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16 julio 2006

Cambiar algo para que nada cambie

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Qué sorpresa encontrar este artículo entre mis antiguos favoritos. Sabemos que la literatura clásica se repite en la literatura de todos los tiempos con cambios más o menos sutiles y nos entretiene el guiño de descubrir los antiguos mitos. Pero encontrar en el periodismo artículos que describen el pasado y que sirven para HOY, sorprende y apena. Tanto pasar para que nada cambie es como estar quieto. Así de quietas están las voces disidentes. Siempre son tan pocos los que se animan a desentonar con el coro nacionalista. Ya lo verás si buscas información sobre la controvertida representación en la Feria de Francfort, sólo le da destacada presencia la prensa nacionalista de ambos bandos.  

Genista


CATALUÑA Y EL TABÚ DE LA LENGUA 


Artículo de JOSEP RAMONEDA en "El País" del 5 de julio de 1998

Tiempo de foros. Tiempo en que gentes de posiciones ideológicas y sociales diversas se reúnen por sus coincidencias en aquellos temas en que política y sensibilidad, razón y pasión se mezclan. Tiempo de debate sobre identidades, lenguas y culturas. Tiempos en que problemas que afectan a las personas y a las libertades tienden a ocultarse bajo los antagonismos patriotas y antipatriotas, nacionalistas y españolistas. Cataluña también tiene foro: el Foro Babel.

El acto fundacional del Foro Babel tuvo lugar el 13 de diciembre de 1996 en un aula del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Las revistas El Viejo Topo, Mientras Tanto y El Ciervo sin orden del día preciso habían convocado un debate bajo el título ¿Es posible hoy en Cataluña el diálogo sobre lengua, cultura y democracia?. Acudieron unas noventa personas. El diálogo fue moderado por Miguel Riera (director de El Viejo Topo), por Félix Pérez Romero y por el profesor de derecho consitucional y miembro del Consell Consultiu de la Generalitat, Francesc de Carreras. Había miembros de grupos que habían combatido activamente la política lingüística de la Generalitat, la Asociación de profesores por el Bilingüismo, la Asociación por la Tolerancia y la Coordinadora de Asociaciones para la defensa del castellano (Cadeca), pero había también profesores universitarios como Eugenio Trías, Francisco Fernández Buey, Juan Ramón Capella, Elíseo Aja, Manuel Gerpe o Laureano Bonet, escritores como Ana María Moix y Lorenzo Gomis, y personas vinculadas a partidos de la izquierda como el socialista Villacorta o Alfred Clemente de Iniciativa per Catalunya. El independentista Ángel Colom, que había participado en reuniones previas comunicó, horas antes, que no podría acudir.

De las intervenciones más emocionales de algunas gentes de Cadeca a las reflexiones de algunos profesores universitarios, el abanico de las opciones presentes en la sala era bastante amplio. Se rechazó tanto la idea de convertirse en una plataforma cívica al modo de la Asamblea de Cataluña, propuesto por Antonio Robles, un veterano activista en favor de la lengua castellana, como cualquier hipótesis de conversión en una formación política. Sería "un profundo error" advirtió Capella, crear un "lobby de los castellanohablantes" porque "sería un gueto muy grande, pero gueto al fin y al cabo".

El 28 de febrero de 1997, Francesc de Carreras, Félix Pérez Romera y Miguel Riera publicaron un artículo en la edición catalana de EL PAÍS, bajo el título Foro Babel, que quería tener un carácter programático. Definían el objetivo del foro: "tratar conjuntamente algunos aspectos de la realidad catalana en relación con la lengua y la cultura y, de un modo más amplio, con la democracia y los derechos de las personas". Y definían la filosofía del grupo en estos términos: "Ni la historia, ni la lengua, ni la cultura, ni la etnia pueden ser transformadas en sujetos sociales que limiten la libertad de las personas y obliguen a los individuos -convertidos en objetos- a estar a su servicio". A partir de esta posición su crítica se centraba en tres cuestiones: la conversión de los sentimientos de identidad en ideologías políticas excluyentes; la elevación de la ideología nacionalista a ideología oficial de las instituciones políticas catalanas; la sumisión de todos los partidos políticos al discurso identitario.

El 29 de abril del mismo año, el Foro Babel hizo público su primer manifiesto. El documento, que llevaba un centenar de firmas, terciaba en el debate sobre la "nueva ley" del catalán que iniciaba entonces su larga peregrinación en busca del consenso político. A los nombres ya citados se añadían personalidades como Victoria Camps, Félix de Azúa, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Terenci Moix, Rosa Regás, Joan de Sagarra, Gabriel Jackson o Francisco Rico. El manifiesto sustentaba que después de catorce años de vigencia de la Ley de normalización lingüística de 1983 se podía decir que la situación de excepcionalidad había sido superada "y el catalán ha entrado en una fase de normalidad". El documento establecía el bilingüismo como objetivo. Reconocía el caracter de lengua propia que el Estatuto de Cataluña da al catalán, como elemento que la diferencia de otras comunidades, sin que por ello el castellano sea "una lengua impropia o jurídicamente subalterna" y establecía como objetivo educativo que "al final de los estudios obligatorios los alumnos utilicen normalmente y correctamente tanto el catalán como el castellano" sin que en ningún caso los alumnos "sean separados", en la escuela o en los institutos, "por razón de lengua". Los firmantes del documento recibieron una carta del conseller de Cultura, Joan Maria Pujals, que se mostraba especialmente en desacuerdo con la idea de que tras catorce años de normalización el catalán hubiera superado la situación de excepcionalidad.

La aparición del Foro Babel coincidía con los primeros indicios de un cambio en la hegemonía ideológica en Cataluña. Si al inicio de la transición la izquierda gozaba de cierta hegemonía cultural, durante los años ochenta el nacionalismo conquistaría muchas posiciones institucionales y mediáticas, ocupando el vacío dejado por el desconcierto ideológico de la izquierda. El debate en torno a la "nueva ley del catalán" acabaría con uno de los tabúes de la transición -la cuestión lingüística- en un proceso de debilitación de la hegemonía ideológica del nacionalismo. Sin embargo, Babel, que como el nacionalismo catalán tendía a confundir cuestión cultural con cuestión lingüística, corría el riesgo de convertirse en la cara opuesta pero simétrica del nacionalismo.

A finales de septiembre, coincidiendo con la aparición de un documento de la Confederación de Entidades Culturales Regionales en Cataluña, Babel publicó un comunicado en el que se expresaba "la discrepancia rotunda con la totalidad" del borrador de la nueva ley del catalán, y pedían la retirada parlamentaria del texto. "La imposición coactiva del catalán", la conversión de la lengua propia en lengua oficial contra el principio estatutario de oficialidad de las dos lenguas, y "el espíritu intervencionista, reglamentista, controlador de las relaciones económicas, sociales y culturales", eran los principales factores de crítica del comunicado de Babel.

Por aquellas fechas el debate político en torno a la ley del catalán se intensificó. El Consell Consultiu hizo algunas reservas al articulado. El escritor Albert Manent protagonizó la polémica más agria con el Foro Babel, acusando a estos "intelectuales convertidos en plañideras", a esta amalgama de "españolistas químicamente puros", catalanistas "no esencialistas", antipujolistas viscerales, profesionales del esnobismo, hijos del falangistas o de carlistas de cuyos padres (perseguidos en la zona republicana) han heredado la fobia contra el nacionalismo catalán de jugar con fuego y "colaborar a romper la convivencia agitando fantasmas inexistentes y olvidando que somos país de marca".

El día 30 de diciembre el Parlamento de Cataluña aprobaba la ley del catalán con el voto en contra del PP y Esquerra Republicana. El Forum Babel sacó un comunicado criticando la "preocupante insensibilidad" de la izquierda parlamentaria catalana "respecto a las expectativas de una parte muy significativa de su electorado" y "la sumisión de la izquierda al proyecto nacionalista de Jordi Pujol". Poco después el director general de Política lingüística de la Generalitat, Lluís Jou, en respuesta a un artículo de Francesc de Carreras, escribía: la ley "aboga por un modelo social de integración en el que se promueve la igualdad de los ciudadanos y se garantiza que Cataluña sea un solo pueblo".

Aprobada la ley del catalán, algunos miembros del foro participaron en la creación de Convivencia Cívica Catalana, una plataforma presidida por Alejo Vidal Quadras, con el babeliano y dirigente socialista Julio Villacorta como vicepresidente. Convivencia Cívica Catalana se presentaba como una "reacción al nacionalismo identitario" y "su creciente intervencionismo en la vida privada desde el poder público". Este hecho provocó algunas fisuras en el Foro Babel. Pocos días después, el Foro convocó un debate en el Pati Llimona de Barcelona sobre federalismo y autodeterminación. Los ponentes eran Fernández Buey y Francesc de Carreras. Fernández Buey sostuvo que el referéndum de autodeterminación del País Vasco y de Cataluña era un asunto pendiente que de celebrarse permitiría a todos los españoles enfrentarse con "el corazón más limpio" a la complicada cuestión de los conflictos nacionales. No le siguieron. Fernández Buey y algún otro militante de izquierdas se alejaron del Foro Babel por la incomodidad que les generaba la presencia de algunos miembros de Babel en la plataforma de Vidal Quadras.

El pasado 19 de Junio, el Foro Babel hizo público su segundo manifiesto, bajo el título Por un nuevo modelo de Cataluña. Más allá de la cuestión lingüística, el documento pretende plantear un modelo de convivencia alternativa al nacionalismo en un texto que es una crítica al pujolismo, pero por encima de todo es una apelación a los partidos de izquierdas para que se distancien del modelo de catalanismo hegemónico.

El manifiesto parte del pacto social y político que dió origen a la Constitución y al Estatuto, que "otorgaba a Cataluña un amplio autogobierno, garantizaba el libre uso de las dos lenguas utilizadas por los ciudadanos catalanes y protegía el patrimonio cultural respetando la pluralidad existente en la sociedad". A juicio de Babel este pacto se ha ido rompiendo desde que Jordi Pujol ganó las primeras elecciones, en beneficio de una nueva doctrina oficial que Babel sintetiza en cuatro puntos: Los ciudadanos de Cataluña se dividen en dos categorías: catalanistas y españolistas. Sólo es cultura catalana la que se hace en lengua catalana. El catalán es la única lengua propia de Cataluña. El Estatuto de Autonomía es insuficiente para las necesidades de autogobierno de Cataluña.

A estos cuatro ejes vertebradores de la política nacionalista, Babel opone otros cuatro ejes alternativos. Ciudadanía: preeminencia de los derechos individuales sobre los derechos y las identidades colectivas. Pluralismo: no es legítimo convertir el nacionalismo en ideología oficial; en una Cataluña plural la cultura catalana será todo el conjunto de los hechos culturales producidos en Cataluña. Bilingüismo: el bilingüismo es el verdadero hecho diferencial catalán que se debe proteger. Federalismo: como garantía de participación y control del poder político.

La publicación del manifiesto ha recibido algunas reacciones airadas: desde la acusación de sofistas por parte de quien vé el retorno de los cruzados (Xavier Antich) hasta la invitación a callarse (Narcís Comadira), pero los numerosos artículos que han seguido a su publicación confirman que ya no hay lugar para el ninguneo de estas posiciones en la sociedad catalana.

Pocos días después, el Foro Babel fue noticia por una reunión con Borrell. No era la primera vez: ya habían cenado en febrero. Ni era tampoco el primer político que se había reunido con representantes del Foro. Narcís Serra, Rafael Ribó, Jordi Casas en representación de Unión Democrática, representantes de Comisiones Obreras, el secretario general de UGT, José María Alvarez, y otros dirigentes del PSC, como Montilla, Iceta y Sala, han tenido contactos con el Foro. La diversidad de horizontes políticos de sus miembros no oculta una cierta línea preferencial con los llamados capitanes del partido socialista.

Babel quiere seguir su función agitadora, sin intención de ganar en organicidad y estructura. Y, sin embargo, prolifera: nacen Foros Babel en distintos lugares de Cataluña. El de Tarragona lleva ya bastante tiempo funcionando, tiene un carácter más asociativo y cuenta con doscientos miembros asiduos. En los próximos días está prevista la constitución de un Foro Babel en el Ampurdán, en un acto en Palamós. Y también en Sabadell y en el Baix Llobregat.

Nacionalismo pujolista

El Foro Babel incomoda a la izquierda seguidista del nacionalismo pujolista y da al nacionalismo un nuevo enemigo a demonizar, que es pasión constituyente de estas ideologías. Aunque, a veces, el propio Babel parezca ser prisionero de esta lógica del amigo y el enemigo. Sin embargo, desde el propio universo nacionalista hay gentes que sustentan que se han perdido muchas complicidades por falta de elemental sensibilidad. Cuando el conseller Pujals escribe a Rafael Argullol para agradecerle que haya escrito un libro en catalán o a Loquillo por haber grabado un disco en este idioma está ofendiendo a una persona. La política lingüística se ha hecho siempre al margen de un proyecto de culturalización del país. Joan Rigol, siendo conseller de cultura, planteó una política cultural sin distinción de lenguas, simbolizada en un Consell Assessor plural en el que se sentaban personas como Jaime Gil de Biedma, Manuel Vázquez Montalbán o Eugenio Trías. Rigol tuvo que dimitir. Ahora, como ha dicho Joaquim Molins, los socialistas por primera vez presentan un candidato que parece no haber sido escogido por Convergencia. Algo se mueve en Cataluña.

Gracias a la página de Luis Bouza-Brey, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona y al google desktop que revuelve mis cajones a fondo

La imagen es 'En el fondo del mar' 
Tecnica mixta - de Jose Carlos Saldana Villodre - Alicante



FORO BABEL



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22 mayo 2006

La pelota como bandera - por Eduardo Galeano




El Rey es un gran aficionado al deporte en general
El Rey sostiene con Puyol el trofeo de la 'Champions'

Zapatero, con Puyol, sostiene la copa de la Liga de Campeones





En el verano de 1916, en plena guerra mundial, un capitán inglés se lanzó al asalto pateando una pelota. El capitán Nevill saltó del parapeto que lo protegía, y corriendo tras la pelota encabezó el asalto contra las trincheras alemanas. Su regimiento, que vacilaba, lo siguió. El capitán murió de un cañonazo, pero Inglaterra conquistó aquella tierra de nadie y pudo celebrar la batalla como la primera victoria del fútbol inglés en el frente de guerra.

Muchos años después, ya en los fines del siglo, el dueño del club Milan ganó las elecciones italianas con una consigna, Forza Italia!, que provenía de las tribunas de los estadios. Silvio Berlusconi prometió que salvaría a Italia como había salvado al Milan, el superequipo campeón de todo, y los electores olvidaron que algunas de sus empresas estaban a la orilla de la ruina.

El fútbol y la patria están siempre atados; y con frecuencia los políticos y los dictadores especulan con esos vínculos de identidad. La escuadra italiana ganó los mundiales del '34 y del '38 en nombre de la patria y de Mussolini, y sus jugadores empezaban y terminaban cada partido vivando a Italia y saludando al público con la palma de la mano extendida.

También para los nazis, el fútbol era una cuestión de Estado. Un monumento recuerda, en Ucrania, a los jugadores del Dínamo de Kiev de 1942. En plena ocupación alemana, ellos cometieron la locura de derrotar a una selección de Hitler en el estadio local. Le habían advertido: -Si ganan mueren. Entraron resignados a perder, temblando de miedo y de hambre, pero no pudieron aguantarse las ganas de ser dignos. Los once fueron fusilados con las camisetas puestas, en lo alto de un barranco, cuando terminó el partido.

Fútbol y patria, fútbol y pueblo: en 1934, mientras Bolivia y Paraguay se aniquilaban mutuamente en la guerra del Chaco, disputando un desierto pedazo de mapa, la Cruz Roja paraguaya formó un equipo de fútbol, que jugó en varias ciudades de Argentina y Uruguay y juntó bastante dinero para atender a los heridos de ambos bandos en el campo de batalla.

Tres años después, durante la guerra de España, dos equipos peregrinos fueron símbolos de la resistencia democrática. Mientras el general Franco, del brazo de Hitler y Mussolini, bombardeaba a la república española, una selección vasca recorría Europa y el club Barcelona disputaba partidos en Estados Unidos y en México.

El gobierno vasco envió al equipo Euzkadi a Francia y a otros países con la misión de hacer propaganda y recaudar fondos para la defensa. Simultáneamente, el club Barcelona se embarcó hacia América. Corría el año 1937, y ya el presidente del club Barcelona había caído bajo las balas franquistas. Ambos equipos encarnaron, en los campos de fútbol y también fuera de ellos, a la democracia acosada.

Sólo cuatro jugadores catalanes regresaron a España durante la guerra. De los vascos, apenas uno.

Cuando la República fue vencida, la FIFA declaró en rebeldía a los jugadores exiliados, y los amenazó con la inhabilitación definitiva, pero unos cuantos consiguieron incorporarse al fútbol latinoamericano. Con varios vascos se formó, en México, el club España, que resultó imbatible en sus primeros tiempos. El delantero del equipo Euzkadi, Isidro Lángara, debutó en el fútbol argentino en 1939. En el primer partido metió cuatro goles. Fue en el club San Lorenzo, donde también brilló Angel Zubieta, que había jugado en la línea media de Euzkadi. Después, en México, Lángara encabezó la tabla de goleadores de 1945 en el campeonato local.

El club modelo de la España de Franco, el Real Madrid, reinó en el mundo entre 1956 y 1960. Este equipo deslumbrante ganó al hilo cuatro copas de la Liga española, cinco copas de Europa y una intercontinental. El Real Madrid andaba por todas partes y siempre dejaba a la gente con la boca abierta. La dictadura de Franco había encontrado una insuperable embajada ambulante. Los goles que la radio transmitía eran clarinadas de triunfo más eficaces que el himno Cara al sol. En 1959, uno de los jefes del régimen, José Solís, pronunció un discurso de gratitud ante los jugadores, «porque gente que antes nos odiaba, ahora nos comprende gracias a vosotros».

Como el Cid Campeador, el Real Madrid reunía la virtudes de la Raza, aunque su famosa línea de ataque se parecía más bien a la Legión Extranjera. En ella brillaba un francés, Kopa, dos argentinos, Di Stéfano y Rial, el uruguayo Santamaría y el húngaro Puskas.

A Ferenk Puskas lo llamaban Cañoncito Pum, por las virtudes demoledoras de su pierna izquierda, que también sabía ser un guante. Otros húngaros, Ladislao Kubala, Zoltan Czibor y Sandor Kocsis, se lucían en el club Barcelona en esos años. En 1954 se colocó la primera piedra del Camp Nou, el gran estadio que nació de Kubala: el gentío que iba a verlo jugar, pases al milímetro, remates mortíferos, no cabía en el estadio anterior.
Czibor, mientras tanto, sacaba chispas de los zapatos. El otro húngaro del Barcelona, Kocsis, era un gran cabeceador. Cabeza de oro, lo llamaban, y un mar de pañuelos celebraba sus goles. Dicen que Kocsis fue la mejor cabeza de Europa, después de Churchill.

En 1950, Kubala había integrado un equipo húngaro en el exilio, lo que le valió una suspensión de dos años, decretada por la FIFA. Después, la FIFA sancionó con más de un año de suspensión a Puskas, Czibor, Kocsis y otros húngaros que habían jugado en otro equipo en el exilio desde fines de 1956, cuando la invasión soviética aplastó la resurrección popular.

En 1958, en plena guerra de la independencia, Argelia formó una selección de fútbol que por primera vez vistió los colores patrios. Integraban su plantel Makhloufi, Ben Tifour y otros argelinos que jugaban profesionalmente en el fútbol francés.

Bloqueada por la potencia colonial, Argelia sólo consiguió jugar con Marruecos, país que por semejante pecado fue desafiliado de la FIFA durante algunos años, y además disputó unos pocos partidos sin trascendencia, organizados por los sindicatos deportivos de ciertos países árabes y del este de Europa. La FIFA cerró todas las puertas a la selección argelina y el fútbol francés castigó a esos jugadores decretando su muerte civil. Presos por contrato, ellos nunca más podrían volver a la actividad profesional.

Pero después Argelia conquistó la independencia, el fútbol francés no tuvo más remedio que volver a llamar a los jugadores que sus tribunas añoraban.

El fútbol a sol y sombra y otros escritos

Fútbol y política - por Cristóbal Villalobos



Villalobos no se equivoca, no se regalaron banderas españolas ni 'senyeres', sólo ERC regaló durante varios días, banderas 'estelades' independentistas. Nadie más quiso aprovechar la oportunidad. Política de gestos también interpretable; gestos, que tienen además un presupuesto que no todo el mundo se puede permitir. Cuando la manifestación del 18 de febrero en Barcelona, llegaron a poner un 902 como teléfono de información... ¿Quién financia estos derroches?

Genista


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Galería fotográfica de 20 MINUTOS

12 mayo 2006

El neoliberalismo se lleva mal con la democracia - Entrevista con Félix Ovejero - Economista

Entrevista con Félix Ovejero - Economista

por Diego Díaz

Félix Ovejero nació en Barcelona, ciudad donde estudió economía, y en cuya Universidad Central es profesor de Ética y Economía, y de Metodología de las Ciencias Sociales. Autor tan brillante como prolífico, entre sus obras destacan La quimera fértil, La libertad inhóspita e Intereses de todos, acciones de cada uno. Su último libro es Proceso abierto: el socialismo después del socialismo, que ha entusiasmado a gente tan diversa como Hugo Chávez y Zapatero. En la actualidad ultima un nuevo libro sobre izquierda y nacionalismo. Y es que los nacionalismos, y en concreto el catalán, le llevan por la calle de la amargura. Junto a otros intelectuales catalanes como Albert Boadella, Francesc de Carreras y Félix de Azúa ha sido fundador de Ciudadanos de Cataluña, el nuevo partido político que concurrirá a las próximas autonómicas catalanas. La semana pasada estuvo en Oviedo inaugurando el Foro sobre economía solidaria que el espacio solidario de la Universidad de Oviedo organizó en colaboración con la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

- Se mueve a caballo entre economía, ética y teoría política, ¿dónde se ubica? -

- Seguramente me situaría en la filosofía política contemporánea, preocupada por diseccionar analíticamente los elementos políticos fundamentales, los idearios... ¿de qué hablamos cuando hablamos de justicia, de igualdad o de libertad? Eso ayuda a clarificar en qué consisten los proyectos políticos, a perfilar las críticas a las sociedades presentes, y en eso la economía también puede proporcionarnos un utillaje interesante como herramienta de disección analítica.

- ¿Qué le interesa del panorama de las ciencias sociales?

- Más allá de modas circunstanciales, con tendencia larga me interesa una parte importante de lo que ha producido el encuentro del individualismo metodológico con las ciencias sociales. La búsqueda de explicaciones que diseccionan los procesos sociales, sus mecanismos, frente a la tradicional preocupación por establecer grandes leyes sociales, me parece que ha introducido un saludable realismo a la hora de explicar las transformaciones de la sociedad. También me interesan particularmente las aplicaciones de la biología y las ciencias cognitivas a las ciencias sociales.

- Rebelión popular en Francia, giro a la izquierda en América latina... ¿crisis del neoliberalismo?

- Establecer consideraciones globales a partir de unos cuantos datos aislados me parece exagerado. Lo que está claro es que se está produciendo un debilitamiento de las instituciones políticas en general, sin que surjan otras de ámbito planetario con capacidad de intervención, y eso supone que el mercado, en el peor sentido de la palabra, es decir, poderes económicos no sometidos a control democrático, campen a sus anchas. Esa tendencia, creo yo, predomina en el marco actual. Hay reacciones, claro, pero sobre su consistencia ideológica, más allá de la pura resistencia, tengo bastantes dudas.

- Entonces, ¿cree que es el Estado lo que está en crisis?

- Está profundamente debilitado, y a eso ayudan los fenómenos nacionalistas, que están contribuyendo a desarmar un instrumento de justicia y de control democrático, sin que el mecanismo lógico sustitutivo, las instituciones internacionales, terminen de cuajar.

- El año pasado se cumplió el vigésimo aniversario de la muerte del filósofo marxista Manuel Sacristán, del que fue discípulo, ¿qué destacaría de él?

- La limpieza mental con la que supo pensar. Que el marxismo no es una ciencia, que tiene un componente emancipador, no empírico, que hay que conocer la mejor teoría social, venga o no de Marx, es algo que hoy puede parecer completamente sensato, pero decirlo en el ambiente tan enrarecido del marxismo de aquella época resultaba completamente revolucionario.

- ¿Cómo están sus relaciones con el marxismo?

- En el marxismo reconozco una tradición emancipadora que busca una base racional de la acción, y aunque gran parte de su teoría social no siga vigente, como proyecto político, aristotélico, de permitir el desarrollo las potencialidades de cada individuo, creo que sí continúa vigente. Sin embargo, aquello que se había pensado para condiciones de abundancia se complica bastante cuando asumimos unos límites ecológicos y unas condiciones de escasez, ya que no todos los deseos pueden ser realizables y, por tanto hay que matizar qué potencialidades de cada uno se pueden alentar o cuáles no.

- Democracia y liberalismo tienden hoy en día a equipararse, sin embargo, en su último libro sostiene que la democracia es una conquista de los socialistas, de la izquierda.

- Cualquier liberal sensato te reconocería que el liberalismo se lleva mal con la democracia. El liberalismo asume que hay que poner límites a las decisiones de la comunidad política, y tampoco exige a la gente una participación. Esas dos cosas chocan con la democracia. La izquierda ha sido tradicionalmente la que reivindicaba los ideales democráticos, la participación de los más desposeídos en la política, más allá de que tanto en nombre del liberalismo como en el de la propia izquierda esos ideales hayan sido violentados.

- ¿En qué consiste el republicanismo que propugna?

- Cuando hablo de republicanismo me refiero a una idea profunda de libertad, de que un individuo no esté sometido a la voluntad de otros, de democracia participativa. Me parece una veta importante para la izquierda, aunque también el republicanismo ha tenido una vertiente elitista.

- ¿Cómo ve a la izquierda?

- La izquierda europea se ha quedado sin proyecto, más allá de una defensa avergonzada del Estado del bienestar. Otra cosa peligrosísima me parece la sustitución del discurso de la igualdad por el de la diferencia, la recuperación de unas mitologías identitarias, empobrecidas y reaccionarias que atomizan las fuerzas sociales que tratan de cambiar las cosas, y liquidan los ideales universalistas y emancipadores heredados de la Ilustración.

- Es un firme defensor de la renta básica, un ingreso mínimo de ciudadanía que asegure la supervivencia sin ningún tipo contraprestación a cambio, ¿qué beneficios y problemas plantea este modelo?

- Dentro de esa idea republicana de la libertad y autonomía de los individuos frente a la voluntad de los demás, una condición básica es que dispongan de un ingreso que asegure su supervivencia y les permita decir no al «amo». Eso es muy saludable democráticamente. Los problemas pueden venir de la emigración de otras personas al lugar donde se materialice este proyecto, o de las propias resistencias mentales de la gente a aceptar que la gente «ingrese sin trabajar», lo que, por lo demás, sería inexacto.

- En sus libros defiende un socialismo democrático y con mercado, ¿qué experiencias pueden servir de referencia?

- Más allá de algunas experiencias autogestionarias, el socialismo de mercado es una teoría formulada por científicos sociales de primera línea como John Roemer o, antes, Oskar Lang, que consideran compatibles las exigencias de eficiencia con las de equidad, combinando el mercado como mecanismo de asignación, con una propiedad social de los medios de producción.

- En su último libro habla no sólo del fracaso del socialismo en su versión comunista sino también socialdemócrata. ¿Cómo resumiría ese fracaso?

- La socialdemocracia se creyó que podía combinar una ciudadanía absentista con atender a todas sus demandas. El modelo socialdemócrata quizá podría haber funcionando con un mayor compromiso cívico de los individuos, pero al no darse esto se generó una ciudadanía parasitaria muy acostumbrada a pedir pero poco dada a dar, con una batalla posicional entre los grupos por recibir del Estado, y ninguna criba por parte de éste en atender qué demandas eran justificadas. Esto genera un equilibrio inestable que resulta insostenible llegados a la globalización, cuando hay muchos países en el Tercer Mundo dispuestos a trabajar en unas condiciones de miseria.

- Izquierda y nacionalismo son para usted ideologías incompatibles.

- La izquierda es fundamentalmente igualitaria, ningún privilegio de origen es admisible, mientras que el nacionalismo dice «nosotros, por ser nosotros, exigimos un espacio jurídico especial que atienda a las consideraciones del grupo». Eso atenta constitutivamente contra las bases de la izquierda. Los estados nacionales que habían sido, aunque de un modo limitado, precario y seguramente timorato, los espacios donde la izquierda había intentando establecer un espacio jurídico compartido donde los mismos principios de justicia son invocados son sustituidos por una negociación entre los «pueblos», a los que si no les interesan las resoluciones que democráticamente se adoptan dicen que se van y que ya no juegan al juego de la democracia. Este juego de negociaciones pervierte la democracia. La forma de evitar eso es con leyes universales que valgan para todos y que nos comprometan a todos.

- Pero Salvador Allende, Fidel Castro, Hugo Chávez o Ho-Chi-Minh representan un nacionalismo de Estado innegablemente izquierdista.

- La izquierda ha intentado hacer «revoluciones francesas» en distintas partes, buena parte de los proyectos emancipadores en América latina se han basado en construir «estados-nación», unificando la lengua, por ejemplo. Esa idea de «revolución francesa» seguramente tiene unos componentes identitarios, pero sin ser un factor constitutivo. En España políticamente no hay nada parecido a un nacionalismo español, alguien que, por ejemplo, diga que en Cataluña sólo deba hablarse en castellano, o que exija la recuperación de las «colonias», como los nacionalistas catalanes hacen al referirse a los «países catalanes» (Cataluña, Valencia y Baleares).

LA NUEVA ESPAÑA - PRENSA ASTURIANA


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Izquierda y nacionalismo (II)

por Miguel Riera
Entrevista con Félix Ovejero Lucas

-Me temo que decir que la izquierda y el nacionalismo son incompatibles conduce directamente a cuestionar la naturaleza democrática del nacionalismo. Sin embargo, en este país se han acuñado expresiones como "nacionalismo democrático" o "nacionalismo moderado" frente al "nacionalismo radical", o "violento". ¿Qué opinas al respecto?

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El precio de las naciones (¿Es Cataluña una Nación?)
por Felix Ovejero Lucas

Según parece, el futuro Estatut proclamará que Cataluña es una nación. Se me escapa cuál es la idea de nación de los redactores. Incluso desde una perspectiva nacionalista, Cataluña no es una nación. En lo esencial, los nacionalistas se debaten entre dos ideas de nación: "objetiva", como un conjunto de individuos que comparten una identidad; "subjetiva", como voluntad, como un conjunto de individuos que creen que son una nación. Ninguna de las dos ideas resiste el análisis, pero son las que defienden los nacionalis­tas. Pues bien, en ninguna de las dos acepciones Cataluña es una nación.

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La nación real de los ciudadanos no es la que imaginan los nacionalismos

Hacia el posnacionalismo

por Manuel Vázquez Montalbán

El País, 17/2/2000

Dije, y no digo Diego, que si el franquismo pudo reprimir y ocultar las reivindicaciones nacionalistas y proponer un único nacionalismo español como unidad de destino en lo universal, la democracia española del futuro tendrá su salud y naturaleza pendientes de cómo resuelve los pleitos de los nacionalismos interiores y las dos opciones de fondo con todas sus variantes: separatismo o confederación. El problema no es sólo español.

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Inmigración, nacionalismo y racismo

por Antonio Santamaría

El caso catalán
Si bien es cierto que en todas partes cuecen habas (como se ha demostrado sobradamente en El Ejido), las declaraciones xenófobas y racistas de la primera dama catalana y del anciano ex-President del Parlament de Catalunya han revelado que en parte de la clase política catalana se hallan presentes ideas de esa calaña, cuyo lejano origen rastrea aquí Antonio Santamaría. ¿Quieren aprovechar el fenómeno de la inmigración para echar mano del peor nacionalismo populista y xenófobo?. ¿por qué los líderes de la izquierda catalana se esfuerzan en taparle las vergüenzas a Barrera?. «...aquí, en Cataluña, hay de momento dos comunidades que se observan o se maljuzgan, que se acusan mutuamente o se disculpan, se valoran o se desprecian» (...)

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05 mayo 2006

Ley de la selva, pero ley - de Félix De Azúa

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Xavier Vendrell, el recaudador del frac de la militancia de ERC.



El destino ha querido que en los últimos meses viva yo paredaño con la residencia del primer ministro de Francia, Dominique de Villepin. Me lo cruzo casi cada día por la calle y a punto estoy de decirle algo así como: "¡Déjalo, tío, no tienes nada que hacer, te faltan tablas!", o cosa semejante, y si no se lo digo es porque el ministro habla español mejor que yo.

Viéndole tan ufano, caminando a grandes zancadas por la rue de Babylone (nada menos), protegido tan sólo por dos gorilillas de tamaño medio, nadie diría que ese individuo está bailando sobre terreno minado y que a cada paso puede saltar hecho pedazos, pero así es. La guerra contra Nicolas Sarkozy, el ministro de Interior y su rival en las próximas elecciones presidenciales, es despiadada y parecida a la de los chacales en celo.

Todos saben que Sarkozy está detrás del fracaso del juvenil contrato del primer empleo (CPE) que De Villepin ha tenido que tragarse mojado en alcohol sindical. Y todos saben que De Villepin está detrás de la acusación de corrupción contra Sarkozy, implicado en sucias maniobras financieras en una sociedad luxemburguesa. Hasta el momento, ni lo uno ni lo otro se ha podido probar. Así que no existe. Es la ley de la selva, pero es la ley.

En Francia, como en toda Europa, la democracia es una farsa actuada por grandes figuras de la escena. La política no es otra cosa que la lucha por el control de la mayor cantidad de dinero posible, legal o ilegal, con el aplauso de los votantes. Ciertamente, las leyes no están para proteger al ciudadano, sino para mortificar al contrincante político, pero se deben respetar. Si no se respetan, la farsa democrática se convierte en tragedia totalitaria, como en Rusia.
La ley de la selva democrática europea tiene su representación más primitiva en Italia. En Francia actúan con mayor decoro que en Italia, son más profesionales. Los ingleses superan a los franceses. El premio se lo llevan los nórdicos: la suya es una imitación de democracia muy convincente.

La palabra democracia exige que incluso los animales más fieros respeten sus propias leyes. De lo contrario, la democracia pone de manifiesto su carácter mafioso. Es lo que sucede en lugares como Kazajstán, Bielorrusia o similares. Allí ni siquiera se respeta la ley de la selva y en consecuencia deducimos que se trata de fincas explotadas por gánsteres.

Se entiende entonces que cause desolación la falta de respeto del Gobierno catalán por la ley de la selva. Cuando leí la noticia del nombramiento de Xavier Vendrell en la prensa, escribí a un amigo que mantiene muy estrechas relaciones con la gente de Esquerra para preguntarle por las razones de semejante disparate. Me contestó que, en efecto, Vendrell es uno de los elementos más fanáticos del grupo, pero que no era un hipócrita. Los que le critican, añadía, se llevan la financiación del partido en maletines llenos de billetes de 500 euros. Vendrell, por lo menos, lo hacía a las claras, sin hipocresía.

SEGURAMENTE es cierto, pero mi amigo reaccionaba a la defensiva porque no es una cuestión de hipocresía sino de acatamiento de la ley: incluso los responsables políticos del latrocinio deben respetar la ley de la selva y actuar verosímilmente, como si fueran demócratas, cuando se les descubre. El profesor pillado in fraganti cobrando a la puerta del colegio no puede ser nombrado director del centro.

En estos casos hay que ser valientes y decirle al interfecto: mala suerte, te han descubierto, ya sabías lo que te jugabas, te haremos embajador en el Vall d'Aran. Ascenderle a un ministerio tan poderoso como peligroso, en cambio, deja en cueros a la totalidad del Gobierno. Es el tripartito en pleno el que admite no estar en condiciones de respetar ni siquiera la ley de la selva.

Que todos los presidentes, consejeros primeros y segundos, que todos los altos cargos y dirigentes de partido tengan hermanos, cónyuges y otros selectos parientes trabajando a sueldo del contribuyente, que jamás se dijera una palabra sobre el 3%, que la Administración catalana esté infectada de nepotismo, que el capo del raketing republicano sea ascendido, toda esta acumulación de dislates acaba dando una imagen desastrosa de la presidencia de la Generalitat.

MUCHOS ciudadanos catalanes convencidos (¡todavía!) de que viven en la región más europea de España, van tragando uno tras otro los actos de endogamia, clientelismo, corrupción y enchufismo del Gobierno. Poco a poco, sin embargo, se percatan de que asisten a una representación teatral de muy baja calidad, peligrosamente próxima a la marbellí. Todos esperábamos un John Gielgud y nos están dando Martínez Soria. Y la causa de este fracaso es la incapacidad profunda de las élites catalanas, ¡tan caciquiles!, para respetar la ley de la selva.

Reconozcámoslo: el president no cuenta con buenos actores de plantilla, sólo con aficionados y caricatos de aldea. En el último cambio y tras una patética entrevista en El País donde parecía un político turco ("¡tenemos el mejor Estatuto de Europa!", decía), Pasqual Maragall ha situado en lugares estratégicos y junto al temible Vendrell a las escasas figuras de la compañía que aún no se han desprestigiado. Son divos que llevan gateando por el escenario desde la infancia. Uno les desea la mejor acogida por parte de este público que tanto les quiere, pero, atención, estamos quemando lo que nos queda de arte escénico democrático. Después de ellos, el diluvio.

¿Quién es Xavier Vendrell?

23 abril 2006

Emili Teixidor: "Hem apostat pels béns materials i hem perdut uns béns espirituals" - Entrevista amb Francesc Bombí-Vilaseca

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Entrevista publicada al diari Avui el dia 27/11/03 per Francesc Bombí-Vilaseca

"Hem apostat pels béns materials i hem perdut uns béns espirituals"


Emili Teixidor (Roda de Ter, 1934) és més conegut com a escriptor de llibres infantils i juvenils, però ja a la primera novel·la per a adults , Sic Transit Glòria Swanson , publicada el 1979, va demostrar que no es tancava en cap gènere i l'obra ha estat de referència, com ho va ser Retrat d'un assassí d'ocells , del 1986. El 1999 va guanyar el premi Sant Jordi amb El llibre de les mosques. Pa negre ens explica com l'Andreu, el pare del qual és a la presó per roig, va entrant al món dels adults sense acabar d'entendre què passa més enllà dels ulls dels adults, intentant saber què signifiquen aquelles paraules estranyes que li amaguen un misteri insondable que es diu maduresa. La novel·la vol explicar per què l'Andreu acaba optant per fugir de la pobresa que tenyeix la seva vida. Com? Canviant de bàndol, com ja van fer durant la guerra tants catalans i encara molts més el dia després de la victòria final dels nacionals. A Pa negre , el lector té la sensació com si l'acció es desenvolupés de nit, quan el protagonista dorm, igual que canvien els colors dels arbres de l'estiu a la tardor d'un dia per l'altre. Una novel·la atrevida i ambiciosa, plena de poesia, que té moltes lectures i que fa pensar en la nostra història passada i futura.


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F.B.V. Pa negre és una barreja de memòria i ficció. Es recorda gaire de la postguerra? O els records són tan fragmentaris com els del seu protagonista?

E.T. Jo em penso que els records són sempre fragmentaris, per una qüestió d'higiene mental, sempre són selectius. A la novel·la hi ha records personals, però també n'hi ha de col·lectius, que he confrontat. Després d'una primera versió de la novel·la la vaig donar a un parell d'amics del poble perquè em precisessin algunes qüesti-ons. Jo no volia explicar només l'abducció d'una persona sinó l'abducció que pateix o pot patir tota una comunitat. Per exemple, Polònia o Txecoslovàquia en un moment determinat es van llevar i tots eren comunistes, tant si volien com si no. I això passa amb les persones, i n'hi ha que ho trien. Fins i tot hi ha la possibilitat de traïdoria: ets fidel perquè pots ser traïdor. En tot cas series presoner d'unes conviccions determinades, o de pertànyer a una classe determinada... jo volia explicar una mica això, però el que passa és que en una novel·la no es pot ser didàctic. Aquesta era la intenció subjacent de Pa negre .

F.B.V. A tota la novel·la hi ha una tensió latent que no s'acaba d'explicitar...

E.T. Els infants, com els pobles en general, són molt dèbils, i per això són també molt cruels, i s'han de defensar. Tots tenim esperit de supervivència, i els nens són exclusivament esperit de supervivència, i per tant s'inclinen d'una manera natural i molt egoista cap a qui els pot protegir o qui els pot evitar més problemes. Per això no intervenen directament, i els pobles exactament igual, a Catalunya i a tot arreu passa el mateix, les persones noten que hi ha tot un món a part, que no entenen, senten coses que no entenen i saben que els enganyen, i els diuen una cosa i després n'és una altra... però no poden intervenir directament... Surten al carrer i diuen "no a la guerra", però és només com els infants amb una enrabiada forta, no poden fer res més. Després tornen a casa i van fent i noten que hi ha unes forces adultes , més poderoses que funcionen a la seva manera, per sobre d'ells. Això és el que volia dir en aquesta novel·la.

F.B.V. Això em recorda quan es parlava de la Catalunya mesella... En molts aspectes encara no hem superat la postguerra i obeïm el que ens manen, no?

E.T. No hem anat gaire endavant. Per això he posat al principi del llibre una cita de W.G. Sebald: "Seria hipòcrita mirar enrere, cap els anys 1940-1945, i dir que va ser una època terrible. Crec que encara ens trobem de ple en aquesta època". I això aquí encara és més cert, perquè hi ha hagut una continuïtat, una transició, no pas una ruptura. Jo no dic si és millor una cosa o l'altra, perquè no pertany a la meva novel·lística, jo no intento donar lliçons sinó que explico el que em sembla que passa i el que interessa a la poètica dels meus personatges.

F.B.V. A la novel·la s'hi fa una aposta.

E.T. Sí, i el protagonista es passa a l'altre bàndol, com tot el país. Abans de la guerra, i fins i tot fins al 1939, Barcelona era la Rosa de Foc , que li deien, una ciutat republicana, revolucionària, amb els menjacapellans i tota la pesca. Al cap de pocs anys, l'endemà mateix pràcticament, les esglésies estaven plenes, la Cruz de los Caídos, el Congrés Eucarístic, i així fins ara. A la resta d'Espanya, on són els republicans? No hi ha un partit republicà fort. Aquí queda el testimoni d'Esquerra Republicana, però poc més.

F.B.V. Una submissió que passa factura.

E.T. És que és una submissió fins a cert punt. Això ho haurien de dir els historiadors, però em sembla que en acabar la guerra va haver uns alcaldes franquistes que eren catalans. Jo recordo que en una visita a Jerusalem, la ciutat dividida, l'Ajuntament ens va oferir una recepció, i l'alcalde era àrab! I jo vaig pensar: "Esclar, és el Porcioles de Jerusalem!". Malgrat el poder i que allò està en mans dels jueus com a poder, no es van atrevir a posar un alcalde jueu. I a Barcelona no es van atrevir a posar un alcalde que no fos català, malgrat tot! Tots els alcaldes, "els quatre apoderats" que diu l'àvia Mercè de la novel·la, són gent d'aquí i van prosperar perquè feien el que creien que havien de fer. Hauria estat millor d'una altra manera? Potser sí, però jo només constato el que em sembla que era, un desclassament, com un exili... es paga d'una manera o d'una altra, o materialment o espiritualment. Hem apostat pels béns materials i hem perdut uns béns espirituals. Hem perdut tot de qüestions sobre la identitat, la cultura... Està molt bé que la gent no tingui gana, que vagin a escola i que hi hagi hospitals... però això té un preu. Si hagués d'escollir no sé què voldria, simplement és així. La literatura serveix per purgar una mica els pecats, no? I per ser una mica més conscients, i potser quan siguem més conscients preferirem una mica menys la cosa material i més l'espiritual. Tot i que ara ja està una mica més encarrilat, això.

F.B.V. I tindrem una espiritualitat en castellà o en anglès?

E.T. Potser sí. Jo sóc una mica escèptic, però les coses són així. Alemanya va perdre la guerra, i encara ho paga: per això els ferits nord-americans d'Afganistan i de l'Iraq els porten a les bases d'Alemanya. Aquí també es va perdre, i el que no podem fer és anar-nos demanant constantment què som i què fem. A una gran part de la població se la mareja constantment i una altra part ja ho té clar i opta per Espanya o pel castellà, i ho hem de respectar, perquè molts vénen d'Andalusia o d'on sigui i tenen la seva cultura i això no és dolent. La gent que parla una llengua, sigui castellà, sigui francès o el que sigui, no en tenen cap culpa. És la seva llengua i mereix un respecte, igual que en mereix la nostra. En tot cas nosaltres hem de fermar la nostra, no atacar la dels altres.

F.B.V. El lingüista Joan Solà va dir que els que parlen castellà i defensen que la seva llengua sigui la dominant ho fan perquè és la seva llengua, no amb la malícia que sovint se suposa.

E.T. Estem barrejats i hi ha d'haver un gran respecte, és una obligació que tenim. S'ha de respectar amb delicadesa i elegància. Els responsables dels problemes són els polítics, no el veí ni la comunitat de parlants.

F.B.V. I els que voten els polítics?

E.T. Llavors no hem d'anar a votar? Després resulta que l'índex d'abstenció és molt alt... Jo sóc possibilista, no maximalista, crec que som aquí per ser una mica feliços, tant com puguem. A Holanda parlen anglès, tothom el parla, tot i que Alemanya els sigui més pròxima, però els alemanys van perdre la guerra i l'anglès s'ha infiltrat a tot arreu: el cinema, la música... Amb les traduccions també passa, els catàlegs editorials estan plens d'autors de llengua anglesa.

F.B.V. Ser dels EUA o d'Anglaterra ja té un valor afegit i ens fa mirar amb menyspreu el que tenim.

E.T. És una mena de papanatisme absurd. No es gosa criticar, per exemple, el Harry Potter. Hi ha molta gent que es carrega aquest llibre, començant per Harold Bloom, però ningú els ha fet cas. I com el Harry Potter hi ha molts casos: sembla que com que té èxit tothom s'hagi d'agenollar al davant.

F.B.V. Però a Catalunya, durant molts anys, ha passat el mateix amb els llibres de Martí Pol: havien de ser bons perquè eren d'ell, i tota la poesia que llegia molta gent es limitava a Martí Pol com si no hi hagués res més. D'això fins i tot ell n'era conscient.

E.T. El primer signe que un país progressa en el camí cap a la civilització és el respecte cap als seus poetes. Respectar-los no vol dir no tirar-los pedres ni lloar-los perquè toca: vol dir llegir-los. Fins que el país no llegeixi no anirem bé. Això passa a tot arreu. En un moment determinat anaves per Espanya i només et podien parlar de García Lorca, i ara, que ja no hi és fa tants anys, gairebé no saben dir cap altre nom... potser l'Alberti o el Hierro, i para de comptar.

F.B.V. De vegades sembla que els escriptors siguin aliats del poder. En el cas de Martí Pol, la seva imatge pública semblava propera al poder, amb tants homenatges que li feien, encara que només calgués llegir els seus poemes per veure que en realitat era al contrari.

E.T. Ell era molt independent. El que passa és que sempre estem mirant a l'exterior, i comparant, i si als altres països tenen, posem per cas, tres poetes, doncs aquí n'hem de tenir quatre, i si no no estem contents. No ens sabem conformar amb el que tenim. Aquí, de vegades ens queixem que a les llistes dels llibres més venuts no hi ha els millors llibres, però és que a les llistes del New York Times gairebé sempre hi apareixen Tom Clancy i Danielle Steele, i és normal que hi siguin. No hi figurarà pas el Joseph Brodsky. De llibres de poesia no en figura ni un, a les llistes de best sellers .

F.B.V. I aquí no ens arriben els autors importants d'altres cultures.

E.T. Només arriba la novel·la comercial, o un llibre de reportatges, o el que pugui generar diners. Ara he citat Brodsky, però vagi als EUA o a Anglaterra i pregunti qui coneix, no ja Espriu o Bartra, és que no sabran ni qui és José Hierro o José Ángel Valente! Se senten malament per això? No, és normal, només saben el seu, tret d'algun estudiós que s'hi dedica.

F.B.V. És una qüestió de la indústria, doncs.

E.T. Home, en la poesia ja no hi ha ni indústria. La gent s'acontenta amb els seus, com ara amb Martí Pol, perquè vol unes veus pròpies. Potser el problema és que es limitin a una sola veu, i d'això el Miquel no en va tenir cap culpa: ell parlava d'altres autors, però no li feien cas. La gent és monotemàtica.

F.B.V. A Pa negre també hi introdueix molt tangencialment els abusos sexuals a infants .

E.T. El llibre està escrit des del punt de vista d'un nen que no ha sofert abusos, i ell no ho coneix, i la noia no ho manifesta, o ho manifesta amb un tancament total. També es coneix en unes circumstàncies amb un amic determinat, i prou, i la gent no se n'assabenta, i a la vida real passa igual. Si als EUA hi ha capellans que ara mateix tenen casos de pederàstia, imagini que podia passar quan no hi havia una pressió social al damunt, quan no es tenia en compte.

F.B.V. A l'obra la majoria de les dones treballen, i això encara sobta.

E.T. Jo aquí a Barcelona sentia: "Ara que la dona s'ha incorporat al mercat de treball"... Però aquesta gent en quin país viuen? Des del segle XIX que la dona treballa a les fàbriques, totes les fàbriques tèxtils de les conques del Ter i del Llobregat estaven plenes de dones, totes les dones de pràcticament tots els pobles hi treballaven, i els homes treballaven en altres feines o en càrrecs d'importància, de responsabilitat, que se'n diu. I, en un cert tipus de fàbriques, encara segueix pràcticament igual.

F.B.V. La història l'escriuen els vencedors, i a la novel·la parlen els perdedors, que ho veuen tot tenyit de la pobresa. Ho hem oblidat, tot això.

E.T. Hi havia les cartilles de racionament, amb el sucre roig, una llet blavosa, un oli infecte i el pa negre. Els que tenien cases de pagès estaven salvats, perquè tenien de tot i la gent hi anava a pidolar. Jo ho havia viscut, això. Hem oblidat moltes coses. Quan anàvem a Barcelona en tren, a la Meridiana molta gent obria les finestres i llançava uns paquets, de contraban, perquè a l'estació de la plaça Catalunya hi havia la policia i et demanaven un salconduit per entrar a la ciutat. Tot era resultat d'una situació molt dramàtica. I aquelles famílies tenien molt de valor, els infants gairebé no ho notàvem perquè els pares feien mans i mànigues perquè no ens adonéssim de res, o del mínim possible.

F.B.V. I encara som els perdedors.

E.T. Catalunya va perdre molt, perquè hi havia uns senyals d'identitat, però també hi havia rojos a Astúries, a Madrid, a tot arreu, i aquells també van ser represaliats, i aquella gent van ser perdedors igual. Al batxillerat nosaltres perdíem el Narcís Oller i ells mantenien el Pío Baroja, vam tenir un afegit de repressió, però també molts autors que van escriure segons què en castellà van ser eliminats de la superfície del món cultural, de vegades físicament i tot...

F.B.V. Pa negre és una novel·la que viu de les paraules, sempre que la finalitat darrera de vegades sigui aprendre paraules "que deia l'àvia" o la tia o qui sigui.

E.T. Hi havia una creativitat popular que em sembla que s'ha perdut. Jo, quan em reuneixo amb amics, de vegades juguem a recordar com es deien les coses, abans, i cada paraula porta a una altra. De vegades oblidem que hem passat en poc temps d'una cultura oral a una de visual. Jo recordo que el cinema era fascinant, però ho era perquè només el veies un cop a la setmana. En el moment que a les quatre de la matinada pots escollir entre cinquanta cadenes, la imatge es banalitza. Avui els nanos diuen: "Deixa-m'ho veure", i abans deien: "Explica-m'ho". Potser no és d'una importància vital, però aquest petit detall explica moltes coses. Fins i tot els que escolten notícies per televisió les veuen.

F.B.V. Però al llibre hi ha ocasions en què sembla que vulgui ensenyar totes les paraules al lector, sembla que ens vulgui educar a marxes forçades...

E.T. És que el protagonista és un nen i li sobta que els que l'envolten parlin de manera diferent que ell. Hi ha paraules que un nano no diria mai, com versemblant , que diu l'àvia que, alhora, la treu del diari.

F.B.V. Però hi ha moltes paraules que els nens no entenen!

E.T. I no les han d'entendre! Aquesta paraula que no saben els hi quedarà com un misteri, i a molts els portarà a buscar què és allò. Però si els donem el llenguatge tan deixatat, mastegat, no progressaran mai en el llenguatge.

F.B.V. Ho exigim tot mastegat i fàcil?

E.T. Això és una cosa d'ara, és la sobreprotecció. És el que George Steiner en diu les teràpies de la facilitat, que no porten mai enlloc. És l'esforç, el que porta al progrés. Encara hi ha qui pensa que llegir és fàcil, i no ho és. Quan escric per a adults intento submergir-me en el magma de la llengua, i deixar-me portar.

F.B.V. Però Pa negre el podrien llegir els adolescents, no només els 'adults'.

E.T. Crec que no, perquè hi ha tot d'elements que com a lector no estan acostumants a afegir-hi, una part de misteri que el lector ha de posar-hi. Els follets, per exemple, que un lector adult interpreta clarament com a refugiats a la casa, però això no es diu, perquè el noi no ho sap, ho sabrà potser més endavant. Per altra banda, hi ha unes certes veritats de la vida que amb el tipus de literatura per a joves cal anar amb molt de compte i molt de respecte, perquè cadascú té el seu desenvolupament vital i psicològic a un ritme determinat i no es pot precipitar.

F.B.V. A la novel·la es viu la iniciació sexual ambigua d'un adolescent, en doble direcció.

E.T. Però si ara encara hi ha molta gent que no ho sap, encara surten pares de família amb dona i fills que s'adonen que són homosexuals... A l'edat del protagonista, a la preadolescència, els sentiments són molt més confusos, i si no hi ha uns models encara més. Ell descobreix unes coses i en sap d'altres, però intueix el que no sap. Cadascú té el seu ritme. Ja ho diuen: "La televisió ha fet desaparèixer la infantesa". Si no hi ha una administració de les claus de la vida no hi ha infantesa.

F.B.V. I es pot saber com hem d'administrar avui aquests coneixements als nens?

E.T. Hem passat una època molt dolenta perquè només hi havia una televisió que era omnipresent. Ara hem de veure què passa amb els ordinadors. Hi haurà un moment que arribarem a casa i direm: "Vull veure una conversa amb el Màrius Sampere", i ho veurem. N'estic segur.

F.B.V. Però vol dir que als adults no els agrada també que els ho donin tot mastegat?

E.T. No se'ls dóna mastegat! Encara se'ls expulsa de la feina, del centre de Barcelona... La vida no és fàcil.

F.B.V. Quina responsabilitat té com a escriptor davant la societat?

E.T. Una de les funcions, crec, de la literatura, és posar els temes importants davant els ulls dels lectors, ajudar-los a enfrontar-los amb els seus problemes. Però el Brodsky deia que la primera obligació de l'escriptor és escriure bé. Perquè per viure necessitem paraules. També històries, però tenen una altra funció. Per tant, la primera cosa que s'hauria de fer a qualsevol país seria protegir els poetes, que són els que ens donen les paraules en l'estat més pur. A la novel·la hi ha molta més cosa que sobra, i al teatre no és essencial, a la poesia hi ha el llenguatge més pur. El gran monument a Barcelona no és cap novel·lista, és Verdaguer, i això ho sap fins i tot la gent que no llegeix, que a la cúspide de la literatura hi ha la poesia. Hem de llegir per proveir-nos de paraules, perquè sense paraules no podríem pensar, som animals de llenguatge, que deia Heidegger, em penso... Després vénen les altres funcions secundàries de la literatura, però no han de passar mai al primer pla, que no sigui com passa de vegades amb el menjar, que se sap que és molt bo, té molt bon gust però s'oblida que el que importa és que ens alimenti.

F.B.V. Hem de menjar llibres?!

E.T. Hem de llegir més, perquè si no acabarem perden el llenguatge. Avui es llegeix més que mai. La primera edició de L'educació sentimental , de Flaubert, va ser de 5.000 exemplars, i avui, qualsevol novel·la que sigui un petit èxit això ho supera amb escreix. Ferran Torrent, de la seva darrera novel·la, en va vendre més de 50.000 exemplars, que era impensable fa uns anys, perquè hi havia gent que no sabia ni llegir ni escriure.

F.B.V. En alguna cosa hem millorat.

E.T. Jo he conegut molta gent que no ha tingut estudis, i molts han hagut de fer-se el camí ells mateixos. El Miquel Martí Pol no tenia estudis secundaris, però tenia una apetència per la lectura i es va fer una gran cultura amb lectures, amb consells de Sarsanedas i una sèrie de gent que l'anava orientant. Esclar, això ha de sortir d'un mateix, s'ha de sortir de casa, fer el primer pas.

F.B.V. Vostè té alguns punts en comú amb el protagonista d'aquesta novel·la, i gran part de l'obra són records. Se sent reflectit en l'Andreu?

E.T. Quan Picasso o Dalí feien servir la seva dona com a model no ho feien perquè fossin extraordinàries, sinó perquè així s'estalviaven uns diners per pagar una model.

F.B.V. Vostè va viure fins a l'adolescència a Roda de Ter, un poble amb fàbriques i un riu, que podria ser el de la novel·la.

E.T. Podria ser-ho. També tenia dues masies o tres, on hi vivien parents, i els avis, i jo hi anava. I crec que els nanos de poble tenen una gran sort, perquè tenen el bosc, l'entorn natural. El nens de poble poden sortir a jugar al carrer, es respira una altra llibertat.

F.B.V. I per què no se'n torna a viure-hi, al poble?

E.T. Perquè ara m'avorreixo enormement. A més, visc a Sarrià, que d'alguna manera ja és un poble.

JOAN DUCROS

15 abril 2006

Boadella: "El nacionalismo es un tema tabú y los que no lo hemos respetado hemos pagado caro"

«Hay también todavía un antifranquismo compulsivo, y hay quien actúa como si todavía Franco estuviera vivo», asegura el dramaturgo y director catalán.

En 1977, Albert Boadella no tuvo tiempo de traer a Madrid «La torna». La historia es conocida; dos meses después de su estreno, la obra fue prohibida por la autoridad militar y poco después Boadella era encarcelado por injurias a las Fuerzas Armadas. La fuga de dramaturgo y director -muy teatral, como no podía ser de otra manera-, en febrero de 1978, la víspera del consejo de guerra que le esperaba, alimentó la leyenda de Els Joglars, el grupo creado y dirigido por Boadella, que ha sido en las últimas décadas una de las puntas de lanza de la escena española. El jueves próximo llegará al teatro Bellas Artes de Madrid «La torna de La torna», una revisión del espectáculo presentado entonces.

«Els Joglars no cultiva el repertorio -se justifica Boadella-, no suele repetir obras, pero recientemente se han descubierto algunas cosas sobre el personaje que inspiró «La Torna», Heinz Chez (que no era polaco ni apátrida, sino un ciudadano de la RDA), que nos afianzan la seguridad de que aquella ejecución fue un crimen de Estado».

Proceso de actualización

Devolver a la vida aquel histórico montaje ha necesitado de un proceso de actualización: «hay cierta ampliación, con personajes de más y un preámbulo inicial para ponerlo en la tesitura de la época. Las jóvenes generaciones desconocen cómo estaba esa época. Casos como el que narra «La torna» siguen ocurriendo; ya no en España ni en la Europa democrática, pero sí en otros lugares del mundo, donde se siguen llevando a cabo penas de muerte arbitrarias. Existe, claro, un lado moralizante, porque el teatro debe de tener ese aspecto moralizador; al fin y al cabo, es algo que ha ocurrido en España no hace mucho tiempo».

Ha dicho muchas veces Boadella que aquel episodio marcó su vida. «Siempre he sido muy asilvestrado, y no tuve la prudencia necesaria. Me equivoqué al pensar que la democracia estaba ya consolidada; me equivoqué en la forma, porque la obra era directa, esperpéntica, casi salvaje. Tras la detención, llegué a pensar que las cosas se podían poner muy difíciles; y por eso me tomé la libertad por mi cuenta».

Para Boadella, hoy se puede decir casi de todo sobre un escenario; «no hay más límites que el código penal. Las amenazas a la libertad de expresión son de orden distinto: la autocensura. Hay temas tabúes, como puede ser ahora el Islamismo; el pánico y la amenaza terrorista son una coacción a la libertad de expresión. Hay que pensar que estamos tratando con el medievo, y eso complica mucho las cosas». Pero no hay que irse tan lejos. «También hay temas tabúes en países más abiertos. En Cataluña, por ejemplo, el nacionalismo ha sido un tema tabú, y los que no lo hemos respetado hemos pagado tributos muy altos. Las Adminsitraciones tienen el poder de elegir a quién dan los medios necesarios para hacer arte, y ejercen ese poder».

La memoria es, para el dramaturgo, una forma de aprendizaje. «Los pueblos enferman igual que las personas: paranoia, esquizofrenia, depresión, y conocer la realidad es la mejor forma de que una colectividad no enferme. Y ahí entra el conocimiento de la historia». Hay, claro, intereses políticos en ese conocimiento. «La realidad más reciente tiene ese peso. Por ejemplo, ahora ponemos la mirada sobre la Segunda República, y podemos ver que quizás no fue tan extraordinaria como la pintaron, y que sus Gobiernos tuvieron buena parte de la responsabilidad de la guerra civil. Hay también todavía un antifranquismo compulsivo, y hay quien actúa como si todavía Franco estuviera vivo».


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