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01 septiembre 2006

EEUU tiene la mayor desigualdad económica del mundo desarrollado - por DAVID BROOKS

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por DAVID BROOKS


El sueldo medio por hora para los trabajadores estadunidenses se ha desplomado 2% desde 2003 en términos reales. Más aún, el gobierno federal anunció que hubo casi un millón más de trabajadores sin seguro de salud en 2005, comparado con 2004, elevando el total de estadunidenses sin seguro de salud a 46.6 millones.

Durante la década de los 90 y los primeros años del este siglo, la concentración de la riqueza es el resultado más notable de la economía estadunidense, donde los más ricos fueron casi los únicos en gozar del llamado auge económico, mientras que la gran mayoría obtuvo poco o nulos frutos de la prosperidad, según reportan varias investigaciones recientes y cifras oficiales.

Ahora, sueldos y salarios conforman la parte más reducida del producto interno bruto desde que el gobierno empezó a registrar estos datos en 1947, y las utilidades empresariales han alcanzado la parte más grande del PIB desde los años 60, reportó el New York Times esta semana.

Y aunque este martes el censo federal informó que el ingreso de valor medio de los hogares se había incrementado en 2005, eso es resultado de un incremento en el ingreso de hogares encabezados por personas mayores de 65 años, mientras que para las familias de trabajadores, el ingreso de valor medio en verdad se redujo 0.5 por ciento, según un análisis realizado por el Instituto de Políticas Económicas (EPI por sus siglas en inglés). Los datos del censo también revelan que aunque el valor medio del ingreso se incrementó, mucho de esto se atribuye no a incrementos de sueldo, sino a que más gente está trabajando más horas y/o empleos.

Con ello, según otros análisis, el sueldo medio por hora para los trabajadores estadunidenses se ha desplomado 2 por ciento desde 2003 en términos reales. Más aún, el gobierno federal anunció que hubo casi un millón más de trabajadores sin seguro de salud en 2005, comparado con 2004, elevando el total de estadunidenses sin seguro de salud a 46.6 millones.

Aunque no se registró un incremento en la tasa oficial de pobreza, el Centro sobre Prioridades Presupuestales y Políticas (CBPP por sus siglas en inglés) señaló que los pobres ahora son más pobres, ya que el monto por el cual un pobre promedio está por debajo de la línea de pobreza fue el más alto que jamás se haya registrado.

Pero EPI y CBPP, entre otros organismos, señalan que lo más notable de todo esto es que está ocurriendo en el cuarto año de una recuperación económica. Por primera vez, señala el CBBP, la pobreza fue más alta y el ingreso de valor medio más bajo en el cuarto año de una recuperación, que cuando la recesión pasada llegó a su punto más bajo.

Ingresos reales más bajos que en 1973

La central obrera AFL-CIO indicó que los ingresos reales para un trabajador típico de tiempo completo fueron más bajos en 2005 que en 1973, y que los sueldos reales para un trabajador típico sólo se han incrementado 9 por ciento desde 1979, mientras que la productividad se ha elevado 67 por ciento en el mismo periodo.

A la vez, hay 5 millones de pobres más en 2005 que en 2000, cifra que incluye un millón más de niños.

Obviamente, alguien está gozando de la recuperación económica, y los analistas indican que esto queda claro cuando se evalúa la creciente desigualdad en la distribución del ingreso. La parte del ingreso nacional concentrada en 20 por ciento de hogares más ricos es ahora de 50.4 por ciento; la más grande registrada desde 1967. El ingreso de los hogares en el medio es de 14.6 por ciento, mientras que para 20 por ciento de los de menor ingreso es de 3.4 por ciento del total; ambas cifras empatan con el nivel más bajo que jamás se haya registrado, informa EPI.

No sorprende, entonces, que Estados Unidos registra la más grande desigualdad de ingreso en el mundo desarrollado, en comparación con los otros 19 países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico. Según el análisis de EPI en su anuario The State of Working America 2006-2007, en 2004, 16.9 por ciento del ingreso total se concentró en sólo uno por ciento de los hogares más ricos, los cuales cuentan con 34.4 por ciento del valor neto total, y 42.2 por ciento de todos los bienes financieros netos del país.

Para uno por ciento de los hogares más ricos, su riqueza en promedio era de 15 millones de dólares; para los hogares en medio de la pirámide económica era de un promedio de 81 mil dólares. Un 30 por ciento de los hogares contaban con un valor neto por debajo de 10 mil dólares y 17 por ciento tenían un valor neto de cero o negativo.

Otros datos ofrecidos por el nuevo informe de EPI incluyen que mientras la riqueza promedio del uno por ciento más rico creció 3 por ciento anual (1.25 millones), para el 20 por ciento más pobre se encogió de un negativo 8 mil 700 a un negativo de 11 mil 400. La disparidad continúa una tendencia histórica, señala EPI, al indicar que a principios de los 60 el uno por ciento más rico de los estadunidenses tenía 125 veces la riqueza que el hogar en el punto medio, pero en 2004 los más ricos gozaban 190 veces más.

Comparado con 19 países desarrollados, Estados Unidos cuenta con mayor desigualdad de ingreso, mayores tazas de pobreza, un sistema de salud caro y poco efectivo y trabajadores que trabajan más horas y gozan de menos días de descanso, concluye EPI.

En tanto, con gran franqueza, la casa bursátil Goldman Sachs informó recientemente que "el contribuyente más importante a los márgenes más altos de utilidades durante los últimos 5 años ha sido la reducción de la participación laboral en el ingreso nacional", reportó el New York Times.

"Esta economía crece sólo para los de arriba", declaró hoy John Sweeney, presidente de la AFL-CIO, y añadió que "las tendencias económicas profundas han llevado a las familias trabajadoras a su punto de rompimiento; los trabajadores no están compartiendo la riqueza que han ayudado a generar y la recuperación de la economía de nuestra nación no ha sido para nada una recuperación para los trabajadores".

Pero igual que en México, algunos economistas ofrecen otras explicaciones del porqué la prosperidad no es repartida, a pesar de que las cifras macroeconómicas indican crecimiento, incluidos el impacto de la competencia globalizada, el libre comercio, la tecnología y más. En este país, algunos acusan a los migrantes por deprimir los niveles salariales.

Sin embargo, las políticas que privilegian a los intereses empresariales y las capas más ricas -desde reducciones de impuestos, incentivos económicos, el libre comercio y la casi anulación de los derechos laborales- contribuyen a la creciente desigualdad, señalan sindicatos y otros críticos de la política económica estadunidense.

Sweeney anunció que la central obrera está lanzando su campaña electoral más grande para las elecciones legislativas al intentar convertirlas en un referéndum sobre las políticas económicas del presidente y buscar desalojar a la mayoría republicana. "Parece que se está generando la 'tormenta perfecta' que muy bien podría barrer con el control republicano del Congreso este otoño", afirmó.

Sin embargo, el poder de los sindicatos y organizaciones laborales también está en su punto más débil en décadas. La tasa de sindicalización del sector privado se ha desplomado a 7.8 por ciento, cuando hace 20 años era de más de 15 por ciento, y más del doble de eso en los años 50.

Con poco poder de resistencia laboral ante políticas económicas basadas sobre la fe casi divina en el llamado "libre mercado", pero que en verdad son pretexto para trasladar la riqueza de abajo hacia arriba, con la privatización de cada vez más servicios y programas de asistencia gubernamental, con el impacto de la "globalización" empresarial, lo más destacado es que siguen sorprendiendo los resultados de todo esto en algo tan viejo y conocido: los ricos se hacen más ricos mientras los pobres se hacen más pobres.

La Jornada

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Luis de Sebastián es catedrático de ESADE, Universitat Ramon Llull; y miembro del área social de Cristianisme i Justícia.

En los Estados Unidos, tierra prometida - por MICHAEL PARENTI - En TIERRA DE GENISTAS


Neoliberalismo. Sus consecuencias hoy en el mundo - por VICENÇ NAVARRO

Publicado en Temas para el Debate Nº 111, febrero de 2004 - Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España)


Afín

Vicenç NAVARRO. Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Sobre lo que no se habla en nuestro país.


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Mapa de los resultados de las elecciones 2004 en los EEUU -

United States presidential election, 2000

http://www.aporrea.org/internacionales/n82973.html


27 julio 2006

La creciente polarización social - por Vicenç Navarro

http://avanzadadigital.iespana.es/avanza4419.jpg


El espectacular crecimiento de las rentas del capital y de las rentas superiores contrasta con el escaso crecimiento de las rentas del trabajo.


La creciente polarización social


por Vicenç Navarro

El debate territorial que está teniendo lugar en España a raíz de la aprobación por varias comunidades autónomas de sus Estatutos está inhibiendo otro debate que debiera ocurrir en nuestro país sobre la creciente polarización social que apenas está teniendo visibilidad mediática y política. Durante estos últimos años estamos experimentando un gran crecimiento de las rentas del capital y un estancamiento (cuando no declive) de las rentas del trabajo.

Según un reciente estudio realizado por el catedrático de Economía Juan Torres, el beneficio neto de las compañías no financieras españolas aumentó en el año 2005 nada menos que el 26,2%, y el de los grandes que cotizan en Bolsa y que se incluyen en el Ibex 35 fue de un enorme 44%. Dentro de ellas, las empresas energéticas Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa e Hidrocantábrico fueron las que ampliaron más sus beneficios durante aquel año. Otro grupo empresarial que alcanzó también beneficios exorbitantes fue la banca. Según la Asociación Española de la Banca, los beneficios de la banca alcanzaron un crecimiento promedio del 58,82% respecto al año 2004, beneficios que fueron semejantes a los obtenidos por las cinco empresas de construcción más importantes en el país. La lista de empresas con beneficios exorbitantes es enorme. Antena 3 incrementó sus beneficios el 100%; Iberia, el 96%; el Grupo Santander, el 72,5%; Telefónica, el 40%; el BBVA, el 30%; Repsol, el 29,2%, y así un largo etcétera. Como consecuencia, las rentas del capital se están incrementando con millones y millones de euros. Sólo las compañías energéticas citadas anteriormente ingresaron 5.582 millones de euros más en el año 2005 que en el año 2004; las constructoras, 2.183 millones de euros más que en el año anterior; las empresas del Ibex 35, 37.500 millones de más, y la lista podría continuar más y más.

Este crecimiento de los beneficios empresariales es una de las causas de que el número de personas que ganan más de un millón de euros al año haya crecido en España, que es hoy uno de los 10 países del mundo con más millonarios. Lo mismo ocurre en cuanto a multimillonarios, es decir, personas que ganan al año más de 24 millones de euros. Según el Informe sobre la riqueza mundial, preparado por el Banco de Inversiones Merrill Lynch y la consultora Cap Gemini, hay en España 1.500 españoles que ganan más de 24 millones de euros al año, aun cuando, según la Agencia Tributaria Española, sólo 65 ciudadanos declaran tal nivel de renta. Según la mencionada Agencia Tributaria, el fraude fiscal alcanza el 10% del PIB y se concentra en los grupos más pudientes de la población. La expresión popular de que "los ricos no pagan impuestos" se corresponde a la realidad. Además de este fraude, hay gran cantidad de desgravaciones fiscales que benefician primordialmente a las rentas superiores y que equivalen a subsidios públicos puesto que las personas que no gozan de tales privilegios fiscales ven aumentar sus impuestos para cubrir el vacío fiscal creado por aquellas desgravaciones.

Este espectacular crecimiento de las rentas del capital y de las rentas superiores contrasta con el escaso crecimiento de las rentas del trabajo. El salario promedio en el año 2005 tenía la misma capacidad adquisitiva que en 1997 y había crecido sólo el 0,4% en 10 años. España es también uno de los países de la Europa de los Quince con mayor índice de pobreza (el 18% de la población). Uno de los factores que han contribuido a esta polarización en la distribución de la renta en España han sido las reformas fiscales realizadas en los años noventa por el Gobierno conservador del PP con el apoyo de las derechas catalanas, CiU, reformas que beneficiaron enormemente a las rentas superiores del país. Según un trabajo del catedrático de Análisis Económico Zenón Jiménez Ridruejo (escrito con el profesor Julio López Díaz), como consecuencia de tales reformas se produjo un notable crecimiento de las rentas de la decila superior de contribuyentes, pasando éstas de tener el 30,59% de la renta en 1996 al 34,52% en 2002, mientras que las seis decilas inferiores (es decir, el 60% de los contribuyentes) vieron un marcado descenso de sus rentas. La última decila de contribuyentes (es decir, los más pobres) pasaron de tener el 1,58% de la renta en el año 1996 al 0,57% en el año 2002. Puesto que Cataluña tenía un porcentaje mayor de personas que el resto de España en la decila superior, la derecha catalana, que apoyó tal reforma fiscal, la presentó como beneficiosa para Cataluña, ignorando sin embargo que para el 60% de contribuyentes catalanes (pertenecientes a las clases medias y populares) tales reformas significaron una disminución de su renta.

Esta situación preocupante explica la creciente protesta social a principios de esta década, que se tradujo en una demanda -explícita en el programa electoral del Gobierno socialista- de corregir aquella reforma fiscal gravando las rentas del capital con la misma intensidad que las rentas del trabajo, promesa que no ha sido respetada en la reforma fiscal propuesta por el equipo económico del Gobierno socialista y aprobada por las Cortes con el apoyo de la derecha catalana, CiU, que de nuevo favorece a las rentas de capital. Sería de desear que en política fiscal el Gobierno español cambiara de aliados, reafirmando su compromiso electoral de converger con el gasto público social por habitante de los países de la Europa de los Quince. Este déficit social en escuelas, en formación profesional, en seguridad laboral (que permitiría una mayor flexibilidad) y en programas de cohesión social es lo que explica la escasa eficiencia y competitividad española. La experiencia de países de clara tradición socialdemócrata como Suecia muestra que la eficiencia económica de un país no depende sólo de la inversión en investigación y desarrollo, sino también de la seguridad, calidad de vida y cohesión social del país.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra.
El Pais