvia.
A MEDIA VOZ



Carlos Barral - poeta, prosista y editor español [1928 - 1989]

Peces Mediterráneos

Algunas equivalencias de nombres comunes y científicos
http://marenostrum.org/vidamarina/animalia/peces/comunes/

06 mayo 2006

«El espectáculo del mundo es absolutamente deprimente» José Saramago





Entrevista con José Saramago
por J.A. Giménez

Umberto Eco planteaba en su obra «Apocalípticos e integrados» una dicotomía ideológica y cultural que al Premio Nobel de Literatura José Saramago no le ofrece ningún tipo de duda. El escritor portugués, que ayer cerró en el Aula de Cultura de la CAM de Alicante el seminario «Esclavos del siglo XXI», se define como «escéptico profesional» y aboga por «reinventar» la actual democracia que, en su opinión, no es más que «una fachada».
 
El escritor portugués a su entrada al Aula de Cultura CAM de Alicante

Si nos remitimos al eco y consideración que siempre tienen sus declaraciones, ¿podríamos extrapolar que la literatura goza de una gran influencia social?

La literatura es el hecho de la palabra y eso no significa que sea una herramienta o algo útil. A los escritores siempre se nos pide que digamos qué se debería hacer para resolver ciertos problemas, pero no tenemos la respuesta. El papel de la literatura es el de ser, no tiene una función, sencillamente es una expresión de los sentimientos, de la observación de la realidad por parte del escritor. Ahí quedaría todo si los libros fueran a la librería y ya está, pero se ha convertido en una industria, un comercio, y por tanto se espera que tenga consumidores, los lectores. Estos buscan a menudo en los libros un vehículo para su formación o entretenimiento. Sí, la literatura puede servir para la construcción de la personalidad, pero a un escritor no se le puede preguntar por qué o para qué escribe; es como preguntarle a un pájaro por qué canta: simplemente canta.

Si la quieres leer completa, en INFORMACIÓN.ES

___________


Vivimos en un espacio pero habitamos en una memoria

Entrevista con Saramago en Lanzarote
por Rosa Miriam Elizalde

Una entrevista con José Saramago, Premio Nobel de Literatura en Lanzarote. El escritor portugués afirma: "realmente, mi propuesta es romper la dicotomía Norte-Sur con un viaje que no sería físico, sino ético. Europa tiene que mirar al Sur como un lugar que ha explotado, que ha colonizado, y tiene revertir ese daño".

Completa en VOLTAIRENET.ORG

04 mayo 2006

Una querencia tengo por tu acento - de Miguel Hernández

(Mediodía.) La vida es un claudicante encubrimiento, la convivencia un ingenuo o indigno disimulo, la compañía un desesperado sucedáneo. ¡Sabéis muy bien de qué!
Rafael Sánchez Ferlosio - En Vendrán más años malos y nos harán más ciegos








Orient Blue - Paco de Lucia, John McLaughlin & 
Al Di Meola, from the album "Pasion, Grace & Fire" (1983)




http://exposelche.com/poliedros/foto/img_82.jpg
Uno de los dibujos de 'Miguel Hernández, un poeta que dibuja'





Una querencia tengo por tu acento
de Miguel Hernández

Una querencia tengo por tu acento
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento,
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.

¡Ay querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.

Miguel Hernández, un poeta que dibuja - Exposición POLIEDROS

Miguel Hernández en EL PODER DE LA PALABRA

23 abril 2006

Emili Teixidor: "Hem apostat pels béns materials i hem perdut uns béns espirituals" - Entrevista amb Francesc Bombí-Vilaseca

http://static.flickr.com/55/133771873_3ce5fdeefe.jpg?v=0


Entrevista publicada al diari Avui el dia 27/11/03 per Francesc Bombí-Vilaseca

"Hem apostat pels béns materials i hem perdut uns béns espirituals"


Emili Teixidor (Roda de Ter, 1934) és més conegut com a escriptor de llibres infantils i juvenils, però ja a la primera novel·la per a adults , Sic Transit Glòria Swanson , publicada el 1979, va demostrar que no es tancava en cap gènere i l'obra ha estat de referència, com ho va ser Retrat d'un assassí d'ocells , del 1986. El 1999 va guanyar el premi Sant Jordi amb El llibre de les mosques. Pa negre ens explica com l'Andreu, el pare del qual és a la presó per roig, va entrant al món dels adults sense acabar d'entendre què passa més enllà dels ulls dels adults, intentant saber què signifiquen aquelles paraules estranyes que li amaguen un misteri insondable que es diu maduresa. La novel·la vol explicar per què l'Andreu acaba optant per fugir de la pobresa que tenyeix la seva vida. Com? Canviant de bàndol, com ja van fer durant la guerra tants catalans i encara molts més el dia després de la victòria final dels nacionals. A Pa negre , el lector té la sensació com si l'acció es desenvolupés de nit, quan el protagonista dorm, igual que canvien els colors dels arbres de l'estiu a la tardor d'un dia per l'altre. Una novel·la atrevida i ambiciosa, plena de poesia, que té moltes lectures i que fa pensar en la nostra història passada i futura.


http://static.flickr.com/56/133771874_7a4ef91d23.jpg?v=0


F.B.V. Pa negre és una barreja de memòria i ficció. Es recorda gaire de la postguerra? O els records són tan fragmentaris com els del seu protagonista?

E.T. Jo em penso que els records són sempre fragmentaris, per una qüestió d'higiene mental, sempre són selectius. A la novel·la hi ha records personals, però també n'hi ha de col·lectius, que he confrontat. Després d'una primera versió de la novel·la la vaig donar a un parell d'amics del poble perquè em precisessin algunes qüesti-ons. Jo no volia explicar només l'abducció d'una persona sinó l'abducció que pateix o pot patir tota una comunitat. Per exemple, Polònia o Txecoslovàquia en un moment determinat es van llevar i tots eren comunistes, tant si volien com si no. I això passa amb les persones, i n'hi ha que ho trien. Fins i tot hi ha la possibilitat de traïdoria: ets fidel perquè pots ser traïdor. En tot cas series presoner d'unes conviccions determinades, o de pertànyer a una classe determinada... jo volia explicar una mica això, però el que passa és que en una novel·la no es pot ser didàctic. Aquesta era la intenció subjacent de Pa negre .

F.B.V. A tota la novel·la hi ha una tensió latent que no s'acaba d'explicitar...

E.T. Els infants, com els pobles en general, són molt dèbils, i per això són també molt cruels, i s'han de defensar. Tots tenim esperit de supervivència, i els nens són exclusivament esperit de supervivència, i per tant s'inclinen d'una manera natural i molt egoista cap a qui els pot protegir o qui els pot evitar més problemes. Per això no intervenen directament, i els pobles exactament igual, a Catalunya i a tot arreu passa el mateix, les persones noten que hi ha tot un món a part, que no entenen, senten coses que no entenen i saben que els enganyen, i els diuen una cosa i després n'és una altra... però no poden intervenir directament... Surten al carrer i diuen "no a la guerra", però és només com els infants amb una enrabiada forta, no poden fer res més. Després tornen a casa i van fent i noten que hi ha unes forces adultes , més poderoses que funcionen a la seva manera, per sobre d'ells. Això és el que volia dir en aquesta novel·la.

F.B.V. Això em recorda quan es parlava de la Catalunya mesella... En molts aspectes encara no hem superat la postguerra i obeïm el que ens manen, no?

E.T. No hem anat gaire endavant. Per això he posat al principi del llibre una cita de W.G. Sebald: "Seria hipòcrita mirar enrere, cap els anys 1940-1945, i dir que va ser una època terrible. Crec que encara ens trobem de ple en aquesta època". I això aquí encara és més cert, perquè hi ha hagut una continuïtat, una transició, no pas una ruptura. Jo no dic si és millor una cosa o l'altra, perquè no pertany a la meva novel·lística, jo no intento donar lliçons sinó que explico el que em sembla que passa i el que interessa a la poètica dels meus personatges.

F.B.V. A la novel·la s'hi fa una aposta.

E.T. Sí, i el protagonista es passa a l'altre bàndol, com tot el país. Abans de la guerra, i fins i tot fins al 1939, Barcelona era la Rosa de Foc , que li deien, una ciutat republicana, revolucionària, amb els menjacapellans i tota la pesca. Al cap de pocs anys, l'endemà mateix pràcticament, les esglésies estaven plenes, la Cruz de los Caídos, el Congrés Eucarístic, i així fins ara. A la resta d'Espanya, on són els republicans? No hi ha un partit republicà fort. Aquí queda el testimoni d'Esquerra Republicana, però poc més.

F.B.V. Una submissió que passa factura.

E.T. És que és una submissió fins a cert punt. Això ho haurien de dir els historiadors, però em sembla que en acabar la guerra va haver uns alcaldes franquistes que eren catalans. Jo recordo que en una visita a Jerusalem, la ciutat dividida, l'Ajuntament ens va oferir una recepció, i l'alcalde era àrab! I jo vaig pensar: "Esclar, és el Porcioles de Jerusalem!". Malgrat el poder i que allò està en mans dels jueus com a poder, no es van atrevir a posar un alcalde jueu. I a Barcelona no es van atrevir a posar un alcalde que no fos català, malgrat tot! Tots els alcaldes, "els quatre apoderats" que diu l'àvia Mercè de la novel·la, són gent d'aquí i van prosperar perquè feien el que creien que havien de fer. Hauria estat millor d'una altra manera? Potser sí, però jo només constato el que em sembla que era, un desclassament, com un exili... es paga d'una manera o d'una altra, o materialment o espiritualment. Hem apostat pels béns materials i hem perdut uns béns espirituals. Hem perdut tot de qüestions sobre la identitat, la cultura... Està molt bé que la gent no tingui gana, que vagin a escola i que hi hagi hospitals... però això té un preu. Si hagués d'escollir no sé què voldria, simplement és així. La literatura serveix per purgar una mica els pecats, no? I per ser una mica més conscients, i potser quan siguem més conscients preferirem una mica menys la cosa material i més l'espiritual. Tot i que ara ja està una mica més encarrilat, això.

F.B.V. I tindrem una espiritualitat en castellà o en anglès?

E.T. Potser sí. Jo sóc una mica escèptic, però les coses són així. Alemanya va perdre la guerra, i encara ho paga: per això els ferits nord-americans d'Afganistan i de l'Iraq els porten a les bases d'Alemanya. Aquí també es va perdre, i el que no podem fer és anar-nos demanant constantment què som i què fem. A una gran part de la població se la mareja constantment i una altra part ja ho té clar i opta per Espanya o pel castellà, i ho hem de respectar, perquè molts vénen d'Andalusia o d'on sigui i tenen la seva cultura i això no és dolent. La gent que parla una llengua, sigui castellà, sigui francès o el que sigui, no en tenen cap culpa. És la seva llengua i mereix un respecte, igual que en mereix la nostra. En tot cas nosaltres hem de fermar la nostra, no atacar la dels altres.

F.B.V. El lingüista Joan Solà va dir que els que parlen castellà i defensen que la seva llengua sigui la dominant ho fan perquè és la seva llengua, no amb la malícia que sovint se suposa.

E.T. Estem barrejats i hi ha d'haver un gran respecte, és una obligació que tenim. S'ha de respectar amb delicadesa i elegància. Els responsables dels problemes són els polítics, no el veí ni la comunitat de parlants.

F.B.V. I els que voten els polítics?

E.T. Llavors no hem d'anar a votar? Després resulta que l'índex d'abstenció és molt alt... Jo sóc possibilista, no maximalista, crec que som aquí per ser una mica feliços, tant com puguem. A Holanda parlen anglès, tothom el parla, tot i que Alemanya els sigui més pròxima, però els alemanys van perdre la guerra i l'anglès s'ha infiltrat a tot arreu: el cinema, la música... Amb les traduccions també passa, els catàlegs editorials estan plens d'autors de llengua anglesa.

F.B.V. Ser dels EUA o d'Anglaterra ja té un valor afegit i ens fa mirar amb menyspreu el que tenim.

E.T. És una mena de papanatisme absurd. No es gosa criticar, per exemple, el Harry Potter. Hi ha molta gent que es carrega aquest llibre, començant per Harold Bloom, però ningú els ha fet cas. I com el Harry Potter hi ha molts casos: sembla que com que té èxit tothom s'hagi d'agenollar al davant.

F.B.V. Però a Catalunya, durant molts anys, ha passat el mateix amb els llibres de Martí Pol: havien de ser bons perquè eren d'ell, i tota la poesia que llegia molta gent es limitava a Martí Pol com si no hi hagués res més. D'això fins i tot ell n'era conscient.

E.T. El primer signe que un país progressa en el camí cap a la civilització és el respecte cap als seus poetes. Respectar-los no vol dir no tirar-los pedres ni lloar-los perquè toca: vol dir llegir-los. Fins que el país no llegeixi no anirem bé. Això passa a tot arreu. En un moment determinat anaves per Espanya i només et podien parlar de García Lorca, i ara, que ja no hi és fa tants anys, gairebé no saben dir cap altre nom... potser l'Alberti o el Hierro, i para de comptar.

F.B.V. De vegades sembla que els escriptors siguin aliats del poder. En el cas de Martí Pol, la seva imatge pública semblava propera al poder, amb tants homenatges que li feien, encara que només calgués llegir els seus poemes per veure que en realitat era al contrari.

E.T. Ell era molt independent. El que passa és que sempre estem mirant a l'exterior, i comparant, i si als altres països tenen, posem per cas, tres poetes, doncs aquí n'hem de tenir quatre, i si no no estem contents. No ens sabem conformar amb el que tenim. Aquí, de vegades ens queixem que a les llistes dels llibres més venuts no hi ha els millors llibres, però és que a les llistes del New York Times gairebé sempre hi apareixen Tom Clancy i Danielle Steele, i és normal que hi siguin. No hi figurarà pas el Joseph Brodsky. De llibres de poesia no en figura ni un, a les llistes de best sellers .

F.B.V. I aquí no ens arriben els autors importants d'altres cultures.

E.T. Només arriba la novel·la comercial, o un llibre de reportatges, o el que pugui generar diners. Ara he citat Brodsky, però vagi als EUA o a Anglaterra i pregunti qui coneix, no ja Espriu o Bartra, és que no sabran ni qui és José Hierro o José Ángel Valente! Se senten malament per això? No, és normal, només saben el seu, tret d'algun estudiós que s'hi dedica.

F.B.V. És una qüestió de la indústria, doncs.

E.T. Home, en la poesia ja no hi ha ni indústria. La gent s'acontenta amb els seus, com ara amb Martí Pol, perquè vol unes veus pròpies. Potser el problema és que es limitin a una sola veu, i d'això el Miquel no en va tenir cap culpa: ell parlava d'altres autors, però no li feien cas. La gent és monotemàtica.

F.B.V. A Pa negre també hi introdueix molt tangencialment els abusos sexuals a infants .

E.T. El llibre està escrit des del punt de vista d'un nen que no ha sofert abusos, i ell no ho coneix, i la noia no ho manifesta, o ho manifesta amb un tancament total. També es coneix en unes circumstàncies amb un amic determinat, i prou, i la gent no se n'assabenta, i a la vida real passa igual. Si als EUA hi ha capellans que ara mateix tenen casos de pederàstia, imagini que podia passar quan no hi havia una pressió social al damunt, quan no es tenia en compte.

F.B.V. A l'obra la majoria de les dones treballen, i això encara sobta.

E.T. Jo aquí a Barcelona sentia: "Ara que la dona s'ha incorporat al mercat de treball"... Però aquesta gent en quin país viuen? Des del segle XIX que la dona treballa a les fàbriques, totes les fàbriques tèxtils de les conques del Ter i del Llobregat estaven plenes de dones, totes les dones de pràcticament tots els pobles hi treballaven, i els homes treballaven en altres feines o en càrrecs d'importància, de responsabilitat, que se'n diu. I, en un cert tipus de fàbriques, encara segueix pràcticament igual.

F.B.V. La història l'escriuen els vencedors, i a la novel·la parlen els perdedors, que ho veuen tot tenyit de la pobresa. Ho hem oblidat, tot això.

E.T. Hi havia les cartilles de racionament, amb el sucre roig, una llet blavosa, un oli infecte i el pa negre. Els que tenien cases de pagès estaven salvats, perquè tenien de tot i la gent hi anava a pidolar. Jo ho havia viscut, això. Hem oblidat moltes coses. Quan anàvem a Barcelona en tren, a la Meridiana molta gent obria les finestres i llançava uns paquets, de contraban, perquè a l'estació de la plaça Catalunya hi havia la policia i et demanaven un salconduit per entrar a la ciutat. Tot era resultat d'una situació molt dramàtica. I aquelles famílies tenien molt de valor, els infants gairebé no ho notàvem perquè els pares feien mans i mànigues perquè no ens adonéssim de res, o del mínim possible.

F.B.V. I encara som els perdedors.

E.T. Catalunya va perdre molt, perquè hi havia uns senyals d'identitat, però també hi havia rojos a Astúries, a Madrid, a tot arreu, i aquells també van ser represaliats, i aquella gent van ser perdedors igual. Al batxillerat nosaltres perdíem el Narcís Oller i ells mantenien el Pío Baroja, vam tenir un afegit de repressió, però també molts autors que van escriure segons què en castellà van ser eliminats de la superfície del món cultural, de vegades físicament i tot...

F.B.V. Pa negre és una novel·la que viu de les paraules, sempre que la finalitat darrera de vegades sigui aprendre paraules "que deia l'àvia" o la tia o qui sigui.

E.T. Hi havia una creativitat popular que em sembla que s'ha perdut. Jo, quan em reuneixo amb amics, de vegades juguem a recordar com es deien les coses, abans, i cada paraula porta a una altra. De vegades oblidem que hem passat en poc temps d'una cultura oral a una de visual. Jo recordo que el cinema era fascinant, però ho era perquè només el veies un cop a la setmana. En el moment que a les quatre de la matinada pots escollir entre cinquanta cadenes, la imatge es banalitza. Avui els nanos diuen: "Deixa-m'ho veure", i abans deien: "Explica-m'ho". Potser no és d'una importància vital, però aquest petit detall explica moltes coses. Fins i tot els que escolten notícies per televisió les veuen.

F.B.V. Però al llibre hi ha ocasions en què sembla que vulgui ensenyar totes les paraules al lector, sembla que ens vulgui educar a marxes forçades...

E.T. És que el protagonista és un nen i li sobta que els que l'envolten parlin de manera diferent que ell. Hi ha paraules que un nano no diria mai, com versemblant , que diu l'àvia que, alhora, la treu del diari.

F.B.V. Però hi ha moltes paraules que els nens no entenen!

E.T. I no les han d'entendre! Aquesta paraula que no saben els hi quedarà com un misteri, i a molts els portarà a buscar què és allò. Però si els donem el llenguatge tan deixatat, mastegat, no progressaran mai en el llenguatge.

F.B.V. Ho exigim tot mastegat i fàcil?

E.T. Això és una cosa d'ara, és la sobreprotecció. És el que George Steiner en diu les teràpies de la facilitat, que no porten mai enlloc. És l'esforç, el que porta al progrés. Encara hi ha qui pensa que llegir és fàcil, i no ho és. Quan escric per a adults intento submergir-me en el magma de la llengua, i deixar-me portar.

F.B.V. Però Pa negre el podrien llegir els adolescents, no només els 'adults'.

E.T. Crec que no, perquè hi ha tot d'elements que com a lector no estan acostumants a afegir-hi, una part de misteri que el lector ha de posar-hi. Els follets, per exemple, que un lector adult interpreta clarament com a refugiats a la casa, però això no es diu, perquè el noi no ho sap, ho sabrà potser més endavant. Per altra banda, hi ha unes certes veritats de la vida que amb el tipus de literatura per a joves cal anar amb molt de compte i molt de respecte, perquè cadascú té el seu desenvolupament vital i psicològic a un ritme determinat i no es pot precipitar.

F.B.V. A la novel·la es viu la iniciació sexual ambigua d'un adolescent, en doble direcció.

E.T. Però si ara encara hi ha molta gent que no ho sap, encara surten pares de família amb dona i fills que s'adonen que són homosexuals... A l'edat del protagonista, a la preadolescència, els sentiments són molt més confusos, i si no hi ha uns models encara més. Ell descobreix unes coses i en sap d'altres, però intueix el que no sap. Cadascú té el seu ritme. Ja ho diuen: "La televisió ha fet desaparèixer la infantesa". Si no hi ha una administració de les claus de la vida no hi ha infantesa.

F.B.V. I es pot saber com hem d'administrar avui aquests coneixements als nens?

E.T. Hem passat una època molt dolenta perquè només hi havia una televisió que era omnipresent. Ara hem de veure què passa amb els ordinadors. Hi haurà un moment que arribarem a casa i direm: "Vull veure una conversa amb el Màrius Sampere", i ho veurem. N'estic segur.

F.B.V. Però vol dir que als adults no els agrada també que els ho donin tot mastegat?

E.T. No se'ls dóna mastegat! Encara se'ls expulsa de la feina, del centre de Barcelona... La vida no és fàcil.

F.B.V. Quina responsabilitat té com a escriptor davant la societat?

E.T. Una de les funcions, crec, de la literatura, és posar els temes importants davant els ulls dels lectors, ajudar-los a enfrontar-los amb els seus problemes. Però el Brodsky deia que la primera obligació de l'escriptor és escriure bé. Perquè per viure necessitem paraules. També històries, però tenen una altra funció. Per tant, la primera cosa que s'hauria de fer a qualsevol país seria protegir els poetes, que són els que ens donen les paraules en l'estat més pur. A la novel·la hi ha molta més cosa que sobra, i al teatre no és essencial, a la poesia hi ha el llenguatge més pur. El gran monument a Barcelona no és cap novel·lista, és Verdaguer, i això ho sap fins i tot la gent que no llegeix, que a la cúspide de la literatura hi ha la poesia. Hem de llegir per proveir-nos de paraules, perquè sense paraules no podríem pensar, som animals de llenguatge, que deia Heidegger, em penso... Després vénen les altres funcions secundàries de la literatura, però no han de passar mai al primer pla, que no sigui com passa de vegades amb el menjar, que se sap que és molt bo, té molt bon gust però s'oblida que el que importa és que ens alimenti.

F.B.V. Hem de menjar llibres?!

E.T. Hem de llegir més, perquè si no acabarem perden el llenguatge. Avui es llegeix més que mai. La primera edició de L'educació sentimental , de Flaubert, va ser de 5.000 exemplars, i avui, qualsevol novel·la que sigui un petit èxit això ho supera amb escreix. Ferran Torrent, de la seva darrera novel·la, en va vendre més de 50.000 exemplars, que era impensable fa uns anys, perquè hi havia gent que no sabia ni llegir ni escriure.

F.B.V. En alguna cosa hem millorat.

E.T. Jo he conegut molta gent que no ha tingut estudis, i molts han hagut de fer-se el camí ells mateixos. El Miquel Martí Pol no tenia estudis secundaris, però tenia una apetència per la lectura i es va fer una gran cultura amb lectures, amb consells de Sarsanedas i una sèrie de gent que l'anava orientant. Esclar, això ha de sortir d'un mateix, s'ha de sortir de casa, fer el primer pas.

F.B.V. Vostè té alguns punts en comú amb el protagonista d'aquesta novel·la, i gran part de l'obra són records. Se sent reflectit en l'Andreu?

E.T. Quan Picasso o Dalí feien servir la seva dona com a model no ho feien perquè fossin extraordinàries, sinó perquè així s'estalviaven uns diners per pagar una model.

F.B.V. Vostè va viure fins a l'adolescència a Roda de Ter, un poble amb fàbriques i un riu, que podria ser el de la novel·la.

E.T. Podria ser-ho. També tenia dues masies o tres, on hi vivien parents, i els avis, i jo hi anava. I crec que els nanos de poble tenen una gran sort, perquè tenen el bosc, l'entorn natural. El nens de poble poden sortir a jugar al carrer, es respira una altra llibertat.

F.B.V. I per què no se'n torna a viure-hi, al poble?

E.T. Perquè ara m'avorreixo enormement. A més, visc a Sarrià, que d'alguna manera ja és un poble.

JOAN DUCROS