05 junio 2011

Ahora, de las plazas al ciberespacio


Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
León Felipe

Demasiado pronto para replegarse en la pantalla,
demasiado pronto para confiar sólo en la plaza.
TdG










Solitude
de Yannis Gaitis



.:.

Ahora, la implicación personal y las propuestas
por Federico Mayor Zaragoza
viernes 3 de junio de 2011


Ahora, en poco tiempo, movilizaciones múltiples y periódicas para mantener el debate y formular conclusiones muy precisas para ser reivindicadas por miles y miles de internautas: ésta será la gran fuerza para propiciar cambios visibles y reales en el corto plazo.
Por ejemplo:
-Reforma electoral, advirtiendo claramente -podrían sumarse millones de internautas a esta petición- que no podrían figurar ni se votaría a candidatos imputados, etc.
-Independencia de los medios de comunicación. La situación actual es de una obediencia partidista intolerable, conduciendo a una profunda desinformación de los ciudadanos. Indicar claramente que, después de un plazo razonable, no se adquirirá la prensa escrita de esta naturaleza ni los periódicos que contengan anuncios de prostitución, así como no se comprarán los productos que se anuncian en las cadenas de televisión o en las emisoras "dependientes".
-Total autonomía de la justicia. De manera inmediata deberán tomarse las medidas adecuadas, no correspondiendo a los partidos políticos el nombramiento de los miembros de Tribunales que, deben actuar con absoluta imparcialidad, en virtud de sus conocimientos profesionales.
-Supresión de los paraísos fiscales. Dando un tiempo suficiente, se retirarían los fondos que los ciudadanos tienen depositados en aquellas instituciones financieras que no tuvieran un comportamiento ético y estuvieran relacionados con los paraísos fiscales.
Otras propuestas muy concretas -sobre agencias de "calificación"; acoso del "mercado" a la eurozona y a la acción política; re-localización productiva; refundación de unas Naciones Unidas eficientes para la gobernación mundial, con la rápida desaparición de los grupos plutocráticos (G8, G20); etc.- Podrían anunciarse después de que una o dos de las mencionadas, u otras que se decidieran, mostraran la fuerza de la movilización virtual.
Ahora, para que se mantenga todo el inmenso interés suscitado, el 15-M debe trasladarse a los ordenadores y conseguir adhesiones "millonarias" a sus propuestas.
Federico Mayor Zaragoza
.:.


.:.
¡Qué lástima!
de León Felipe
por Héctor Alterio


que yo no pueda cantar a la usanza
de este tiempo lo mismo que los poetas que hoy cantan!
¡Qué lástima
que yo no pueda entonar con una voz engolada
esas brillantes romanzas
a las glorias de la patria!
¡Qué lástima
que yo no tenga una patria!
Sé que la historia es la misma, la misma siempre, que pasa
desde una tierra a otra tierra, desde una raza
a otra raza,
como pasan
esas tormentas de estío desde esta a aquella comarca.
¡Qué lástima
que yo no tenga comarca,
patria chica, tierra provinciana!
Debí nacer en la entraña
de la estepa castellana
y fui a nacer en un pueblo del que no recuerdo nada;
pasé los días azules de mi infancia en Salamanca,
y mi juventud, una juventud sombría, en la Montaña.
Después... ya no he vuelto a echar el ancla,
y ninguna de estas tierras me levanta
ni me exalta
para poder cantar siempre en la misma tonada
al mismo río que pasa
rodando las mismas aguas,
al mismo cielo, al mismo campo y en la misma casa.
¡Qué lástima
que yo no tenga una casa!
Una casa solariega y blasonada,
una casa
en que guardara,
a más de otras cosas raras,
un sillón viejo de cuero, una mesa apolillada
(que me contaran
viejas historias domésticas como a Francis Jammes y a Ayala)
y el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla.
¡Qué lástima
que yo no tenga un abuelo que ganara
una batalla,
retratado con una mano cruzada
en el pecho, y la otra en el puño de la espada!
Y, ¡qué lástima
que yo no tenga siquiera una espada!
Porque..., ¿Qué voy a cantar si no tengo ni una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón viejo de cuero, ni una mesa, ni una espada?
¡Qué voy a cantar si soy un paria
que apenas tiene una capa!

Sin embargo...
en esta tierra de España
y en un pueblo de la Alcarria
hay una casa
en la que estoy de posada
y donde tengo, prestadas,
una mesa de pino y una silla de paja.
Un libro tengo también. Y todo mi ajuar se halla
en una sala
muy amplia
y muy blanca
que está en la parte más baja
y más fresca de la casa.
Tiene una luz muy clara
esta sala
tan amplia
y tan blanca...
Una luz muy clara
que entra por una ventana
que da a una calle muy ancha.
Y a la luz de esta ventana
vengo todas las mañanas.
Aquí me siento sobre mi silla de paja
y venzo las horas largas
leyendo en mi libro y viendo cómo pasa
la gente a través de la ventana.
Cosas de poca importancia
parecen un libro y el cristal de una ventana
en un pueblo de la Alcarria,
y, sin embargo, le basta
para sentir todo el ritmo de la vida a mi alma.
Que todo el ritmo del mundo por estos cristales pasa
cuando pasan
ese pastor que va detrás de las cabras
con una enorme cayada,
esa mujer agobiada
con una carga
de leña en la espalda,
esos mendigos que vienen arrastrando sus miserias, de Pastrana,
y esa niña que va a la escuela de tan mala gana.
¡Oh, esa niña! Hace un alto en mi ventana
siempre y se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
¡Qué gracia
tiene su cara
en el cristal aplastada
con la barbilla sumida y la naricilla chata!
Yo me río mucho mirándola
y la digo que es una niña muy guapa...
Ella entonces me llama
¡tonto!, y se marcha.
¡Pobre niña! Ya no pasa
por esta calle tan ancha
caminando hacia la escuela de muy mala gana,
ni se para
en mi ventana,
ni se queda a los cristales pegada
como si fuera una estampa.
Que un día se puso mala,
muy mala,
y otro día doblaron por ella a muerto las campanas.

Y en una tarde muy clara,
por esta calle tan ancha,
al través de la ventana,
vi cómo se la llevaban
en una caja
muy blanca...
En una caja
muy blanca
que tenía un cristalito en la tapa.
Por aquel cristal se la veía la cara
lo mismo que cuando estaba
pegadita al cristal de mi ventana...
Al cristal de esta ventana
que ahora me recuerda siempre el cristalito de aquella caja
tan blanca.
Todo el ritmo de la vida pasa
por el cristal de mi ventana...
¡Y la muerte también pasa!

¡Qué lástima
que no pudiendo cantar otras hazañas,
porque no tengo una patria,
ni una tierra provinciana,
ni una casa
solariega y blasonada,
ni el retrato de un mi abuelo que ganara
una batalla,
ni un sillón de viejo cuero, ni una mesa, ni una espada,
y soy un paria
que apenas tiene una capa...
venga, forzado, a cantar cosas de poca importancia!
.:.

1 comentario:

josep-maria badia dijo...

Me gusta la reflexión de Mayor Zaragoza y sus propuestas, pero no nos quedemos solo frente a la pantalla, el codo a codo es fundamental si queremos avanzar...

Publicar un comentario

Tu comentario completa el posteo, le suma interés. Gracias