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15 abril 2006

"El hambre es nuestro escandalo" Jean Ziegler - Entrevista con Margarita Rivière

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Entrevista para EL PAÍS con Margarita Rivière

Sociólogo y político suizo, Jean Ziegler no acaba su denuncia con El oro nazi o contando lo que nadie dice sobre las mafias rusas. Ahora levanta ampollas en el mundo rico con su libro sobre la dimensión del hambre.

No consigo comprender cómo es posible que, al inicio del nuevo milenio y en un planeta tan rico, haya tantos seres humanos que sigan muriendo de hambre', pregunta Karim a su padre. Y su padre -que es Jean Ziegler, sociólogo y político suizo, autor de libros polémicos como El oro nazi, casado con la ciudadana egipcia Wédad Zénié- le responde: 'Millones de seres humanos mueren de hambre cada año porque no tienen los medios económicos -u otros- para acceder a una alimentación suficiente. Porque hoy, que somos seis mil millones de personas en el planeta, se podría alimentar, según dice la FAO [Organización para a Alimentación y a Agricultura de Naciones Unidas], al menos al doble de la población del mundo'.

Karim, que hoy tiene 26 años, entendió perfectamente cuando tuvo lugar esta conversación que recoge el último libro del polémico Ziegler -El hambre en el mundo explicada a mi hijo (Muchnik Editores)-, que ahora la gente no tendría, pues, por qué morir de hambre. '¡Pero se mueren! ¡Cinco mil cada día! ¡Yo he visto las víctimas!', clama el profesor Ziegler desde su minúsculo y desordenado despacho en la novísima sede de la muy antigua Universidad de Ginebra. Fotos de Che Guevara, de Salvador Allende, máscaras indígenas y objetos exóticos, papeles, plantas, carpetas y muchísimos libros apenas dejan sitio. Este sociólogo del tercer mundo, abogado, doctor en ciencia política, católico, ex diputado del parlamento helvético, actual miembro de la Internacional Socialista, que ha vivido en diversos países africanos y viaja constantemente a los lugares más miserables de la tierra, gesticula con énfasis: '¡El hambre es el escándalo de nuestra época!'.

Tiene 66 años y se indigna como cuando tenía 20. Suele volcar su indignación vital en libros traducidos a muchos idiomas que explican lo que nadie dice sobre las mafias -Los señores del crimen (Planeta)- o sobre los suizos -Suisse lave plus blanc (Suiza lava más blanco), no traducido al español-. Su investigación sobre los pagos de los bancos suizos al régimen de Hitler levantó un escándalo mundial en 1997 y le ha valido al menos cinco demandas internacionales, pero él continúa revelando lo que sigue descubriendo.

Incansable y vital, ahora ha puesto en marcha una campaña en toda regla contra el secreto bancario suizo: 'El secreto bancario, definido por la ley federal suiza, puede levantarse si se prueba que el dinero durmiente en la cuenta es de origen criminal', asegura. Dentro de esa categoría incluye el dinero de la corrupción y la evasión fiscal. Su particular guerra contra los banqueros suizos y el secreto bancario tiene raíces profundas en su propia vida de católico, socialista y europeísta, de experto en dinero y en hambre. 'Mi vida es una pura contradicción', comienza, 'debería explicárselo'.

Pregunta. Adelante, pues.

Respuesta. Nací en Berna por casualidad, mi padre era juez en Interlaken. Es un gran misterio por qué nacemos aquí o allí, en esta u otra época, por qué con este cuerpo y no con otro. Hay casualidades. En 1964, Che Guevara vino a Ginebra como jefe de la delegación cubana en la Conferencia del Azúcar y yo, que era muy joven, fui su chófer durante casi dos semanas. El último día, antes de que se fuera, me armé de valor y me atreví a decirle: 'Comandante, quiero ir con usted a Cuba'. Eran las cuatro de la mañana, se veían todas las luces de Ginebra y los anuncios de las joyerías y de los bancos y él me dijo: 'Has nacido en el cerebro del monstruo; es aquí donde tienes que trabajar y combatir'. Él era una persona más bien fría, pero con una ironía conmovedora y me dejó impresionado; creí que me tomaba por un pequeño burgués del que nadie necesita nada, me humilló. Si hoy miro hacia atrás veo que tenía toda la razón. Creo que he ayudado a la humanidad más desde las entrañas del monstruo.

P. ¿Sigue siendo comunista?

R. Si, pero en el sentido en que Marx habló de la revolución de los modos de producción, porque estoy convencido de que este capitalismo que vivimos nos lleva a la selva. Vivo en el país más rico del mundo, cuya única materia prima es el dinero de los demás.

EL DINERO DE LA SANGRE

P. Como un gran banco.

R.En Suiza hoy trabajan 107.000 personas en el sector bancario, no se puede cuantificar lo que hay aquí; sólo en fortunas privadas extranjeras hay más de tres billones de dólares. Un dinero que hace a este país, según el Banco Mundial, el más rico del mundo, por delante de Kuwait o de los Emiratos Árabes. Lo cual no quiere decir que no haya también mucha pobreza, desde luego. Esta riqueza llega por tres vías: el capital en fuga del Tercer Mundo, que es el dinero de la sangre, hay por ejemplo cuatro mil millones de francos suizos de Mobutu mientras en el Congo los niños mueren de hambre y de epidemias. Llega también, para blanquearse, mucho dinero de la criminalidad organizada; Roldán, por ejemplo. Y, en tercer lugar, está el dinero gris que es el de la evasión fiscal de Europa entera. Esto es la cueva de Alí Babá. Y yo no quiero vivir en un país cuyo bienestar está pagado por la sangre de los niños de Nicaragua o por las mujeres humilladas de Tailandia que trabajan muchísimas horas por semana...

P. Pero es el dinero, no el hambre, el que acaba moviendo al mundo.

R. El dinero es la forma del poder más clara.

P. Al estudiar el hambre y la miseria observa, pues, el poder.

R. Yo me pregunto el por qué de las cosas y me doy cuenta de que el papel del Estado es totalmente ficticio en comparación con el de las multinacionales. Hoy las doscientas sociedades mayores del mundo gobiernan más del 27% del comercio mundial. Este capitalismo salvaje ha creado unas oligarquías muy poderosas...

P. El siglo XXI no le parece mejor.

R. Hace doscientos años, la Revolución Francesa lanzó un modelo de civilización basada en la solidaridad, la justicia social, los derechos del hombre y la libertad; fue el tiempo de las luces. Esto fue el principio de algo que hoy está en peligro. La comida nos da ahora mismo buenos ejemplos: vea lo que pasa con las vacas locas; se alimentó a unos hervíboros con esas harinas animales, volviéndolos carnívoros. Ahora las grandes multinacionales alimentarias patentan genes, plantas y organismos vivos para crear (OGM) Organismos Genéticamente Modificados, como el maíz transgénico que es mucho más resistente, permite mejores cultivos y también proporciona muchos más beneficios económicos. Pero este maíz transgénico es un ser completamente diferente cuyos efectos sobre el organismo no conocemos aún: harían falta al menos veinte años para saberlo. ¿Sabe lo que decía Kant? Él decía que las luces eran 'la ruptura del tiempo'. Tras doscientos años de esa cultura que, con sus limitaciones, buscó la democracia, lo de ahora es la jungla; una verdadera ruptura. El mundo ha cambiado, desde luego, y es una suerte que haya desaparecido la Unión Soviética, pero el capitalismo más salvaje se ha extendido por toda la tierra, gracias también a un serie de revoluciones tecnológicas. Este banco que estamos viendo contacta con su sucursal de Tokio a la velocidad de la luz, trescientos mil kilómetros por segundo: ha nacido el ciberespacio, que permite la administración financiera del mundo. Todos los días se intercambian, según la media de 1999, más de 6.000 millones de dólares y de éstos sólo el 15% se refiere a intercambios comerciales, a la economía real; el resto es economía virtual...

P. Si la economía es virtual, entonces el dinero no existe...

R. El dinero está en el mundo en que vivimos, en el mundo real. Y todos, empezando por los gobiernos europeos, que son mayoritariamente socialdemócratas, aceptan esta civilización que tiene un sólo valor: el beneficio económico. Todos los demás valores, como el tener un trabajo estable, o el buscar la justicia, resultan arcaicos frente a esta defensa de la libertad total del capital, que representa la idea de esa mano invisible y mágica que todo lo arregla, incluídas las desigualdades. Naturalmente, no es verdad que las cosas sucedan así. En Brasil, por ejemplo, tuvieron 4,8% de crecimiento el año pasado y al mismo tiempo todos los indicadores sociales fueron negativos: tienen más hambre, más analfabetismo, más epidemias. Es evidente que este desequilibrio se produce porque el control de los flujos económicos está en muy pocas manos, en las de estas reducidas oligarquías transnacionales. Cada día mueren de hambre 5.000 personas. Es lo que yo llamo el genocidio silencioso. Y 825 millones están amenazados de malnutrición. Pero la FAO dice que la agricultura actual podría dar de comer a 12.000 millones de personas. Este es el estado del mundo de unas Naciones Unidas que subvencionan a grandes industrias cuando compran leche en polvo para estos niños hambrientos. ¡Más de dos mil millones de personas no disponen de agua potable! Es la locura.

P. ¿Qué propone ?

R. La insurrección de las conciencias. Lo que se ha hecho en la conferencia de Porto Alegre. Habría que controlar a las multinacionales, oponer a la globalización del capital la globalización de los derechos democráticos. Esta posibilidad ya la han comenzado los desheredados del mundo, y deberíamos escucharles más.

EL PAÍS - 15 de abril de 2001

Jean Ziegler, es además profesor de sociología en la universidad de Ginebra.

14 abril 2006

Jean Ziegler: Relator de la ONU para la Alimentación - por R. CARRIZO COUTO

Sociólogo, ex diputado y escritor, Jean Ziegler (1934) lleva décadas luchando para demostrar que otro mundo es posible. Comenzó a escribir de la mano de Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir en Les Temps Modernes, iniciando así una larga y fructífera carrera salpicada de libros que denuncian con profunda lucidez ciertas facetas del mundo que nos toca vivir. Entre ellos, Suiza lava más blanco, El hambre en el mundo explicado a mi hijo o Los señores del crimen. Su última obra publicada en español es Los nuevos amos del mundo (Editorial Destino). En francés ha aparecido hace pocos días L`Empire de la honte (El imperio de la vergüenza).

Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, ha sido una de las estrellas de la 61ª Comisión de Derechos Humanos, reunida en Ginebra recientemente. Tras la presentación de un informe demoledor, protagonizó una histórica polémica al ser el primer relator de la o­nU a quien EE UU se ha negado a recibir. ¿El motivo? Ziegler pretendía estudiar las consecuencias del embargo a Cuba.

Al hablar de Cuba, el sociólogo suizo evoca un encuentro de juventud que le cambiaría la vida. Movido por la pasión revolucionaria, quiso seguir a Che Guevara en sus luchas en América Latina. El guerrillero cubano-argentino le dijo: ¿"Ves esta ciudad?", señalando a Ginebra, "es aquí donde está el cerebro del monstruo y es aquí donde debes luchar". Décadas más tarde, el pensador suizo reconoce lo justo de aquella "estrategia de combate". Ziegler se muestra apasionado, caluroso y extraordinario conversador en su despacho del Instituto Universitario de Estudios de Desarrollo de Ginebra.

Pregunta. Usted dice que ahora "hay 10 millones de personas que pasan hambre más que en 2004 en el mundo".

Respuesta. En efecto, 100.000 personas mueren de hambre, o de sus consecuencias inmediatas, cada día. Un niño de menos de 10 años muere cada siete segundos y cada cuatro minutos otro queda ciego por falta de vitamina A. El orden mundial no es sólo asesino, sino absurdo, pues mata sin necesidad. Hoy ya no existen las fatalidades. Un niño que muere de hambre hoy, muere asesinado.

P. ¿Qué quiere decir exactamente "pasar hambre", según los criterios de la o­nU?

R. Hay dos tipos de hambre: el coyuntural y el estructural. El coyuntural es la hambruna a que estamos acostumbrados en Darfur, Etiopía o en periodos de guerra y que es fruto del hundimiento de una economía. Este hambre causa el 5% de víctimas. Mientras que el hambre estructural es el implícito en las estructuras del subdesarrollo. Causa el 95% de las muertes y es el hambre que realmente pide a gritos la intervención de la comunidad internacional.

P. Usted ha afirmado que "la malnutrición severa de niños menores de cinco años en Irak" se ha doblado entre junio de 2003 y septiembre de 2004. ¿Hay soluciones a la vista?

R. Lo terrible de esta situación, en Irak como en otras partes, es que el hambre se reproduce biológicamente. Cada año, cientos de millones de mujeres dan a luz a cientos de millones de niños destruidos desde el momento mismo del nacimiento. Un niño subalimentado entre los cero y los cinco años ya no tiene arreglo. Incluso si a los seis tiene suerte y lo adopta una familia española, está dañado de por vida. En Brasil hay madres que se ven obligadas a cocer piedras cuando sus hijos les piden comida. Esperan poder distraerles del hambre, que se cansen de esperar y se duerman.

P. ¿Considera que la esperanza pasa por América Latina.

R. Hay allí una opinión pública inmensa que comienza a movilizarse y a tomar conciencia del tema del hambre. El presidente Lula, de Brasil, ha creado el Programa Fome 0 (Hambre 0), que está sirviendo de modelo a diversos planes en la región. Tengo esperanza también en el Programa de Erradicación Mundial del Hambre, que será presentado el 5 de septiembre en las Naciones Unidas con el apoyo Zapatero y de Chirac.

P. La cooperación internacional española parece ser una de las causas del fenómeno positivo.

R. Sin duda. La idea de Zapatero de crear una fiscalidad internacional para poder financiar las estrategias de lucha contra el hambre es novedosa. Zapatero, su ministro Moratinos o Alfonso Guerra hacen las preguntas correctas para imponer una política que llegue a erradicar el hambre estructural. Zapatero ha dicho que "sin luchar contra el hambre, la lucha contra el terrorismo está condenada al fracaso". Su programa reorienta las prioridades de la ayuda internacional para combatir las verdaderas raíces del terrorismo.

P. ¿Qué piensa de los alimentos transgénicos?

R. Tenemos los medios para alimentar al doble de la población mundial sin necesidad de alimentos modificados. Aparte, aún desconocemos las consecuencias que los transgénicos puedan tener para la salud. La comunidad científica se encuentra dividida al respecto. Por otro lado, no olvidemos que los transgénicos son patentes, marcas registradas, y tienen dueño. Las empresas que detentan las patentes, por ejemplo Monsanto, van a hacer todo lo posible por obtener el máximo beneficio de su propiedad.

P. ¿Estamos acercándonos a la guerra del agua? ¿Cómo ve el futuro de este vital recurso?

R. Hay mil millones de personas que no tienen acceso al agua potable no nociva y no hay que olvidar que el agua destruye indirectamente a través de las enfermedades. En segundo lugar, está el problema de la privatización del agua. En Bolivia o Filipinas nos encontramos con agua privatizada que aumenta de precio en un 400%. Así, los pobres de Manila o Cochabamba no pueden pagar el agua de sus propios grifos.

P. ¿Entonces, no hay salida?

R. Hasta aquí hemos vivido bajo la herencia de la época del poder por delegación, la república y los derechos humanos. Toda esta herencia está amenazada de muerte por el gran capital financiero internacional, que pretende que la mano invisible del mercado es la única y suprema autoridad de la historia. Estamos creando un mundo en que los derechos humanos no tienen sitio y la propia democracia está en grave peligro; hasta el punto de que puede llegar a desaparecer. Es decir, vivimos en la jungla del capitalismo globalizado y la ley del más fuerte. Puede haber salida, pero debemos ser conscientes de que estamos defendiendo la última trinchera.

EL PAÍS
09-05-2005

En SOLIDARIDAD.NET

Te recomiendo los posteriores comentarios que esta publicación generó en MENÉAME

http://www.meneame.net/story/nino-muere-hambre-hoy-muere-asesinado

El hambre en el mundo, nuestro mundo - Jean Ziegler

Mañana en Canal Odisea

Sáb. 15 de abril a las 5:00 y a las 14:00 en canal Odisea - Jean Ziegler explica la injusta redistribución de la riqueza, la explotación de los países productores de materias primeras por el mundo desarrollado.

En un mundo cada vez más rico, treinta millones de personas mueren de hambre cada año y cientos de miles viven en la miseria. El capital de cincuenta ricos del mundo occidental, equivale al total de la economía doméstica del África Subsahariana y el consumo de un niño del primer mundo equivale al consumo de cincuenta en el considerado como tercer mundo. ¿Cómo es posible que esto suceda? ¿Por qué aceptamos semejante injusticia? Jeab Ziegler trata de explicar a su hijo la terrible realidad que asola algunas partes del globo, exponiendo con todo detalle la situación, las causas de las hambrunas, la distribución de los alimentos  y el peso de los mercados económicos con esta desigual distribución de las riquezas.

CANAL ODISEA