01 julio 2008

Posteos de julio

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Por los viejos tiempos

"Aprender otra vez a hablar. A los cincuenta y siete años aprender no un idioma nuevo, sino aprender de nuevo a hablar. Tirar por la borda los prejuicios, aunque al final no nos quede nada. Leer otra vez los grandes libros, no importa si los leímos o nunca los leímos. Escuchar a la gente sin dar consejos, sobre todo a la que nada tiene que enseñarnos. No reconocer jamás a la angustia como un medio para la realización. Combatir a la muerte sin proclamar el combate. En una palabra: valor y justicia."
Elías Canetti en 'La provincia del hombre'

'El otro: Ahora dime, pero de verdad, ¿eres capaz de concebir algo así?
Uno: Francamente, no. Por eso mismo lo encuentro tan interesante.'
Elías Canetti - En 'Los emplazados' - Prólogo sobre los viejos tiempos
'Los hombres hablarán a hombres que tienen oídos y nada oyen, que tienen abiertos los ojos y nada ven; hablarán con ellos y no recibirán respuesta; pedirán piedad a los sordos y encenderán luces ante un ciego.'
Leonardo da Vinci
Ay de mí, ay de ti, toda una vida te estaría escribiendo...
Puro vicio.
Genista

índice nº 1




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El Manifiesto I

Hace pocos días se ha difundido un manifiesto sobre el bilingüismo que han llamado Manifiesto por la lengua común y me interesa proponerlo en el blog como tema para la reflexión. Con la certeza de que en sí mismo, es sumamente controvertido por diferentes razones que le son ajenas, he pensado que necesita ser visto en el devenir de las posturas críticas frente a lo legislado durante los últimos veinte años, más que en un contexto de actualidad, una vez dado el sí al ESTATUTO DE CATALUNYA con un porcentaje de voto real inferior al 50% de la población del territorio autonómico.

La razón fundamental de esta necesidad, es desde mi punto de vista, el río revuelto en el que se convierte este conflicto de intereses si se lo mira desde una lectura superficial desideologizada, por lo difusas que se ven las posturas de izquierda y de derecha en la actual situación de Cataluña y de España, en donde pareciera que liderar el centro es la ambición de todas las fuerzas; y cuando el catalanismo es panóptico en el espectro partidista en Catalunya, casi al completo, y hasta 'vetado digitalmente', en el mismo PP catalán por el PP españolista que impone a Camacho contra Nebrera. 

Encuentro que el manifiesto es veraz en la descripción de la situación jurídica y social, y percibo que sus críticos más feroces en los medios de comunicación no le hacen justicia a esa veracidad, y que más bien, prefieren relativizar la situación de la ciudadanía refiriéndose a lo 'relajado' que es el día a día en ambientes poco específicos como si la vida en Cataluña se redujera a hacer grandes negocios en la lengua que toque o a comprar merluza en el mercado del barrio. Encuentro también que al profundizar, se quedan anclados en la descalificación de la proclama desde una supuesta lectura progresista, por cierto, un nefasto eufemismo que designa lo poco que queda del socialismo en la izquierda partidaria y en sus adláteres mediáticos, aduciendo a que viene de la voz de 'del entorno Savater y de Rosa Díez', como si esos dos nombres 'per se' cargaran el Manifiesto por la lengua común de un matiz perverso o descalificable sin más. Quién lo dice importa más que lo que dice según estos caprichosos analistas.

Por eso vuelo hacia el pasado para pensar, definir, diferenciar, para encontrar similitudes, para ver más claro, y para introducir el Manifiesto por la lengua común en su contexto, más respetuosamente y con menos prejuicios.

Para entrar en tema, me valdré de un discurso de Albert Boadella del 2007, pronunciado en la presentación de la Plataforma previa a la constitución de UPyD, porque aún siendo uno de protagonistas y defensores del actual manifiesto, me parece claro ejemplo de la confusión ideológica que rodea al conflicto. Para ser más clara, entiendo que el bilingüismo pueda no ser una cuestión ideológica para mucha gente y lo respeto, pero entiendo que para la izquierda debería ser un problema ideológico como lo es para la derecha. 

Al pasar, y para que no queden dudas, repito que esta Genista se sitúa en la izquierda de la izquierda, en la que es más socialista que progresista, absolutamente democrática, internacionalista y por tanto no nacionalista, y que ve lo de situarse como una necesidad imperiosa para el ejercicio de la política... La mentira de que no existen ideologías se hace evidente cuando tenemos presente que muere un ser humano de hambre cada seis segundos, y que vivimos globalizados en medio de 'efectos mariposa' cruzados como fuegos de metralla...

Si es tan fácil definir los colores que no vengan con la historia de que ya nada es negro o blanco porque existe una infinita gama de grises. Que no, aún existen también todos los colores y sus matices. Aquí somos como la canción de Battiato, hemos alcanzado un centro de gravedad permanente y un rojo natural estupendo que goza de excelente salud. 

Genista






ALBERT BOADELLA
Discurso de Boadella del 3 de octubre de 2007 en la presentación del PRO - Plataforma previa a la constitución de Unión Progreso y Democracia (UPyD), hoy conocido como el partido de Rosa Díez

Desde hace bastante tiempo, por una u otra razón, me veo entremetido en estos berenjenales de la política, y cada vez que me encuentro en esta situación mi mente se formula la misma pregunta, una pregunta casi metafísica: ?¿qué hace un chico como yo en un lugar como éste??. Lo digo así porque, aun siendo la razón esencial de mi oficio la comunicación con el público, este oficio tiene como fundamento plantear un mundo donde la ficción parezca realidad, o sea, todo lo contrario del objetivo que anima esta iniciativa. Aquí se busca el máximo acercamiento a la vida real. A los auténticos problemas de cada ciudadano, intentando que las querencias tribales o el resentimiento mezquino o las fantasías históricas de unas supuestas etnias no mareen la perdiz sobre esta realidad ineludible e imprescindible para practicar una política justa. En definitiva, se busca que ningún interés particular ni chantajista se arrogue la representación del núcleo esencial de la democracia como es la voluntad ciudadana.

En este sentido, la razón por la que me meto en estos berenjenales, a pesar de no ser éste mi escenario natural, tiene todavía un resquicio teatral, tiene que ver con aquella famosa frase que aparece en el primer acto de Hamlet donde se dice: ?Algo huele a podrido en el Estado de Dinamarca?.

Yo no sé a qué huele actualmente Dinamarca o si huele a algo más que a cerveza Karlsberg, pero estoy convencido de que ésta es una frase que, hoy precisamente, se puede trasladar de forma literal a España, y lo afirmo así categóricamente, porque creo que estamos asistiendo a una inquietante putrefacción en las estructuras políticas españolas y por consecuencia en los medios de comunicación o viceversa, lo primero consecuencia de lo segundo. 

Tampoco hay que ponerse las manos a la cabeza, porque, como ustedes saben, todas las cosas que dependen de los seres vivos tienden a la putrefacción, y entre ellas la política siempre se ha caracterizado por ser un pudridero donde lo que cuenta más positivamente es la resistencia que uno es capaz de ofrecer a la irreversible descomposición.

Sin embargo, aun aceptando este principio biológico-moral, pienso que actualmente en nuestro país se han alcanzado unas cotas de fermentación tan irrespirables que pueden dañar seriamente la ecología social, o lo que es lo mismo, el buen ambiente entre los ciudadanos de esta nación, y cuando digo nación, me refiero a la nación española, y punto. Y cuando digo ciudadanos no pienso en gallegos, catalanes, vascos, valencianos, etc. Sino en ciudadanos españoles y punto. Por todo ello, considero que la participación de gentes no vinculadas directamente a la política profesional puede aportar una ráfaga de aire natural en un clima político altamente contaminado. Ésta es la razón de mi presencia y la de mucha otra gente, y también de mi fraternidad con los compañeros de la nueva aventura llamada PRO.

Pero hay otra razón de índole más personal. Necesito creer en que es posible organizar una formación política que jubile de una vez por todas esta coartada caduca y sectaria que, bajo el rótulo de izquierda o de derecha, se ha convertido hoy en la justificación de todas las imposturas morales y que pretende además situarnos obligadamente en un lado y contra el otro.

¿No hay manera de organizar algo distinto? ¿Tenemos que seguir consumiendo tópicos?

¡Coño! Vivimos en el 2007, hace un siglo y medio de la industrialización. Estoy saturado de política arqueológica.

Es que bajo estos conceptos decimonónicos yo no sé ni lo que soy.

Basándome en los preconcebidos degradados he anotado para ustedes una pequeña lista de mis dudas más domésticas: 

Me encantan los pasodobles. ¿Esto es música de derechas o izquierdas?

Llevo treinta y dos años siendo fiel a una sola mujer. ¿Moral de la derecha, de la izquierda o del centro derecha?

No me gusta ni Tàpies, ni Miró, ni Ferran Adrià. ¿Criterio artístico ultra derechista o de centro? 

Adoro el champagne y detesto el cava. ¿Gustos de la derecha o de centro izquierda?

Estoy encantado de que existan cuantos más ricos mejor. Así tengo mayores posibilidades de alcanzar un día un status semejante. ¿Complejo de centro derecha o de centro izquierda?

Desde que fui monaguillo, cada noche antes de acostarme rezo un padrenuestro en latín. ¿Tendencia sospechosa a la derecha o a la ultra derecha?

Pienso que los toros son el único arte completo que existe hoy en el mundo occidental. ¿Espectáculo de derechas o de izquierdas?

Creo que los débiles, por el hecho de serlo, no siempre tienen la razón. ¿Convicción de derechas o de derechas?

La existencia de fuerzas intangibles o divinas me parece un buen tema para polemizar, pero no es un tema de Estado. ¿Pensar así es de centro izquierda o de izquierdas?

Naturalmente que estoy por la igualdad de oportunidades, pero ante todo creo en el mérito y en la selección: el que no vale, a la cola o a la puta calle. ¿Derecha, izquierda, centro?

Estoy convencido que detrás del medio ambiente, el calentamiento global y las ONG, se ha instalado la banda de aprovechados más numerosa de los tiempos modernos. ¿Dudas de centro izquierda o derecha? 

Por último, no siento ningún complejo en decir ¡Viva España! ¿Qué soy? ¿Un derechista o un fascista? 

En fin, ustedes juzgaran; en todo caso lo que queda claro es que soy poco ortodoxo. Espero que el nuevo partido aparque tal corrupción en los términos. Tampoco hay que esperarlo todo, este partido no va a ser perfecto. Sólo faltaría eso. ¿Saben cuál sería mi partido perfecto? Pues sería un partido donde yo fuera el presidente, el secretario general, y el único militante y aun disidente.

No obstante, creo que este nuevo partido tiene un espacio para todos aquellos que no estamos por dogmatismos en la política, lo que en definitiva significa que estamos por la libertad. Lo que también quiere decir que estamos por el respeto a las reglas de juego, por la Constitución y por la igualdad entre todos los españoles, sean de donde sean.

Por lo tanto, a todo aquel que se sienta en esta situación y quiera además contribuir a la reconstrucción del ?buen rollo? nacional, creo que ha nacido su partido.


COMPLEMENTOS

Rosa Díez deja el PSOE para «defender» sus ideas en el partido de ¡Basta ya!
La ya ex eurodiputada denuncia los «complejos y cesiones de Rodríguez Zapatero» ante las fuerzas nacionalistas - El PSE critica su «deslealtad» por trabajar desde hace tiempo dentro de su formación «para formar otro grupo político»
http://www.diariovasco.com/20070831/politica/rosa-diez-deja-psoe-20070831.html

Ciutadans - Partido de la Ciudadanía - Programa
http://www.ciutadans-ciudadanos.net/main.php?id_pagina=5

Ciutadans de Catalunya
http://www.ciutadansdecatalunya.info/

Basta Ya!
http://www.bastaya.org/

Manifiesto de los 2.300
Qué es el Manifiesto
http://es.wikipedia.org/wiki/Manifiesto_de_los_2.300
Texto del Manifiesto de los 2300
Firmas: Amando de Miguel, Carlos Sahagún, F.J. Losantos, José Luis Reinoso, Pedro Penalva, Esteban Pinilla de las Heras, José María Vizcay, Jesús Vicente, Santiago Trancón, Alberto Cardín y 2.300 firmas más.
http://es.wikisource.org/wiki/Manifiesto_de_los_2300

Asociación por la Tolerancia y contra la Discriminación - Alejo Vidal Quadras
http://www.paralalibertad.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=9647
Sede
http://www.teloos.es/company/asociacion_por_la_tolerancia_y_contra_la_discriminacion/680222040198.htm

Boletín de la Tolerancia
La asimetría - Julio 2003 
http://www.geocities.com/tolerancia_2000/boletin20.html#comunicado1
La Asociación por la Tolerancia propugna una transformación en profundidad en la vida política, social y cultural catalana. 
Rafael Abella - Juan Alonso Villanueva - Manuel  Artacho Gallardo - Jordi Bernal - Albert Boadella - Florentino Campoy Ruiz - José Castellano - Julián Delgado Aguado - Justo Domínguez - Arcadi Espada - Francesc de Carreras - Laura González Betlinski - Gabriel Jackson - Javier Nart - Olegario Ortega Lajusticia - Elia Olmo Torralba - Félix Ovejero Lucas - Benito Padilla Chicano - Félix Pérez  Romera - Xavier Pericay - José Ribas González - Juan Antonio Rodríguez Tous - José María Royo - Jesús Royo Arpón - Ivan Tubau

Asociación de Profesores por el Bilingüismo
http://gonlor.blogcindario.com/2004/12/00022-problemas-para-una-profesora-que-trata-de-defender-el-bilinguismo-real-en-barcelona.html



Desde la izquierda no nacionalista:

Foro Babel - 13 de diciembre de 1996
Viejo Topo, Ajoblanco, etc.


Manifiesto Cero del Foro Babel - 28 de febrero de 1997
En *.doc
http://www.alternativaciudadana.es/documentos/forobabel/documento0.doc
En *.pdf
http://www.alternativaciudadana.es/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=19


Cataluña y el tabú de la lengua
JOSEP RAMONEDA - El movimiento social Foro de Babel irrumpe en la precampaña electoral catalana con un debate sobre identidad - en "El País" del 5-7-98
http://www.elpais.com/articulo/espana/CATALUnA/FORO_BABEL/Cataluna/tabu/lengua/elpepiesp/19980705elpepinac_11/Tes/

BILINGÜISMO
http://tierradegenistas.blog.com.es/?tag=biling%C3%BCismo

Continuará en EL MANIFIESTO II
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/07/el-manifiesto-ii-4410599


FUENTE Y MOTIVO del post

'Manifiesto por una lengua común' · EL PAÍS.com
http://www.elpais.com/articulo/espana/Manifiesto/lengua/comun/elpepuesp/20080623elpepunac_29/Tes


Manifiesto por la lengua común - texto en *.PDF
http://estaticos.elmundo.es/documentos/2008/06/22/manifiesto.pdf



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La lengua sin palabras

Más sobre el MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN, porque estoy convencida de que el bilingüismo es otra cosa, y además, de que es posible sin restar ni menospreciar la cultura de nadie.
Genista


"La lengua es un proceso generativo continuo 
realizado en la interacción socio-verbal de los hablantes."

"La palabra como signo es un préstamo que toma el hablante del repertorio social de signos disponibles, la manipulación realmente individual de este signo social en una emisión concreta está totalmente determinada por las relaciones sociales."

"La verdadera realidad del lenguaje ?apunta Bajtin? (es) el hecho social de la interacción verbal que se cumple en uno o más enunciados."

Mijail Bajtin

"La 'cultura propia' es considerada como la única. A ella se opone la 'no cultura' de las otras colectividades. De esa índole será la relación del griego con el bárbaro."
Iuri Lotman, 1998 - En 'La Semiosfera II. Semiótica de la cultura, del texto, de la conducta y del espacio'


http://projects.gsd.harvard.edu/appendx/dev/issue2/marquardt/5.jpg" />
La Malinche, 1992 - de Rosario Marquardt - Oil pastel on paper, 17" x "23"

'Jenova' de Final Fantasy VII - de Nobuo Uematsu




La lengua sin palabras
por Nuria Amat


¿Por qué hablo en el idioma que hablo? ¿Qué lengua permanece cuando escribo? A menudo suelen hacerme esta clase de preguntas. ¿Por qué siendo catalana escribo en castellano? Preguntas que si quiero ser sincera no puedo contestar rápidamente porque la verdad más aproximada al hecho de que siendo bilingüe haya decidido escribir en castellano guarda relación con mi historia personal y con la historia de mis orígenes familiares. La biografía de cada escritor es única. Y el idioma de escritura depende casi siempre del idioma o idiomas de su vida o biografía.

Así pues, soy hija única de una familia catalana de tres hermanos tocada por una suerte de tragedia. Mi madre muere cuando yo he cumplido apenas los dos años y aún no me ha sido dada la posibilidad de aprender el abecedario del habla. Este traspiés familiar determina mi vida y sentencia, si cabe, todavía más, mi literatura.

Al morir mi madre, yo, que aún no hablo, me quedo sin el lugar del habla. Me roban la memoria. Dicen que mi madre era catalana. Que el catalán es la lengua de mis padres. Que así era como hablaba ella, si es cierto, y yo decido creer la historia de que algún día tuve madre. La duda externa me enmudece y cuando por fin me decido a hablar y a soltar algunas de las frases necesarias, lo hago en castellano, en el idioma de mi no madre, el otro idioma. Un idioma interior para la familia. Una familia que se jacta de ser sencilla y profundamente catalana.

Recuerdo de aquel entonces su voz enmudecida, unos ojos huraños y apretados y una enorme rabia contra la vida, la muerte y la casa de mis padres.

Recuerdo la vergüenza del habla. Cuando voy a hablar, las palabras explotan en mi boca y se escurren como lagartijas. Soy una niña tartamuda. Dicen que cuesta entenderme. Cuando, al fin, consigo hablar lo hago, claro, en castellano. El idioma que una auténtica familia catalana no deja de considerar también como el idioma de Franco, el idioma de los españoles, el otro idioma, el impuesto y casi ajeno. Cuando hablo, consigo que mi padre y mis hermanos me hablen también en castellano. El idioma del desacuerdo familiar, de la rebeldía contra la zancadilla del destino. El idioma de la escuela, por demás, de una escuela como todas entonces, sometida al régimen del general Franco. El idioma de la orfandad absoluta.

En mi casa nunca se habla de Franco. Es un nombre viejo, la sombra negra de nuestro álbum doméstico. Una especie de estrambótico y lunático inquilino cuya existencia conviene ignorar por si fuera el caso.


Yo hablo, cuando consigo hablar, el idioma de la calle. Mi madre ya no vive en ese idioma. En este idioma mío, de mi madre sólo queda el agujero negro de su desaparición. En mi idioma la muerte de mi madre deja de ser una celebración doméstica o el altar sagrado de la adoración perpetua. El idioma importado me excluye de esa clase de conversaciones familiares. Me rebelo, entonces, contra el idioma de la madre ausente. No se trata de una decisión premeditada. Mi lengua se niega a festejar la ausencia repetida de la gran desconocida. Y en esta oposición todavía permanezco. Una oposición que va más allá de la pertenencia o posible pertenencia a un idioma. Una oposición a cualquier tipo de pertenencia de lengua o territorio.

Mi castellano, o español, o como decidan llamarlo, no es un castellano amable. Es un castellano duro y antipático. En la intimidad, a veces resulta también muy tierno. Es el idioma tosco del expatriado. Y soy muy testaruda. Consigo casi todo lo que me propongo. Pareces hija de castellanos, pareces maña, oigo decir como una reprobación.

Y yo me siento bien en ese exilio fraudulento de idioma castigado. La orfandad es una especie de exilio involuntario. En ese espacio de orígenes dudosos me gusta inventar palabras. Sólo las palabras inventadas son capaces de aliviar esta tristeza de falta de palabras. También me gusta jugar, a escondidas, con los distintos acentos del idioma español o castellano. Mi lengua es impura y a mí me gusta oscurecerla todavía más. Por otro lado, me avergüenza un poco no hablar bien el catalán ni tampoco el castellano. Escribo en secreto en este idioma áspero, difícil, y bastante inconfortable. Un idioma que voy haciendo mío a medida que crece mi escritura. El idioma que poco a poco consigue separarme del idioma incomprensible de mi madre.

Tengo miedo a hablar. Un miedo que ensombrece mis palabras y las comprime y paraliza en el borde de mis labios. Cuando voy a hablar, algo irrefrenable se dispara en mi cabeza para recordarme mi color de orfelinato. Y entonces, en lugar de voz, son lágrimas lo que se empeña en salir de mis labios asustados. Lágrimas como palabras rabiosas o infectadas. Por eso callo casi siempre. Disimulo así la ausencia del habla de mi madre abandonada.

Esta madre catalana que no tengo se me ha comido el habla. Entonces, casi muda o tartamuda voy buscando por ahí un idioma en el cual, además de reconocerme, pueda denunciar a los cuatro vientos la ausencia de madre abandonada.

La ciudad en donde vivo, Barcelona, es la ciudad de dos idiomas. El idioma catalán, por un lado, y el otro idioma, el español o castellano. Siempre hay quien no encuentra justa en la balanza esta división de lenguas que algunos tildan de arbitraria. El castellano es, además, el idioma del inmigrante, del otro catalán, el idioma de los desheredados, y es también el idioma de una parte de la burguesía que, al menos en la apariencia, sigue congeniando con el espíritu desastroso de Franco. Aunque exista ciertamente otra burguesía catalana que defendiendo el idioma catalán tolera el espíritu endemoniado de Franco.

Mi castellano tiene aire de idioma oprimido y abandonado. A fuerza de usarlo se va convirtiendo en el idioma de mis libros, de mis lecturas preferidas, es el idioma de todos aquellos libros censurados por el régimen franquista y que nos llegaban en cargamentos sudamericanos. Toda mi ansia de lectura se encuentra en este idioma castellano. En casa, porque entonces vivo todavía en la casa de mi padre, hay dos bibliotecas, la mía, en castellano, y la biblioteca catalana de mi padre. Una biblioteca suntuosa. Hermosa y admirable.

¿Mi biblioteca es española? No podría asegurarlo. Ni hoy tampoco me siento capaz de poner mi mano en el fuego para asegurar que cuando hablo o cuando escribo (pues sigo escribiendo en español o castellano) yo utilizo en verdad el auténtico idioma castellano.

¿Cuándo un idioma es auténtico? ¿Cuando se apodera de ti, o bien cuando tú te apoderas del idioma? ¿Qué es escribir en un idioma auténtico o verdadero?

De algún modo, tengo que llenar el espacio del habla de mi madre abandonada. Dispongo para ello de otra lengua comodín, una lengua huérfana, una lengua sin madre, tal vez. Una lengua que a fin de cuentas se me parece bastante. Para escribir elijo el idioma de madre abandonada. Se me dirá que esto no es un idioma ni es nada. Pero esa nada es también el espacio desconocido de mis orígenes. La lengua de madre abandonada es mi auténtica lengua de escritura. De niña me gusta soñar que he inventado un idioma y es verdad que desde entonces ahora cuando escribo tengo la impresión o la necesidad de estar inventando siempre mi idioma particular de madre abandonada. Se me repetirá que esto no es una lengua. Y yo seguiré insistiendo que esta es mi lengua de escritora. Una lengua híbrida, seguramente, una lengua bastarda. Hay quienes la llaman literatura española o castellana. Ahora en Cataluña hay también quienes quieren llamarla otra especie de literatura catalana.

Me siento afortunada de poder desenvolverme en una y otra lengua. ¿Qué idioma me pertenece más? Seguramente el español (o castellano) porque, además de sostenerme en un mundo desmembrado, me ha permitido nadar contra corriente. Debo sentirlo más apegado a mi literatura porque en el contexto de mi nacimiento debió ser el español mi lengua extranjera, siendo el catalán ausente mi idioma de madre abandonada y yo no concibo otra forma de ser escritora sin el deber de escribir en una lengua de lo extraño, de lo huidizo, de lo oculto e irreconciliable.

Para un escritor, y más si es una escritora, todas las lenguas son igualmente injustas. Todas son, por principio, lenguas tan autoritarias como limitadas. Cada escritor (y con más razón una escritora) sueña con encontrar una lengua diferente de escritura, su lengua personal que le permita desentrañar sus abismos y silencios puesto que para el escritor, y más aún para la escritora, la lengua de escritura siempre es extranjera.

Desde el momento en que adquirí conciencia de que yo era escritora o no era nada en absoluto, he oído hablar de las sucesivas crisis de las vanguardias. ¿Dónde se encuentra ahora la vanguardia literaria? Por supuesto, esta no es la pregunta propia de una inconformista de la palabra que es como pretende ser mi lengua sublevada de escritora. La ensayista Marthe Robert lo anunció no hace mucho tiempo: ``En literatura, lo nuevo calla'', dijo discretamente. Si el ruido, el descaro, el escándalo, la desfachatez fueron los distintos maquillajes de los creadores vanguardistas, el silencio, el secreto, la ocultación y el exilio obligado o voluntario parece que son, seguramente, las máscaras de muchos de los creadores contemporáneos.

La literatura de vanguardia, o si se prefiere, la literatura moderna se encuentra a poco que busquemos en el territorio de lo extraño, lo diferente, lo inclasificable, lo riguroso, lo extranjero. La literatura moderna sobrevive en el silencio de los escritores desterrados. En el silencio de la palabra ensordecedora de los escritores suicidas o exiliados. En la oposición de algunos escritores y escritoras que convierten la escritura en instrumento de existencia y que asumen en la escritura su condición de mujer, suicida, judío, árabe, negro, turco, homosexual o hispano. Que contemplan la escritura como asunción literaria de ese ser diferente a la literatura y lengua establecidas. Una condición de suicidas y de huérfanos. Escribir es autoexiliarse, en cierto modo. Y me pregunto si no habrá en todo escritor huérfano un posible desterrado. Y si en un escritor desterrado no se estará gestando un posible escritor o escritora suicida.


La suma de orfandad y bilingüismo que padezco como un regalo de santos y demonios ha situado mi vida de escritora en una especie de limbo de la literatura. Yo suelo calificar ese espacio de sótano, desván o carbonera. Desde allí puedo sacar al aire mi biblioteca interior. Puedo dirigirme hacia dentro en lugar de perderme hacia fuera. La ciudad donde vivo, Barcelona, me permite esa clase de retiro literario. Es mi ciudad de las palabras. Y, además, cuando hay dos idiomas posibles, la ciudad puede convertirse a veces en un saludable encierro literario.

Pero no todo es así de simple ni sencillo. En los años setenta, a punto ya del cambio democrático, se me ofrece la posibilidad de publicar el manuscrito de mi primera novela en una editorial catalana, la de mayor prestigio por aquel entonces. La condición es que mi novela escrita en castellano la escriba nuevamente en idioma catalán o bien conceda las disposiciones oportunas para mandar que la traduzcan. Algunos escritores lo hacen. Por supuesto, no se trata de una imposición. Se trata, simplemente, de una buena y muy buena posibilidad de ser publicada. El catalán ha dejado ya de ser una lengua perseguida. Por aquel entonces, en Cataluña son bastantes los escritores que escribiendo un dudoso catalán y un no más afortunado castellano se van convirtiendo en escritores y novelistas catalanes. En mi caso no me parece una estrategia a tener en cuenta. La considero como una castración de mi alma de escritora y prefiero abstenerme de publicar en esas condiciones. De algún modo, debo seguir siendo fiel a mi lengua de madre abandonada. Es mi lengua literaria, mi lengua de escritura, mi identidad de escritora. No hay que olvidar que muchos de los mejores novelistas españoles de aquella época son autores catalanes que escriben en castellano. Juan y Luis Goytisolo, Ana María Matute, Carmen Laforet, Juan Marsé, Ana María Moix, por citar solamente unos cuantos. Además, estamos en plena erupción del boom de los escritores hispanoamericanos que viven en nuestras casas y trabajan en nuestras editoriales. Sin embargo, para publicar más libros elijo editoriales ínfimas y marginales. Interesantes y hermosos proyectos condenados casi a la desaparición inmediata. Entre ellos una editorial feminista (la única), y una ácrata no menos minoritaria. Es una forma de oponerme. De cuestionarlo todo. De proteger mi propio espacio literario.

A decir verdad soy una escritora desterrada. Muy barcelonesa para sentirme cómoda con el nacionalismo catalán que ya empieza a lanzar sus primeras puyas y demasiado huérfana para cambiar de ciudad y tratar de cambiar de ese modo mi literatura.

Lo cierto es que viajo bastante. Después mis viajes más largos se van haciendo sedentarios y viajo a través de la literatura. Ya he perdido gran parte de aquel mutismo estrafalario. Me gusta discutir, polemizar y me entrego a ello ya sea con los autores vivos como con los autores muertos que leo y sigo releyendo. En plena década de los ochenta el gobierno catalán impone el criterio de negar la cultura catalana a los escritores catalanes que persistimos en escribir en español o castellano. Lo paradójico es que cuanto más se ofusca el gobierno nacionalista en imponer esta absurda normativa, más nos reímos nosotros, los escritores catalanes que, al parecer, escribimos libros extranjeros. No sólo parece traernos sin cuidado que se nos margine de un país y de una cultura que nos pertenece de lleno sino que hasta nos mostramos entusiasmados con la idea. Como las reses nos segregan en dos bandos, el catalán y el castellano. Con todo, al cabo de los años, tanta risa nuestra va descorazonando al gobierno nacionalista catalán que poco a poco se vuelve más generoso al respecto. Ahora, quienes vivimos aquí pertenecemos todos a la cultura catalana. Ese cambio no impide que los escritores sigamos sufriendo sanciones indirectas. Por ejemplo, es raro que un escritor catalán que escriba en castellano aparezca en la televisión autonómica. Pero también es verdad que la televisión es el medio antiliterario por excelencia. El más banal de los medios paraliterarios.

Los responsables culturales del gobierno catalán actual insisten en separar las dos literaturas autóctonas. Yo sigo sin estar de acuerdo. ¿Cómo voy a dividirme por en medio? ¿Qué parte de mi aliento interior pertenece al aire catalán o castellano? En mi intimidad viven dos lenguas, hijas seguramente de madres distintas, contrarias o bien complementarias y, luego, está mi lengua de escritura que es la hija pródiga, o la hermana mestiza de ambas. En mi casa se hablan las dos lenguas. En mi relación con los otros, amigos o conocidos, conversamos en las dos lenguas indistintamente, ininterrumpidamente, mezcladas entre sí en la conversación social y sin conciencia alguna de este cruce constante del habla. Como si en Barcelona todos fuéramos escritores porque los escritores somos, sobre todo, huéspedes del idioma. Escribir es transitar por un idioma prestado. El escritor toma prestado un idioma, o varios de ellos para escribir algo personal con este préstamo. De ese modo nos vamos ensanchando y distinguiendo unos de otros, de ese modo nos vamos pareciendo porque en el fondo, y cuando se trata de literatura, ¿qué lengua pertenece a quién?


Nuria Amat, autora de la novela La intimidad


Clasificación de los préstamos léxicos
http://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%A9stamos_l%C3%A9xicos_del_espa%C3%B1ol


Encuentro de Horizontes o Interacción Verbal - por Wladimir Sierra
Un diálogo posible entre Mijail Bajtin y Hans-Georg Gadamer
http://www.puntocero.de/content/gadamerbajtin.html


Bibliografía sobre la lengua como sistema de modelización desde el poder recomendada por TIERRA DE GENISTAS:

- Lotman, Jurij; Uspenskij, Boris - Sobre el mecanismo semiótico de la cultura - En Semiótica de la cultura. Cátedra, Madrid, 1979.

- Barthes, Roland - 'Lección' - En El placer del textoy en Lección inaugural. México, Siglo XXI, 1987

- Levi-Strauss, Claude - 'Lección de escritura' - La escritura en la historia - La escritura como elemento de dominación. En Tristes trópicos - Ediciones Paidós, 2007

- Williams, Raymond - La distribución de la escritura - Las relaciones sociales de la escritura - En Cultura Sociologia de la comunicación y del arte, Paidós, Barcelona, 1981 - Cap. 4 

- Calvet, Louis-Jean - La tradition orale, P.U.F., París 1984

- Bateson, Gregory - La distorsión del código - En 'Comunicación' - De Winkin, Yves - La Nueva comunicación. Barcelona, Kairós, 1984

- Eco, Umberto - El canal - Los medios masivos - En La estrategia de la ilusión. Barcelona, Lumen, 1987

- Adorno, Th. W. y Horkheimer, Max - La radio - En Dialéctica del iluminismo. Buenos Aires, Sudamericana, 1988

- Adorno, Th. W. - 'Prólogo a la televisión' - La televisión. 1953

- Bourdieu, Pierre. Condiciones institucionales de la comunicación - De 'Lenguaje y poder simbólico'. En Qué significa hablar. Madrid, Akal, 1985

- Foucault, Michel. El orden del discurso. Barcelona, Tusquest, 1980

- Lyons, John - Competencia comunicativa. En Semántica. Teide, Barcelona, 1980

- Bourdieu, Pierre - Capital lingüístico - En 'L'économie des échanges linguistiques' - En Langue française, 34, 1977

- Bajtin, Mijail - 'El problema de los géneros discursivos' - En Estética de la creación verbal. México, Siglo XXI, 1982

- Barthes, Roland - 'La guerra de los lenguajes' - En El susurro del lenguaje. Barcelona, Paidós, 1987


COMPLEMENTOS

No me llamo José Luis - En TIERRA DE GENISTAS
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/10/17/josep_lluis_carod_rovira_preguntas_y_res~3153219

La Malinche, 1992 - de Rosario Marquardt
http://projects.gsd.harvard.edu/appendx/dev/issue2/marquardt/index5.htm

La Malinche - por Martin Boyd
¿Cipaya, traidora?
http://www.dialogos.ca/revista/numero4/articulo6.htm

Final Fantasy - Batalla en tiempo real!
http://es.wikipedia.org/wiki/Final_Fantasy

El testamento de Lotman
http://www.ugr.es/~mcaceres/Entretextos/entre4/segre.htm

Entrevista a Pierre Bourdieu. ¿Qué significa hablar?
http://sociologiac.net/2008/01/17/entrevista-a-pierre-bourdieu-%C2%BFque-significa-hablar/

PIERRE BOURDIEU en INFOAMÉRICA
http://www.infoamerica.org/teoria/bourdieu1.htm


Feria de Francfort 2007

Gimferrer y Porcel lideran la polémica representación catalana en Fráncfort
Algunos escritores catalanes que escriben en castellano han decidido no participar 
http://www.elmundo.es/elmundo/2007/06/13/cultura/1181737496.html

Maragall: "Los escritores catalanes que escriben en castellano
http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=53400594179&ID_PAGINA=22088&ID_FORMATO=9&turbourl=false 

El director espera que los autores catalanes que escriben en castellano aprovechen esta oportunidad
http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=53400966455&ID_PAGINA=22088&ID_FORMATO=9&turbourl=false


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El Manifiesto II

Más sobre el MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN, porque estoy convencida de que el bilingüismo es otra cosa, y además, de que es posible sin restar ni menospreciar la cultura de nadie.




El bilingüismo, desde la izquierda no nacionalista representada por el FORO BABEL, explicado por la catedrática Mª Luisa Calero Vaquera.
Genista



LA INCIDENCIA DEL "FORO BABEL" EN LA SOCIEDAD CATALANA 
por Mª Luisa Calero Vaquera
Universidad de Córdoba (España)

Tras el oscuro período de la dictadura franquista (1939-1975) en que, junto a otros derechos, se conculcaron desde el poder político los más elementales derechos lingüísticos de la ciudadanía, se abrió en España un período de transición democrática que permitió y propició la recuperación de determinadas lenguas regionales, hasta entonces asfixiadas en su uso social por la imposición del castellano como lengua oficial exclusiva y excluyente 1 

Tal vez sea el catalán, de entre las autonómicas, la lengua que en el último cuarto de siglo ha gozado de una mayor revitalización en su ámbito geográfico propio, gracias a una continuada -y a veces demasiado exigente- política lingüística que busca ampliar su uso a todos los estratos de la sociedad catalana, integrada en la actualidad, como es sabido, por grandes núcleos de inmigración castellanohablante. La política lingüística seguida por la Generalitatse ha plasmado jurídicamente en dos leyes promulgadas por el ejecutivo catalán en diferentes tiempos: la Ley de Normalización Lingüística (aprobada por el Parlament el 18 de abril de 1983) y la Ley de Política Lingüística (coloquialmente denominada "ley del catalán", aprobada en diciembre de 1997). 

La primera fue un producto inmediato de la política de inspiración nacionalista anunciada por Jordi Pujol en su discurso de investidura (abril de 1980) como primer presidente de la reinstaurada Generalitat de Catalunya 

Actuaremos con firmeza para que el catalán sea en la práctica [...] la lengua propia de Cataluña (cit. en Foro Babel, 1999: 39).

Aunque el objetivo final de esta ley pretendía que el catalán se convirtiera a medio plazo en la única lengua vehicular de la enseñanza (lo que dio lugar a un recurso sobre su constitucionalidad), en la práctica, sin embargo, era bastante flexible, pues concedía a los padres y madres un amplio margen de decisión en la elección de la lengua vehicular -catalán o castellano- en el ciclo inicial de la Enseñanza General Básica (E.G.B.). 

Como complemento de la anterior normativa, el 9 de marzo de 1992 se promulgó el Decreto-marco 75.1992 (completado con tres decretos más al mes siguiente), que significó de hecho el fin del sistema de doble línea (castellana y catalana), al proclamar que el catalán, como "lengua propia" de Cataluña que es, había de serlo también de la enseñanza obligatoria. Son los llamados "decretos de inmersión lingüística", que en la práctica vinieron a radicalizar los presupuestos iniciales de la Ley de Normalización Lingüística, propiciando un ambiente de polémica que tuvo amplio eco sobre todo en las ediciones de los diarios del resto de España. Así, en la portada del ABC del 12 de septiembre de 1993 aparecía el siguiente titular: "Igual que Franco pero al revés. Persecución del castellano en Cataluña". 

A raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional de 23 de diciembre de 1994, por la que se ratificaba la constitucionalidad de la ley de 1983 y de los decretos de inmersión lingüística, el partido gobernante en Cataluña, Convergencia i Unió, consideró llegado el momento de promulgar una nueva ley, más ambiciosa en sus pretensiones de conseguir un modelo monolingüe catalán, que derogara la de 1983. En febrero de 1997 comenzaron los diferentes partidos con representación en el Parlament a discutir el nuevo anteproyecto de ley, que regularía el uso de las lenguas oficiales de Cataluña. En el transcurso de dicho año se sucedieron los debates políticos, a veces inmersos en un ambiente de crispación, sobre la nueva ley, que quedó finalmente aprobada -aunque no de forma unánime- por el Parlament el 30 de diciembre de 1997 con el nombre de "Ley de Política Lingüística". En ella, se concede preferencia al catalán no sólo en la administración pública sino también en las empresas públicas y privadas, que se ven obligadas a utilizarlo con preferencia en sus facturas y documentos; rótulos y anuncios habrán de ser redactados "al menos en catalán"; el etiquetaje habrá de figurar exclusivamente en catalán, y -lo que causa mayor revuelo en ciertos sectores- se preven sanciones en caso de incumplimiento. 

La aprobación de esta ley no se hizo en ausencia de un vivo debate por parte de las bases sociales. De ello son reflejo las muchas páginas que en la prensa catalana y del resto de España se dedicaron a la cuestión lingüística. Ya en los primeros años de la década de los ochenta numerosas voces se habían ido alzando en contra de algunas medidas que rozaban la anticonstitucionalidad y que posteriormente serían recogidas ya sin medias tintas en la "Ley de Política Lingüística"; así, el Manifiesto de los 2.300 "Por la igualdad de los derechos lingüísticos en Catalunya", publicado en Diario 16 (12/marzo/1981) y promovido por intelectuales como Federico Jiménez Losantos o Amando de Miguel, quienes denuncian la discriminación que sufre la lengua castellana en Cataluña. En los años noventa Aleix Vidal-Quadras, presidente del Partido Popular catalán de 1991 a 1996, critica la enorme presión psicológica e institucional que sufren los núcleos castellanohablantes, y defiende el respeto a la condición plural de la sociedad catalana; en sintonía con este político, una serie de agrupaciones -como la Asociación por la Tolerancia y contra la Discriminación, la Asociación de Profesores por el Bilingüismo o la Federación de Casas Regionales- avisaban del peligro que esta nueva normativa podía suponer para la convivencia entre los catalanes de distintas lenguas, convivencia que hasta ahora se desarrollaba modélicamente. 

Es en esta línea de crítica a los presupuestos nacionalistas que guían la política lingüística de la Generalitat donde hay que encuadrar la fundación del Foro Babel, grupo de debate que se constituye formalmente el 13 de diciembre de 1996, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Intelectuales de izquierda, profesionales del ámbito universitario y directivos o colaboradores de revistas culturales progresistas (como Viejo Topo, Ajoblanco, etc.) son los tres pilares que sustentan este "grupo de reflexión y debate", como se autodefinen. El 28 de febrero de 1997 se publica en El País un artículo, considerado como el documento fundacional del Foro, titulado "Foro Babel" y firmado por Francesc de Carreras (catedrático de Derecho Constitucional y vocal del Consejo Consultivo de la Generalitat), Félix Pérez Romera y Miquel Riera (director del Viejo Topo). En él se exponen las razones de la creación del Foro Babel (se expresa la alarma ante los derroteros que va tomando en Cataluña la actuación política, con la elevación de la ideología nacionalista a la categoría de ideología oficial y la consiguiente exclusión de otras ideologías tan legítimas como aquélla), sus principios fundacionales (centrados en la "defensa delos derechos lingüísticos de los ciudadanos, bien se ejerzan estos derechos en catalán o en castellano") y sus objetivos inmediatos ("analizar nuestra actual situación lingüística y cultural desde el punto de vista de las libertades públicas y la democracia"). 

A este texto fundacional le seguirá pocos meses después un "Documento sobre el uso de las lenguas oficiales de Cataluña", hecho público el 30 de abril de 1997 y firmado por noventa conocidos intelectuales (Nuria Amat, Félix de Azúa, Victoria Camps, Francesc de Carreras, Cristina Fernández Cubas, José Agustín Goytisolo, Gabriel Jackson, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Anna Mª y Terenci Moix, Rosa Regás, Francisco Rico, Eugenio y Carlos Trías, Esther Tusquets, entre otros), representantes del mundo de la cultura (como Albert Boadella o Rosa Mª y Xavier Sardá) y directores de revistas culturales de izquierdas (Miquel Riera o Anna Nuño). La importancia de este documento reside en lo que supone de disidencia de los dogmas lingüísticos del nacionalismo por parte de un número considerable de intelectuales catalanes, rompiendo así la pretendida aceptación sin crítica por parte de este sector ante la política lingüística de las instituciones catalanas. 

El 20 de junio de 1998 se publica el segundo manifiesto del Foro Babel, "Por un nuevo modelo de Cataluña", firmado esta vez por más de quinientos ciudadanos y ciudadanas procedentes de los más variados sectores sociales. En esta ocasión el texto va más allá de la estricta cuestión lingüística, al encerrar una crítica ideológica del nacionalismo catalán, el cual, sin respetar la pluralidad lingüística, ideológica y cultural de la comunidad catalana, pretende imponerle una identidad unívoca y exclusiva. 

Al margen de las ideas que se encierran en dichos textos, nos interesa en primer término subrayar que los documentos del Foro Babel vienen a plantear a la sociedad catalana que en democracia no existen -o no deben existir- temas tabúes excluidos del debate público, como hasta ahora lo había sido la cuestión lingüística: 

El manifiesto del Foro Babel [...] pretende, ante todo, iniciar un debate sobre temas que, como si de algo sagrado se tratara, se exigía que permanecieran fuera de toda discusión (F. de Carreras, 29/julio/98). 

Este planteamiento, ya por sí mismo, parece sintomático de la compleja situación sociopolítica por la que atraviesa Cataluña, donde se acusa a la Generalitat de haber establecido una falsa identificación entre patria=lengua: para los nacionalistas, salirse de esa ecuación supone renegar de las propias raíces culturales. La ventaja de romper con esa identificación es que 

"se acabaría con una guerra lingüística estéril que obliga a ser traidor o mártir en función de la lengua que se hable habitualmente" (J.A. Rodríguez Tous, 26/mayo/1997). 

Precisamente, en el fondo de esa identificación subyace la concepción romántica de la lengua como una "forma de ver el mundo", como un elemento constructor de identidad nacional, idea que es rechazada de plano por los miembros del Foro Babel: 

[...] una patria, una nación o un estado cualquiera yerra cuando piensa que su principal signo de identidad es su lengua particular [...], pues, ante todo, acceder al lenguaje, sea el que sea, diluye hasta la pura anécdota el que la lengua sea románica o semítica, celta, germánica o eslava (J. Llovet, 15/octubre/97). 

Considerar, como hace el nacionalismo puro, que la lengua es la esencia de la comunidad, lo único diferenciador, supone, en efecto, un grave error, máxime en el caso de la sociedad catalana, donde semejante planteamiento supondría excluir de la misma al 50% de sus miembros, es decir, aquellas personas cuya lengua materna es el castellano. El nacionalismo, llevado a sus extremos, suele derivar en un peligroso sectarismo, al considerar como los únicos legítimos y propios determinados rasgos de identidad de una parte de la sociedad. De esos riesgos ha advertido muy gráficamente Jesús Royo (1991): 

La lengua puede actuar como un selector social y equivale a un carnet de ciudadanía. En el extranjero, los obreros inmigrantes pueden ser explotados impunemente porque no son ciudadanos. Aquí [en Cataluña], como no tenemos Estado y no repartimos DNI, la lengua es un identificador equivalente. Pero la finalidad es la misma: si no eres del país, no puedes aspirar a participar en el poder [...]" (cit. en Foro Babel, 1999: 185-186). 

Y, al igual que la lengua, la ideología: 

[Los nacionalistas] están construyendo una Cataluña que divide a los ciudadanos en buenos catalanes, los nacionalistas, y malos catalanes, los que no lo son [...]. Una Cataluña donde al discrepante se le acusa rápidamente de anticatalán (M. Zanón, 21/mayo/98). 

Integrantes y simpatizantes del Foro Babel se sitúan frente a las tendencias nacionalistas, reconociendo en primer lugar que Cataluña es una sociedad plural ideológicamente: 

El nacionalismo al que me opongo es el que mutila y descarta parte de la sociedad plural a la que se aplica: el que quiere dividir la realidad nacional en propietarios y advenedizos, el que pretende inventarse [...] un "extranjero interior" contra el que luchar, el que quiere suprimir y monopolizar, poniendo en peligro la ejemplar convivencia de lo diverso que se da en la vida cotidiana de Cataluña (F. Savater, 15/junio/97). 

También reconoce su pluralidad lingüística: la Cataluña actual es una sociedad bilingüe, donde catalán y castellano son lenguas usadas en un 50% por sus integrantes; se defiende, por tanto, que desde la perspectiva territorial, tan propia de Cataluña es la lengua catalana como la castellana: 

¿Acaso Cataluña no se presenta en la comunidad hispana con toda naturalidad y participa de sus beneficios en Iberoamérica utilizando el castellano? ¿Acaso Editorial Planeta, Aguas de Barcelona, Gas Natural o Freixenet han entrado en el mercado hispano de la mano de Ausias March? (J. Ribas, 4/agosto/98). 

Y desde la perspectiva del individuo, no pocos catalanes reconocen como propias ambas lenguas: 

En mi relación con los otros [...] conversamos en las dos lenguas indistintamente, ininterrumpidamente, mezcladas entre sí en la conversación social y sin conciencia alguna de este cruce constante del habla (N. Amat, 16/junio/97). 

Los responsables culturales del Gobierno catalán actual insisten en separar las dos literaturas autóctonas. Yo sigo sin estar de acuerdo. ¿Cómo voy a dividirme por en medio? ¿Qué parte de mi aliento interior pertenece al aire catalán o castellano? (Ídem). 

Para el Foro Babel, catalán y castellano deben ser, pues, lenguas aliadas, vehículos de transmisión por igual de la cultura catalana. Las leyes deberían reconocer y reflejar esta sociedad plural y diversa: no se considera legítimo imponer desde los poderes públicos un único modelo cultural a una sociedad múltiple y mestiza en sus manifestaciones culturales. Justamente por ello, y en el campo concreto de la enseñanza, el Foro Babel se muestra partidario de un modelo escolar bilingüe, donde tanto el catalán como el castellano sean lengua vehicular de la enseñanza: si Cataluña es una sociedad bilingüe, lo más razonable es proporcionar una educación también bilingüe a los miembros de esa sociedad. De ahí la contundente reacción del Foro ante la Ley de Política Lingüística de 1998, la cual, al convertir al catalán en lengua única de las instituciones catalanas (es la interpretación que el nacionalismo hace de la expresión "lengua propia") y lengua preferente en la Administración del Estado en Cataluña, tiende descaradamente a un monolingüismo oficial que, al margen de las consecuencias jurídicas que ello supone, no refleja la realidad lingüística de Cataluña: 

La democracia consiste en responder a las necesidades actuales de los individuos que componen una determinada sociedad y, para ello, no debe tratar de ser fiel al orden político, cultural y social del pasado, sino atender a las necesidades del presente expresadas libremente por sus ciudadanos a través de sus representantes (F. de Carreras, 19/abril/97). 

Se insiste, pues, en los peligros de anteponer los derechos colectivos o territoriales a los derechos y libertades individuales: 

La razón última de la política son los individuos. También ellos son la razón última de los derechos, aunque los llamemos derechos colectivos. La discriminación consiste en no ver a las personas por sus características individuales, sino por su pertenencia a este o aquel grupo (V. Camps, 28/septiembre/98). 

Tal vez la más clara denuncia de la transgresión jurídica que supone la ley es realizada por uno de los políticos artífices de la Constitución española de 1978, Gregorio Peces-Barba (24/abril/98), quien califica de "ingeniería jurídica desleal" la política lingüística de la Generalitat, que intenta superar indebidamente los límites fijados en el artículo 3º de la Constitución ("El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla") y en el propio Estatuto de Cataluña ("La Generalitat garantizará el uso normal y oficial de los dos idiomas..."). 

Los miembros del Foro Babel subrayan, por otra parte, los beneficios que comporta el bilingüismo: 

A la mayoría de los catalanohablantes no nos importa tener que cambiar de lengua para hablar con quienes se expresan más cómodamente en castellano. No sólo no nos importa, sino que nos parece que ese es el punto enriquecedor del bilingüismo. Un bilingüismo tan espontáneo que debiera ser causa de orgullo, pues seguramente carece de parangón en el mundo (V. Camps, 23/abril/97). 

Un bilingüismo que, en efecto, es asumido de forma natural por la inmensa mayoría de la población catalana, hasta tal punto que se ha llegado a negar que exista un problema lingüístico real en el desenvolvimiento cotidiano de esta comunidad (lo cual es fácilmente observable por cualquier persona llegada de fuera de Cataluña). Esta situación contrasta con lo que sucede en el ámbito político: la intervención en castellano de algún miembro del Parlament ha llegado a ser vista como una intolerable agresión a los políticos y políticas allí presentes. El Foro Babel considera, pues, que las sanciones e imposiciones previstas en la ley para fomentar el uso del catalán suponen una intrusión en el ámbito privado por parte de las instituciones públicas, las cuales nunca deben arrogarse el derecho a intervenir en la expresión personal lingüística. Por todo ello, el Foro estima que esta manía intervencionista de la ley es, antes que efectiva, contraproducente: 

[...] Los ciudadanos de este país vemos cómo se está consiguiendo que una lengua, el catalán, no sólo esté dejando de servir para que la gente que la habla se comunique entre sí, sino que se está (la están) convirtiendo en todo lo contrario, en motivo de agresión y discordia (A. Mª Moix, 30/diciembre/97). 

Pero esta crítica a la imposición coactiva del catalán no implica una propuesta de abandonar esta lengua a su suerte: por el contrario, el Foro Babel defiende con toda claridad que, al ser una lengua minoritaria, el catalán debe ser merecedor de una protección y un trato especial. 

Estas son, en definitiva, las propuestas y los objetivos con que inició en 1996 su andadura el Foro Babel, el cual, como se dijo, no pretende erigirse como una organización política sino como un espacio de debate público donde tratar sin complejos y con total libertad expresiva cuestiones referidas a la lengua y al nacionalismo, temas tabúes hasta entonces en Cataluña. 

En cualquier caso, la existencia del Foro Babel ha estado jalonada de duras críticas y de interesadas interpretaciones por parte de representantes del nacionalismo catalán, que han tachado a esta plataforma cívica de "anticatalanismo" y "españolismo". Así, el artículo de Albert Manent, "Babel, compañeros de viaje" (6/octubre/97), califica a los miembros del Foro Babel como "una amalgama de españolistas químicamente puros, catalanistas no esencialistas, antipujolistas viscerales, profesionales del esnobismo, hijos de falangistas o carlistas de cuyos padres [...] han heredado la fobia contra el nacionalismo catalán". En otras ocasiones, desde las páginas de los periódicos se ha llegado al insulto personal y la difamación de algunos intelectuales miembros del Foro. Planteamientos cercanos a los defendidos por el Foro Babel son también objeto de todo tipo de censura, cuando no de verdaderos ataques a la libertad de expresión; así, recientemente, el 16 de diciembre de 1999, un grupo de estudiantes radicales impidió por la fuerza que se llevara a cabo en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Barcelona un debate sobre el nacionalismo, organizado por la asociación de Profesores para la Democracia, y en el que tenían previsto intervenir el ya citado Aleix Vidal-Quadras (actualmente eurodiputado del Partido Popular) y el profesor Jon Juaristi, debate que finalmente sólo pudo celebrarse mes y medio después en un hotel de la ciudad (El País, 5/febrero/2000). 

Pese a todo, el Foro Babel va creciendo en número de adhesiones y extendiéndose por toda la geografía catalana, con la creación de secciones locales o comarcales del Foro. En la actualidad, y después de más de tres años de existencia, sus objetivos siguen centrándose en el mantenimiento del debate público y la denuncia abierta de las agresiones a los derechos lingüísticos individuales; la consecución del diálogo sereno con los nacionalistas, que aún parece imposible; así como extender la reflexión y el debate a otros fenómenos discriminatorios nuevos que van surgiendo -como en otras tantas sociedades occidentales- también en la sociedad catalana, como el surgimiento de brotes de racismo y xenofobia. 




Referencias bibliográficas

Amat, Nuria (1997). "¿Qué lengua pertenece a quién?" (El País, 16 de junio), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 142-145. 

Camps, Victoria (1997). "La lengua, otra vez" (El País, 23 de abril), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 134-136. 

----- (1998). "Libertad individual, derechos colectivos" (La Vanguardia, 28 de septiembre), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 229-231. 

Carreras, Francesc de (1997). "Lenguas: democracia y libertad" (El País, 19 de abril), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 130-133. 

----- (1998). "¿Qué dice el Foro Babel?" (El País, 29 de julio), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 209-213. Foro Babel. El nacionalismo y las lenguas de Cataluña (1999). Estudio preliminar y selección de textos: Antonio Santamaría. Ediciones Áltera, Barcelona. 

Llovet, Jordi (1997). "Lenguaje, humanidad y patria" (El País, 15 de octubre), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 151-153. 

Lodares Marrodán, Juan Ramón (2000). El paraíso políglota. (Historias de lenguas en la España moderna contadas sin prejuicios). Taurus, Madrid. 

Manent, Albert (1997). "Babel, compañeros de viaje", El País, 6 de octubre. 

Moix, Ana María (1997). "Leyes socialmente peligrosas" (El País, 30 de diciembre), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 157-159. 

Peces-Barba Martínez, Gregorio (1998). "Lamentos en el veinte aniversario" (El País, 24 de abril), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 248-254. 

Ribas, José (1998). "Babel, cultura y democracia" (La Vanguardia, 4 de agosto), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 214-216. 

Rodríguez Tous, Juan Antonio (1997). "Lengua sin patria" (El Mundo, 26 de mayo), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 140-141. 

Royo, Jesús (1991). Una llengua és un mercat. Edicions 62, Barcelona. 

Santamaría, Antonio (1998). "Lengua propia, conducta impropia" (El Viejo Topo, mayo), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 181-197. 

Savater, Fernando (1997). "El nacionalismo obligatorio" (El País, 15 de junio), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 241-243. 

Zanón Simón, Miguel (1998). "Sobre el nacionalismo en Cataluña" (Diari de Tarragona, 21 de mayo), reprod. en Foro Babel (cit.), pp. 198-200.

More information on the Foro Babel can be found at: http://www.forobabel.org 
No está activo el dominio o hay algo raro.-


COMPLEMENTOS
HEMEROTECA - en construcción
http://www.juliovillacorta.com/candidato/Foro%20Babel/hemerote.htm


Desde la izquierda no nacionalista:

Foro Babel - 13 de diciembre de 1996
Viejo Topo, Ajoblanco, etc.


Manifiesto Cero del Foro Babel - 28 de febrero de 1997
En *.doc
http://www.alternativaciudadana.es/documentos/forobabel/documento0.doc
En *.pdf
http://www.alternativaciudadana.es/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=19


Cataluña y el tabú de la lengua
JOSEP RAMONEDA - El movimiento social Foro de Babel irrumpe en la precampaña electoral catalana con un debate sobre identidad - en "El País" del 5-7-98
http://www.elpais.com/articulo/espana/CATALUnA/FORO_BABEL/Cataluna/tabu/lengua/elpepiesp/19980705elpepinac_11/Tes/

BILINGÜISMO
http://tierradegenistas.blog.com.es/?tag=biling%C3%BCismo

Continuará en EL MANIFIESTO II
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/07/el-manifiesto-ii-4410599





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El Manifiesto III

Más sobre el MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN, porque estoy convencida de que el bilingüismo es otra cosa, y además, de que es posible sin restar ni menospreciar la cultura de nadie.



Sobre James Petras
Petras es profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton, New York. Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense y autor de numerosas obras. No es ni Caperucita, ni es el lobo, es un reconocido sociólogo, un referente indiscutible en la izquierda internacionalista.
Genista

Sobre el INFORME PISA
Te dejo el enlace al informe en el pie de este posteo. Observa que Cataluña en general se sitúa sobre la media española, pero en comprensión lectora y redacción, el atraso es alarmante si se tiene en cuenta que la lecto-escritura es una herramienta básica en la adquisición de conocimientos de todas las áreas, e imprescindible durante toda la vida para tener un adecuado desarrollo profesional y cultural.

El sistema educativo en Cataluña impone lo que se llama 'Inmersión lingüística', lo que significa que se cursa desde el inicio en catalán aunque la lengua familiar sea el castellano. Todo se aprende en catalán: la geografía, la música, las ciencias, y el castellano se aprende como idioma. El resultado de este procedimiento está a la vista en el INFORME PISA que pego debajo con datos objetivos.

Este estado de cosas, en la vida diaria, se evidencia en dos situaciones de desventaja para los jóvenes: si fueron educados en catalán, en casa y en la escuela, y en su comarca la lengua de uso es también el catalán, pueden tener un nivel insuficiente de castellano que notarán si desean trabajar o estudiar fuera de Cataluña. Aunque eso se verá con el tiempo, y tampoco es muy frecuente que emigren de su autonomía. Esto lo sabe bien el profesorado universitario y los gabinetes de selección de personal locales y foráneos que tienen que vérselas con horrores sobre el papel y en la oralidad. ¿Quién no ha escuchado a famosos conductores de programas de radio o a diputados, dar ejemplo de su deficiente conocimiento del castellano como si se tratara de una lengua extranjera aprendida en tiempo libre y a los saltos?
Y el otro grupo, en más lamentable situación, es el de los que arrastran durante su escolarización dificultades para alcanzar lo que para los de familia cataloparlante es natural; son muchos los que obtienen calificaciones bajas que les desaniman, los que dejan asignaturas 'colgadas' de un año para otro, los que necesitan profesores de refuerzo que no siempre se pueden permitir, aumenta entre ellos la repitencia, y al fin, muchos abandonan los estudios.

Cuando acaban el bachillerato o los ciclos profesionales y quieren ir a la universidad, necesitan superar una nota mínima para ingresar en la carrera que desean hacer vocacionalmente, si no les alcanza la media obtenida, tendrán que conformarse con una carrera afín como si se tratara de comprar mochilas y no de elegir una profesión para toda la vida. Es fácil, en tan singulares condiciones, no acabar la carrera 'elegida' o no llegar siquiera a iniciarla. Habrá excepciones, como en casi todo, pero esto es lo que abunda en el huerto de la educación en Cataluña.

Por tanto, tener o no buenas calificaciones a lo largo de la escolarización es importante y puede ser definitorio de lo que los jóvenes puedan ser en el futuro, si dependientes de tienda, electricistas, diseñadores, arquitectos o médicos, o apenas tengan la ESO o ni eso; si tendrán más posibilidades de tener trabajos estables o precarios, mejor o peor remunerados.

Petras lo explica con tanta lucidez, que me impresiona que tenga que venir de tan lejos una persona de izquierdas a decir lo que aquí sólo dice la derecha españolista y nostálgica, ahora también Ciutadans y UPyD Unión Progreso y Democracia, y antes, el Foro Babel, en sendas opciones liberales o humanistas. Desde fuera de la hojarasca se ve mejor la realidad en la que navegamos a tientas.

También acierta Petras cuando se refiere a la transacción nacionalista que hacen aquí las cúpulas sindicales y los partidos que se dicen 'progresistas', menudo eufemismo. Tanto es así, que publicaciones digitales de izquierda suelen ser claro ejemplo de esta incoherencia en las esencias. Hablo, por ejemplo, de SIN PERMISO que probablemente para abrir debate, tanto publica a Petras en otros tópicos, pero en el de la lengua prefiere otra reivindicación que de tan nacionalista no se le ve la mano izquierda.
Genista


http://www.elpais.com/recorte/20080421elpepivin_4/XLCO/Ges/20080421elpepivin_4.jpg
El Roto - EL PAÍS - Lunes 21 de abril de 2008





La cuestión del bilingüismo

por James Petras

La lucha por un cambio social progresista en Estados Unidos y en España gira alrededor de reformas políticas, económicas y culturales. Existe en la actualidad un reconocimiento cada vez mayor de que el cambio político y socioeconómico depende cada vez más de la capacidad de los trabajadores para expresar sus demandas y preocupaciones en el idioma en el que lo hacen con mayor facilidad. Es más, la creación de una clase obrera capaz de expresarse y segura de sí misma se basa en la recuperación de su Historia, de su contribución cultural, de la memoria colectiva de sus líderes y movimientos que dieron lugar a la industria y a los servicios que hicieron que la nación prosperase. 

En Estados Unidos, la lucha de los trabajadores hispanos, asiáticos y afroamericanos oprimidos se centra en cambios fundamentales de los programas educativos y sociales. Los manuales de Historia se han escrito de nuevo en muchos sitios para tener en cuenta la experiencia hispana, afroamericana y asiática. Con la misma trascendencia, las guerras culturales han girado en torno a la cuestión del bilingüismo, el derecho de los niños hispanos y asiáticos a recibir la enseñanza en su idioma nativo, sea español o asiático, así como en inglés. La reacción de la derecha angloamericana ha sido la de resistir y oponerse a toda concesión en favor del reconocimiento de un cierto pluralismo y de la diversidad cultural, como forma de retener el poder político y económico. El monolingüismo es el banderín de enganche de la clase étnica dominante en importantes zonas en las que las poblaciones de idiomas español y asiático son mayoritarias o están cerca de la mayoría (California, Texas, la ciudad de Nueva York). 

Una situación parecida se da en Cataluña, donde la clase étnica catalana dominante está imponiendo un sistema monolingüista a la población de habla hispana, incluso en las numerosas ciudades del cinturón de Barcelona en las que la aplastante mayoría de la población y, sobre todo, los estudiantes son hispanohablantes. La tiranía lingüística de la elite catalana se justifica mediante una retórica centralista de la que Franco se habría sentido orgulloso: alusiones a un mítico pasado catalán, la necesidad de una vigorosa nación unificada y, más discretamente, el sentimiento de superioridad y arrogancia típico de todos los grupos étnicos que dominan los principales bancos, las empresas y los puestos de gobierno. 

Los monolingüistas, sea en Cataluña o en Estados Unidos, evocan la imagen de «amenazas» a su integridad cultural y, en el colmo del absurdo, se presentan a sí mismos como «oprimidos» por sus víctimas. Resulta curioso que, mientras los movimientos populares de los grupos de habla hispana y asiática han conseguido importantes avances hacia la educación bilingüe en Estados Unidos, ocurra al contrario en Cataluña: el dogma monolingüista es cada vez más la práctica habitual. Item más, si en Estados Unidos son los sindicatos de profesores progresistas, los movimientos sociales de la izquierda liberal y las confederaciones sindicales los que han asumido un papel abiertamente en defensa de los derechos al bilingüismo y a la cultura de afro-americanos, asiáticos e hispanos, en Cataluña los progresistas (incluidos sindicatos y partidos de izquierda) han respaldado las políticas monolingüistas del autoritario régimen catalán. 

Los Estados Unidos tiene graves problemas étnicos y raciales; en pocas palabras, la sociedad está impregnada de racismo. Pero se admite, y las fuerzas sociopolíticas están divididas y se enfrentan en torno a los temas en conflicto. En Cataluña se da una asombrosa falta de conciencia sobre los derechos de la clase trabajadora de habla hispana, en particular sobre su derecho a recibir enseñanza en su propia lengua. Las consecuencias son desastrosas. Estudiantes que se han criado hablando en un determinado idioma en casa son obligados a estudiar en otro, lo que les hace padecer una situación gravemente desventajosa. Tanto los mexicanos en California como los murcianos y andaluces en Cataluña registran más altas tasas de abandono de los estudios y de fracaso escolar que los estudiantes cuyo idioma nativo es el inglés o el catalán. Quizá se trate precisamente de eso al imponer el monolingüismo: perpetuar las posiciones de privilegio de la población anglo y catalano hablante en la sociedad mientras se relega a «los otros» a puestos de baja categoría, peor pagados, porque les faltan los requisitos de formación exigibles. 

Lo absurdo de esta campaña para catalanizar Cataluña se me reveló hace pocos años, cuando me pidieron que diera una conferencia en la joya de la educación superior en Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra. ¡El patrocinador me preguntó si la pronunciaría en catalán o en inglés! «¿Por qué no en español?», pregunté yo. El profesor respondió que eso era inaceptable. Así que hablé en inglés y me dí cuenta de que menos de la mitad de la audiencia entendía la conferencia, aunque el 100% entendía español. Más tarde pregunté a alguien de la jerarquía universitaria por qué pensaba que el inglés era menos represivo que el español, dado que el imperialismo de Estados Unidos enseñoreaba la OTAN y el imperio financiero de los bancos en Wall Street y Londres. Su respuesta: «Hemos estado oprimidos por los españoles mientras que las grandes empresas angloamericanas son socios nuestros en la modernización de nuestra nación». Rambla abajo, ví «la opresión»: la reconstrucción del Barrio Chino financiada con fondos del Estado, las nuevas, enormes y feas torres de acero y cristal de Plaza Catalunya, los bloques de carísimos pisos nuevos en los alrededores del estadio olímpico en los que viven los oprimidos catalanes. 

Tomé luego el metro a Besós, en Hospitalet, donde los bares rebosaban a primera hora de la tarde de jóvenes en paro que bebían cerveza y todo el mundo hablaba español. ¡Sí, señor! ¡Catalanes oprimidos! Igual que los anglos oprimidos de Beverly Hills o de la parte este de Manhattan, que se quejan de la educación bilingüe. En Estados Unidos, los educadores progresistas que respaldan la diversidad cultural y el bilingüismo han tenido éxito en las grandes ciudades porque los gobiernos locales tienen poder para decidir sobre política educativa. Es indispensable en Cataluña una mayor autonomía municipal para que la mayoría hispanohablante que vive en los suburbios de Barcelona pueda fomentar el bilingüismo en las escuelas. A fin de cuentas, si Pujol puede justificar la autonomía y la autodeterminación catalanas dentro del Estado español, ¿por qué la mayoría hispanohablante de las ciudades de Cataluña no ha de poder exigir también autonomía y autodeterminación en materia lingüística? ¿No es hora ya de que los progresistas catalanes dejen de imitar a la derecha norteamericana? 



James Petras es profesor de Ética Política de la Universidad de Binghamton (EEUU)



Fuente LA FOGATA
http://www.lafogata.org/


La cuestión del bilingüismo - por James Petras
Informe PISA - En TIERRA DE GENISTAS
http://tierradegenistas.blog.com.es/2006/11/06/la_cuestiasn_del_bilingafismo~1299555










Quién es JAMES PETRAS - de REBELIÓN

Durante la década de 60, y antes de licenciarse, James Petras (1937) fue militante de los derechos humanos y líder estudiantil en la Universidad de Berkeley, Estados Unidos. Se doctoró en Filosofía en la Universidad de California. Desde 1960 a 1973 enseñó y dirigió investigaciones en algunos países latinoamericanos, especialmente en Chile, donde colaboró con el gobierno de Salvador Allende. Luego del golpe de Estado de Augusto Pinochet, Petras fue miembro del Tribunal Russel sobre la represión en América Latina, junto a Julio Cortázar y Gabriel García Márquez.

En las décadas del 70 y 80 participó activamente en el movimiento de derechos humanos que combatió las torturas y desapariciones provocadas por las dictaduras latinoamericanas, y escribió para renombrados periódicos de izquierda: Le Monde Diplomatique, New Left Review, Monthly Review. Entre 1982 y 1984 fue director del Instituto de Estudios Mediterráneos de Atenas. Petras también enseñó en la Universidad de Pennsylvania y fue director del Proyecto de Estudio del Desarrollo Latinoamericano en el Instituto de Administración Pública de la misma universidad. Actualmente es profesor en la Universidad del Estado de Nueva York en Binghamton.

Entre los temas de toda su producción intelectual, especializada en la problemática latinoamericana, se destacan sus reflexiones sobre el conflicto entre clases sociales, el imperialismo, el Estado, la revolución, la transición a la democracia, y otros. En la actualidad tres temas son los que ocupan su atención: las rivalidades entre las distintas potencias imperialistas (Estados Unidos, Japón y Europa), el repliegue de los intelectuales críticos durante la década del 80, y las contradicciones del socialismo de mercado.

Sin embargo, Petras vincula mucho estos temas al fenómeno del imperialismo. El autor define al ?estado imperial? (identificado sobre todo con Estados Unidos) como el "que impone nuevas reglas que moldean el comportamiento de los demás Estados". Ahora bien este "estado imperial" responde a las demandas y los intereses de sus capitalistas que tratan de desplazar el capital hacia el exterior a fin de realizar actividades lucrativas a nivel mundial. En su libro, Globaloney, afirma que "de las 500 empresas más grandes del mundo, vehículos de circulación de capitales como instrumento de la globalización, el 49% son norteamericanas, el 37% son europeas y el 10% son japonesas". En este sentido, el término "globalización" vendría a ser un sustituto de "imperialismo": "el concepto de globalización entró en la jerga periodística para describir el fenómeno de expansión de capitales y de empresas norteamericanas, europeas y japonesas conquistando espacios económicos"

Este análisis está profundamente vinculado con un problema muy actual para los países latinoamericanos: las políticas de ajuste estructural que se vienen aplicando por recomendación de los organismos de crédito internacional (FMI y Banco Mundial)

Según el autor, las políticas del FMI, aunque aparentaran tratar con problemas específicos, técnicos de la balanza de pagos de cada país, buscaban remodelar la economía global: se centraron en el cambio del papel del Estado en la economía y la expansión de las relaciones de mercado.

Petras es terminante a la hora de analizar las consecuencias de la aplicación de esas políticas: "Las elites locales e internacionales se han beneficiado mucho del ajuste estructural. Las deudas privadas las ha asumido el Estado, los bancos acreedores han recibido miles de millones, las organizaciones de las clases trabajadoras han sido aplastadas o dramáticamente debilitadas mediante la represión y las consecuencias económicas del ajuste. El ajuste estructural sería una forma de lucha de clases con otro nombre, organizando un cambio drástico en términos de poder de clases en beneficio de los ricos y privilegiados".

http://www.rebelion.org/autores.php?id=11


EL MANIFIESTO I
* Discurso de Boadella del 3 de octubre de 2007 en la presentación del PRO - Plataforma previa a la constitución de Unión Progreso y Democracia (UPyD), hoy conocido como el partido de Rosa Díez
* Manifiesto por la lengua común
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/06/el-manifiesto-i-4410357


EL MANIFIESTO II
LA INCIDENCIA DEL "FORO BABEL" EN LA SOCIEDAD CATALANA
por Mª Luisa Calero Vaquera
Universidad de Córdoba (España)
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/07/el-manifiesto-ii-4410599


La lengua sin palabras
por Nuria Amat
Además:
* Bibliografía sobre la lengua como sistema de modelización desde el poder
* No me llamo José Luis
* Feria de Francfort 2007
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/06/la-lengua-sin-palabras-4410950


BILINGÜISMO en TIERRA DE GENISTAS
http://tierradegenistas.blog.com.es/?tag=biling%C3%BCismo


Las desigualdades del sistema educativo a través del estudio PISA 2003
por Gerard Ferrer Esteban; José Luís Castel Baldellou y Ferran Ferrer Julià
Publicado por Revista de Educación
Instituto de Evaluación. Ministerio de Educación y Ciencia

Los autores son miembros del Grupo de Análisis de Políticas Educativas y de Formación (GAPEF) del Departamento de Pedagogía Sistemática y Social de la Universitad Autónoma de Barcelona


Resumen:

La equidad en el ámbito educativo es uno de los parámetros que caracterizan la evaluación desarrollada por el estudio PISA de la OCDE. En este sentido, la explotación y el análisis de los resultados de PISA es importante en la medida que contribuye a detectar y definir aquellos elementos y aspectos del sistema educativo que inhiben o fomentan las situaciones de desigualdad educativa. En el presente artículo se aborda el complejo tema de las desigualdades educativas en el ámbito territorial de Cataluña, desde tres perspectivas: en primer lugar, exponiendo una revisión de la literatura sobre desigualdades educativas vinculadas al proyecto PISA; en segundo lugar, analizando la situación de Cataluña desde una perspectiva internacional; y finalmente, desarrollando un análisis interno del sistema educativo en Cataluña.

TEXTO DEL INFORME PISA

Las desigualdades del sistema educativo a través del estudio PISA 2003 en *.pdf
http://www.revistaeducacion.mec.es/re2006/re2006_22.pdf

Revista de Educación
http://www.revistaeducacion.mec.es/re2006_21.htm


INFORME PISA - RECOPILACIÓN DE NOTICIAS
http://www.stecyl.es/prensa/041207_ag_informe_PISA_2003.htm

España a la cola - INFORME PISA 2003 - Editoriales de prensa
http://www.stecyl.es/opinion/041208_op_edtoriales_PISA2003.htm


Vicenç Navarro demana una televisió catalana "bilingüe"
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/10/20/vicenas_navarro_demana_una_televisias_ca~3168391


Apoya el bilingüismo, apoya a Cristina Peri Rossi
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/30/apoya_el_bilingafismo_apoya_a_cristina_p~3062983









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Capitalismo del desastre: estado de extorsion

Capitalismo del desastre: estado de extorsión

El mundo se nos va volvolviendo tan ajeno y tan inhóspito, que pronto seremos los hombres, los terrestres mismos, los que mirando y señalando al planeta más remoto digamos: "¡Mi casa! ¡Mi casa!
Rafael Sánchez Ferlosio - En Vendrán más años malos y nos harán más ciegos



Capitalismo del desastre: estado de extorsión


por Naomi Klein





Desde que el petróleo sobrepasó los 140 dólares el barril, hasta los locutores de derechas más furibundos se ven forzados a demostrar su credo populista dedicando una porción de sus programas a machacar a las compañías petrolíferas. Algunos han ido tan lejos como para invitarme para mantener una amistosa charla sobre un insidioso nuevo fenómeno: ?el capitalismo del desastre?. La cosa marcha bien... hasta que empieza a torcerse.

Por ejemplo, el locutor ?conservador independiente? Jerry Doyle y yo mantuvimos una conversación perfectamente amistosa sobre las turbias compañías aseguradoras y la ineptitud de los políticos cuando ocurrió lo siguiente: ?Creo que hay una sistema para abaratar rápidamente los precios?, anunció Doyle. ?Hemos invertido 650 mil millones de dólares para liberar a una nación de 25 millones de personas. ¿No va siendo hora de que reclamemos algo de petróleo a cambio? Deberían de haber un montón de camiones cisterna, uno tras otro, formando un atasco en dirección al Túnel Lincoln, el apestoso Túnel Lincoln, en hora punta, cada uno de ellos con una nota de agradecimiento de parte del gobierno iraquí... ¿Por qué no vamos y cogemos sencillamente el petróleo? Nos lo hemos ganado liberando un país. Puedo arreglar el problema del precio del petróleo en diez días en vez de en diez años.? 

Había un par de problemas con el plan de Doyle, por supuesto. El primero es que estaba describiendo el mayor latrocinio de la historia mundial. El segundo, que llegaba demasiado tarde: ?nosotros? ya estamos robando el petróleo de Irak, o al menos estamos en el momento cumbre de ello. 

Han pasado diez meses de la publicación de mi libro, La Doctrina del Shock: el auge del capitalismo del desastre, en el cual argumento que el método preferido para reformar el mundo de acuerdo con los intereses de las corporaciones multinacionales es actualmente el de explotar sistemáticamente el estado de miedo y desorientación que acompaña a la población en momentos de shock y crisis. Ahora que el mundo está siendo sacudido por múltiples shocks, parece un buen momento para ver cómo se está aplicando la estrategia.

Los capitalistas del desastre han estado ocupados: desde los bomberos privados que actuaron en los incendios del norte de California, a los desposeedores de tierras tras el ciclón Burma, a la nueva ley sobre la vivienda abriéndose paso hacia el Congreso. La ley no habla demasiado sobre las viviendas asequibles, desplaza la carga del impago de hipotecas a los contribuyentes y asegura a los bancos que proporcionan malos préstamos conseguir algunos pagos en devolución por los mismos. No sorprende que se la denomine en los pasillos del Congreso como el ?plan Credit Suisse?, en honor a uno de los bancos que, generosamente, la propuso.

El desastre de Irak: ?si lo rompe lo paga?

Pero estos casos de capitalismo del desastre son bastante amateurs en comparación con lo que se está llevando a cabo en el ministerio del petróleo iraquí. Empezó con la adjudicación de contratos fuera de subasta a ExxonMobil, Chevron,Shell, BP y Total (aún no se han firmado, pero continúan siendo válidos). Pagar a las multinacionales por su bagaje técnico no es algo raro. Sí lo es que estos contratos vayan casi invariablemente a compañías petrolíferas que se dedican a su distribución, y no a las que se dedican a explorar, producir y guardar la riqueza procedente de la explotación de estos recursos combustibles y liberadores de dióxido de carbono. Como apunta el experto en petróleo londinense Greg Muttitt, los contratos sólo tienen sentido según las informaciones de que las grandes compañías petrolíferas han insistido en el derecho a poder rechazar contratos otorgados para producir en los campos de petróleo iraquíes, dirigiéndolos. En otras palabras, aunque otras compañías podrán pujar por los contratos en el futuro, serán éstas quienes siempre los ganarán.

Una semana después de que no se anunciaran acuerdos fuera de subasta, el mundo pudo ver el precio real del petróleo. Después de años presionando a Irak en la trastienda de la opinión público, el país ha abierto repentinamente a los inversores seis de sus mayores campos petrolíferos, que reúnen en conjunto casi la mitad de sus reservas. De acuerdo con el ministro del petróleo iraquí, se empezarán a firmar contratos a largo plazo a lo largo de este año. Aunque ostensiblemente bajo el control de la Compañía Nacional de Petróleo Iraquí (CNPI), las empresas extranjeras mantendrán el 75% del valor de los contratos, dejando el 25% restante a sus socios iraquíes. 

Este tipo de porcentaje no tiene precedentes en los estados árabes y persas ricos en petróleo, en los que el control mayoritariamente nacional del petróleo fue una victoria decisiva en las luchas anticoloniales. Según Muttitt, la suposición hasta ahora era que las multinacionales extranjeras traerían el desarrollo a los nuevos campos petrolíferos en Irak, no que tomarían aquellos cuya producción ya está en marcha y en consecuencia requieren una inversión técnica mínima. ?La política era la de asignar estos campos a la Compañía Nacional de Petróleo Iraquí por completo?, me explicó. Este cambio supone una inversión de aquella política, ya que da a la CNPI solamente un 25%, en vez del 100% acordado.

Así pues, ¿qué es lo que hace que contratos tan pésimos como ésos sean posibles en Irak, un país que tanto ha sufrido? Irónicamente, es el sufrimiento de Irak -su crisis sin fin- la base para un acuerdo que amenaza con drenar de su tesoro nacional su principal fuente de ingresos. La lógica es como sigue: la industria petrolífera de Irak necesita expertos extranjeros porque los años de sanciones punitivas la privaron de nueva tecnología, y la invasión, y la violencia que la siguió, la degradaron todavía más. E Irak necesita urgentemente producir más petróleo. ¿Por qué? Por la guerra, una vez más. El país está en ruinas, y los miles de millones repartidos en contratos fuera de subasta a las compañías occidentales no han conseguido reconstruir el país. Ahí es donde aparecen los nuevos contratos fuera de subasta: lograrán recaudar más dinero, pero Irak se ha convertido en un lugar tan peligroso que se debe inducir a las compañías petrolíferas para que éstas se arriesguen a invertir. De se modo la invasión de Irak crea limpiamente el argumento para el saqueo ulterior. 

Muchos de los arquitectos de la guerra de Irak ya ni siquiera se preocupan en negar que el petróleo fue el motivo principal para desencadenarla. En el programa To the Point de la National Public Radio [Radio Nacional Pública], Fadhil Chalabi, uno de los principales consejeros iraquíes de la administración Bush antes de la invasión, describió recientemente la guerra como un ?movimiento estratégico de los EE.UU. y el Reino Unido para tener una presencia militar en el Golfo con la que asegurar en el futuro las reservas [de petróleo].? Chalabi, que ejerció de viceministro del petróleo y se reunió con las compañías petrolíferas antes de la invasión, describió este movimiento como ?un objetivo fundamental.? 

Invadir países para apoderarse de sus recursos naturales es ilegal según la Convención de Ginebra. Esto significa que la gigantesca tarea de reconstruir la infraestructura en Irak -incluyendo su infraestructura petrolífera- es responsabilidad financiera de los invasores. Son ellos quienes deberían ser forzados a pagar las reparaciones. (Recuérdese que el régimen de Saddam Hussein pagó 9 mil millones de dólares a Kuwait en concepto de reparaciones por la invasión del país en 1990.) En cambio Irak está obligado a vender el 75% de su patrimonio nacional para pagar el precio de su propia invasión y ocupación ilegal.

El shock del precio del petróleo: o nos dais el Ártico o nunca volveréis a conducir

Irak no es el único país involucrado en un atraco petrolífero. La administración Bush está atareada en la labor de usar una crisis relacionada -la del alza del precio del combustible- para reavivar su viejo sueño de perforar el Refugio Natural Ártico (Artic National Wildlife Refuge, ANWR en sus siglas inglesas). Y de perforar la costa. Y también de explotar las reservas de petróleo bituminoso de la cuenca de Green River. ?El Congreso tiene que enfrentarse a una dura realidad?, dijo George W. Bush el 18 de junio. ?A menos que los miembros del congreso estén dispuestos a aceptar los dolorosos precios del combustible actuales, o puede que aún más altos, nuestra nación debe producir más petróleo.?

Habla el Presidente como Extorsionador en Jefe, apuntando a la cabeza de su rehén (nada menos que el país entero) con el surtidor de gasolina: o me dais la ANWR o todo el mundo tendrá que pasar sus vacaciones en el patio trasero de su casa. El último robo del presidente-cowboy.

A pesar de las pegatinas de ?Perfore aquí y ahora y pague menos?, perforar en la ANWR tendría un impacto apenas discernible en las actuales reservas petrolíferas mundiales, como sus defensores bien saben. El argumento de que podría provocar una reducción de los precios del petróleo no está basado en la economía pura y dura sino en el psicoanálisis de mercado: perforar ?enviaría un mensaje? a los empresarios del petróleo de que aún queda más petróleo, y esto haría que empezasen a bajar los precios.

Se siguen dos puntos de este razonamiento. El primero, es el intento por mentalizar a los hiperactivos empresarios de qué es lo que ocurre realmente en el gobierno de la era Bush, incluso en medio de una emergencia nacional. El segundo, es que nunca funcionará. Si hay alguna cosa que podamos predecir del reciente comportamiento del mercado del petróleo es que el precio va a seguir subiendo, no importa cuántas nuevas reservas se anuncien.

Tomad por ejemplo el enorme boom que está teniendo lugar en las famosas reservas de petróleo bituminoso de Alberta. Con tales reservas de petróleo bituminoso, conocidas también como ?arenas petrolíferas?, ocurre lo mismo que con los otros emplazamientos propuestos por Bush para la perforación: son cercanos y seguros, pues el Tratado para el Libre Comercio en Norteamérica (NAFTA en sus siglas inglesas) contiene una cláusula que impide a Canadá cortar el suministro a Estados Unidos. Sin hacer mucho ruido, el petróleo de estas fuentes en gran medida sin explotar ha estado fluyendo hacia el mercado en tal cantidad que ahora Canadá es el mayor proveedor de petróleo de los Estados Unidos, por encima de Arabia Saudí. Entre el 2005 y el 2007, Canadá aumentó sus exportaciones a los Estados Unidos en casi 100 millones de barriles. A pesar del significativo crecimiento de estas reservas seguras, los precios del petróleo han ido en aumento durante todo este tiempo.

Lo que se esconde tras la campaña de perforación de la ANWR no es de hecho otra cosa que pura estrategia del shock: la crisis del petróleo ha creado las condiciones con las que es posible vender una política antes invendible, pero desde luego altamente rentable.

El shock del precio de los alimentos: o modificación genética o hambruna

Ligada estrechamente al precio del petróleo encontramos la crisis alimentaria global. No sólo los elevados precios del petróleo hacen subir los precios de los alimentos, sino que el boom de los biocombustibles ha desdibujado la frontera entre comida y combustible, expulsado a los agricultores de sus tierras y alentado una especulación rampante. Muchos países latinoamericanos han insistido en que se reexamine la pujanza de los biocombustibles como alternativa a los combustibles fósiles y en que se reconozcan los alimentos como un derecho humano y no como una mercancía más. El subsecretario de Estado de los Estados Unidos John Negroponte tiene en cambio otras ideas al respecto. En el mismo discurso en que trataba de vender el compromiso de EE.UU. en la ayuda alimentaria de emergencia pidió a los países que bajaran sus ?restricciones a la exportación y elevadas tarifas? y eliminaran ?las barreras para el uso de las innovaciones tecnologías en la producción animal y vegetal, incluyendo la biotecnología.? Hay que reconocer que esta amenaza era más sutil que las anteriores, pero el mensaje era claro: los países pobres harían mejor en abrir sus mercados agrícolas a los productos norteamericanos y sus semillas genéticamente modificadas. En caso contrario se arriesgan a perder su ayuda.

Los cultivos genéticamente modificados han aparecido de súbito como la panacea para la crisis alimentaria, al menos según el Banco Mundial, el presidente de la Comisión Europea -?valor y al toro?, vino a decir- y el Primer Ministro británico Gordon Brown. Y, claro está, según las empresas del agribusiness. ?No se puede alimentar hoy al mundo sin organismos genéticamente modificados?, declaró recientemente Peter Brabec, presidente de Nestlé, al Financial Times. El problema con este argumento, al menos por ahora, es que no hay pruebas de que los organismos genéticamente modificados aumenten la producción de los cultivos, sino que más bien la disminuyen.

Pero si incluso hubiera una varita mágica con la que resolver la crisis alimentaria global, ¿querríamos que estuviese en manos de los Nestlés y Monsantos? ¿Cuál sería el precio a pagar por que la empleasen? En los últimos meses Monsanto, Syngenta y BASF han estado comprando frenéticamente patentes de las llamadas semillas ?todoterreno?, un tipo de plantas que pueden crecer incluso en la tierra agostada por la sequía o salada por las inundaciones. 

En otras palabras: plantas modificadas para sobrevivir a un futuro de caos climático. Ya sabemos hasta qué punto está dispuesta a llegar Monsanto a la hora de proteger su propiedad intelectual, espiando y demandando a los granjeros que se atrevan a guardar sus semillas de un año para el otro. Hemos podido ver cómo las medicaciones patentadas contra el VIH impiden salvar a millones de personas en el África subsahariana. ¿Por qué los cultivos ?todoterreno? patentados iban a ser diferentes?

Mientras tanto, entre tanta charlatanería excitante sobre nuevas tecnologías perforadoras y genéticas, la administración Bush anunció una moratoria de hasta dos años en los proyectos federales para la investigación en energía solar, debido a, aparentemente, preocupaciones medioambientales. Nos vamos acercando a la frontera final del capitalismo del desastre. Nuestros dirigentes no invierten en tecnologías que nos prevengan de una manera efectiva de un futuro climáticamente caótico, y en vez de eso se deciden a trabajar codo con codo justamente con quienes traman planes cada vez más endiablados para aprovecharse de las desgracias ajenas.

La privatización del petróleo iraquí, el aseguramiento de los cultivos genéticamente modificados, la reducción de las últimas barreras comerciales y la apertura de los últimos refugios naturales a la explotación privada... no hace mucho estos objetivos eran conseguidos uno tras otro mediante corteses acuerdos comerciales presentados con el pseudónimo de ?globalización?. Ahora esta agenda completamente desacreditada está obligada a cabalgar sobre las espaldas de crisis cíclicas, vendiéndose a sí misma como la medicina que curará de una vez por todas el dolor del mundo. Naomi Klein es autora de numerosos libros, incluido el más reciente The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism. 

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero



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El Manifiesto IV

"Nación no es sinónimo de raza. La pequeña Suiza, tan sólidamente construida, cuenta con tres lenguas, tres o cuatro razas, dos religiones. Una nación es una gran asociación secular (no eterna) entre provincias congéneres que forman un núcleo y alrededor de las cuales se agrupan otras provincias ligadas las unas a las otras por intereses comunes, o por antiguos hechos aceptados y transformados en intereses."
Ernest Renan - En "Segunda carta a Strauss" en ¿Qué es una nación?



Recuerdo el final de una conversación interesante y distendida.
Dijo Genista: -Barcelona es una bellísima ciudad, sobria, austera y elegante. 
Dijo el fino y culto librero: -Sí, al menos el Ensanche lo es, también la zona alta... lástima la mucha construcción barata de los 50/60 para que viviera el aluvión...
Genista: -¿El 'aluvión'?
El elegante librero: -El inmigrante español que vino a matarse el hambre.
Genista: -¿'Inmigrante' '''español'''?
El librero nacionalista: -Ha sido el 2º castigo de Franco... el 1º fue la guerra, el 2º, la SEAT y llenarnos el país de gente de fuera.
Genista, perpleja, soltó su acostumbrado 'rollo' humanista, pagó el gran mapa de Barcelona que luego clavó en el despacho, se despidió con obligada cortesía, y jamás volvió a pisar la elegante papelería de la Esquerra de l'Eixample. Era 1991. El mapa sirvió para no andar a tientas en más de un sentido, y el librero clasista y/o nacionalista independentista, fue la impronta de una larga lista de discursos semejantes en el trabajo, en la universidad, en la política, en el sindicato, la sala de espera del médico de cabecera, la cola del mercado, en la habitación del hospital... y la lista sigue, aunque debo reconocer que siempre es pronunciado con máxima corrección, con cierta timidez o prudencia, y casi en la intimidad que esta genista suele inspirar.
Gracias a todos ellos pude saber rápidamente entre quiénes hallaría a mis amigos y entre quiénes no.



Sobre el MANIFIESTO POR LA LENGUA COMÚN, y convencida de que el bilingüismo es otra cosa, y además, de que es posible sin restar ni menospreciar la cultura de nadie.
Genista





INMIGRACIÓN, NACIONALISMO y RACISMO
El caso catalán
por Antonio Santamaría *
2003

Si bien es cierto que en todas partes cuecen habas (como se ha demostrado sobradamente en El Ejido), las declaraciones xenófobas y racistas de la primera dama catalana y del anciano ex-President del Parlament de Catalunya han revelado que en parte de la clase política catalana se hallan presentes ideas de esa calaña, cuyo lejano origen rastrea aquí Antonio Santamaría. ¿Quieren aprovechar el fenómeno de la inmigración para echar mano del peor nacionalismo populista y xenófobo? ¿Por qué los líderes de la izquierda catalana se esfuerzan en taparle las vergüenzas a Barrera? «...aquí, en Cataluña, hay de momento dos comunidades que se observan o se maljuzgan, que se acusan mutuamente o se disculpan, se valoran o se desprecian» (...) [2003]






         Las declaraciones xenófobas de la primera dama catalana, Marta Ferrusola, seguidas por el libro y las manifestaciones racistas del ex-President del Parlament de Catalunya y dirigente histórico de ERC, Heribert Barrera, desataron un vendaval de críticas y abrieron un interesante debate en la sociedad catalana sobre el concepto democrático de ciudadanía y sobre las relaciones entre nacionalismo y racismo. La coincidencia de ello con la aplicación de la contestada reforma de Ley de Extranjería y por la situación creada por el encierro de unos 700 sin papeles en varias iglesias de Barcelona, confiere una mayor relevancia al tema. Las opiniones de Barrera-Ferrusola no son nuevas, ni siquiera originales y se inscriben en estricta continuidad con una tradición de más de un siglo de antigüedad. Una historia poco conocida, que en parte ya está escrita, y que en el futuro nos proporcionará valiosas claves para comprender la evolución de los componentes étnicos del nacionalismo catalán. 


I. Crónica de un escándalo

Ferrusola

El martes 20 de febrero de 2001, Ferrusola pronunció una anodina conferencia en un acto organizado por La Caixa de Girona ante un público mayoritariamente femenino, de edad madura y convergente. Según el corresponsal de lujo de El País, Antoni Puigverd, «todo cambió a la primera pregunta del respetable: ¿qué opina de la inmigración?». La primera dama se transfiguró y entonó «un discurso visceral que fluyó entre indignado y contenido, con abundantes exclamaciones (...) No sé si pretendía conquistar al auditorio. Era algo más íntimo lo que le impulsaba a hablar hasta convertirse en una inconsciente vecina de Le Pen».(1) 

Para la primera dama, Cataluña se enfrenta, a «un alud muy distinto de las emigraciones de 50 años atrás» porque «la inmigración que ahora llega tiene una religión y una cultura distinta y quieren que se respete». Por ejemplo, a los kurdos embarrancados en la costa francesa no basta con acogerles y alimentarles, sino que encima «tiene que ser con su comida». Andando el tiempo, «las iglesias románicas ya no servirán y servirán las mezquitas» y no hará falta esperar mucho: «Ahora mismo esos los tenemos encerrados en las iglesias de Barcelona». La situación es peor que durante la gran emigración de los 60 -al fin y al cabo los andaluces son tan católicos como los catalanes, aunque la expresión cultural de su religiosidad sea distinta- y la lengua se puede aprender. La asimilación lingüística se rebela el factor esencial del proceso de «integración» del inmigrante y de su incorporación a la plena catalanidad. Así, Ferrusola expresó sus temores de que la inmigración actual aprenda únicamente el castellano y se sume a la masa de andaluces y extremeños, a los que dedicó estas palabras, mostrando una parte ínfima del dedo gordo: «esa gente saben hablar el catalán muy bien y no hay que ceder ni así». Una actitud beligerante que ilustró con una anécdota de la infancia de sus hijos, cuando los llevaba al parque: «Hoy no puedo jugar, madre, todos los niños son castellanos». 

Un problema cuya raíz se halla en la baja natalidad de los catalanes y agravado porque las insuficientes ayudas van a parar precisamente a los extranjeros que «tienen poca cosa, pero lo único que tienen son hijos (...) Mi marido dice que hay que tener tres hijos, pero (...) las ayudas sólo son para esa gente que no saben lo que es Cataluña. Sólo saben decir: dame de comer». La primera dama alertó sobre el peligro que se cierne contra la esencia del país: «Si los catalanes no nos preocupamos por Cataluña, los otros la destruirán. Todas las baterías apuntan contra Cataluña. Estamos retrocediendo no cinco, sino 19 o 20 años», en manos de una gente que «quieren imponer sus cosas. Ahora bien, nosotros seguiremos con la lengua: que la hablen». 

El aluvión de críticas no se hizo esperar; desde la sociedad civil, Cáritas denunció la falsedad de los datos sobre la ayuda a los inmigrantes y SOS Racismo la acusó de caer en la «Xenofobia y en la descalificación genérica de los inmigrantes». Los sindicatos UGT y CCOO calificaron las declaraciones de propias de una persona de «mentalidad intolerante, nacionalcatolicista y excluyente». 

Entre los partidos políticos las reacciones fueron diversas. El PP no desaprovechó la ocasión y expresó su preocupación porque en el entorno de Pujol haya «personas que están haciendo un discurso contradictorio y preocupante» en esta delicada materia. Una toma de posición un tanto cínica, pues el 9 de febrero, días antes de las polémicas declaraciones de la Ferrusola, aunque esto no se sabrá hasta un mes más tarde, Alberto Fernández Díaz, presidente del grupo popular, tramitó una proposión no de ley ante el Parlament de Catalunya para que la Generalitat promueva la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas y vele «para que la enseñanza de las religiones, la demanda de las cuales no llega al 0,5%, no desplace la enseñanza católica». Una propuesta que va en el mismo sentido que las polémicas declaraciones de Ferrusola. (2) 

Desde la izquierda, el PSC no quiso cargar las tintas y pasó de puntillas sobre el tema, aunque se mostró preocupado por «el modelo de catalanismo que continúa necesitando enemigos exteriores en lugar de apostar por la convivencia» y ERC advirtió sobre la «alarma social» que generaban estas manifestaciones. IC-V fue la formación más coherente al exigir a Pujol que se posicionase claramente y se desmarcase de las opiniones de su esposa. 

Para comprender la situación hemos de tener en cuenta una norma no escrita de los códigos de conducta del nacionalismo catalán: existen cosas que se piensan o se comentan en el círculo más íntimo, pero que jamás se dicen en público, pues si se dicen estalla el escándalo. Una doble moral «farisaica», por utilizar la expresión de Oriol Malló y Alfons Martí, que resulta una peculiar adaptación nacional-catalana de la doble moral victoriana de las burguesías conservadoras. (3) 

En este sentido, desde distintos sectores se aplaudió «farisaicamente» la actitud valiente de la primera dama, que rompiendo los tabúes y moldes, se atreve a decir lo que piensa, sin pelos en la lengua. Ferrusola, por su parte, ante la presión mediática y política, da marcha atrás y matiza sus primeras declaraciones diciendo que «no pretendían herir ningún tipo de sensibilidad» y asegura que siempre ha defendido una sociedad «acogedora y que diese un trato justo a la inmigración». 

Mas, Pujol

El escándalo experimentó una súbita e inesperada subida de nivel cuando los máximos responsables de la Generalitat justificaron las declaraciones de Ferrusola. Primero, Artur Mas, sucesor oficial de Pujol y flamante conseller en cap, que dicen las malas lenguas contó con el apoyo incondicional de la primera dama en toda la operación, disculpó a su mentora el miércoles con el argumento de que sus ideas «son compartidas por miles de personas». 

Dos días después, el President Pujol no puede sustraerse a la presión y, en declaraciones a la emisora Ona Catalana (23/2/01), defiende el derecho a opinar de su consorte, con idéntico argumento que su delfín, «lo que piensa Marta Ferrusola es lo que piensan la mayoría de ciudadanos» y alabó su valentía, pues «no se puede dejar de lado la opinión pública» y saber tener en cuenta sus reacciones a veces negativas respecto a la inmigración. En este sentido, justificó el apoyo de CiU a la Ley de Extranjería y se mostró sensible a los temores de un sector de la población que quieren «mantener la identidad» del país amenazada ante la oleada inmigratoria. 

La gravedad que supone que los máximos responsables políticos del país le hagan un guiño tan descarado al racismo y la xenofobia hace sonar las alarmas. Así, Josep Ramoneda, un agudo observador de la política catalana, formula estas inquietantes preguntas: «Todos sabemos que CiU vive una crisis de fin de etapa (...) ¿En el vértigo de la pérdida del poder estará la clave de su empeño en dar naturalidad a las declaraciones de Ferrusola? ¿Quieren aprovechar el fenómeno de la inmigración para echar mano del peor nacionalismo populista y xenófobo? Puede que esta estrategia les diera votos, pero sería una grave irresponsabilidad que marcaría para siempre al que se va y al que llega» y finaliza el artículo con una vibrante apelación político-moral al President: «Dudo que sean mayoría los que piensan como Ferrusola. Tengo mejor opinión de mis conciudadanos. Pero si fuera así, la opinión de la mayoría no justifica nada cuando es xenófoba y, por tanto, antidemocrática, y la obligación de un político democrático es luchar contra la xenofobia -aunque pueda costarle votos-, explicar su sinsentido y desarrollar políticas que refuercen la cohesión social. Pujol, a quien le gusta tanto la pedagogía política, tenía una buena oportunidad de practicarla explicando por qué su mujer está profundamente equivocada». (4) 


Heribert con Barrera

No se habían apagado los ecos del affaire Ferrusola, cuando el martes 27 de febrero salta a la palestra Heribert Barrera, con motivo de la publicación del libro Qué pensa Heribert Barrera, fruto de una larga entrevista con el periodista Enric Vila y trufado de manifestaciones xenófobas y racistas (5). Una obra que estaba prevista fuera presentada por Jordi Pujol en persona, el jueves 1 de marzo en el Ateneo Barcelonés, una entidad que Barrera había presidido. Todos los grandes diarios catalanes reproducen amplios pasajes del libro y de sus abundantes declaraciones a los medios de comunicación: 

«Si continúan las corrientes migratorias actuales Cataluña desaparecerá (...) Eso claro está si la entendemos como una nación, con su lengua, su cultura y su historia y no como un simple territorio (...) ¿Hasta qué punto el asimilacionismo español triunfará por cuestión de número? No lo sé. Tengo la esperanza de que quizá podamos aguantar , que podremos ir integrando a la población de origen español y la llegada de los de fuera de España. Ahora bien, no lo veo seguro». Pero resulta «evidente que cualquiera que quiera españolizar Cataluña tiene interés en que la inmigración venga hacia aquí. Es una fórmula muy eficaz». 

El discurso de Barrera guarda numerosos puntos de contaco con el llamado etnodiferencionalismo de Alain de Benoist y la Nouvelle Droite francesa de los 70: «Para mí el significado antiguo del racismo es el que vale. Es decir, racista es aquel que cree que hay razas superiores a otras o acepta discriminaciones en función de la raza. Pero cuando el señor Haider dice que en Austria hay demasiados extranjeros no está haciendo ninguna proclama racista. Quiere decir que quiere preservar la sociedad austríaca tal como a él le gusta, tradicional, lo que resulta imposible desde el momento en que se incorpora un número considerable de extranjeros». Barrera, que cree que existe una base genética que determina las características de las razas humanas , como la inteligencia, rechaza el multiculturalismo y el mestizaje: «A mí que me digan qué ganamos nosotros porque ahora se bailen tantas sevillanas. No ganamos absolutamente nada. Ni con tener tantas mezquitas y con que haya un porcentaje más alto de musulmanes». Cataluña no ganó nada con la emigración española de los 60: «Aquí vivieron un poco mejor, trabajaron, se les pagó y no creo que nosotros les debamos nada a ellos ni ellos deben agradecernos nada a nosotros (...) El país en conjunto creo que salió perdiendo. Encontraría muchos argumentos. Ahora mismo tenemos escasez de agua. Si en vez de ser seis millones fuéramos tres, no tendríamos este problema». Para Barrera, preservar la diversidad cultural consiste en mantener la existencia separada de las etnias en sus respectivos nichos identitarios, sin mezclas, ni impurezas. 

Ante la magnitud de la tragedia, el líder de IC-V, Joan Saura, exige a Pujol que no asista a la presentación del libro, una petición a la que después se suman el PP y el resto de partidos. Sin embargo, el President se mantiene en sus trece y el mismo jueves declara a una emisora que acudirá al acto «porque puede presentarse un libro desde la discrepancia». 

Inesperadamente, los mismos inmigrantes objeto de tan duras descalificaciones se convierten en sujeto activo y toman el protagonismo concentrándose ante el Ateneo Barcelonés horas antes de la presentación. Ante el temor de incidentes, la Editorial Proa comunica la suspensión del acto y se producen duros duelos verbales entre partidarios de Barrera e inmigrantes. La cosa no acaba aquí, otro grupo de sin papeles les espera frente a la céntrica emisora de la cadena SER, y le increpan con gritos de «racista y fascista». En la entrevista, emitida para toda España, Barrera, que se negó a hablar en castellano, se presentó como una «víctima» de los medios y calificó la situación «propia de república bananera» que «grupos de inmigrantes sin papeles» presionasen con éxito hasta conseguir la suspensión de un acto al que iba a asistir el President de la Generalitat. Su actitud provocadora a la salida de la radio propició que los incidentes continuaran en las Ramblas. 

ERC, cuyo congreso estaba a punto de celebrarse (17 y 18 de marzo), se encontró ante una situación delicada, tanto por la relevancia iconográfica de Barrera como símbolo histórico del partido, como sobre la posición de esta formación respecto a la Ley de Extranjería, que Barrera considera demasiado blanda. De hecho PSC, IC-V y ERC se han unido para presentar recurso de inconstitucionalidad contra la citada ley, que fue rechazado por un voto de diferencia del bloque PP-CiU. En un primer momento, su portavoz parlamentario, Josep Huguet, se desmarcó del apoyo a Haider y aseguró que las ideas de su ex-presidente sobre los peligros de la inmigración para la identidad catalana eran «opiniones personales» que «no se corresponden con las posiciones del partido». No obstante, reinvindicó la figura histórica de Barrera, al que la senilidad había trastornado, y pidió «que no se criminalice la opinión de la gente que tiene miedos». En el desarrollo del escándalo, las juventudes y otros sectores del partido piden la expulsión o la apertura de un expediente disciplinario contra su ex presidente; una iniciativa que la dirección, en vísperas del congreso, desestima. El líder de la formación, Josep Lluís Carod-Rovira, que tiene que comparecer a diario ante los medios para contrarrestar la orgía de declaraciones de don Heribert, prefiere no plantear el fondo de la cuestión y desviar la atención con el socorrido recurso de atribuir el escándalo a una operación del españolismo más rancio que se aprovechaba de la chochez de Barrera para destruir el nacionalismo catalán igualado a racismo. El catalanismo siempre ha sido democrático, integrador y progresista; por el contrario, el españolismo siempre ha sido imperialista, racista y excluyente, como demuestra la actuación del alcalde de El Ejido. «¿Qué se puede esperar de un pueblo que eligió el Día de la Raza como fiesta nacional?» -preguntó ante las cámaras de TV3 en el programa Ágora. 

Una trinchera defensivo cuyos ejes ideológicos fueron expuestos con gran claridad y precisión por uno de los ideólogos y publicistas más reputados del nacionalismo catalán, el historiador Joan B. Culla i Clará.(6) ERC acabará planteando, en un patético esfuerzo por conciliar los extremos, una polémica propuesta para seleccionar a los contingentes de inmigrantes en los países de origen a los que se aleccionaría sobre la realidad nacional del país de acogida. 

La actitud del PSC, Pasqual Maragall, fue de una gran suavidad, siempre comprensivo e ingenuamente «sorprendido» de que Barrera, un político al que tanto aprecia, pueda defender estas tesis. En un extraño ejercicio de funambulismo lamentó que el acto se hubiera suspendido. «No es una buena noticia que no hable, la mala noticia es que piense lo que piensa». Una tibieza que le costó las críticas de intelectuales como Francesc de Carreras ante «el ruidoso silencio de Maragall que ha desaprovechado otra ocasión para hacer pedagogía democrática» o, en el mismo sentido, de Ramoneda y la requisitoria del líder de IC, Joan Saura, «se han hechado en falta voces que condenaran más claramente» la deriva xenófoba de algunos sectores del nacionalismo. 

Aquí, tanto Maragall como Carod-Rovira no pueden alegar ignorancia, pues este discurso integrista era de sobras conocido, al menos desde hace más de 20 años. Por ejemplo, en 1980, en otro libro Barrera utilizaba casi exactamente las mismas palabras que ahora: 

«Hemos de eliminar todos los complejos de culpabilidad, todas las relaciones de subordinación, todos los intentos de paternalismo. Tiene que quedar claro que en la situación actual hay dos comunidades, las dos comunidades no tienen nada que agradecerse. La inmigración no ha significado para Cataluña ningún beneficio a fin de cuentas (...) Para Cataluña habría sido preferible otro tipo de desarrollo que no requiriese esta inmigración masiva (...) Tendríamos menos problemas respecto al paro, la estructura de las empresas, la concentración en el área metropolitana de Barcelona, menos problemas respecto de algunos productos naturales como el agua, menos problemas de destrucción del medio ambiente» (7). 

La cuestión a dilucidar es doble: ¿por qué los líderes de la izquierda catalana se esfuerzan en taparle las vergüenzas a Barrera?, ¿por qué hace veinte años las mismas manifestaciones no provocaban ningún escándalo y no impidieron que Heribert Barrera fuese el primer presidente del Parlament de Catalunya y socio político de Pujol de 1980 a 1987 y ahora sí? 

Para más inri sale a la luz un oscuro episodio de la juventud del veterano político; según diversas fuentes, Barrera, Alexandre Cirici Pellicer y un sector de jóvenes nacionalistas exiliados en la zona de Vichy impulsaron la toma de contactos con los nazis para explorar la posibilidad de crear un estado catalán en el marco del Nuevo Orden que, al parecer, Josep Tarradellas cortó en seco. (8) 


Epílogo

Jordi Pujol, consumado maestro de ceremonias de la política catalana, quiso cerrar la crisis y deshacer la ambigüedad y el peligroso coqueteo con la xenofobia que duraba ya diez días. Una hora después de la anulada presentación, convoca una rueda de prensa para dar lectura a una declaración oficial donde, aunque alabó la trayectoria política de Barrera como demócrata y antifranquista, mostró «su desacuerdo profundo» con sus tesis y sin citarlas, se desmarcó de las de su esposa. Pujol señaló que los objetivos de la política sobre la inmigración deben ser «la integración de las personas, la cohesión social y la convivencia ciudadana». Los inmigrantes deben conocer y exigir que se respeten sus derechos, pero también deben cumplir con sus deberes, que son los mismos que los del resto de los ciudadanos. Además, han de aceptar que el país receptor posee una identidad propia que los recién llegados deben respetar». Éstos, a su vez, tienen el derecho de «reclamar que su estilo de vida no sea alterado sustancialmente y que no sea amenazada su identidad como colectividad». Para subrayar sus distancias Barrera y Ferrusola, quiso dar una imagen optimista de Cataluña que ha superado pruebas muy difíciles para construir «una sociedad de convivencia y progreso individual y colectivo». El President de la Generalitat concluyó que el país no podía perder, este «tesoro» cívico que habían levantado todos, «los seis millones de catalanes», que invita a mirar con confianza y «autoestima» el futuro. 


II. Teoría de la raza humana

Los orígenes del pensamiento racial catalán arrancan de la década de 1880, en plena Renaixença, con la aparición de los primeros estudios etnográficos y raciológicos de Sampere i Miquel, J. M. Batista i Roca y especialmente Pompeu Gener. Para el historiador, Joan Lluís Marfany, uno de los mejores conocedores de este periodo, el catalanismo no se aparta de la pauta marcada por el resto de nacionalismo de finales del XIX, «el racismo los impregna a todos, como impregna toda la cultura de la época». (9) 

Ya en la obra de Valentí Almirall Lo catalanisme (1886) se elabora una distinción de las diferencias entre el «carácter» castellano y catalán que se aproxima mucho a la «teoría racial de la nación catalana» que Pompeu Gener sería el primero en enunciar en su influyente libro Herejías (1887). Existe una raza catalana, de origen ario-gótico, superior al resto de pueblos peninsulares, de raíces semíticas. Mientras los catalanes reconquistaron pronto sus territorios y entraron bajo la benéfica influencia aria de los francos, Castilla pasó largos siglos dominada por los semitas «árabes y bereberes» lo que explica la radical diferencia y la incompatibilidad de ambos pueblos. Joaquim Casas Carbó en 1891 en sus Estudis d'etnografia catalana utilizará argumentos filológicos para demostrar el irrefutable origen ario de los catalanes. (10) 

Unas ideas que pasan a formar parte del corpus doctrinal del naciente catalanismo. En marzo de 1899 se produce un gran escándalo que recuerda vivamente al que un siglo después ha protagonizado Barrera; además, ambos se suceden en el mismo escenario del Ateneo Barcelonés. El doctor en medicina Bartomeu Robert, recientemente nombrado alcalde de Barcelona por designación real, a instancias del político catalanista Durán i Bas y del primer ministro conservador Francisco Silvela, pronunció el día 13 en la citada institución la primera de una serie de conferencias tituladas La rassa catalana. En una sala abarrotada, el doctor Robert disertó sobre la heterogeneidad racial de la Península motivada por las invasiones germánicas y semitas. Utilizando los métodos de la frenología sobre las medidas del cráneo tan de moda en la época, distinguió tres áreas raciales: braquicéfalos de cabeza redonda de las regiones del Atlántico, dolicocéfalos o cráneo alargado de las regiones mediterráneas y mesicéfalos, mezcla de ambos en la España central. Se desencadenó una fuerte polémica en la prensa madrileña y catalana sobre el tema, que los medios catalanistas atribuyeron a una interpretación maliciosa del discurso del doctor Robert, cuyas palabras no habían querido ofender, ni mucho menos enfrentar, a Castilla y Cataluña por la cuestión del cráneo. Una polémica, además, decían que atizada interesadamente por la oligarquía centralista y corrupta de Madrid para desacreditar el catalanismo. Finalmente, la segunda conferencia del médico-político, aunque estaba anunciada en los diarios, fue suspendida. (11) 

Lo cierto es que en las publicaciones nacionalistas de la época como Tralla, Cut-cut, La Esquella de la Torratxa, La Nació Catalana... abundan artículos y cartas titulados «Moros mal qu'els pesi», «Sí, hi ha rasses», «Contra'ls els semites» o firmados «Un que li repugnen els castellans»; la lista es inacabable. Los castellanos son calificados de «bereberes de la Península», cuyo temperamente muestra su «afinidad con todos los pueblos semitas», y que resulta incompatible con las características «europeas» de la raza catalana, una dominación que estrangula las posibilidades de desarrollo económico de la patria. Otro prócter del catalanismo, Joan Bardina, dedicó una larga serie de conferencias divulgativas sobre el tema donde se va conformando la imagen de una España «africana» agrícola, burocrática y semita, frente a una Cataluña «europea», industrial y aria; para Domingo Martí i Juliá resulta una cuestión «de higiene social» impedir la entrada de «elementos personales, intelectuales, morales y políticos degenerados y producto de razas inferiores y además decadentes». 

Marfany cree que la principal función del racismo catalanista, como en todos, es denunciar la presencia de miembros de otra «raza», causante de todos los males de la sociedad. El catalanismo «se inventa un problema castellano y divulga la teoría de una inmigración castellana» que viene a Cataluña para vivir a expensas de una riqueza que no han contribuido a crear y, lo que es más grave, a causar unos problemas sociales que de otro modo no existirían. Sobre este humus ideológico, Enric Prat de la Riba, el arquitecto del catalanismo político, reformulará estas ideas, puliendo sus aristas más biológicas y racistas; así, los catalanes no son una «raça antropológica», sino una «raça histórica». Las naciones son distintas porque la raza, pero sobre todo la historia, las han hecho diferentes. La «castellanización» de Cataluña sólo es «una costra sobrepuesta, una costra que se cuartea y salta, dejando salir intacta, inmaculada, la piedra indestructible de la raza». 

En el análisis de Marfany, la categoría tierra es la que da sentido a todo, «un auténtico fundamento sólido e inmutable» y donde nacen o van a parar «todas las teorizaciones de la nación catalana (...) Es la tierra, en definitiva, la que hace la nación». Bonaventura Riera en 1899 desarrollará este tema en el artículo L'anima del catalanisme. La tierra es como una esponja que recoge las razas, asimila a los hombres y les informa de una misma fisonomía, una tierra que hace hablar a los hombres la misma lengua y tener las mismas costumbres. Así, siguiendo esta lógica, «si fuera posible hoy exterminar a todos los catalanes poblar nuestra tierra de gente de otros países, dentro de un plazo más o menos remoto volvería a existir el pueblo catalán tal y como lo conocemos ahora».(12) 


Demografía e inmigración 

Paralelamente, a finales del XIX, una serie de tratadistas y médicos de orientación higienista y natalista, católicos y antimaltusianos como Escudé Bartolí, García Faria, Joan Viura, Josep Blanc, A. Planelles... alertan sobre los peligros del descenso de la natalidad y fecundidad catalana. Según Josep Termes estos tratadistas consideran la baja natalidad un síntoma de decadencia moral y la inmigración como algo inevitable, pero sin «connotaciones étnicas y lingüísticas». La obra de P. Nubiola (1906) marca la transición, un cambio que se verifica con R. Boquet (1916), que defiende «la regeneración de la raza y de la estirpe catalana» y se completa con la obra de otro médico, el doctor E. Puig i Sais, El problema de la natalitat a Catalunya. Un perill gravíssim per a la nostra pátria (1915), que apunta los riesgos de que la inmigración pueda descatalanizar el país y defiende la necesidad de aumentar el número de «catalanes de raza pura» (13). 

La oleada inmigratoria de los años 20 y 30 procedente de Murcia y Almería suscitó un intenso debate político, social y sindical. Un tema recurrente en los diarios de sesiones del Ayuntamiento de Barcelona, en el Parlament de Catalunya, en la prensa y en todo tipo de publicaciones y que, generalmente, plantean un diagnóstico negativo sobre el impacto de la iinmigración sobre la lengua y cultura catalana. Un ejemplo extremo de ello es el radical Daniel Cardona; en el artículo La ocupació castellana concibe la inmigración como arma de una guerra contra Cataluña y por ello cada patriota debía llevar «una browning en cada bolsillo para hacer respetar nuestro derecho y nuestra dignidad de catalanes ofendidos por una sumisión vergonzosa». (14) 

Otra muestra notable de este clima es el manifiesto Per la preservació de la raça catalana (1934) firmado por prohombres del catalanismo como Alcobé, Batista i Roca, Pompeu Fabra, Jaume Pi i Sunyer, Nubiola, Puig i Sais o Vandellós, entre otros y que alerta de los peligros de la inmigración, cuyas graves consecuencias «nos pueden hacer pensar en la transformación o retroceso de la capacidad genética». Una inmigración incontrolable, y como no se puede impedir «la mezcla de razas» -en el sentido político de la palabra-, se propone sentar las bases de una política catalana de población a través de la Societat Catalunya d'Eugénica que estudie las características de la «mezcla» y los mecanismos de «defensa de la nostra raça».(15) 

En la obra de Pere Mártir Rosell i Vilar se hallan las posiciones más racistas y xenófobas. Veterinario de profesión, director de los Servicios de Ganadería de la Mancomunitat y posteriormente diputado al Parlament como representante del ala radical de ERC, publicó en 1917 el folleto Diferéncies entre catalans i castellans. Les mentalitats específiques donde se deduce de las grandes diferencias entre ambos pueblos que la mezcla conduce a la degeneración biológica. La exposición sistemática de su pensamiento se halla en su obre cumbre, Raça (1930); la raza constituye la única fuente de cultura y debe mantenerse pura evitando el mestizaje que propicia la inmigración. Rosell i Vilar intenta construir una teoría política del hecho nacional catalán donde la raza es el factor fundamental de cohesión colectiva y donde cualquier alteración racial constituye un peligro, y acaba exponiendo su plan de mejora de la raza catalana, como subrayan Malló y Martí, tomado directamente de sus experiencias sobre la mejora genética del ganado. 

El economista Josep Antonio Vandellós i Solá es el autor más destacado del nacionalismo catalán sobre la inmigración. Primero en su serie de artículos en La Publicitat entre 1927 y 1933 y después en sus libros Catalunya, poble decadent y La inmigració a Catalunya, ambos de 1935, realiza una interpretación global e ideológicamente sesgada de los dos grandes hechos fundamentales de la demografía catalana: la baja natalidad y la fuerte corriente migratoria procedente del resto de España. Las estadísticas muestran que si siguen estas tendencias se llegará a la esterilización de la «raza» catalana. Ciertamente, la inmigración es imprescindible para el desarrollo industrial; sin embargo, a nivel cultural y racial ésta amenaza con diluir el patrimonio espiritual de Catalunya. Vandellós distingue entre la población de Valencia, Baleares y Aragón, fácil de asimilar por sus afinidades culturales y lingüísticas de la procedente de Murcia y Andalucía, que suponen un peligro de «descatalanización de la patria». Ante esta situación, el autor plantea una propuesta que recuerda vivamente a la que ahora ha formulado ERC: el gobierno autónomo, que lamentablemente no tiene competencias en el tema, debe seleccionar y regular los contingentes de mano de obra inmigrada. 

Tampoco la izquierda catalana de estos años se libra del discurso xenófobo y racista. Antoni Rovira i Virgili, considerado uno de los pioneros del catalanismo de izquierdas, en sus artículos en La Publicitat de los años 20 y 30 y en su libro La nacionalització de Catalunya (1914) plantea que la relación entre Cataluña y Castilla (por España) está marcada por «una irreductible oposición espiritual», con dos visiones del mundo antagónicas. La inmigración resulta un factor objetivo de «descatalanización» y propone una decidida política de defensa de la lengua y la asimilación lingüística de los inmigrantes para esquivar este peligro. Otro nacionalista de izquierdas como Aymá i Baudina distingue «entre los obreros auténticos que pasan hambre en silencio» y «los vagos forasteros que hablan siempre en castellano», contra los que propone «vigilancia a la entrada de la ciudad y energía por parte de las autoridades». (16) 

Gabriel Alomar, fundador de la Unió Socialista de Catalunya (USC), escribe en 1932, refiriéndose a estos inmigrantes: «Son los que fuerzan una igualdad hacia abajo, los que por falta de necesidades superiores se contentan con cualquier salario y llenan el trágico vacío interior con truculencias negroides. Son la base del lerrouxismo y para la labor paciente y constructora no son útiles». Comunistas heterodoxos como Jordi Arquer o Joaquim Maurín, que fundarán el Bloc Obrer i Camperol (BOC), también alertan sobre los peligros del proletario inmigrante analfabeto poco formado políticamente, proclive al anarquismo y alejado del hecho nacional catalán. Así Arquer escribe en 1932: «Todos esos jabalíes -ninguno catalán- sólo especulan sobre la masa española que vive en Cataluña (...) gentes no educadas políticamente y cargadas de prejuicios sobre la cuestión catalana y que aún no han tenido tiempo de ser asimilados. Pero esas masas no son un peso específico ni es posible con ellas formar una organización sólida». Un punto de vista semejante al de Maurín, en 1928: «El ascenso del anarcosindicalismo a partir de 1917 es debido principalmente a la afluencia de peonaje a Barcelona atraído por la prosperidad industrial. Los fenómenos morbosos que posteriormente se producirán son producto de esta circunstancia. El proletariado catalán, que no tiene nada de anarquista, fue incapaz, ante el alud, de asimilar toda la gran masa. Fue impotente para dominar la invasión. El número se impuso a la calidad (...) No es casualidad que los «ases» del anarquismo en Barcelona, los Pestaña, Buenacasa, Picos, Rico, etc., no sean catalanes» (17). 

Son raras las excepciones que escapan a esta profunda corriente. Desde la izquierda, puede rastrearse en la obra de Rafael Campalans, de la USC, que, en 1923, publicó El socialisme i el problema de Catalunya, un alegato a favor de la integración cultural de la inmigración. La nación catalana es «el grupo de hombres que viven en Cataluña y tienen una voluntad colectiva de convivencia y progreso, vengan de las tierras que vengan (...) a los que son hijos de Cataluña y los que han nacido sometidos aún a la esclavitud del caciquismo». Desde la derecha el canónigo tradicionalista Carles Cardó escribía en 1934: «Destruido el mito de la nacionalidad como un hecho de orden racial fundado en la unidad de la sangre y establecido que la nacionalidad es un fenómeno cultural que puede unir perfectamente individuos de las razas más distintas (...) es preciso reforzar nuestra potencia asimilatoria. Entonces veríamos que no sólo no perderíamos nada, sino al contrario, ganaríamos mucho (...) el cruce de razas y culturas diversas da resultados magníficos» (18). 


III. Integración / Asimilación

Con la victoria del franquismo, el debate sobre la cuestión de la inmigración queda congelado. Jordi Pujol, que aunque se doctoró en medicina nunca ejercerá la profesión, será uno de los primeros en replantear el tema en sus artículos de 1957 y 1958, recogidos en el libro La inmigració, problema i esperança de Catalunya, editado posteriormente (19). Una cuestión que desarrollan en la década de 1960 autores como Jordi Nadal, J. Maluqueri Sostres o J. A. Badia Margarit y que tendrá una amplia resonancia ciudadana a partir de 1964 con el best-seller de Francisco Candel Els altres catalans (20). 

Sería excesivamente prolijo detallar la evolución del desarrollo de este debate interminable que continúa hasta nuestros días. Aquí, sólo apuntaremos los ejes de la redefinición ideológica del nuevo discurso nacionalista y que tiene su precedente histórico en ciertos pasajes de Rovira i Virgili o Campalans. La pertenencia a la patria deja de ser una cuestión biológica, de raza, de emanación directa de la tierra, sino un fenómeno cultural, histórico, antropológico. Además el término raza ha quedado contaminado semánticamente después de los horrores del nazismo y del proceso de (des)colonización. En este contexto, el concepto de etnia tomado de la antropología vendrá a sustituir a la desprestigiada noción de raza. Como escribe Marc Aureli Vila en 1965, «los catalanes no somos una raza sino una etnia» y como es la «regla general» entre todas «las nacionalidades europeas se singulariza por su lengua (...) Basar la nacionalidad en la sangre de los que la integran es simplemente absurdo» (21). 

Pujol, en la obra citada, que no utiliza el término de etnia, sino el más clásico de poble, nació, seguido del adjetivo catalá / catalana, distingue entre el «tradicional concepto de asimilación» -estático y negativo- que define como «la aceptación total, sin aportación propia y sin protagonismo por parte de los inmigrantes, de la cultura y la forma de vida de la sociedad que los recibe», del nuevo concepto de «integración» -dinámico y positivo- que «tiene un sentido total. Integración, por tanto, social, política y humana, no sólo cultural o lingüística (...) que no quiere decir aceptación del marco social de la sociedad receptora. Puede justamente querer decir rechazo, combate por el cambio social». Retomando el discurso de Vicens Vives, que concibe Cataluña como tierra de paso y crisol de mestizaje donde se han fundido los pueblos, Pujol predica la existencia de un «núcleo integrador esencial» que entronca la categoría mágica de tierra de la tradición del catalismo. El enorme movimiento migratorio, «excesivo» y descontrolado, producido por «la presión del subdesarrollo español», cambiará sin duda «mentalmente» y en las costumbres, y quizá lingüísticamente -al menos de momento- la fisonomía del país; esto no supone ninguna contradicción con el «proceso dialéctico que ha de ser la integración» pues «el hecho permanente, el esencial núcleo integrador, es el catalán. Vienen -y han venido- migraciones de occitanos, aragoneses, murcianos, andaluces, castellanos... de peones, de funcionarios, incluso de ejército de ocupación, pero el hecho permanente -evolutivo y abierto a la innovación, pero permanente-, el hecho permanente, la roca firme es siempre el catalán. Si un día no fuese así, los hombres que habitasen este rincón de la península, fuera cual fuese su origen, dejarían de ser un pueblo, dejarían de tener un pueblo» (p. 36). 

En esta clave se explican las contradicciones de su discurso, como se hace evidente en su doble respuesta a la pregunta ¿qué es ser catalán? Mientras, por un lado, «catalán es todo hombre que vive y trabaja en Cataluña" (p. 42), por otro, «Ahora bien, la lengua es un factor decisivo de la integración de los emigrantes en Cataluña. Es el más definitivo. Un hombre que habla catalán y habla catalán a sus hijos, es un catalán de pura cepa» (p.83). 

Según Pujol, «todos los hombres tenemos un derecho inalienable, un derecho al que no podemos renunciar: formar parte de un pueblo capaz de darnos una coherencia espiritual y mental». Castilla no ha estado a la altura de su misión asimiladora: «Estuvo muy cerca. Fue a finales del siglo XVIII. Cataluña lo aceptaba. Los espíritus, la situación política, cultural y mental, todo lo favorecía. Pero a Castilla le faltó impulso. Porque, así como para destruir hay suficiente con ser más fuerte que el otro, (...) en cambio, para asimilar bien es preciso ser superior al otro. Y Cataluña era superior a Castilla en cuanto a impulso vital y energía interior; era superior en casi todo lo que no fuera poder político. Castilla no pudo aprovechar su oportunidad. Hoy la situación es otra. Castilla continúa siendo incapaz de asimilar a Cataluña, pero tiene fuerza suficiente para intentar destruirla, que es lo que está haciendo». La prueba eficiente de ello se halla en: «Andalucía es un país víctima de una asimilación destructora. Quien más lo sufre es el hombre andaluz, que es una prueba viviente de cómo los hombres necesitan un pueblo seguro de sí mismo, un pueblo sólido y bien definido en sus valores fundamentales: el hombre andaluz no es un hecho coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido.» (pp. 66-65) 

La solución pasa por integrar a ese «hombre destruido» en una comunidad nacional-popular abierta, acogedora, que reconstruya su identidad y su humanidad; ayudándole en su difícil tránsito de su vieja condición social de jornalero a la de obrero industrial, y a su nueva condición nacional de catalán y ex-andaluz. Llegados a este punto, Pujol rinde un elogioso tributo político al PSUC que «después de un largo período -y esto también es cierto y se ha de decir- de haber actuado en términos no precisamente pro catalanes, ya hace tiempo que tiene una política catalana de signo netamente positivo y que concretamente en este campo de la inmigración juega la carta de la integración. De integración quizás más política y de inserción social que propiamente, aunque también lingüística o cultural. En cualquier caso, es una aportación muy importante a lo que podríamos llamar reconstruir de la unidad básica de Cataluña. (p.45). 

J. Maluquer precisará notablemente esta diferenciación conceptual en torno al par adaptación/asimilación, distinguiendo entre «adaptación», que concibe como el proceso de acomodación de los campesinos analfabetos procedentes de una sociedad atrasada, agrícola y rural, a una sociedad moderna, urbana e industrial, al de «asimilación», que verifica la integración de los inmigrantes en esta sociedad como conjunto nacional-cultural. 
La propuesta de catalanismo católico renovado e integrador que representa Pujol y en cierto modo la del PSUC vía Candel, despierta la crítica del sector fundamentalista. Así, el dirigente de la organización clandestina de carácter independentista Front Nacional de Catalunya (FNC), Manuel Cruells, publica en 1965 el libro Els no catalans i nosaltres, una respuesta al sentimentalismo de Candel y al nacionalismo light de Pujol: «O Jordi Pujol no se ha expresado bien, o no lo entiendo... Integrar es más que convivir. Convivir supone dos comunidades que buscan una forma de relación, integrar supone que una comunidad se diluye dentro de la otra. ¿Hay voluntad y fuerza de absorción entre los catalanes? ¿Hay voluntad de ser diluidos entre los inmigrantes? Si pedimos la integración es que de momento sólo convivimos o malconvivimos. O sea que, aquí, en Cataluña, hay de momento dos comunidades que se observan o se maljuzgan, que se acusan mutuamente o se disculpan, se valoran o se desprecian» (...) «No se compra ni se vende esto de ser catalán, pero sí que gana. Y no serán catalanes hasta que hablen como nosotros, hasta que no hagan suyas nuestras necesidades... hasta que no se sientan heridos cuando vean despreciadas las cosas de Cataluña (...) Es preciso admitir de grado o por fuerza esta masa excesiva de forasteros. Los tenemos y no lo podemos evitar, tampoco podemos expulsarlos; además, es una mano de obra que necesitamos; por tanto los hemos de digerir, aunque a veces resulten indigestos. Ni tan sólo podemos evitar que crezcan» (22). 

La cuestión de la integración de los inmigrantes continuó, desde el punto de vista nacionalista, siendo objeto de gran interés por parte de sociólogos, demógrafos, antropólogos y todo tipo de especialistas de las ciencias sociales. Entre la gran cantidad de documentos destacan los trabajos, en clave integración / asimilación, de Esteve i Fabregat, Strubell, Botey, Solé y Recolons. (23)


La crítica marxista del modelo nacionalitario 

La posición aparentemente moderada, centrista de Pujol se hará hegemónica en la sociedad catalana y, desde la izquierda, sólo encontrará la crítica de algunos, pocos, intelectuales marxistas. 

Por un lado, la publicación en 1967 de la obra de Jordi Solé Turá Catalanisme i revolución burguesa desencadenará una amplia y agria polémica; el autor, desde una perspectiva gramsciana, rechaza los mitos de una nación eterna e inmutable y muestra cómo el catalanismo es un movimiento cuyo origen se explica por «las diferencias estructurales entre Cataluña y el resto de España» y por el fracaso de la burguesía catalana, «incapaz de imponer su orden en toda España, incapaz de llevar a cabo, en una palabra, su revolución burguesa» y esta contradicción es la que explica que «un gran sector de la burguesía catalana se lanzó en manos del catalanismo. En el momento en que se están forjando los mitos de un catalanismo popular y de izquierdas, el sólido trabajo de Solé Turá resulta peligroso, pues pone sobre el tapete la matriz conservadora y reaccionaria del catalanismo y la obvia utilización política por parte de la burguesía de la lengua y la nación. (24) 

Por otro lado, intelectuales cristiano-marxistas como Juan N. García Nieto y Alfonso Carlos Comín o Antoni Jutglar 25 y Antoni Peréz González realizan una crítica de fondo de los presupuestos ideológicos de la doctrina de la "integración". Aquí, nos detendremos en el ensayo de Pérez González, Problemática sociológica de la integració dels inmigrants (1968), que constituye una de las más lúcidas y aún insuperadas críticas a los entonces nuevos planteamientos del nacionalismo catalán. La izquierda política -primero el PSUC, después el PSC- harán suyos en distinto grado el «imperativo categórico» de la integración / asimilación a la tierra, lengua y cultura catalanas propuesta por los intelectuales catalanistas de la década de los 60 y por Pujol 26. 

Pérez González expone con gran brillantez sintética los «cinco presupuestos dogmáticos implícitos e indiscutibles que hay que admitir sin juicio crítico y a falta de los cuales todo el edificio integracionista se derrumbaría»: 



1. La «bondad intrínseca de la integración», que hace del «no integrado (...) un enfermo inadaptado, como un asocial». 

2. La «absoluta plasticidad de lo humano» en manos de una concepción de la cultura que «puede modelar e integrar totalmente a todo hombre (...) se prescinde de que el hombre normal es normativo, es decir, capaz, no solamente de asumir normas sociales, moldes culturales y valores tradicionales, sino también de rechazarlos y, sobre todo, de crear nuevos». 

3. La «posibilidad y conveniencia de una integración mística, no crítica, de orden propiamente mágico» que ignora las «mediaciones objetivas (estructuras económico-sociales y socio-culturales), cuando son éstas realmente las que definen el contenido humano de aquella área territorial y las que determinan la forma de inserción real de cada hombre en esta área». 

4. La «visceral convicción de la inferioridad del Otro, del ?innegable?, es decir, del inmigrante. Se da por supuesto que los inmigrantes no pueden aportar con ellos unos valores propios que, todo y siendo específicamente no catalanes, sean capaces y merecedores de enriquecer y modificar los de la ?sociedad receptora?. Se establece así una imaginaria y extraña dialéctica catalanidad-inmigración en la que el único polo activo y positivo es la ?catalanidad?, de manera que al inmigrante le corresponderá siempre integrarse en todo aquello -y asumir todo aquello- sea lo que sea, que es positivo por el hecho de ser catalán, y desprenderse de todo aquello que es negativo porque no es catalán: p.e., la lengua propia, si es la castellana o el propio folklore si es andaluz». 

5. El «carácter determinante de la lengua catalana en tanto que promotora de vida ?comunitaria? y, por tanto, de ?integración?. Simplificando la compleja valoración del hecho lingüístico y omitiendo sus implicaciones sociológicas, se otorga a la lengua el poder de crear, de manera entre mística y mecánica, una nebulosa conciencia común que afecta a todos los que la hablan... Así es como se llega a un imperialismo de la lengua en tanto modeladora del individuo y creadora de la conciencia común que implica que, como dice Maluquer i Sostres, la ?comprensión y dominio de la lengua? aparezca automáticamente como el índice principal de la integración de los inmigrantes.» (pp. 83-87) 

Estos cinco presupuestos «son el soporte de un lenguaje esencialista a base de abstracciones, de una terminología trascendentalista que somete la realidad histórico-social concreta y en marcha a un proceso de sublimación y abstracción mistificadores. Se trata de un bloque de conceptos ?esenciales?, faltos de sentido histórico y de sensibilidad que reflejan lo que J. Gabel denomina ?ilusiones de la totalidad?, caracterizadas por la ?ilusión de una homogeneidad de estructura y de voluntad que no existe en la realidad?. Así, se nos habla de ?una plena incorporación? de los inmigrantes ?bajo los aspectos econímico, social y cultural? y también de una integración en la sociedad receptora considerada globalmente y esto en particular bajo el aspecto nacional-cultural». (p.88) 

En el capítulo de conclusiones, Pérez González recomienda como una tarea «indispensable, en primer lugar, una visión crítica de la noción de ?cultura nacional?, base sustentadora del ?aspecto nacional-cultural? que se pretende asuman los inmigrantes como una paga y señal de la ?integración?. Por un lado, es preciso desvelar críticamente la mitología implícita en una definición unitarista y trascendental del concepto de ?cultura nacional?, concebido erróneamente como un continuo histórco perdurable. Y por otro lado, prolongando este ejercicio de realismo crítico, es preciso mostrar como, desde un punto de vista sociológico, la ?cultura nacional? -en tanto que fenómeno o producto histórico y en tanto que concepto que intenta traducir estos fenómenos- se inscribe en la dinámica de las sociedades de clase, que son las que le dan su sentido real. En segundo lugar, es preciso someter también a juicio crítico la hipótesis, científicamente gratuita e inverificable, de una radical subordinación del proceso histórico-social de una colectividad a un principio nacionalitario determinante el cual, como si se tratase de un mecanismo de relojería, daría lugar en todo tiempo y coyuntura a un mismo encadenamiento fatalista: lengua y cultura-pueblo-nacionalidad-nación. Un nacionalismo de este tipo desvaloriza, no solamente la realidad, históricamente objetivada, de la lucha de clases, sino también el derecho humano y fundamental de sociabilidad». 

Finalmente, el autor señala que la «temática integracionista está animada por una devoción casi religiosa respecto a los ?rasgos diferenciales? o particularismos catalanes, acompañada de un gran miedo a que se pierdan o degraden a causa de la inmigración. Nos referimos a ese voluntarismo diferencialista desmedido que, inspirado en un etnocentrismo a veces ingenuo, a veces soberbio, y dominado por una enfermiza pasión particularista, concibe los referidos ?rasgos diferenciales? como elementos invariables, autosuficientes y buenos por esencia y por excelencia, y a los que es preciso preservar celosamente de toda posible contaminación o influencia extraña. Creo, por ello que se puede hablar, en este sentido, de devoción casi religiosa e, incluso, en muchos casos, de culto mitológico. Una devoción que deviene sectarismo.» (p.p.93-95) 

Como ya hemos apuntado, esta vena crítica es sumamente minoritaria en el paisaje intelectual, político y mediático catalán. Pero incluso en los desiertos más áridos se encuentran refrescantes oasis. En los años 80, y sin pretender ser exhaustivos, son de especial interés los escritos de Pep Subirós, el trabajo de Izquierdo Escribano sobre el papel que desempeña la Asemblea de Catalunya en la construcción de los mitos y símbolos del nacionalismo popular antifranquista y de izquierdas y en la progresiva sumisión ideológica de los partidos de izquierda PSUC y PSC a los dogmas de la integración/asimilación 27 y es de obligada referencia la ingente obra historiográfica de Josep Mª Colomer que le lleva, a efectos de una curiosa evolución, a asumir posiciones muy críticas con los nacionalismos28. 

En la década de los noventa, continúa y se acrecienta esta difusa corriente crítica que, desde la izquierda, ha cuestionado los dogmas del modelo nacionalitario, asumidos por los partidos de izquierda durante el final del franquismo y la transición. Los escritos del historiador Ucelay da Cal, la obra publicista de Miquel Porta Perales, el magnífico libro de Marfany, las aportaciones de Malló y Martí, los manifiestos del Foro Babel, los debates sobre la lengua... son una muestra de un cambio en el signo de los tiempos. Una tendencia que se pone de manifiesto en las crecientes dificultades de los ideólogos naiconalitarios para defender sus posiciones en la discusión racional y el constante recurso a presentar la más mínima crítica como el producto de una campaña orquestada del españolismo con el objetivo de criminalizarlos; pero, incluso aunque esto fuese cierto -y el PP alimenta constantemente este temor- ello no les exime de presentar sus argumentos en el debate. 


Ciudadanía e identidad

El concepto de ciudadanía del nacionalismo catalán presenta un carácer restrictivo, limitado, derivado de su fuerte compenente etno-lingüístico. Toda la cuestión de la integración gravita, como hemos visto, en torno al sobreentendido de que la plena condición de catalán sólo se adquiere tras franquear el peaje lingüístico-cultural hacia la catalanitat. Un punto de vista que resulta contradictorio con el concepto democrático de ciudadanía. 

El estado democrático, como garante de las libertades, no debe intervenir en asuntos privados de la ciudadanía, como su confesión religiosa o sus sentimientos identitarios, y ha de respetar esa diversidad subjetiva y cultural. Claro está que cuando ciertas prácticas religiosas o culturales vulneran derechos fundamentales de la persona, entonces su obligación, como garante de la seguridad, es intervenir, sea cual sea la justificación religiosa o étnica de estas costumbres. Así, las administraciones públicas, más allá de educar en el respeto de un cierto «patriotismo constitucional» y en una serie de valores cívicos y democráticos, no deberían manifestar una particular inclinación por ninguna de estas identificaciones que pertenecen al ámbito de la privacidad, ni desde luego fomentar discursos nacionalitarios que priman una de esas subjetividades por encima de las otras y que cuestionan el principio de igualdad al establecer implícitamente ciudadanías de primera, para los naturales de la tierra, y de segunda, para los forasteros, hasta que no se complete su asimilación. 

Por otro lado, el estado democrático debe garantizar los legítimos derechos de las minorías nacionales al autogobierno, al desarrollo de su lengua y su cultura e implementar medidas de «discriminación positiva» en el caso de aquellos grupos humanos cuya condición de minoría ha provocado precisamente que se hallen en condiciones de manifiesta desigualdad. 

Cataluña se enfrenta a la cuarta oleada inmigratoria desde su industrialización, ahora procedente de los países del Sur, y resulta evidente que los dogmas de la integración/asimilación son un obstáculo para una solución democrática a los complejos problemas planteados por la diversidad cultural de unos movimientos migratorios que, a su vez, son un efecto del desarrollo desigual y de las relaciones de explotación económica Norte/Sur. 

Hace más de un siglo que la sociedad civil y la clase política catalana discuten apasionadamente sobre este tema y, al parecer, aún no han sabido encontrar una respuesta satisfactoria. La izquierda catalana, a la luz de los procesos en curso, tendría que abrir un proceso de reflexión sobre estas cuestiones y replantearse desde la raíz los axiomas asimilacionistas de su doctrina oficial. 


Notas

1. El País, 22 de febrero de 2001. 
2. El País, 6 de febrero de 2001. 
3. Malló, Oriol y Martí, Alfons, En tierra de fariseos. Viaje a las fuentes del nacionalismo católico, Espasa Calpe. Madrid, 2000. 
4. Ramoneda, Josep. La tentación del populismo xenófobo, El País, 27 de febrero de 2001. 
5. Vila, Enric, Qué pensa Heribert Barrera. . Editorial Proa, Barcelona, 2001. 
6. Culla i Clará, J.B. Inmigración y responsabilidades. El País, 2 de marzo de 2001. 
7. Jornadas de la Fundació Jaume Bofill sobre la inmigración celebradas en 1978, que fueron publicadas en forma de libro Col-loqui sobre inmigració i reconstrucció nacional a Catalunya, Ed. Blume, Barcelona, 1980 y que contaron con la presencia de especialistas en la materia y líderes políticos como Pujol, López Raimundo, Raventós y Barrera. 
8. El Triangle, 7/3/01, nº523. El semanario cita referencias del exilio catalán como el artículo de J. Roure- Torrent Un projecte alemany de la revista Poble Catalá editada en México y otro artículo de J. Ventosa i Roig Contagis perillosos, publicado en los años 40. 
9. Marfany, Joan-Lluís. La cultura del catalanisme. El nacionalisme catalá en els seus inicis, Ed. Empúries, Barcelona, 1995. 
10. Marfany, op.cit. pp.196-97. 
11. Jardí, Enric. El doctor Robert i el seu temps. Ed. Aedos, Barcelona, 1969. pp 73-75. 
12. Marfany, op. cit. pp195-200. 
13. Termes, Josep. La inmigració a Catalunya: Política i cultura, del libro Reflexions critiques sobre la cultura catalana. Departament de Cultura de la Generalitat, Barcelona, 1983. 
14. Antoni Simón i Tarrés. Inmigración y nacionalismo catalán, Enciclopedia del nacionalismo. Ed. Tecnos, Madrid 1997. p.246-47. 
15. Diari de Sabadell, 17 de mayo de 1934. 
16. Citado por Izquierdo Escribano, Antonio, Prensa y opinión pública. Un modelo de análisis sociológico: la experiencia catalana, Ed. Mitre, Barcelona, 1985, p.96. 
17. Citado por Termes, op. cit. p.224. 
18. Citado por Termes, op. cit. p.229. 
19. Pujol, Jordi, La inmigració, problema i esperança de Catalunya.Ed. Nova Terra, Barcelona, 1976. 
20. Jordi Nadal, L´assimilation des Immigrés en Catalogne, (1962). J. Maluquer i Sostres, Població i societat a l´area de Barcelona (1965), J. A. Badia Margarit, Integració idiomática i cultural (1966). 
21. Citado por Termes, op. cit. p.251-52 
22. Citado por Termes, op. cit. p.245-49 
23. Esteva Fabregat, Claudi, Inmigración y confirmación étnica en Barcelona, Aculturación lingüística de los inmigrados en Barcelona (1974). Botey, Jaume, Cinquanta relats d´inmigració (1981). Strubell, Miquel, Llengua, i població a Catalunya (1981). Solé, Carlota, Andaluces en Cataluña (1981). Recolons, Lluís. Marc demográfic dels recents moviments migratoris a Catalunya (1979). 
24. Solé-Turá, Jordi, Catalanisme y revolució burguesa, Edicions 62, Barcelona 1967. 
25. Comín, A.C. y García Nieto J., Juventud y conciencia de clase. La juventud obrera y su función innovadora en la sociedad catalana, Cuadernos para el Diálogo, Madrid, 1974. Jutgla, Antoni. Perspectiva histórica de la fenomenología immigratoria a Catalunya, capítulo 1 del libro colectivo La immigració a Catalunya, Edició de Materials, Barcelona 1968. 
26. Pérez González, Antoni, Problemática sociológica de la integració dels immigrants, capítulo 1 del libro colectivo La immigració a Catalunya, 1968. Las cursivas son del autor. 
27. Izquierdo op. cit capítulo 4, El movimiento catalanista de los setenta, pp. 147-185. 
28. Colomer, Josep Mª, Assemblea de Catalunya, Avance, Barcelona, 1976. Espanyolisme i catalanisme. La idea de nació en el pensament politic catalá(1939-1979).Avenc, Barcelona 1984. Contra los nacionalismos Anagrama, Barcelona,1984 






* Antonio Santamaría es Periodista y Colaborador de EL VIEJO TOPO.




por Antonio Santamaría
LA INSIGNIA
El Viejo Topo, mayo de 1998

Publicada en la primera TIERRA DE GENISTAS en 2004





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20

Renuncias 

Para X., con quien estoy pensando cuál es la memoria necesaria y cuál la imprescindible, cuál es la esencia de la identidad y cuáles sus rasgos más indefensos, cuál es el límite útil e irrenunciable de mi idiosincrasia. Dónde, de todo eso que soy, acentúo mi orgullo de existir. A qué renuncio para ser inocente. De qué no quiero ser culpable ni responsable. En síntesis, por qué el nacionalismo no me sirve.
Genista






Etude (F.Tarrega) - Theme from The Killing Fields - de Mike Olfield


http://data5.blog.de/media/628/2674628_900dfa64f0_m.jpg
Patio del Museo Frederic Marès, un museo de lo cotidiano y lo sagrado






Tres poemas de Manuel Vázquez Montalbán

Sin memoria


La Tierra atomizada
la Historia atomizada
¿para qué se hizo lo que se hizo?
La mano en la piedra
la piedra en el cielo
el acto es la intención
y la intención es acto
prohibido el final
cuando no se permite el final
y si entendiéramos que el final no existe
precisamente acaso porque mueren los cuerpos
los días
los ríos, el aire, la vida, las distancias
más tenaces, si lo entendiéramos
podríamos dejar de ser históricos
e intentar ser inocentes.


-=-


Si se supiera
lo que se presiente y no se dice
desde que Hiroshima
nos dejó sin habla
que la tercera guerra mundial
se ha declarado
que se muere
en los cuatro puntos cardinados
que crucifican la tierra en cruz gamada
lejos del parking amortizable
del supermercado de leches descremadas
de los lugares de vacaciones invernales
de las familias de hijos únicos
desplegables
lejos del Louvre y de la poesía tónica
lejos
muy lejos de la Plaza Roja y de la Casa Blanca
si se supiera
que a los vietnamitas del Líbano les abren en canal en Guatemala
mas no se inventó el napalm para Le Bois de Boulogne
ni la violada de El Salvador será Miss Play Boy
en abril
aunque abril siga siendo el mes más cruel
en esta guerra sólo se mata en los arrabales
el centro es ciudad abierta por mutuo acuerdo
entre el Bien y el Mal, mientras la ciencia
del alma calcula como calcular lo incalculable
por ejemplo
cuántos deben morir cada día en Etiopía
para que nos salga social
de pronto
la poesía.

-=-


Inútil escrutar tan alto cielo
inútil cosmonauta el que no sabe
el nombre de las cosas que le ignoran
el color del dolor que no le mata
inútil cosmonauta
el que contempla estrellas
para no ver las ratas. 




MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN
España, Barcelona 1939-2003


Complementos

The Killing Fields - 1984
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_gritos_del_silencio

Te recomiendo especialmente:
Los gritos del silencio. [The Killing Fields] (1984) 
http://www.cinepatas.com/forum/viewtopic.php?t=630

Manuel Vázquez Montalbán
http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_V%C3%A1zquez_Montalb%C3%A1n

VESPITO
http://www.vespito.net/mvm/



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24

El Manifiesto V

Nacionalismo de izquierda...


Ambos estábamos en oficinas de la policía en Barcelona haciendo un trámite. Servidora llevaba un típico atuendo de mujer trabajadora en aulas y despachos, sobria, y en horario laboral. Él, americana con pantalón a juego color verde agua en una tela con inusual caída, camisa en rosa fuerte y corbata color berenjena, zapatos color burdeos, y pelo, bigotes y barba rojos sin una sola cana. 
Esta genista, que cree que los hábitos no hacen al monje pero que está convencida de que comunican, creyó que así podían ir 'conjuntados' más de uno por la vida en día laborable y de sol, y tal vez en Roma, pero nunca el Sr. Àngel Colom, líder de Esquerra Republicana de Catalunya en esos días y en Barcelona. Algo no cuadraba con esa indumentaria, y lo que más chirriaba era lo de 'Esquerra' -Izquierda-. 
Ahora, que paso a diario por la nueva y modernísima sede 'nacional' y les he visto los cuatro por cuatro y las galas bassi, armani y demás señas de clase, sigo preocupada por lo poco que creen en algunos signos y lo mucho que se abrazan a otros... 
En fin, y para no engañarte a ti, servidora lo de 'esquerra' en el nombre y en la posición política no se lo cree ni con vaselina.
Genista


'A alguna autoridad catalana le gusta comparar la situación de Europa con la de España. Del mismo modo que Alemania se ha cansado de pagar y quiere un mejor reparto de los costes, Cataluña también. La comparación es muy equívoca y no ayuda en nada ni al entendimiento del problema, ni a la comprensión entre las partes. Pero además, mientras los partidos catalanes insisten en que Cataluña es diferente y necesita una relación bilateral particular con España, la señora Merkel dice que todos los países europeos son exactamente iguales en derechos y dignidades. Si queremos comparar, aprendamos de los alemanes.'
Josep Ramoneda

'La independencia de Cataluña la harán los catalanes con zeta.' 
Manuel Ibáñez Escofet - periodista y catalanista, citado por Josep Ramoneda en 'El golpe de Montilla'


'La clase dominante en Cataluña podría conseguir manipular finalmente, en su propio beneficio, ciertos sentimientos, hasta conseguir convertirlos en lo que podría ser la reacción xenófoba de una etnia mayoritaria. Quizás éste también podría ser el beneficio innominado de alguna clase dominante fuera de Cataluña.'
X.  




¿Razones (nacionalistas) de izquierda?

por Félix Ovejero Lucas (*)

El País. España, julio del 2004.







La relación de una parte de la izquierda española con el nacionalismo es enigmática. A la vez que se declara no nacionalista, defiende todo lo que los nacionalistas defienden. La implicación se impone: o bien los nacionalistas no son nacionalistas o bien la izquierda es nacionalista. La primera posibilidad resulta improbable. La segunda nos deja a las puertas de una pregunta: ¿puede ser nacionalista la izquierda? 
Por lo general, esa izquierda no se entretiene en justificar sus puntos de vista. En las escasas ocasiones en que lo hace nos viene a decir que defiende ideas nacionalistas, pero por "razones de izquierda". Un argumento a atender. Una misma práctica política se puede fundamentar en principios diferentes. Se puede ser vegetariano por razones éticas o dietéticas o coincidir con el Papa en condenar la pena de muerte. 

En el terreno de las declaraciones no resulta fácil realizar la contabilidad y determinar el peso de las diversas fuentes de inspiración. Lo mejor es ir a las políticas específicas y, como el rubor impide hablar de las balanzas fiscales, ninguna mejor en este caso que la política lingüística. Me serviré del ejemplo de Cataluña, en donde las "razones de izquierda" se han desarrollado con particular esmero, aunque los principios comprometidos, obviamente, son de alcance general. 

La primera argumentación invoca la igualdad. Más exactamente, apela a medidas de discriminación positiva del catalán en nombre de la igualdad. Como es sabido, la discriminación positiva se popularizó en Estados Unidos en los años de Kennedy con la intención de asegurar el acceso a ciertos puestos de trabajo de la población negra de los que permanecían excluidos. Después ha servido para justificar la existencia de cupos de segmentos de población tales como mujeres o minorías, tradicionalmente ausentes en puestos sociales de cierta relevancia, en particular en aquellos que atañían a la toma de decisiones políticas que les afectaban de modo importante. Una circunstancia irrelevante moralmente como el color de la piel o el sexo se convertía en un motivo de discriminación. Condicionaba el acceso a las oportunidades sociales y, en ese sentido, el principio de igualdad de oportunidades era violado. 

A la discriminación positiva no le han faltado críticos. Han recordado que su aplicación suponía una discriminación inversa: resultaban penalizados en sus oportunidades individuos con méritos reconocidos y que no eran responsables de discriminación alguna. Por supuesto, la réplica tiene su réplica y en la pulcra academia anglosajona la polémica está lejos de haberse cerrado. Pero no es ése el problema de la apelación a la discriminación positiva en las políticas lingüísticas. El problema tiene que ver con su pertinencia en este caso. Conviene no olvidar el reto que la discriminación positiva quería resolver: se excluía sistemáticamente a ciertos individuos de los ámbitos de decisión importantes para ellos. No parece ser ése el caso de los hablantes de lengua catalana. En realidad, la situación más bien parece ser la contraria. Una carta al lector publicada en este periódico lo dejaba claro hace unos meses: "En Cataluña, los 10 apellidos más frecuentes, excepto García, acaban en z (por ejemplo, Martínez o Pérez). De hecho, más de un tercio de catalanes -el 36%- tenemos uno o los dos apellidos que terminan en esa letra. Sin embargo, entre los 135 diputados elegidos en las últimas elecciones autonómicas al Parlament la proporción no llega al 9%. Aunque pueda parecer un hecho anecdótico, no lo es, porque refleja el alejamiento que hay en Cataluña entre la sociedad y sus políticos". 

La segunda argumentación, conservacionista, apela a la necesidad de evitar la desaparición de una lengua con un número limitado de hablantes. Mientras el castellano tendría asegurada su supervivencia, el catalán necesitaría medidas de apoyo, entre las que cabría incluir la penalización del uso -en etiquetas, en rotulación comercial- del castellano. Una argumentación que, aplicada consecuentemente, tiene implicaciones un tanto singulares. ¿Tendría que cambiar la política lingüística catalana si en otro lugar del mundo millones de personas hablaran catalán? Resulta raro pensar que nuestros derechos dependen de cómo hablan en México. En el fondo, este punto de vista asume que lo que importa no son los individuos, sino las lenguas. Los primeros estarían al servicio de la preservación de las segundas. Justo lo contrario de lo que sostienen las teorías éticas más extendidas, para las cuales los que importan -los que sufren, los que aman- son las personas, y las lenguas son las que están a su servicio. 

La última estrategia argumental invoca al derecho a "vivir en la propia lengua". Si se refiere a la libertad de expresarse en la propia lengua, es un derecho indiscutible. Más complicado es que se refiera a tener asegurados interlocutores para cualquier actividad. Si yo quiero escribir un artículo sobre el efecto túnel y espero que la comunidad científica me haga caso, tendré que hacerlo en inglés. En todo caso, lo que no parece razonable es que para que yo pueda ejercer ese supuesto derecho se deba obligar a otro a aprender mi lengua. Si tal fuera, nos encontraríamos con un derecho un tanto singular: para que yo pueda ejercerlo se le tiene que negar a otro. Una interpretación más modesta y razonable limita ese derecho al trato con las instituciones públicas; al cabo, salvo a mentalidades totalitarias, a nadie se le puede ocurrir legislar sobre cómo debe uno hablar con sus vecinos. En ese caso, seguro que ese derecho debe incluir el derecho a ser educado en la propia lengua. En Cataluña, por cierto, ese derecho no le está garantizado a más de la mitad de los catalanes que tienen el castellano como lengua materna. 

Lo cierto es que cuando se miran de cerca "las razones de izquierda" se quedan en razones nacionalistas a palo seco. Sólo desde el nacionalismo se puede entender el asombro del presidente de la Generalitat porque alguien pudiera dudar de la existencia de una concepción catalana del mundo. Maragall parece participar de la convicción de que "la lengua no sólo son palabras, sino que desvela una forma de vida y una forma de ser". La formulación más refinada de esa idea arranca sosteniendo que cada lengua "estructura" los procesos preceptuales y cognitivos de sus hablantes, organiza los significados y limita lo expresable, para concluir la identidad entre lenguaje y pensamiento. 

Ningún lingüista informado sostiene hoy esta formulación. Entre otras cosas, confunde "no tener una palabra" con "no tener la experiencia". Es cierto que el castellano no tiene tantos matices para describir la nieve como el esquimal; pero eso no quiere decir que no quepa utilizar una pormenorizada perífrasis. Tampoco tengo una palabra para designar el olor del queso de Cabrales y, sin embargo, soy capaz de distinguirlo del olor a colonia. Para estas cosas, y más cuando se trata de lenguas con estructuras gramaticales parecidas, siguen valiendo las palabras de fray Luis de León: "En lo que toca a la lengua, no hay diferencia, ni son unas lenguas para decir unas cosas, sino en todas hay lugar para todas". 

Una tesis de esa naturaleza, tomada en serio, además de dejar a más de la mitad de los catalanes sin concepción catalana del mundo, nos llevaría a pensar que hay una concepción del mundo común a un banquero madrileño y a una campesina de Medellín. Por mi parte, tiendo a pensar que en lo que importa, en los modos de vida, las concepciones del mundo que se encuentran en el paseo de Gracia se parecen bastante más a las del barrio de Salamanca o a las de Neguri que a las de Cornellá y que, si quieren defender sus intereses, es mejor que los vecinos de Cornellá no olviden esa circunstancia. 

Que esas ideas resulten insostenibles no impide que cumplan funciones políticas importantes. La convicción de que la lengua proporciona a sus hablantes una comunidad de identidad junto con la tesis de que la existencia de una identidad compartida ("nacional") es el fundamento de la soberanía política, es el núcleo intelectual más reconocible del nacionalismo. No está de más recordar que esta segunda idea no es menos desatinada que la primera. Las mujeres, los jóvenes o los albinos, comparten identidad y, a buen seguro, hasta conciencia de su identidad compartida, pero no por eso constituyen unidades de soberanía. 

Parece, pues, que tampoco por aquí se entiende la defensa de tesis nacionalistas por la izquierda. La izquierda no parece haber comprendido que la obligación de defender el derecho de cualquiera a expresar sus puntos de vista no la obliga a defender tales puntos de vista. Una vez garantizado que cada cual puede contar lo que quiera, empieza la crítica política. Eso es verdad con el nacionalismo como con la Iglesia. Si la crítica no aparece, para quienes creemos que, por lo menos, la izquierda es ilustración, la pregunta acerca de si la izquierda puede ser nacionalista nos deja ahora en el umbral de otra: ¿La izquierda nacionalista es izquierda? 

(*) Félix Ovejero Lucas es profesor de Ética y Economía de la Universidad de Barcelona

LA INSIGNIA
http://www.lainsignia.org/2004/julio/rev_003.htm
Publicado en La Insignia por cortesía del autor. 

También en TIERRA DE GENISTAS - de DIARIO GRATIS, que un día desapareció sin provio aviso por obra y gracia de FERCA.


Complementos

Comentario de X. en Manifiesto IV
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/19/el-manifiesto-iv-4468602?comment_ID=7328536&rtc=1

De Josep Ramoneda
http://veritarubiotaku.spaces.live.com/blog/cns!8932321AB83B9C4B!820.entry

'El golpe de Montilla' - por Josep Ramoneda 
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/24/el-golpe-de-montilla-4494642





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El Manifiesto VI

El golpe de Montilla

'El carlismo se cura leyendo y el nacionalismo, viajando.'
Pío Baroja

'Se habla de dar más competencias a Madrid, a Cataluña o al País Vasco cuando en realidad las competencias a quienes se transfieren es a los políticos madrileños, vascos o catalanes. La utilización espuria del patriotismo no queda circunscrita a los políticos, también las fuerzas económicas se escudan en él para defender sus intereses. La Caixa o Gas Natural se amparan en el catalanismo para obtener prebendas y utilidades. Repsol, el BBVA o el Santander pretenden convencernos de que sus intereses en América Latina son los intereses de todos los españoles. Y hasta los análisis económicos confunden a España con los españoles. España va bien, afirmaba el anterior Gobierno; España continúa yendo bien, afirma el actual. Ambas aseveraciones se fundamentan en las cifras macroeconómicas. Uno y otro Gobierno se han sentido o se sienten orgullosos de que las tasas de crecimiento del PIB sean superiores al 3% y más altas por lo tanto que las de la mayoría de los países europeos. Pero que la economía española crezca por encima de la media no quiere decir que la de todos los españoles lo haga en la misma medida. Los beneficios de las empresas, especialmente de las grandes compañías, sí presentan año tras año incrementos fabulosos del 20, del 40 y hasta del 80%; pero las últimas estadísticas indican que los salarios suben por debajo de la inflación. ¿De qué le sirve a la mayoría de los trabajadores que la economía española se incremente en términos reales al 3%, si sus retribuciones pierden poder adquisitivo?'
Juan Francisco Martín Seco - Mayo de 2006



'En Cataluña, los 10 apellidos más frecuentes, excepto García, acaban en 'z' (por ejemplo, Martínez o Pérez). De hecho, más de un tercio de catalanes -el 36%- tenemos uno o los dos apellidos que terminan en esa letra. Sin embargo, entre los 135 diputados elegidos en las últimas elecciones autonómicas al Parlament la proporción no llega al 9%. Aunque pueda parecer un hecho anecdótico, no lo es, porque refleja el alejamiento que hay en Cataluña entre la sociedad y sus políticos.' 
Félix Ovejero Lucas


'La proximidad espacial, que acostumbra a ser de clase, lo que produce es clientelismo, acobardamiento de medios que sobreviven gracias a su buena relación con el poder local, opacas redes de influencia entre los poderosos que se han socializado juntos y resuelven con llamadas, despachos compartidos y cenas familiares lo que se tendría que resolver en el Parlamento.'
Félix Ovejero Lucas



'Si el Estado español tiene un problema de redifinición y reestructuración, los nacionalismos periféricos han de concertarse con la nación real, la formada por la ciudadanía realmente existente y no por un imaginario de ciudadanía a la medida de una nación ideal dictada por la Historia y por una voluntad esencialista.
...
Consciente de la virtualidad de esa nueva Cataluña, el nacionalpujolismo ha gobernado evitando un conflicto abierto, sin crear una grave quiebra social, pero sin la menor capacidad de dar un sentido nuevo a la palabra integración. Es como si hubiera confiado en el factor tiempo como un aliado para que la nación real fuera a parar a la nación pujolista.'
Manuel Vázquez Montalbán




El golpe de Montilla
por Josep Ramoneda

Cuentan algunas personas que estaban presentes en el acto de clausura del Congreso del PSC, que llegaron a pensar que Zapatero se levantaría y se iría. Transcurría el Congreso por caminos discretos, silenciosos y pragmáticos, a imagen de su primer secretario. Nadie, y menos después de la insustancial intervención de Zapatero, se imaginaba que sería el propio presidente de la Generalitat de Cataluña, en funciones de primer secretario de su partido, el que rompería el carácter anodino del encuentro, dirigiéndose al presidente del Gobierno con un calculado e implacable ejercicio retórico de cariño envenenado. Montilla pertenece al grupo de dirigentes políticos con fama de tímidos y poco carismáticos, que el raro instante en que se sueltan adquiere la fuerza de un rayo. Si antes de este acontecimiento se decía que Montilla estaba ya en la lista de condenados por el presidente Zapatero (como su antecesor, Maragall), imagínense después.

No están acostumbrados los presidentes del Gobierno a ser interpelados en terreno aparentemente propio con tanta contundencia, sin derecho a réplica y con todos los espectadores entregados al interpelante. Ya en los años setenta Manuel Ibáñez Escofet, periodista y catalanista, nos decía: ?La independencia de Cataluña la harán los catalanes con zeta?. De momento, un socialista catalán con zeta -o con illa que es lo mismo- ha lanzado el órdago más imponente que un presidente socialista español ha oído ya no sólo de un dirigente socialista, sino de un presidente de la Generalitat de Cataluña, desde su restauración. En realidad Montilla sólo defiende sus intereses. Y sus intereses, desde la peana en la que está instalado, son los intereses de los ciudadanos de Cataluña: más dinero para su desarrollo. Se dice que determinados cargos imprimen carácter. El carácter es, simplemente, que los que ocupan estos cargos saben que su suerte está ligada a los ciudadanos sobre los que tienen jurisdicción. Y en este momento en Cataluña está muy extendida la idea de que el país está muy penalizado económicamente por el reparto del Estado de las autonomías.

Para solventar esta cuestión se aprobó un nuevo Estatuto de Cataluña que establecía un marco y unas condiciones para la financiación. Entre ellas, el principio de bilateralidad en la negociación y un calendario. Sorprende que el Gobierno español no se sienta obligado a cumplir esta ley. Y lo primero que haga sea subvertir la idea de bilateralidad y no sentirse aludido por la obligación de calendario. Empiezan a circular algunos argumentos de contraataque: que el Estatuto es malo y no sirve para resolver el problema, lo cual es extremadamente alarmante porque indicaría que las leyes no se hacen para ser cumplidas, sino para usarlas a antojo del que gobierna; que la autonomía catalana es muy cara y la desesperación del Gobierno catalán es que necesita dinero para financiarla. El problema del Estado de las autonomías es que está diseñado para que en Cataluña y el País Vasco gobiernen los nacionalistas moderados, que con una mano reivindican y con la otra garantizan (o deberían garantizar) el control social. Cuando esto no ocurre, el Estado de las autonomías chirría.

Montilla sabe que sin una financiación aceptable le sería extremadamente difícil renovar su cargo y mucho más acercarse a disputar el primer puesto de la carrera a CiU. Y dice algo que parece elemental: entre los intereses del PSOE y los intereses de Cataluña, el PSC optará por los de Cataluña. Esta simple frase, asociada al Grupo Parlamentario Socialista en Madrid, tiene el valor de un arma de destrucción masiva. ¿Hay que entender que los socialistas o los peperos de otras comunidades anteponen los intereses de partido a los intereses de sus ciudadanos?

El problema del uso de las armas de disuasión masiva es que hay que conseguir los objetivos que uno se propone sin llegar a usarlas. Por eso la situación de los socialistas catalanes tiene algo de apirética. Si Zapatero no pacta una financiación satisfactoria para Cataluña y el PSC utiliza sus 25 diputados para votar contra el Gobierno, puede que se carguen al Gobierno socialista, pero lo más probable es que ellos también mueran en el intento. Y si el PSC pacta una financiación aceptable con Zapatero, las demás fuerzas de Cataluña la considerarán insatisfactoria para forzar a los socialistas catalanes a la ruptura. Con lo cual el PSC busca complicidades con el resto de los partidos con dos intenciones: evitar que Zapatero les haga la enésima finta con CiU y asegurar cierta lealtad a la hora de aprobar o suspender la negociación. Vienen tiempos de mucha finura política entre hermanos socialistas si no quieren irse todos por la pendiente de la pérdida del poder.

El País
http://www.elpais.com/articulo/espana/golpe/Montilla/elpepunac/20080724elpepinac_6/Tes


¿Razones (nacionalistas) de izquierda? - por Félix Ovejero Lucas (*)
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/24/nacionalismo-de-izquierda-4492283

Superar los nacionalismos
http://tierradegenistas.blog.com.es/2006/06/18/superemos_el_nacionalismo~890993

Izquierda y nacionalismo
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/07/25/izquierda-y-nacionalismo-4494859

Juan Francisco Martín Seco
http://www.telefonica.net/web2/martin-seco/24mayo-06.htm





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El Manifiesto VII

Izquierda y nacionalismo (II)


Entrevista con Félix Ovejero Lucas de Miguel Riera

Reforma en Serio*. España, octubre del 2004. 





-Me temo que decir que la izquierda y el nacionalismo son incompatibles conduce directamente a cuestionar la naturaleza democrática del nacionalismo. Sin embargo, en este país se han acuñado expresiones como "nacionalismo democrático" o "nacionalismo moderado" frente al "nacionalismo radical", o "violento". ¿Qué opinas al respecto? 

-Desde el punto de vista de los procedimientos democráticos hay una diferencia sustancial. Y eso es muy importante, fundamental: no hay democracia si a quien piensa diferente le niegas la dignidad como persona, que es lo que sucede cuando lo amenazas de muerte. Lo pones en el dilema de que pierda la vida o pierda su dignidad callándose para poder preservar la vida. El problema con el llamado "nacionalismo moderado" es que colapsa en un montón de paradojas que sólo puede salvar si recala en un nacionalismo étnico, identitario, que, de facto, vincula la ciudadanía a la pertenencia a una comunidad cultural. Quienes no participan de ciertos rasgos, de la identidad nacional que estipulan unos cuantos, no son genuinos miembros de la comunidad política, son menos "catalanes", "españoles" o lo que sea. Por supuesto, la identidad nacional la deciden los nacionalistas sin que importe si se corresponde con lo que en realidad son los ciudadanos... Pero el problema no es de número, sino de principio democrático: el que la mayor parte de catalanes sea del Barça o católica, no quiere decir que las instituciones políticas tengan que apoyar al Barça o la religión católica.

A veces, para evitar recalar en esas tesis, que tanto nos suenan a los "genuinos españoles", "unidades de destino" o "españoles de bien", se habla de un nacionalismo cívico, como un conjunto de ciudadanos que comparten derechos y libertades. El problema es que entonces no se ve qué hay que objetar a ideas como el habermasiano "patriotismo constitucional", al reconocimiento de una comunidad de ciudadanos libres e iguales que comparten principios de justicia. Un nacionalismo de esa naturaleza, genuinamente constitucional, en un contexto en donde no existe discriminación por "razones de identidad", estaría llamado a ser paralítico políticamente. Por eso el nacionalismo no puede prescindir de una idea de nación que conduce directamente a la identidad nacional, que es, por supuesto, la que los nacionalistas estipulan. 

No es casual que quienes han querido explorar la "hipótesis de la independencia" en serio se hayan encontrado con que, si jugaban a la idea de nación de ciudadanos y no querían excluir a la mitad de la población que quedaba fuera de juego, la "preservación de la identidad" se ponía en peligro. Dicho de otro modo: el único modo de preservar la identidad era saltándose a la torera los derechos democráticos. Y, por supuesto, los nacionalistas están dispuestos a hacerlo. Las preocupaciones por el mestizaje, por la pérdida de la pureza, no son excrecencias, rarezas, sino consecuencias lógicas del nacionalismo. Hay un camino inexorable que conduce directamente a la defensa de "concepciones del mundo" asociadas esencialmente a los pueblos, concepciones que deben estar presente hasta en las ONG, que, se llega a decir desde las instituciones, deben de tener "un componente nacional catalán".

Por cierto que epistemológicamente no deja de resultar llamativo que aceptemos como buenas, como verdaderas, la terminología y las creencias de los propios nacionalistas, que únicamente tienen una función política. Piensa en algunos ejemplos. Uno "positivo": hay un conjunto de individuos, los nacionalistas, que dicen que otro conjunto -más numeroso-de personas es una nación. De ahí se concluye alegremente que ese segundo conjunto es una nación, alehop! Otro, normativo, y que, como ha mostrado Rodríguez Abascal en uno de los mejores libros que conozco sobre estas cosas, apunta al núcleo del nacionalismo: "la nación X tiene derecho a la soberanía porque es una nación". Una falacia, claro. También hay gente que cree que los humanos hemos sido traídos de otro planeta, pero que lo crean no hace a su creencia verdadera. El hecho de que los parlamentarios de Castilla-León, por poner un ejemplo, decidan autodenominarse marcianos, no los hará marcianos. Pero es que, incluso si aceptamos que su creencia es correcta, o que basta que la tengan para que sea verdad, de ahí, de una cuestión empírica, no se sigue ningún principio normativo, como el de soberanía. Y un último ejemplo entre positivo y normativo: el uso de "discriminación" o de "injusticia". El que alguien diga de sí mismo que está discriminado no prueba que esté discriminado, sino que él cree que está discriminado. Las nociones de justicia o de discriminación son precisables, objetivas. El que los ricos se sientan "discriminados" al pagar impuestos no quiere decir que lo estén. Las mujeres de la India están contentas con su situación, pero no por ello no dejan de estar discriminadas o sometidas a injusticias. Con independencia de lo que digan las víctimas podemos reconocer la injusticia a la que estaban sometidos los negros que carecían de derechos en Sudáfrica o las mujeres de la India, o, aquí mismo, en virtud de otras circunstancias, cuando se les niega el acceso a determinadas posiciones en iguales condiciones de talento, o se las retribuye desigualmente. 

-Pero, ¿qué pasa con el derecho de autodeterminación de los pueblos, que siempre ha formado parte de los programas de la izquierda desde sus orígenes?

-En efecto, Marx lo defendió en el borrador que había preparado para la I Internacional en 1865. Pero al año siguiente ya estaba aclarando que los beneficiarios eran las genuinas naciones, Alemania, Polonia, Italia, Hungría, en ningún caso las nacionalidades -y ese léxico es suyo- como la escocesa o la galesa. En el fondo, su pensamiento era puramente táctico, que es lo que no puede ser un derecho, algo sometido al "depende". A Marx lo que le preocupan son los ideales emancipadores y lo que buscaba era espacios políticos amplios lo suficientemente consolidados en donde realizar los ideales de democracia radical y de justicia, de igualdad.

Y es que el derecho a la autodeterminación, en realidad el derecho a la secesión unilateral si queremos ser precisos, concentra todas las inconsistencias analíticas del nacionalismo. En el fondo arranca de una suerte de comparación con las separaciones matrimoniales: si alguien no quiere formar parte de una pareja, quién puede obligarlo. Aquí no habría ningún tipo de apelación a la identidad, ni a la esencia, sólo ejercicio de libertad. Desde el punto de vista liberal, en principio, no habría nada que objetar. El problema aparece en el momento de decidir quién puede decidir que se va, quién ejerce el derecho a la autodeterminación. Si seguimos con el argumento matrimonial-liberal, cualquiera que perdiera un hipotético referéndum podría decir al día siguiente que ese nuevo club, la nueva nación, no le ha pedido permiso para hacerlo socio. La pregunta es inevitable: ¿quién es el sujeto del derecho? La respuesta "la nación" no nos sirve si entendemos nación en el sentido de "es el conjunto de individuos que quiere ser una nación", entendida esta última acepción como "voluntad de autodeterminarse". En tal caso no hace falta derecho ninguno, no hace falta votar nada: sólo ejercen el derecho a separarse quienes se quieren separar. Si quiere evitar ese absurdo, al final, el nacionalismo tiene que recalar en argumentos esencialistas: habría pueblos más "naturales" que otros, que, ellos sí, tendrían fronteras naturales, no susceptibles de ser decididas voluntariamente, dentro de las cuales el derecho de autodeterminación ya no cabría. De modo que el supuesto derecho no parece muy claro: o bien recalamos en una falsedad, en un imposible, la idea de adscripción voluntaria a los estados, o bien en esencias nacionales, en comunidades naturales, comunidades de destino, en argumentos que niegan el principio que invocan. 

Esa es una idea incorrecta sobre cómo son las cosas. Los Estados, cualquier Estado, no son asociaciones voluntarias, a nadie le preguntan si quiere ser miembro. La fronteras, todas, son resultado de geografía, guerras, conquistas, enlaces matrimoniales, flujos económicos y demográficos. Los Estados no son un club social en el que uno se apunta y se va cuando quiere. La idea del Estado como una sociedad de construcción voluntaria presume una suerte de "derecho" anterior a las leyes, natural, prepolítica. Las cosas son al contrario. Precisamente porque no son asociaciones voluntarias es por lo que importan la democracia y los derechos, que se dan dentro de un espacio jurídico, dentro de una comunidad política. En un club privado, los socios pueden fijar las reglas. Por ejemplo, pueden decidir que en un gimnasio no entren los hombres o prohibir la venta de alcohol. Es una asociación voluntaria y no hay nada que reprochar. No estás obligado a entrar y si no te gusta, te vas. En una comunidad política las cosas son distintas. Ahí no caben las discriminaciones, ni las identidades obligatorias, porque cualquiera ha de tener asegurada la posibilidad de poder decir lo que le parezca. Y lo mismo se puede ver desde el otro lado: si uno se puede marchar si no le gustan las decisiones adoptadas democráticamente, entonces la democracia no existiría. De otro modo nada tendríamos que objetar a los ricos, concentrados en una región, que deciden que no están de acuerdo en pagar impuestos, que los principios de justicia de la comunidad política no sirven para ellos, y que se van. La no voluntariedad de los estados, la democracia y la justicia, que se dan siempre en un espacio político, están unidas conceptualmente. 

Por eso mismo, las cosas cambian cuando faltan los derechos, cuando ciertas personas, que comparten ciertos rasgos, los que sean, se ven privadas de derechos o discriminadas. Pero en ese caso el derecho deriva de la injusticia y acaba cuando desaparece ésta. Sólo en ese sentido reparador se puede hablar de derecho de autodeterminación. Lo ha contado muy bien el que acaso sea el mejor especialista sobre estas cosas, un marxista analítico por cierto, Allen Buchanan, en Self-determination, un clásico contemporáneo. 

Una ultima cosa, no hay que confundir el supuesto derecho a la autoderminación con el autogobierno. La izquierda es, muy básicamente, radicalidad democrática. Todas las conquistas, todas, de lo que hoy llamamos democracia han sido arrancadas por la izquierda. Pero el control democrático de los ciudadanos, la participación, no es una cuestión de metros, de proximidad espacial, sino de transparencia, de posibilidades de revocación, de control institucional. De hecho, la proximidad espacial, que acostumbra a ser de clase, lo que produce es clientelismo, acobardamiento de medios que sobreviven gracias a su buena relación con el poder local, opacas redes de influencia entre los poderosos que se han socializado juntos y resuelven con llamadas, despachos compartidos y cenas familiares lo que se tendría que resolver en el Parlamento. Basta con pensar en la naturalidad con la que transitan los escándalos políticos en los ámbitos locales y autonómicos. Se pasa por ellos como si nada. No hay la exigencia de responsabilidades que se da en el Parlamento o la vigilancia de la prensa de ámbito nacional. El autogobierno es control democrático: explicaciones, participación, vigilancia y renovación de cargos. Lo otro, agrimensura. 

-Si la cuestión es tan evidente, ¿por qué entonces hay tanta gente en la izquierda que se dice nacionalista? Y otra cuestión: ¿por qué hay aún más gentes en la izquierda que se dicen no-nacionalistas pero que de hecho no sólo toleran los principios nacionalistas, sino que asumen sus puntos de vista, los comprenden?

-Repito lo que te decía al principio de nuestra conversación, que dos ideas sean contradictorias no quiere decir que no exista gente que mantenga las dos ideas a la vez. De lo que no cabe duda es del carácter reaccionario de los nacionalismos. Hobsbawm, una de las cabezas más claras de la izquierda, nos lo lleva recordando desde hace tiempo. En el caso español, la comunión entre nacionalismo e izquierda es un fenómeno muy reciente, hijo del antifranquismo, de la represión de cualquier manifestación cultural que no fuera en castellano y, acaso, esto ya es más conjetural, de la política del partido comunista de incorporar todas las causas, y del origen social de los cuadros políticos de la izquierda. Supongo que también contribuyó la coincidencia temporal con los movimientos de liberación nacional, que, por cierto, casi siempre pretendían crear Estados ilustrados, que unificaran las diversas culturas locales, muchas de ellas cargadas de elementos feudales, racistas o directamente irracionales, un poco al modo como sucedió en América Latina un siglo antes, cuando, después de la independencia, el castellano se impone a las miles de lenguas de las comunidades indígenas. Y quizá, por intentar decirlo todo, habría que pensar que la propia falta de pensamiento medianamente vertebrado, blando conceptualmente, a la vez que dogmático, ha favorecido en nuestra izquierda una disposición a mirar acríticamente todo lo que parecía "nuevo" y "rebelde", aunque, como es el caso de nacionalismo, fuera antiguo y conservador.

Lo cierto es que, históricamente la izquierda, por sólidas razones ideológicas, ha sido antinacionalista, y el nacionalismo, salvo excepciones, pensamiento conservador, cuando no directamente reaccionario. Esto lo han dejado definitivamente claro los historiadores. En el caso vasco, pero también en el catalán. Pienso en los trabajos de Fradera, Marfany o Ucelay Da Cal, historiadores solventes, oreados en el circuito académico internacional. Y eso sucede en el diecinueve, pero también más tarde. No hay que olvidar que los fascistas italianos llegan a contemplar la posibilidad de hacer de Barcelona el origen del movimiento fascista en España aprovechando la existencia de un pensamiento nacionalista. 

Pero desde el punto de vista ideológico, que es el que importa, no creo que quepan dudas. Entiéndase, hay que luchar para que los nacionalistas puedan defender sus ideas, pero eso no quiere decir que debamos defender sus ideas. Al revés, una vez asegurado lo primero, debemos examinarlas, discutirlas y criticarlas, empezando por recordarles que ellos son los portavoces de una ideología, no de una nación. Y sucede que cuando las examinamos encontramos pensamiento conservador, cuando no directamente imperial, expansionista, hasta recuperar la frontera máxima del momento del máximo esplendor.

Por lo general, y tratando de reconstruir de un modo inteligible la argumentación de la izquierda cuando se pone en modo nacionalista, se suele apelar a razones no nacionalistas, a preservar la identidad de los individuos, a la posibilidad de aumentar el compromiso cívico entre los ciudadanos o a un marco de referencia en el que cobran significado las elecciones. Eso es lo mismo que decir que lo que importa son otros valores, como la autonomía de los individuos, la igualdad o la libertad. Pero eso ya no es nacionalismo. Piensa, por ejemplo, en el caso de la identidad. Un nacionalista apela a ella por que es "lo nuestro", lo que nos constituye, lo de siempre, el origen que se quiere destino. La identidad es una y por siempre. Un pensamiento de vuelo muy corto. Al cabo, si se trata de defender la identidad, habría que defender el franquismo. O es que cuarenta años de dictadura pasan sin dejar huella, por no hablar de los trescientos años de supuesta dominación españolista. Para el nacionalismo nada de eso afecta a la genuina identidad, que, claro, si no está contaminada por la historia, sólo puede resultar inteligible bajo alguna versión laica del alma como el Rh o una Eva mitocondrial de la propia nación. Alguien de izquierda, o simplemente sensato, empezará por recordar que siempre tenemos identidad, que si a todos nos da por consumir hamburguesas y jugar al béisbol seguiremos teniendo identidad. Después reparará en que lo que importa no es la identidad como tal, que también somos machistas por biografía, pero que lo mejor que podemos hacer en tal caso, desde los valores que importan para la izquierda, es escapar a esa identidad. De hecho, lo que interesa es una comunidad política que nos asegure la posibilidad permanente de revisar y escapar a cualquier cárcel identitaria, a la tiranía de los orígenes. Pues bien, si las cosas se miran de cerca, se ve que la nación y el nacionalismo no son el mejor modo -por no decir que son el peor- de asegurar la igualdad, el compromiso cívico o los marcos de elección de las personas y, mucho más obviamente, la sensibilidad de especie, que es el problema más importante y más olvidado.

Realmente lo que más me asombra en todos estos casos es el desarme ideológico de la izquierda, la incapacidad para mirar limpiamente las ideas y discutirlas, ese trato "comprensivo" con el nacionalismo cuando es lo que es. ¿Qué quiere decir respetar o comprender una ideología? ¿Hay que respetar el machismo o el fascismo? Se respetan las personas, se puede hasta comprender que tengan una ideología. Pero eso no corrige un milímetro que las ideas se discutan, que por cierto es el único modo de respetarlas, de tomarlas en serio. En esto la actitud del nacionalismo es particularmente tramposa con su reclamación de respeto. Cualquier crítica hiere su sensibilidad. La trampa es que pretenden hacer pasar la crítica a su ideología como la crítica al pueblo en nombre del cual pretenden hablar en exclusiva. Como si ese pueblo no fuese el resultado de flujos de gentes. Y es que, al cabo, como decía uno de los protagonistas del jorobado de Notre Dame: "unos llegamos ayer y otros anteayer". Pero, ¡por Dios, cómo no vamos a poder criticar radicalmente a alguien que sostiene ideas tan profundamente reaccionarias! Lo verdaderamente inaudito es que la izquierda radical haya suscrito sin discusión alguna los puntos de vista del nacionalismo. Por lo menos discutirlos! 

-Con frecuencia se dice que en el fondo lo crítica a los nacionalismos periféricos no es más que una defensa de otro tipo de nacionalismo, el español. No crees que es así?

-Esa tesis se ampara en una falacia que consiste en sostener que la negación de un nacionalismo equivale a la afirmación de otro nacionalismo, el español. Eso es lo mismo que decir que no cabe la crítica al nacionalismo porque no hay punto de vista fuera del nacionalismo, que criticar a un nacionalismo implica necesariamente estar a favor de otro nacionalismo: si uno se opone a una propuesta nacionalista, es que lo hace para defender propuestas españolistas... Con la cobardía del ejemplo, que diría Pessoa: estar en contra de que sólo se impartan dos horas de clase en castellano, ya sería nacionalismo español. Si, por ejemplo, alguien propone cuatro horas, ya sería nacionalista español. 

Si queremos ser respetuosos con las palabras y la lógica, la operación correcta es otra. Lo que sería españolismo, no es la negación de la propuesta nacionalista, sino la misma propuesta, pero cambiando los protagonistas. Para seguir con el ejemplo: dos horas de catalán y el resto en castellano. Eso sería nacionalismo españolista. Más en general, creo que ese es un saludable ejercicio intelectual, darle la vuelta a las propuestas y a las tesis. Clarifica mucho. Unos cuantos ejemplos: ¿qué pensaríamos de un partido que defendiera el GAL, que homenajeara a sus miembros, y defendiera la vuelta a la dictadura, y de otro, con responsabilidades de gobierno, que saliera en defensa de ese primer partido, que le abriera sus medios de comunicación y se apoyará en él para gobernar, mientras decía que hay que suprimir los estatutos de autonomía para resolver el conflicto que plantea la existencia del GAL? ¿y de alguien que le diese por defender la recuperación de la unidad de las comunidades hispánicas, de Latinoamérica y de buena parte de Estados Unidos, porque comparten una lengua y porque en otro tiempo, hace menos de doscientos años, formaban parte de España? Todo eso nos espeluznaría. Pues eso, mutatis mutandis, incluso con menos soporte empírico, forma parte de los supuestos centrales de la estrategia política nacionalista. Que uno se oponga a esas locuras en boca de los nacionalistas, obviamente, no lo lleva a defender estas otras locuras españolistas. Y sin embargo, buena parte de nuestra izquierda ni levanta el dedo: al revés pide respeto para las locuras. La verdad es que cuando preguntas a los amigos, "bueno, pero ¿a qué te refieres en concreto cuando hablas de españolismo?", la respuesta más recurrente apela a cosas como el tamaño de la bandera de la plaza de Colón. No seré yo quien la defienda. Pero desde luego quien no la puede criticar es quien organiza actos políticos, de su propio partido, en donde se cantan más veces himnos nacionales que la internacional y se exhiben más banderas nacionales que rojas. En realidad, tengo la impresión de que si llega la república, se sentirían muy incómodos con la bandera tricolor. 

A veces en realidad lo que esconde la crítica al españolismo es una simple crítica a la idea del Estado, a cualquier presencia del Estado, sea la que sea, tenga que ver con la cultura o no, como simple institución política. Algo también difícil de comprender para la izquierda. Su historia es la de una lucha por marcos, sometidos a control democrático, que permitieran realizar la justicia, la redistribución, asegurar que los poderosos no puedan someter a los débiles, la existencia de una ley que impida las dominaciones arbitrarias o despóticas, en la empresa, en la casa, derivadas de la fuerza o del dinero. 

Hay otra confusión, de más calado, que también está en la trastienda de esa tesis: la confusión entre españolismo, centralismo, y control democrático. Los problemas de descentralización son en buena medida técnicos. Seguramente, para ciertos asuntos, por problemas de coordinación, y de economías de escala, lo mejor es un sistema centralizado y para otras cosas, un sistema reticular. Eso depende de los problemas a resolver. Pero es que, además, la descentralización nada tiene que ver con el autogobierno, con el control democrático de las instituciones ni, desde luego, con mayor o menor nacionalismo español. Resulta perfectamente imaginable un españolismo irrespirable y un sistema institucional máximamente descentralizado. 

En realidad, un sistema máximamente descentralizado, de coordinación espontánea, como lo es el mercado, acaba en dos días con las culturas "nacionales", porque la coordinación espontánea converge hacia equilibrios que se corresponden con las convenciones compartidas o, en su defecto, las mayoritarias. Si tú tienes que vender un producto o contar las noticias en un periódico o, simplemente, contar tu vida a cuatro tipos en un bar, lo harás en la lengua común. El proceso, además, es acumulativo, por necesidad de comunicarse, de acceder a información, de trabajo, de viajes. No es resultado del ejercicio de ningún poder, sino de millones de decisiones espontáneas... La expansión del castellano en EEUU es cualquier cosa menos acción teledirigida desde un poder central. Es lo que ha pasado históricamente con monedas y sistema de pesas y medidas y también con las lenguas. Nosotros mismos hemos sido testigos de cómo ha sucedido con las tarjetas de crédito, el sistema de teléfono, los formatos de vídeo y mil cosas más. Por información, comunicación o transporte los individuos tienen razones para utilizar los más utilizados por otros individuos. Y eso, que los economistas llaman economías de red, es descentralización en estado puro. 




(*) Publicado originalmente en la revista española El Viejo Topo. 

LA INSIGNIA
http://www.lainsignia.org/2005/enero/ibe_062.htm




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26

las vidas comunicantes

'Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.'
Ángel González - En 'Cumpleaños'

'En este instante, breve y duro instante,
¡cuántas bocas de amor están unidas,
cuántas vidas se cuelgan de otras vida
exhaustas en su entrega palpitante!'
Ángel González - En 'En este instante, breve y duro instante...'

'Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.'
Ángel González - En 'A veces'




http://www.fondazioneitalianelmondo.com/2004/NOTIZIARIO/Immagini_CINEMA_2004/Loren_Mastroianni%20a.jpg
Sofia Loren e Marcello Mastroianni ne "Una giornata particolare" di Ettore Scola


Happiness - de Ennio Morricone 
de la B.S.O de la pelicula 'Días del cielo'

las vidas comunicantes
de Jorge Enrique Adoum

fue a trabajar con sabor a malanoche
el jefe lo trató como a comunista y negro
se comió un sandwich de jamón flaquísimo
volvió a la oficina cárcel o perrera
hablabló de qué para qué con quiénes
escribió las mismas cartas de ayer para algún día
fue al banco a mendigar un saco dos meses medicinas
lo maltrataron en los transportes públicos
y avanzó a pie bajo la lluvia espesa
pero ella lo llamó en la noche y le leyó lo escrito
"fue al trabajo maltrabajado por la malanoche
recibió en la cara jazos de su jefe
se comió un sandwich de huecos y vacío
volvió buey involuntario al materreses
habló de todo y nada con uno y con ninguno
escribió cartas de otro para otros otros
en el banco lo trataron como al tercer mundo
en los transportes públicos nadie habla con alguien
cruzó esta noche la vida bajo la lluvia llena
y preparó la fiesta de la carne doble
(esto es también autentiúnica dura verdad de poesía)"
entonces él supo que siempre había sido 
un pocoautor de todos sus poemas.

-=-

hizo la cama que revolvió la noche
lavó las tazas del desayuno flaco
pasó el aspirador de un trapo por la casa
lavó la camisa las medias los pañuelos
preparó el almuerzo para sobremorir la tarde
lavó los platos los cubiertos inservibles
cosió botones en los pantalones lánguidos
hizo tiempo para hacer compras para hacer comida
y lavó las cacerolas de lo ya vivido
pero él la llamó en la noche y le leyó lo escrito
"rehizo la cama que deshizo la noche
lavó en las tazas los sorbos los bostezos
aspiró el polvo de las cosas de la casa
lavó el olor de ambosdós pegado a su camisa
¿fue reina una mañana siquiera en la cocina?
prolongó en la mesa los plazos cotidianos
lavó en las cacerolas los restos de futuro
le puso unos botones a falta de monedas
fue a la carnicería iglesia limpia
y preparó la doble fiesta de la carne
(esto es también únicauténtica verdadura de poesía)"
entonces ella supo que siempre había sido
un pocoautora de todos sus poemas.



(*) Jorge Enrique Adoum. Poeta, ensayista y narrador. 
Premio Casa de las Américas en 1960. Ha publicado: 
Poesía:
Ecuador Amargo (1949); Carta para Alejandra (1952); Notas del hijo pródigo (1953); Los cuadernos de la tierra (I-IV / 1952-1961); Relato del extranjero (1955); Yo me fui con tu nombre por la tierra (1964); Informe personal sobre la situación (1973); los 37 poemas de Mao Tsetung (traducción - 1974); No son todos los que están (1979); El tiempo y las palabras (1992); El amor desenterrado y otros poemas (1995). 
Teatro:
El Sol bajo las patas de los caballos (1972); Le soleil foulé par les chevaux (1970); The Sun Trempled Beneath the Horses? Hooves (1974); Die Sonne unter den Pferdehufer (1979); II solo sotto gli zoccoli dei cavalli (1980); La subida a los infiernos (1981), La montée aux enfers (1981). 
Novela:
Entre Marx y una mujer desnuda. Texto con personajes (1976); Entre Marx et une femme nue (1985); Ciudad sin ángel (1995).
Ensayo:
Poesía del siglo XX (1975); La gran literatura ecuatoriana del 30 (1984); sin ambages. Texto y contextos (1989); Guayasamín: el hombre, la obra, la crítica (1997).


Gracias a ENFOCARTE
http://www.enfocarte.com/3.22/poesia3.html

Una giornata particolare
http://www.imdb.com/title/tt0076085/

Ettore Scola
http://www.epdlp.com/director.php?id=2488

Ángel González
http://amediavoz.com/gonzalez.htm








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28

El Manifiesto VIII

Hoy en día, para entender los reclamos identitarios de la clase política, hay que observar la ruta que sigue el dinero.
Genista



La identidad de una esquina

por MANUEL CRUZ 
07/12/2005

En la ciudad de Buenos Aires, en el cruce de la famosa calle Florida con la de Paraguay, se encuentra situada una antigua cafetería llamada Florida Garden. Desayunaba en ella hace pocas semanas cuando me llevé la sorpresa de comprobar que en las pequeñas servilletas de papel que se les ofrecen a los clientes en todas las mesas viene escrito el siguiente texto: "Florida Garden. La identidad de una esquina". Estando como está en estos tiempos cualquier ciudadano de Cataluña, esto es, agobiado por los temas identitarios, no pude por menos que pensar para mis adentros: "Vaya por Dios (es un decir, claro), ¡si ahora va a resultar que hasta las esquinas tienen identidad!".

http://www.elpais.com/recorte/20080421elpepivin_4/XLCO/Ges/20080421elpepivin_4.jpg
El roto

Quizá a alguien le pueda parecer un punto exagerada aquella reacción mía. Soy consciente de que en los últimos tiempos los más recalcitrantes defensores de los asuntos identitarios en mi comunidad prefieren aparecer revestidos de ropajes pragmáticos. Pero no habría que tener una mirada tan corta. Cuando se inició en Cataluña la larguísima andadura del Estatuto, los temas prioritarios no eran de este segundo tenor, sino del primero, desatadamente simbólico. Fue cuando, por diferentes vías (si no recuerdo mal, le corresponde al secretario general de Comisiones Obreras en Cataluña el mérito de haber dado el pistoletazo de salida crítico), empezó a hacerse público y manifiesto el desinterés de la ciudadanía hacia tales asuntos cuando los representantes políticos partidarios de la reforma del texto decidieron dar un giro a la manera de argumentar la necesidad de dicha reforma, y acuñaron la metáfora (muy boy scout, dicho sea de paso) del abrelatas, esto es, del nuevo marco legal como instrumento necesario para resolver los problemas (vivienda, paro, inmigración...) que efectivamente preocupan a los ciudadanos.

La andadura fue, como decíamos, larga y a ratos fatigosa. Tanto es así que cuando, hacia mediados del pasado septiembre, era dominante la sensación de que el proyecto quedaría embarrancado en Cataluña, por todas partes se repetía la afirmación del enorme descrédito alcanzado por la clase política catalana, la desafección irreversible hacia lo público que ello iba a provocar entre los votantes, etcétera. Por aquellas fechas, con ocasión de una tertulia matutina en una emisora local de Barcelona y al ser preguntado por mi punto de vista al respecto, ya di mi opinión acerca de la más que probable mudanza de dicha percepción, que, a la vista de las experiencias del pasado, era harto probable que virara hacia el fervor patriótico, la unidad frente a los consabidos ataques del centralismo, el memorial de agravios acumulados y otros registros análogos. El vaticinio, bien fácil de hacer por alguien mínimamente atento a la política catalana desde los inicios de la democracia, parece estarse cumpliendo punto por punto.

Pero antes de que todo ello ocurriera, incluso antes de que los predicadores de la derecha pusieran en marcha su eficaz y poderosa maquinaria de agitación y crispación, hubo un episodio que me llamó la atención y sobre el que me gustaría poner el acento por un instante. Tres días después de haber sido aprobado, por abrumadora mayoría, el nuevo Estatuto, el presidente de la Generalitat declaró en el Parlament que, sin duda, habían hecho mal muchas cosas, que se habían equivocado con el texto finalmente acordado por el 90% de la cámara y que, como consecuencia de todo ello, había que ir al Congreso de los Diputados de Madrid con actitud negociadora. Imagino que, al igual que yo, muchos ciudadanos se debieron preguntar: si tres días después tienen tan sumamente claros sus errores, ¿qué celebraban con ese enorme entusiasmo y alegría tres días antes?

Confieso que no he alcanzado a saber a qué se refería Pasqual Maragall al aludir a las "muchas cosas que hemos hecho mal". El goteo incesante de declaraciones -en más de un caso contradictorias- de unos y de otros no ha conseguido aclarármelo. En algún momento parecía que se aludía al a estas alturas fastidioso asunto de la definición de Cataluña como nación. Representantes de partidos nacionalistas habían llegado a sostener que, precisamente porque el asunto no tenía la menor trascendencia política y era sólo cuestión de palabras, se podía llegar a alguna transacción al respecto. Más tarde vino la intervención de los representantes del Parlament de Cataluña en el pleno del Congreso. La verdad es que conmovía escuchar a dichos representantes, especialmente a los nacionalistas, pronunciar en el Congreso de los Diputados unas declaraciones de simpatía -cuando no de amor- a España que los ciudadanos catalanes jamás escuchamos por aquí de esas mismas bocas.

Pero tampoco debía ser ése el misterioso error porque, días después, los lectores de este periódico nos desayunábamos leyendo en su portada que el susodicho asunto de la definición era innegociable y que en ningún caso alternativas como la de identidad nacional -según parece, propuesta por el propio presidente del Gobierno- resultaban aceptables. Quizá deba iniciar un pequeño rodeo para no quedar varado en el mero estupor. No soy historiador, ni politólogo, ni economista, ni sociólogo, ni, en sentido mínimamente propio, científico social en ninguna de sus variantes. Más aún: no me duelen prendas en confesar públicamente que cuando soy requerido a opinar sobre determinados temas suelo hacer mías las opiniones de los analistas y profesionales que tengo en mayor estima y que son -ellos sí- competentes al respecto. De hecho, durante bastante tiempo hacía míos los análisis de Antoni Puigverd en lo tocante a las posibilidades que abría el proyecto de Maragall de plantear una nueva manera no sólo de pensar las relaciones con el resto de España, sino también en el seno de la propia sociedad catalana (con su sugestiva teoría de la trenza, que aludía a la forma en que, según él, habían empezado a articularse los catalanes de origen y los hijos y nietos de la emigración interior). Hoy, a la vista de la deriva que han ido tomando los acontecimientos (incluyendo en este capítulo no sólo el propio texto del Estatuto, sino la práctica del tripartito en asuntos altamente sensibles), he llegado al convencimiento de que tanto aquellos análisis de Puigverd como los de muchos otros con los que coincidí -además de en las ideas, en alguna plataforma de apoyo a Maragall- han terminado por convertirse en piadosas intenciones que no tienen el más pequeño viso de convertirse en reales.

Ignoro también si puedo ser incluido en el colectivo de los intelectuales convocados por Manuela de Madre y Carod. Supongo que no. En primer lugar, porque sospecho que la convocatoria se dirigía en exclusiva a los partidarios de su misma causa, pero, en segundo, porque se especificaba que iba dirigida a losintelectuales españoles, esto es, de fuera de Cataluña. Probablemente porque daban por descontado que entre los intelectuales catalanes se produce una casi absoluta unanimidad (apenas rota por el pequeño grupo de los de siempre). En todo caso, imagino que, en tanto que ciudadano que ha nacido, crecido y trabajado en Cataluña toda su vida, y que se encuentra preocupado por el futuro de su comunidad, me asiste el derecho a expresar en voz alta alguna modesta consideración.

Quizá para cuando este artículo venga a publicarse habrá amainado la tormenta provocada por el insensato boicot a productos catalanes, las encendidas soflamas de algún periodista radiofónico matutino y demás factores perturbadores. Ojalá sea así. Porque ello permitiría -o al menos, debería permitir- devolver las cosas al lugar del que nunca debieron salir, esto es, el de la crítica política, a ser posible no coyuntural, alejado de esa práctica, en la que parecen sentirse tan cómodamente instalados los políticos de estas latitudes, de atribuir por sistema a algún enemigo exterior la causa de todos nuestros males. Acaso entonces pudieran reconsiderarse de una vez cuestiones que han ido siendo aceptadas, a modo de evidencia indiscutible, y que no es de descartar que estuvieran en el origen de muchos de nuestras dificultades actuales. Estoy pensando, en concreto, en la llamada transversalidad del nacionalismo en Cataluña, en el tópico de que una determinada sensibilidad política, lejos de ser el monopolio de una u otra formación, las atraviesa a todas, no siendo posible a este respecto establecer líneas de demarcación.

Mucho me temo que, por bienintencionada que fuera la idea (esto es, por más que viniera animada por el propósito de neutralizar una posible discriminación entre partidos catalanes y partidos de obediencia exterior), no sólo no ha conseguido su objetivo (los reproches a que algunos reciben órdenes de Madrid arrecian en cuanto el debate político se intensifica lo más mínimo), sino que ha terminado por provocar efectos ciertamente perversos. Como el de regalar la hegemonía ideológica y política a los rivales electorales, cosa que ha quedado sobradamente probada a lo largo de todos estos años. Pero quizá ahora, más importante todavía que eso, sea el efecto homogeneizador que dicha presunta transversalidad provoca. Una homogeneización que impide la crítica. De esto, que es cosa sabida, tuvimos abundantes muestras en el pasado (bastaría recordar que el mismo tipo de asuntos, relacionados con el dinero, que a unos les expulsaba del Gobierno central, a otros en la periferia les proporcionaba plácidas mayorías absolutas), pero, lo que es más grave, la seguimos teniendo en el presente.

Con lo que tal vez esté en condiciones de recuperar mi pregunta de unos párrafos atrás, incorporando nuevos interrogantes. ¿Alguien va a explicar en qué se equivocaron el 90% de representantes del pueblo de Cataluña? ¿Nadie va a hacer un análisis crítico de lo que han significado todos estos años de hegemonía ideológica, social y política del nacionalismo conservador? ¿Alguien estaría dispuesto a hacerse la autocrítica en el supuesto de que todo este proceso terminara significando la derrota de Zapatero? Aunque tal vez esta última interrogación tuviera que adoptar un carácter un poco más amplio: ¿alguien está dispuesto a hacerse la autocrítica por algo? ¿O vamos a continuar por la senda fácil y cómoda de llamar al cierre de filas ante la presunta ofensiva anticatalana de la emisora de los obispos (a la que, por cierto, se le está haciendo una impagable propaganda gratuita)? Quizá el problema tenga algo que ver con el hecho de que muchos -incluso, ¡ay!, quienes menos debieran, viniendo de donde vienen- han terminado interiorizando el discurso de la transversalidad y se han convencido de que, efectivamente, no hay vida política fuera del nacionalismo. De tal manera que no les cabe en la cabeza que pueda haber otros -sospecho que muchos o, en todo caso, bastantes- que pueden ser críticos con ellos, sin, por tal razón, alinearse automáticamente con el nacionalismo de signo opuesto.

En Cataluña se ha abierto una dinámica de confrontación entre nacionalistas de aquí y de allá que está empobreciendo severamente el debate, al tiempo que contribuye a alimentar un irrespirable clima de descalificaciones (a partes desiguales, desde luego). Aunque a alguien le pueda sonar algo duro (o incluso desmesurado), en algún momento he llegado a pensar, a la vista de lo que está ocurriendo, que la versión más actualizada y próxima de aquellas dos Españas machadianas es la que hoy viene representada por esos nacionalismos enfrentados, intransigentes ambos a la hora de admitir que pueda existir una mirada diferente a la que ellos representan, unidos los dos férreamente por la lógica del quien no está conmigo está contra mí. ¿Que hay gente en medio que propone la superación de dicho conflicto? No lo dudo. Pero el conflicto es más serio de lo que parece -no se reduce a una mera disputa teórica entre historiadores o politólogos- desde el momento en que los mismos que cuando viajan a Madrid se suman, entusiastas, a la propuesta de Zapatero de la España plural no están dispuestos ni a oír hablar, cuando vuelven a casa, de la Cataluña plural. En la que quepan sin mayores problemas no sólo las diferentes sensibilidades nacionales (que ya iría siendo hora, por cierto, de que regresaran a la esfera privada y que ahí cada cual se emocionara con la bandera, el himno o el paisaje que le viniera en gana), sino sobre todo los diferentes puntos de vista políticos. Entre ellos los de quienes no nos consideramos nacionalistas de ninguna nación y reivindicamos, sencillamente, nuestro derecho a vivir así, sin patria alguna. En fin. No sé. Qué quieren que les diga. Identidad por identidad, me quedo con la de la cafetería. En realidad, no necesito más.


Manuel Cruz es catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona e investigador en el Instituto de Filosofía del CSIC.


http://www.elpais.com/articulo/opinion/identidad/esquina/elpepiopi/20051207elpepiopi_7/Tes



EDITORIAL: 'Balanzas fiscales, Catalunya tenía razón'
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=527354&idseccio_PK=1006

Solbes cree que las balanzas fiscales no serán "armas arrojadizas" entre CCAA
El vicepresidente económico ha insistido en que es "razonable" que las zonas con menos ingresos reciban más que el resto
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080716/53502191593.html

Solbes calienta la pelea autonómica al publicar seis tipos de balanzas fiscales
Publicado el 16/07/2008, por J. J. Marcos
http://www.expansion.com/edicion/exp/economia_y_politica/economia/es/desarrollo/1146491.html

Solbes abre el 'sudoku' de la financiación
Todas las comunidades debatirán mañana en el Consejo de Política Fiscal y Financiera la ambigua propuesta del Gobierno.
Jaume Viñas (21-07-2008)
http://www.cincodias.com/articulo/economia/Solbes/abre/sudoku/financiacion/cdscdi/20080721cdscdieco_3/Tes/


Consulte las balanzas fiscales por CCAA y la metodología de cálculo
http://www.expansion.com/documentos/descarga/balanzasfiscales150708.pdf
http://www.expansion.com/documentos/descarga/metodocalculobalanzas150708.pdf






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29

El sueño americano

'Esta nobleza de Estado, que predica la desaparición del Estado y el reino sin reserva del mercado y del consumidor, sustituto comercial del ciudadano, se ha apropiado del Estado, ha hecho del bien público un bien privado, y de la cosa pública, de la República, su cosa.' 
Vicenç Navarro


http://www.nubar.com/realstock_images/f987_8_13.jpg




El último tabú de EE.UU. ?Existe ese poderoso mito de que los Estados Unidos no tienen clases?

Entrevista con Barbara Ehrenreich




27/07/08 
  
Barbara Ehrenreich ha sido calificada como marxista sólo por escribir que los Estados Unidos no son una sociedad sin clases. Pero las críticas nunca han evitado que pusiera al desnudo la injusticia social. Emma Brockes habla con ella sobre su nuevo libro, Barack Obama y la gran división de la riqueza. 


Hace veinte años, Barbara Ehrenreich escribió un artículo para el New York Times en el que resaltó la creciente desigualdad de la sociedad norteamericana y fue rápidamente denunciada como marxista por un periódico rival. "El Washington Times es una publicación de extrema derecha", sostiene, de manera que no había allí nada sorprendente. Pero la reacción de este periódico ponía de relieve un principio general: mientras uno puede expresar cosas "medianamente salvajes" sobre la raza y el género en los Estados Unidos, persiste cierta timidez al hablar sobre clase. "Existe este poderoso mito de que los Estados Unidos no tienen clases; de que éstas son algo vetusto inglés o europeo que hemos abolido. Y que si no eres rico, es tu maldita culpa." 

Con sus 66 años actuales, Ehrenreich ha dedicado la mayor parte de su carrera a desacreditar esta máxima. Su bestseller publicado en 2001, Nickel and Dimed, era un relato del año que pasó intentando sobrevivir con un salario mínimo, lo que provocó que los lectores pudientes de todos lados exclamaran de manera culposa: "¡No teníamos idea!" Sostuvo que las empresas engañan a su personal en materia de salarios (existen 70 demandas judiciales pendientes); limitan el número de pausas para ir al baño que los empleados pueden tomar; les prohíben hablar entre sí o emplear "lenguaje profano" en las instalaciones; y que el empleado de limpieza que uno contrata por medio de una empresa "de buena reputación" probablemente será forzado a limpiar nuestra casa incluso estando enfermo o lesionado. El éxito del libro debe mucho al propio viaje personal de Ehrenreich, quien sugirió la idea a su editor para que un periodista más joven tome ese rol. Pero ella encajaba en el perfil del trabajador invisible: de edad media, mujer y exhausta. Una vez en el lugar, ella fue tratada de modo abusivo por parte de varios jefes, y obligada a dormir en un motel cada noche, dado que no podía costear un apartamento. 


Su último libro, que en los Estados Unidos lleva por título This Land Is Their Land: Reports from a Divided Nation [Esta tierra es su tierra: reportes desde un país dividido], es la fuerza que anima todo esto, una colección de columnas que representa casi un manifiesto. El título proviene de una canción de Woody Guthrie, que Ehrenreich no puede soportar escuchar en estos días. Ella escribe: "me estremezco cuando escucho a Woody Guthrie cantar 'Esta tierra nos pertenece a ti y a mí'. De algún modo, no creo que fuera escrita para ser cantada por un coro de operadores de fondos de inversión." (La empresa editorial británica del libro evidentemente pensó que la canción de Guthrie quedaba fuera de contexto, y optó en cambio por el título Going to Extremes.) 

La habilidad de Ehrenreich, además de la enorme calidad de su escritura, es ilustrar sus opiniones con una gran cantidad de ejemplos de disputas laborales e injusticias cotidianas poco atractivas que no concitan mucha atención en ningún lado. A través de estos ejemplos, ella detalla el modo en que la riqueza en los Estados Unidos se ha transferido desde abajo hacia arriba, gracias a los recortes de impuestos para los ricos y la reticencia de Bush de regular los mercados, y desnuda la falacia de que el "crecimiento" medido por el PIB sea, para la mayoría de los norteamericanos, sinónimo de una mejor vida. 

"Me resultó sencillamente fascinante que sin ser yo una economista, pudiera ver el modo en que en los últimos años el crecimiento se ha desvinculado completamente de los salarios o las condiciones reales de lo que denominamos las personas trabajadoras", sostiene. "Y la razón de que se hayan desvinculado tanto es la enorme desigualdad. De manera que puedes tener muchos indicadores [económicos] que luzcan muy bien, pero estás hablando de una población que está tan dividida que no existe ya un promedio". 

Un libro sobre el bienestar de la derecha norteamericana debe luchar por evitar vincularla con una letanía de ortodoxias rivales sombrías. Pero Ehrenreich no ha sido nunca taciturna, y en tal sentido tampoco predecible. Vive en la ciudad histórica de Alexandria, justo al sur de Washington DC, en un caos agradable de artículos y revistas. Sobre una repisa, una tarjeta reza: "No soy, luego compro", pero ella es tan suspicaz de la auto-negación como lo es de la auto-indulgencia, rasgos ambos que ve como artificios. En una columna inusual, Ehrenreich ataca a Jane Brody, el editor de salud del New York Times, quien durante la década de los 90 alabó de manera muy influyente las virtudes de las dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos. Además de cuestionar los beneficios en materia de salud de los principios de Brody, Ehrenreich sostiene que son una manera de hacer que quienes mejor están se sientan virtuosos meramente mediante la satisfacción de su propio narcisismo. "La dieta baja en grasas ha sido la camiseta de pelo bajo el tapado de piel: la privación cotidiana que compensa la avaricia ilimitada." 

El "incesante sermoneo" que invade la vida moderna provoca un resonante 'váyanse a cagar' en Ehrenreich. Su última fuente de irritación es el "pensamiento en positivo", la filosofía subyacente de buena parte del entrenamiento de vida [life-coaching] y los discursos sobre la motivación [motivational speaking], con el que se chocó durante la investigación para Bait and Switch, el sucesor de Nickel and Dimed. Durante esa etapa, pasó un año intentando desnudar la vida del trabajo de oficina, pero fue disuadida al no poder conseguir un trabajo. En su lugar, Ehrenreich cayó en manos de los buitres que se alimentan de los desempleados y les venden la tranquilidad de que obtener trabajo es sólo cuestión de actitud. Esto se ve ilustrado en el caso de la alegre Kimberly, la "entrenadora co-activa" que Ehrenreich contrató y a quien terminó por querer asesinar. En la medida en que la economía retrocede, uno se pregunta si Kimberly y sus semejantes desaparecerán. "Tiendo a pensar que las perspectivas irracionales y delirantes persistirán", nos advierte. 

Ehrenreich está formada como científica, con un título en química y un doctorado en biología celular. Siendo una niña pudo ver ambos lados de la división económica. Su padre era un trabajador minero del cobre del estado de Montana, que obtuvo educación y en cierto momento se calificó como metalúrgico y pudo ascender la escalera empresarial en la empresa Gillette. "Él fue una persona muy excepcional, y él mismo era el primero en decirlo. Pero a la hora de referirse a la gente a la que no le iba tan bien, él nunca dijo ?ni tampoco lo hizo mi madre? algo como 'Bueno, nosotros lo logramos, de manera que ellos también pueden'. Ellos reconocían que la suya fue una trayectoria inusual." 

¿Se identificaban como de clase obrera? 

"No. Creo que hubiesen dicho clase media. Pero creo que mi padre siempre pensó que él no encaba. Era demasiado tosco. Y sentía mucho desprecio por, digamos, los ejemplares Ivy League [N. del T.: la Ivy League es un núcleo tradicional de ocho universidades de élite del noreste norteamericano] o MBA [N. del T.: maestría en administración de empresas, por sus siglas en inglés]." 

Lo que ella ve como la estigmatización de los enfermos en los Estados Unidos es en parte una reacción a un "pequeño extraño detalle" de su niñez. Su madre, que era políticamente más radical que su padre y a quien la joven Ehrenreich miraba a veces con alarma preguntándose si era una comunista, había sido criada por sus abuelos Cientistas Cristianos [Christian Scientist]. "Y mi madre no siguió siendo una Cientista Cristiana en ningún otro aspecto salvo el siguiente: la salud. Era muy malo enfermarse. "Recuerdo cuando, cerca de séptimo grado, yo tenía dificultades en ver el pizarrón", sostuvo. "La gente de nuestra familia no utilizaba anteojos". Ehrenreich sonríe pesarosamente. 

Su hijo es escritor y su hija abogada (Ehrenreich está divorciada; se mudó a Alexandria para estar cerca de sus dos nietos), y la mitad de su familia todavía vive de salarios bajos; su hermana y su esposo se han visto hace poco obligados a cancelar su seguro médico. Me pregunto si tuvo problemas éticos a raíz de Nickel and Dimed; ¿no hay algo problemático en que un periodista acomodado simule ser pobre, para luego recibir una buena suma de dinero con el fin de escribir sobre ello? 

"Bueno, ya sabes, eso nunca entró en mi cabeza? Lo que comenzó a molestarme un poco fue que parte del asunto era un engaño; tuve que decir a la gente que estaba trabajando en esos empleos porque necesitaba el dinero, lo que no era verdad. Pero siempre intenté decir finalmente a la gente que llegué a conocer cuál era la verdad. Y luego uno puede expiar la culpa por haber recibido ese dinero donándolo. Una simple solución." 

Hasta el éxito de ese libro había sido una periodista independiente, y la seguridad, según dice, ha sido maravillosa. No ha tenido un puesto fijo desde su primer trabajo para el gobierno de la ciudad de New York como planificadora en salud, que dejó luego de siete meses cuando decidió que "el gobierno se estaba vendiendo a intereses privados", para ir a trabajar en una estrategia de cabildeo "radical y colectivo" a favor de una mejor cobertura de salud en la ciudad. "Es allí cuando comencé a escribir, porque teníamos un boletín y yo adoraba escribir artículos de investigación". 

Hoy en día, mucha gente escribe a Ehrenreich para contarle historias horrorosas en el ambiente de trabajo. La más escandalosa de su nuevo libro proviene de un ex empleado de una empresa grande de ventas, quien contó a Ehrenreich que en 2003 la empresa lo tuvo secuestrado durante seis horas y lo interrogó por haberle dado un descuento a un colega para comprar un videojuego, antes de obligarlo a escribir una confesión falsa y despedirlo. Un ex colega sostuvo que estos incidentes no eran inusuales. 

Con Obama en ascenso existe la esperanza de un gran cambio, aunque Ehrenreich permanece, como siempre, cautelosa. Lo ve "virar a la derecha", y se vio desilusionada con su elección de Jason Furman como asesor económico, "quien está a la extrema derecha del partido Demócrata e hizo su reputación como defensor de Wal-Mart [uno de los principales blancos de Nickel and Dimed]. De manera que un poco pensé, OK, no voy prestarle [a Obama] atención por un rato". 

Me pregunto si el enorme éxito de Nickel and Dimed, y la obligación de pagar impuestos que presumiblemente vino asociada con él, no ha empujado un poco a Ehrenreich en esa dirección. "¡Ja! Tengo que mirar ese tipo de cosas. Pero no. Siempre lo digo, si pudiera pagar más impuestos a cambio de que me asegurasen que existirán escuelas decentes para mis nietos, que habrá seguro médico para ellos, que habrá seguridad social, en fin, sería maravilloso si hubiera algo a cambio, y que no sean guerras". Ríe a carcajadas. "Pero tal como están las cosas hoy, sólo me enojo más y más". 

Barbara Ehrenreich es una periodista norteamericana que goza de gran reputación como investigadora de las clases sociales en EEUU. Esta actividad investigadora le ha ocupado toda su vida desde que se infiltró disfrazada de sí misma en la clase obrera que recibe salarios de miseria en su ya clásico Nickel and Dimed [Por cuatro chavos], un informe exhaustivo de las enormes dificultades por las que pasan muchos estadounidenses que tienen que trabajar muy duro para salir adelante. Luego, años más tarde, repitió la operación centrándose en la clase media, pero esta vez, para su sorpresa, no acabó trabajando de incógnito entre trabajadores, sino que básicamente tuvo que tratar con desempleados sumidos en la desesperación de haberse visto apeados del mundo empresarial. El resultado de esta reciente incursión es otro libro, más reciente, Bait and Switch. The (Futile) Pursuit of the American Dream. [Gato por liebre. La (fútil) búsqueda del sueño americano]. Actualmente dedica mucho tiempo a viajar por todo el país con el propósito de contar sus experiencias a distintos públicos que comparten sus mismas vivencias. Escribe a menudo en su blog (http://Ehrenreich.blogs.com/barbaras_blog/), está muy implicada en poner en marcha una nueva organización dedicada a articular a los desempleados de clase media. 

Traducción para www.sinpermiso.info: Juan F. González Bertomeu 


SOBRE AQUEL PAÍS DEL NORTE


Desigualdades sociales, calidad de vida y salud 
por Vicenç Navarro
http://tierradegenistas.blog.com.es/2008/05/08/desigualdades-sociales-calidad-de-vida-y-4150150


La cultura del nuevo capitalismo
Richard Sennett
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/03/30/la_cultura_del_nuevo_capitalismo~2006640

35 millones de pobres hay en EEUU - de Victoria Infante
http://www.avizora.com/periodisticos/textos/usa/35_millones_pobres_0001.htm

En los Estados Unidos, tierra prometida - por MICHAEL PARENTI
http://tierradegenistas.blog.com.es/2006/01/07/en_los_estados_unidos_tierra_prometida~1090153/

Los Estados Unidos en números ¿Nº 1? - por Michael Ventura
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/05/04/moore_ataca_de_nuevo~2206660

Estados Unidos impone nuevo récord de gasto en armas
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/06/12/estados_unidos_impone_nuevo_raccord~2437305

Suburbios: pobreza oculta de los EEUU
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/05/28/suburbios_la_pobreza_oculta_de_estados_u~2346402

ATLAS DE LA POBREZA EN EEUU - Atlas of Poverty in America
http://www.povertyinamerica.psu.edu/projects/atlas/

Estados Unidos Moore ataca de nuevo
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/05/04/moore_ataca_de_nuevo~2206660

LA POBREZA EN ESTADOS UNIDOS - por Luis de Sebastián
http://www.utal.org/economia/pobreza-usa.htm


Sobre el modelo económico

Cómo nos metimos en las hipotecas de alto riesgo
Wharton Universia
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/10/09/hipotecas_de_alto_riesgo~3106884

¿Quién me compra mi casa?
Alan Farago
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/28/quiacn_me_compra_mi_casa~3051241

El "corralito" del Northern Rock
NOTICIAS DOT
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/25/el_corralito_del_northern_rock~3034871

La banca busca más fuentes de liquidez
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/25/title~3034828

¿VIENE EL GRAN CRAC?
Michael R. Krae
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/18/aiviene_el_gran_crac~2991497

Crisis financiera - Negocios hechos con deudas
Joseph Halevi
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/17/negocios_hechos_con_deudas~2991488

¿Crisis de liquidez?
Arturo Yarish
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/17/aicrisis_de_liquidez~2991469

Los bancos centrales y el "azar moral"
Joseph Halevi
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/14/los_bancos_centrales_y_el_azar_moral~2976761

La hora de la verdad para EEUU
Joseph Stiglitz
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/14/la_hora_de_la_verdad_para_eeuu~2976755

La actual crisis financiera internacional: La gran estafa
Bruno Estrada
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/13/la_actual_crisis_financiera_internaciona~2971076

La izquierda liberal y la izquierda socialista ante la crisis social de EEUU
Susan Rosenthal
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/10/08/eeuu_ideologasas_ante_la_crisis~3101401

Derechos sociales kaputt
Rossana Rossanda
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/10/22/derechos_sociales_kaputt~3175222

Los costes de la integración de España a la UE
Vicenç Navarro
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/10/08/los_costes_de_la_integraciasn_de_espaapa~3101360

La industria de la guerra
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/03/17/ailo_que_sucedias_a_la_paz_en_

VIENE EL GRAN CRAC? - por Michael R. Krätke 
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/18/aiviene_el_gran_crac~2991497

Crisis financiera - Negocios hechos con deudas - por Joseph Halevi
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/17/negocios_hechos_con_deudas~2991488

¿Crisis de liquidez? - por Arturo Yarish
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/17/aicrisis_de_liquidez~2991469

Los bancos centrales y el "azar moral" - por Joseph Halevi
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/14/los_bancos_centrales_y_el_azar_moral~2976761

La hora de la verdad para EEUU - por Joseph Stiglitz
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/14/la_hora_de_la_verdad_para_eeuu~2976755

La actual crisis financiera internacional: La gran estafa - por Bruno Estrada
http://tierradegenistas.blog.com.es/2007/09/13/la_actual_crisis_financiera_internaciona~2971076

Las razones por las que hizo aguas el sistema 'subprime'
http://www.cincodias.com/articulo/empresas/razones/hizo/aguas/sistema/subprime/cdscdi/20070924cdscdiemp_23/Tes/


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El Manifiesto IX

Ha llovido mucho, incluso hasta un Estatuto que reza que Catalu�±a es una Naci�³n, a�ºn as�­, la reflexi�³n me parece apropiada como ejercicio de comprobaci�³n y de memoria.
Genista


El precio de las naciones
por FÃ??LIX OVEJERO LUCAS

EL PAÃ??S  -  OpiniÃ?³n - 26-06-2005 


Seg�ºn parece, el futuro Estatut proclamar�¡ que Catalu�±a es una naci�³n. Se me escapa cu�¡l es la idea de naci�³n de los redactores. Incluso desde una perspectiva nacionalista, Catalu�±a no es una naci�³n. En lo esencial, los nacionalistas se debaten entre dos ideas de naci�³n: "objetiva", como un conjunto de individuos que comparten una identidad; "subjetiva", como voluntad, como un conjunto de individuos que creen que son una naci�³n. Ninguna de las dos ideas resiste el an�¡lisis, pero son las que defienden los nacionalistas. Pues bien, en ninguna de las dos acepciones Catalu�±a es una naci�³n.

Veamos la primera. �¿Comparten los catalanes una identidad distintiva? Las identidades colectivas son dif�­cilmente precisables. La lengua no es un terreno firme. Negar�­a la identidad catalana a la mitad de los catalanes. La demograf�­a es menos equ�­voca: el 65% de los catalanes tenemos ra�­ces fuera de Catalu�±a. Los apellidos resultan muy reveladores. En la medida en que nos proporcionan una pista acerca de una identidad originaria compartida, tan espa�±ola es Barcelona como Madrid o Catalu�±a como Castilla. Un dato: Garc�­a es el apellido m�¡s com�ºn en todas las comarcas catalanas.

Esto no es ignorado por los nacionalistas. Nadie puede ignorar uno de los mayores movimientos migratorios del siglo XX, que recompuso la poblaci�³n catalana de modo irreversible. Por eso, porque no hay naci�³n objetiva, han puesto acento en el otro pie, en la voluntad de ser. Pero tampoco aqu�­ la realidad les cuadra. Apenas un veintitantos por ciento de los catalanes cree que Catalu�±a es una naci�³n. Y eso, en rom�¡n paladino nacionalista, quiere decir que Catalu�±a no es una naci�³n.

Y sin embargo, la clase pol�­tica catalana reclama un nuevo marco institucional para que "Catalu�±a se sienta c�³moda". Yo no s�© muy bien c�³mo se siente Catalu�±a, pero, por lo que sabemos, los catalanes se sienten estupendamente en Espa�±a. Seg�ºn una investigaci�³n de hace un par de a�±os, los catalanes est�¡bamos entre los espa�±oles m�¡s satisfechos con nuestra autonom�­a. Antes de la victoria de Maragall, s�³lo el 4% consideraba la reforma del Estatut como un asunto prioritario, y a�ºn hoy, despu�©s de dos a�±os de debate pol�­tico, seg�ºn una encuesta de La Vanguardia, a los catalanes el Estatut les preocupa bastante poco.

Estos datos confirman la ficci�³n en la que est�¡ instalada la pol�­tica catalana. Una vez m�¡s los nacionalistas se inventan la naci�³n. No hay una realidad negada por Espa�±a. Mejor dicho: la realidad negada, en nombre de Catalu�±a, son los catalanes. La pregunta importante es c�³mo es posible que la Catalu�±a real se parezca tan poco a la que reclama reconocimiento.

Una pregunta que deber�­a hacerse Zapatero. Hasta ahora no se la ha hecho. Su estrategia parece consistir en aceptar la Catalu�±a recreada por su clase pol�­tica, y, en todo caso, discutir sobre dinero. Quiz�¡ piensa que las palabras importan poco.

Pero las cosas no son tan sencillas. No lo son, para los propios catalanes, porque la identidad no sale gratis. Ah�­ est�¡n los 233.000 euros de la celebraci�³n del 11 septiembre o los 5,06 millones de euros en subvenciones discrecionales durante el primer semestre de este a�±o a "asociaciones patri�³ticas", entre ellas, 12.000 euros a la Asociaci�³n Catalana pro Senyera m�¡s Grande del Mundo. Gastos que, como siempre, exigen establecer prioridades: mientras el pr�³ximo curso miles de ni�±os catalanes estudiar�¡n en barracones, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona gastar�¡n 1,5 millones de euros en un barrio de Gaza. Aunque el precio m�¡s importante es el envilecimiento de la sociedad civil y el deterioro de los derechos, como est�¡ sucediendo con las oficinas de denuncia ling�¼�­stica que animan a delatar a aquellos conciudadanos cuyos negocios flaquean en identidad ling�¼�­stica. Pero ya se sabe, para el nacionalismo no hay problemas m�¡s fundamentales que los de la identidad o la pol�­tica exterior y, por supuesto, Catalu�±a importa m�¡s que los catalanes.

Pero los s�­mbolos tambi�©n tienen un precio para todos. El debate sobre las balanzas fiscales tiene muchos matices y, fuera de sus perfiles t�©cnicos, en donde las diferencias est�¡n claras, proliferan las confusiones y las deshonestidades, como relacionar las balanzas fiscales con el debate sobre la financiaci�³n auton�³mica o el obsceno recordatorio de que los ni�±os extreme�±os -a falta de pol�­tica exterior o identidad- tienen un ordenador a mano. Pero hay algo previo que sin los s�­mbolos no tendr�­a sentido: concebir los pueblos como sujetos de valoraci�³n. Se ha repetido mil veces, as�­ que no vendr�¡ de una m�¡s: no paga Catalu�±a, pagan los catalanes, y no en tanto que catalanes, sino seg�ºn sus ingresos. Como los andaluces, como cualquier ciudadano. Por supuesto, �©sa no es toda la realidad, pero es la realidad fundamental, la que se escamotea cuando se sostiene que "Catalu�±a est�¡ expoliada" o que "Catalu�±a debe poner l�­mites a la solidaridad".

Estas expresiones s�³lo son posibles cuando la justicia entre ciudadanos se sustituye por la negociaci�³n entre pueblos. �¿Por qu�© nadie se pregunta por la balanza fiscal entre Gerona y el resto de Catalu�±a? Simplemente, se considera que Gerona forma parte de los nuestros y entre nosotros s�­ valen las consideraciones de justicia. Conjetura que no se ve debilitada cuando el Gobierno catal�¡n proclama el deseo de poner l�­mites a la "solidaridad". �¿Se imaginan que un grupo de ciudadanos estableciera un l�­mite a lo que est�¡n dispuestos a pagar? El problema no est�¡ en "los l�­mites", sino en la unilateralidad. Es posible que, despu�©s de un debate democr�¡tico, atendiendo a las razones de todos, lleguemos a la conclusi�³n de que cierto sistema impositivo es injusto. Est�¡ ah�­ contenido el n�ºcleo m�¡s noble de la democracia: el debate, la exposici�³n de razones, la justicia de las decisiones entre ciudadanos. Nada que tenga que ver con �©l "yo s�³lo estoy dispuesto a dar esto, negociemos".

La mayor renuncia intelectual de nuestra izquierda ha sido sustituir el lenguaje de los derechos, la justicia y la ciudadan�­a por la fr�¡gil mitolog�­a de las identidades. Si �ºnicamente se tratara de palabras, poco importar�­a. Pero hemos aprendido, de mala manera, que no es as�­.










http://www.elpais.com/solotexto/articulo.html?xref=20050626elpepiopi_9&type=Tes


Complementos

Fundaci�³ Universal de la Sardana
http://www.fusardana.org/

La FundaciÃ?³ Universal de la Sardana serÃ?  present als actes culturals dels Jocs OlÃ?­mpics de PequÃ?­n
http://es.noticias.yahoo.com/ep/20080723/tlc-la-fundaci-universal-de-la-sardana-s-5da5357.html


La sardana estar�¡ presente a Pequ�­n â??08
Expedici�³n castillera al Marruecos

La sardana serÃ?  present als Jocs OlÃ?­mpics de PequÃ?­n
Expedici�³ castellera al Marroc
http://www.urlfan.com/local/catalunya_al_mn/92813263.html
http://blogs.que.es/noemdonalagana/2008/7/28/catalunya-al-mon

La sardana es presenta a PequÃ?­n deslluÃ?¯da i sense referÃ?¨ncies catalanistes 
http://www.3cat24.cat/noticia/298358/societat/La-sardana-es-presenta-a-Pequin-deslluida-i-sense-referencies-catalanistes



La Fundaci�³ Universal de la Sardana t�© l'objectiu de difondre aquest ball arreu del m�³n
Actualitzat a les 10:53 h   28/03/2004
La difusiÃ?³ de la sardana a l'estranger Ã?©s l'objectiu principal del projecte que ha impulsat la FundaciÃ?³ Universal de la Sardana amb vista als Jocs OlÃ?­mpics d'Atenes. El projecte es diu "Un pont de Mar Blava" i preveu que 150 persones viatgin a GrÃ?¨cia per actuar davant tot el mÃ?³n. TambÃ?© es farÃ?  una ballada amb representants de diversos paÃ?¯sos del mÃ?³n. Tot plegat servirÃ?  per impulsar aquesta dansa i aplanar el camÃ?­ perquÃ?¨ la UNESCO la declari Patrimoni de la Humanitat, segons el director del programa, Josep Espar TicÃ?³. El viatge a GrÃ?¨cia tÃ?© el suport de la Generalitat i dels ajuntaments de l'Escala i Barcelona.
http://www.3cat24.cat/noticia/62030


Recomiendo la lectura de este art�­culo muy especialmente:


Els s�­mbols dels jocs de la xxv olimp�­ada de Barcelona'92

EL DISSENY EN ELS JOCS OLÃ??MPICS. UN LLEGAT PER A BARCELONA, 1992
por JOSEP M. TRIAS
http://tdd.elisava.net/coleccion/7/trias





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