Pensaba acabar con Celaya, pero encontré esto y hay apariciones en el camino que no se pueden soslayar... dime si no...

de Mariano José de Larra
España, 1809-1837
Un desafío (fragmento)
"Ayer aún hubiera dado toda mi sangre por oír un sí..., ¿por qué razón no soy ya completamente feliz? ¡Ah!, existe entre ella y entre mí un obstáculo en que se estrellan a la vez todas mis esperanzas. Dice que me ama; pero pertenece toda a su marido. Sí; la ha comprado: su cuerpo es suyo, y su alma también. Sus encantos, su amor, todo se lo ha vendido a Besford su familia. ¡Una boda por razón de estado! Y ella quiere llevar al extremo ese vil contrato. ¡Delirio! ¡Ah! ¿Cumple nuestra vida jamás lo que una vez prometió? Entramos en el mundo henchidos de esperanza: nos arrojamos llenos de alegría hacia un porvenir risueño; pero cada día que pasa se borra una ilusión, huye un placer ilusorio, se presenta en su lugar una horrible realidad, y a los veinticinco años, en la flor de nuestra vida, nos hallamos solos, aislados, desengañados y abrasados por una sed devoradora de felicidad que no se ha de satisfacer jamás."
El poder de la palabra
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Si la felicidad es un desafío, es bueno que como tal lo controlemos para que no controle nuestra vida convertido en ansia. Por eso yo acabo como empecé con Benedetti, segura de que la templanza es la mejor defensa de la alegría y de la felicidad verdaderas, que son apenas momentos como rayos en medio de la serenidad, los "llamps verds", que dice un amigo, que si los sabemos ver y disfrutar, no hace falta ansiarlos, siempre llegan cuando es la hora.
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