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10 abril 2006

¿Hay un último lector?

Piglia reflexiona sobre la lectura y la escritura

por Javier Ponce

El autor recoge innumerables episodios de las relaciones de escritores o lectores y los interpreta.

Ricardo Piglia se ha propuesto en su reciente libro, El último lector, interrogarse sobre el lindero en el que la escritura y la lectura se encuentran. Y el resultado es un texto provocador en el que se recogen imágenes de ruptura entre los límites del lector y del escritor, o del imaginario del lector y sus sueños.

Por ejemplo, Jorge Luis Borges colocando el libro en el borde de sus ojos vacíos y afirmando “yo soy ahora un lector de las páginas que mis ojos ya no ven”; igualmente James Joyce, con un parche en un ojo, cazando las letras de un libro con una lupa gigante. O el Che Guevara reviviendo un relato de Jack London en momentos en que herido durante el desembarco del Granma a inicios de la lucha en Cuba “me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en el que parecía todo perdido.

Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista apoyado en el tronco de un árbol se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte…”.

En esta aventura de la lectura, Piglia comienza por buscar en el argentino Macedonio Fernández la presencia del lector en la literatura, cuando Fernández soñaba con un museo de la novela en el que se pueda encontrar “la obra en la que el lector es leído”.
“Para poder definir al lector, diría Macedonio, primero hay que saber encontrarlo. Es decir, nombrarlo, individualizarlo, contar su historia. La literatura hace eso: le da, al lector, un nombre y una historia, lo sustrae de la práctica múltiple y anónima, lo hace visible en un contexto preciso, lo integra en una narración particular”.

La obra literaria individualiza, nombra al lector. En ese afán por tentar los linderos, Piglia nos propone el caso de don Quijote de la Mancha que rompe los límites para convertirse en el protagonista de sus propias lecturas de caballería, para encarnar todo lo leído.

“Ya ha leído todo y vive lo que ha leído y en un punto se ha convertido en el último lector del género. Hay un anacronismo esencial en don Quijote que define su modo de leer. Y a la vez su vida surge de la distorsión de esa lectura. Es el que llega tarde, el último caballero andante”, escribe Piglia.

El autor va recogiendo innumerables episodios de las relaciones de escritores o lectores –como el Che Guevara o Don Quijote– para interpretarlos como distintos asedios al tema del lector.

Allí está el caso singular de Felice, convertida en lectora compasiva de Franz Kafka, en copiadora de su obra y en compañía de su tormentoso tránsito por la escritura. Y esa relación tan intensa entre Kafka y Felice se irá desarrollando junto a la lectura, desde aquellas apasionadas, hasta las últimas, frías, próxima la ruptura. La lectura es la medida de esa relación.

Piglia se detiene largamente en la pasión por la lectura del Che Guevara. Incluso, la existencia de una fotografía en la que aparece el revolucionario leyendo un libro sobre un árbol en Bolivia. Y describe también el caso de Antonio Gramsci, prisionero bajo el régimen de Mussolini en Italia y que se dedicó por entero a la lectura, un libro por día.

Hay una novela final de Joyce, Finnegans Wake, escrita en todos los idiomas posibles, frente a la cual, Piglia parece encontrar al lector final, al último lector, “el que se pierde en los múltiples ríos del lenguaje”. Un lector que se convierte en el narrador que debe organizar la narración.

Piglia (Buenos Aires, 1940) publicó en 1967 su primer libro de relatos, La invasión, premiado por Casa de las Américas. En 1975 publicó un conjunto de relatos: Nombre falso. En 1980 apareció Respiración artificial, considerada como una de las novelas más representativas de la nueva literatura argentina. Luego Ciudad ausente, en 1992. Piglia recibió en noviembre de 1997 el Premio Planeta de Argentina por su novela Plata quemada. Finalmente vendría Blanco nocturno.

Junto a su obra de ficción, Piglia ha desarrollado una tarea de crítico y ensayista, publicando textos sobre Arlt, Borges, Macedonio Fernández, Sarmiento y otros escritores argentinos. Su obra crítica ha sido recogida en Crítica y ficción (1986) y La Argentina en pedazos (1993).

HOJAS

NUEVO PREMIO
El novelista y ensayista Ricardo Piglia recibió el pasado 28 de marzo el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso, que entrega cada año en Chile la Universidad de Talca.

CERCANO A DONOSO
Piglia, de 64 años, recordó durante la ceremonia realizada en Santiago su cercanía con el escritor chileno José Donoso, que vivió en Buenos Aires y con quien estudió y trabajó en la Universidad de Princeton (Estados Unidos).

Para EL UNIVERSO | QUITO
Abril 09, 2006


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Balada para un loco
Roberto Goyeneche / Astor Piazzolla

Teatro Regina,1982
Música
Astor Piazzolla y su Quinteto

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