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15 julio 2006

Inversión del temor a ser tocado - de Elías Canetti


The Promise - The Piano Soundtrack - Michael Nyman

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Nada teme el hombre más que ser tocado por lo desconocido. Deseamos ver qué intenta apresarnos; queremos identificarlo o, al menos, poder clasificarlo. En todas partes, el hombre elude el contacto con lo extraño. De noche o en la oscuridad, el terror ante un contacto inesperado puede llegar a convertirse en pánico. Ni siquiera la ropa ofrece suficiente seguridad: tan fácil es desgarrarla, tan fácil penetrar hasta la carne desnuda, tersa e indefensa del agredido.

Todas las distancias que los hombres han ido creando a su alrededor han surgido de este temor a ser tocado. Nos encerramos en casas a las que a nadie le está permitido entrar, y sólo dentro de ellas nos sentimos medianamente seguros. El miedo al allanador se configura como un temor no solo a la rapiña sino también a ser apresado repentina e inesperadamente desde las tinieblas. La mano, convertida en garra, es utilizada una y otra vez como símbolo de ese miedo. Mucho de todo esto ha pasado a formar parte del doble sentido de la palabra alemana angreifen (atacar y asir). Tanto el contacto inofensivo como el ataque peligroso están contenidos en ella, y algo de lo último resuena siempre en lo primero. El sustantivo Angriff, en cambio, se ha reducido exclusivamente al sentido negativo del término.

Esta aversión al contacto no nos abandona cuando nos mezclamos con la gente. La manera de movernos en la calle, entre muchas personas, en restaurantes, en trenes y autobuses, están dictadas por este miedo. Incluso cuando nos encontramos muy cerca unos de otros, cuando podemos contemplar a los demás y estudiarlos detenidamente, evitamos en lo posible cualquier contacto físico con ellos. Si hacemos lo contrario es porque alguien nos ha caído en gracia  y el acercamiento parte entonces de nosotros mismos.

La rapidez con que nos disculpamos cuando se produce un contacto físico involuntario con alguien, la tensión con que se esperan esas disculpas, la reacción violenta y a veces agresiva que tiene lugar cuando estas no llegan, la antipatía y el odio que se sienten por el "malhechor", aunque no haya manera de estar totalmente seguro de lo que sea, todo ese nudo de reacciones psíquicas en torno al ser tocado por algún extraño demuestra, en su inestabilidad e irritabilidad extremas, que se trata de algo muy profundo, insidioso y siempre vigilante, de algo que ya nunca abandona al hombre una vez que ha establecido los límites de su propia persona. Incluso el sueño, estado en el que muestra indefensión es mucho mayor, puede verse fácilmente perturbado por este tipo de temor.

Solamente inmerso en la masa puede el hombre liberarse de este temor a ser tocado. Es la única situación en que este temor se convierte en su contrario. Para ello es necesaria la masa densa, en la que cada cuerpo se estrecha contra otro, densa también en su constitución psíquica, pues dentro de ella no se presta atención a quién es el que se ?estrecha? contra uno. En cuanto nos abandonamos a la masa, dejamos de temer su contacto. Llegados a esta situación ideal, todos somos iguales. Ninguna diferencia cuenta, ni siquiera la del sexo. Quienquiera que sea el que se estreche contra uno, es idéntico a uno mismo. Lo sentimos como nos sentimos a nosotros mismos. Y, de pronto, todo acontece como dentro de un solo cuerpo. Quizá sea ésta una de las razones por las que la masa procura apretarse tan densamente: quiere liberarse al máximo del temor que tienen los individuos a ser tocados. Cuanto más intensamente se estrechen entre sí, más seguros estarán los hombres de no temerse unos a otros. Esta inversión del temor a ser tocado es característica de la masa. El alivio que se propaga dentro de ella -y que será tratado en otro contexto- alcanza un grado notablemente alto en las masas de máxima densidad.
 

de Masa y poder - Masse und Macht
Círculo de Lectores, S.A
Barcelona, 2002
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Elías Canetti en WIKIPEDIA

La desconfianza en la posteridad - de Elías Canetti
José María Pérez Gay (Presentación, selección y traducción)

Elías Canetti - Apuntes para Marie-Louise
 - AFORISMOS Y PENSAMIENTOS INÉDITOS

Elías Canetti en FNAC

La imagen es 'Snail Shells' de Kaffe Fassett Studio



13 julio 2006

Paz y paciencia - por Angélica Sátiro


The Tao of Love - Vangelis

http://www.musee-matisse-nice.org/image/gouaches/b_baign_roseau_1952.jpg



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Paz y paciencia

La palabra paz viene del latín 'pax', y da origen a otras palabras como 'pacífico', 'apaciguamiento' o 'pacato'.

Podemos hablar de paz interior y de paz exterior. Paz interior seria el cultivo del equilibrio entre los instintos y la espiritualidad, entre la necesidad de afirmación de nuestra identidad y la necesidad de abertura y comunión con los demás.

Representa el cultivo de la serenidad, tranquilidad y el sosiego, lo que no significa reforzar la debilidad y la flaqueza humana. Cultivar la paz interior es entender en profundidad lo que es la fuerza sin la necesidad de revancha por el orgullo herido o por la necesidad de afirmación de la identidad.

La paz exterior sería la creación de ámbitos de concordia, respeto y tolerancia para con las diferencias en los ámbitos públicos.

La paz interior es una necesidad para poder vivir bien y ser una persona equilibrada que sabe disfrutar de la vida, respetarse y respetar a los demás, incluidos todos los seres del planeta.

La paz exterior es un deber y una necesidad, principalmente en este momento en que vivimos distintos niveles de conflictos mundiales.

La paciencia es la ciencia de la paz. Es la capacidad de lograr armonizar con el tempo de las cosas, equilibrándolo con el tempo de las expectativas y de las necesidades personales. Es la capacidad de ser intenso sin agitarse, de mantener una actitud tranquila frente a distintos tipos de problema, siguiendo el ritmo que exigen los procesos en general.

Angélica Sátiro

12 julio 2006

Respeto mutuo - por Angélica Sátiro


Chromatique - Vangelis

http://lyceeduparc.free.fr/foliotage/atelier/images/matisse.jpeg


Respeto Mutuo


Hablamos de respeto mutuo y no de tolerancia, porque en la tolerancia hay dos clases: los tolerantes y los tolerados. Lo que significa que hay unos superiores a los otros, cosa que desde la perspectiva de la ética intercultural no nos interesa desarrollar en los niños.

El respeto mutuo implica la aceptación del otro, pero como no basta aceptarlo, es necesario tenerlo en cuenta, considerarlo como sujeto, como persona. Y que eso sea recíproco, que ambas partes se reconozcan como sujetos y como personas.

Este respeto mutuo, a nivel privado, presupone aceptar las verdades, los valores, las reglas y los hábitos del otro, incluso siendo radicalmente diferentes de los nuestros. Hace referencia a la conciencia de cada persona, que es única y concibe sus puntos de vista de forma singular y, por ello, merece respeto.

A nivel colectivo, el respeto mutuo es responsable de la eliminación de violencias religiosas, políticas e ideológicas, provocadas por una actitud irrespetuosa.

Actualmente, es un valor muy necesario debido a la situación del mundo, globalizado económicamente, mundializado culturalmente y caracterizado por diversas corrientes migratorias, hechos todos que generan una mayor necesidad de respeto mutuo entre las diferencias.

En algunos países es ya común que en las escuelas convivan niños de diversas culturas, inmigrantes o hijos de inmigrados. Si no aprenden a actuar con respeto mutuo, los conflictos que puedan surgir por las diferencias culturales pueden traer resultados desagradables.

El respeto mutuo es básico para que se pueda aprovechar la riqueza de la diversidad.

Angélica Sátiro

10 julio 2006

Valores interculturales


http://www.musee-matisse-nice.org/image/gouaches/b_amphore_1953.jpg



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Valores interculturales

Pero como nos interesa trabajar valores que puedan ser llamados 'interculturales' añadimos a estas consideraciones la aportación del pensador Norbert Bilbeny sobre lo que puede ser una ética intercultural:

"Si es 'intercultural', la ética ha de ponerse al nivel y al servicio de las culturas, se desprenda o no de ellas. No pertenece a alguna o algunas de las culturas en particular, ni es ajena, por lo contrario, a todas ellas, pues aunque no se dedujera de ninguna, su propósito es ser común y aplicable a todas, sin tener que presuponer, mientras tanto, que alguna es superior al resto." (Pág.14)

"El tipo de ética intercultural que se intenta razonar en este ensayo está basado en el convencimiento de que la mente humana, sin diferencia de culturas, es capaz de dar de si, a través del conocimiento, en su sentido más amplio, y de la reflexión, el esfuerzo y el disfrute de la interacción y el intercambio, en lugar de permanecer en la incomprensión y el enfrentamiento. Donde hay humanos, algo es comparable." (Pág. 176)

Angélica Sátiro

24 junio 2006

"La demagogia siempre gana", dice Clément Rosset - por Luisa Corradini

El filósofo francés opina que se niega la realidad para adorar lo que no existe.

El filósofo francés Clément Rosset es uno de los escépticos más brillantes de su generación. En 30 años de reflexión y 15 libros publicados, este pensador fuera de serie, insólito e insolente, no ha dejado de repetir que "rechazar la realidad constituye el peor de los peligros".

En esos casos, el hombre construye mundos imaginarios y crea fantasmas y quimeras con el fin de esquivar la tragedia universal de la existencia y de la historia.

"Rechazar la realidad da origen a espejismos de todo tipo: futuros luminosos y apocalipsis redentores", afirmó a LA NACION en su casa de París, ubicada a pocos metros de La Closerie des Lilas, uno de los bares preferidos de Ernest Hemingway.

Completo en:
La Nación
http://www.lanacion.com.ar/812359-la-demagogia-siempre-gana-dice-clement-rosset

23 junio 2006

"Tranquilicémonos: todo va mal" - Entrevista con Clement Rosset


Clement Rosset en el ojo del ciclón

"No nos volvamos locos: es perdido." Es un poco la divisa, por otra parte, de mi filosofía y de mi vida, que he expresado muchas veces aquí o allá diciendo: ¨tranquilicémonos: todo va mal¨. Cuando he comprendido que no podría erradicar completamente esta cosa, he elegido como necesario vivir inteligentemente con la enfermedad, ¨acomodarse¨ como se dice popularmente, y no esperar ganar sino procurar no ser vencido.'

El filósofo Clément Rosset ha relatado en Route de nuit la crónica de su depresión. Más allá de su experiencia personal, analiza el destino social y literario de esta enfermedad del alma.

Entrevistado por Alfredo Pinzon León

Sigue en:
ANTROPOSMODERNO

http://www.antroposmoderno.com/antro-version-imprimir.php?id_articulo=185